Los cristianos estamos llamados a la santidad, por eso debemos vivir en la gracia de Dios. Pero son nuestros pecados los que nos apartan de esa gracia. Es por esto que Jesús instituyó el Sacramento de la Reconciliación para así perdonar nuestras faltas y abrirnos las puertas con Dios.
Para una buena confesión es necesario: realizar un buen examen de conciencia; sentir dolor por los pecados cometidos; hacer el propósito de no volver a pecar; decir nuestros pecados al confesor; y cumplir con la penitencia indicada.
Preguntas para un buen examen de conciencia:
1. En relación a Dios: solo me dirijo a Él en caso de necesidad?; participo regularmente en la Misa?; rezo todos los días o solo en caso de necesidad?; en la oración, abro mi corazón a Dios o repito sin pensar las oraciones?; me he avergonzado de manifestarme católico?; que hago para crecer espiritualmente?; me rebelo contra los designios de Dios?; pretendo que Él haga mi voluntad?
2. En relación al prójimo: se perdonar, soy compasivo, ayudo a mi prójimo?; juzgo sin piedad, tanto de pensamiento o palabra?; he calumniado o despreciado a mi semejante?; soy envidioso, prejuicioso o deshonesto?; fomento la unidad o la división?; cumplo con mis responsabilidades familiares (padres, hijos, hermanos, cónyuge) o laborales?; respeto la vida en cualquiera de sus formas?; respeto el ambiente?
3. En relación a mi mismo: soy un poco mundano y un poco creyente?; soy creyente “según me convenga”?; como, bebo, fumo o me divierto en exceso?; me preocupo demasiado por mi bienestar personal?; me preocupo demasiado por mis bienes?; Como utilizo mi tiempo?; soy perezoso?; me gusta ser servido todo el tiempo?; cultivo la pureza de corazón, pensamiento y acción?; alimento rencores?; busco venganzas?; construyo la paz?

