La caridad es la virtud por la que amamos a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios.
El Catecismo de la Iglesia Católica (1856) señala la importancia vital de la caridad para la vida cristiana. En esta virtud se encuentra la esencia y el núcleo del cristianismo, es el centro de la predicación de Cristo y el mandato más importante.
Jesús hace de la caridad un mandamiento nuevo (Jn 13,34). Amando a los suyos hasta el fin (Jn 13,1) manifiesta el amor del Padre que Él ha recibido. Amándonos unos a otros, los discípulos imitan el amor de Jesús que reciben también en ellos. Por eso Jesús dice:”como el Padre me amó yo también os he amado a vosotros, permaneced en mi amor” (Jn 15,9). Y también:”este es el mandamiento mío: que os améis unos a otros como yo os he amado”(Jn 15,12)
La causa y el fin de la caridad están en Dios. La caridad tiene que ser siempre desinteresada, no esperar nada a cambio. Tiene que ser activa y eficaz, no basta con buenos deseos. Tiene que ser sincera, es una actitud interna. Debe ser superior a todo. Por ejemplo: yo puedo ser amable, solo con el fin de obtener una recompensa, sin embargo con la caridad la amabilidad se convierte en virtud que se practica desinteresadamente por amor a los demás.
La caridad es poseer en nosotros el amor de Dios. Es amar como Él ama, con su intensidad y sus características. Nos permite amar en una medida superior a nuestras posibilidades humanas; no con la perfección con que Él lo hace, pero si con el estilo que Él tiene. A eso nos referimos cuando decimos que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, a que tenemos la capacidad de amar igual que Él.
La caridad tiene que ser concreta sino de nada sirve. Puede ser con la voluntad, la que nos lleva a colaborar con los demás de muchas maneras. Puede ser con la inteligencia, a través de la estima y el perdón. Otra forma concreta es con la palabra, es decir, hablar siempre bien de los demás. O la caridad de obra que se resume en las obras de misericordia ya sean espirituales o corporales.

