Octubre: mes del Santo Rosario

La Iglesia ha dedicado el mes de octubre para honrar a María con el rezo del Santo Rosario.

En la antigüedad romanos y griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como símbolo de ofrecimiento de sus corazones. Siguiendo esta tradición las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio coronaban sus cabezas con rosas, como símbolo de alegría y de entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios. Por la noche los cristianos recogían esas rosas y por cada una de ellas recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma del mártir.

La iglesia recomendó entonces rezar el Rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David. Pero esto podían hacerlo solo las personas cultas y no la mayoría de los cristianos. Por eso, la Iglesia, sugirió que aquellos que no supieran leer lo suplementaran con 150 Avemarías, divididas en 15 decenas. A este rosario “corto” se lo llamó Salterio de la Virgen.

A fines del siglo XII Santo Domingo de Guzmán, quien sufría mucho al ver la gravedad de los pecados de la gente, decidió ir al bosque a rezar. Estuvo tres días en oración, haciendo penitencia y flagelándose. En ese momento se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir las almas duras era el rezo del Rosario. Santo Domingo murió en 1221, luego de una vida dedicada a predicar y hacer popular la devoción al Rosario, para el sufragio de las almas del Purgatorio, para triunfo sobre el mal y la prosperidad de la Iglesia.

El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la Batalla de Lepanto en la cual los cristianos se enfrentaron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla su religión podía peligrar por lo que confiaron en la ayuda de Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa Pío V pidió a todo el pueblo cristiano rezar el Rosario por la flota. Los cristianos vencieron y el Papa instituyó la fiesta de Nuestra Señora de la Victorias el 7 de octubre.

Unos años más tarde Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario. A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario es una fuente inagotable de gracias. María es mediadora de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por Ella que nos llegó la salvación.

Todos podemos rezar el Rosario. Es como llevar 10 rosas a María en cada decena. Es una manera de repetirle lo mucho que la queremos. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al cielo. Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y la conducta admirable de María.

Indulgencias otorgadas a través del Rosario

A través del rezo del Rosario es posible ganar indulgencias plenarias y parciales. Para ganar la indulgencia plenaria se debe recitar un Rosario de cinco decenas seguidos, acompañada de una devota meditación de los misterios; junto a la confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del papa con el rezo del Credo.

La indulgencia parcial se obtiene por el empleo devoto del Rosario debidamente bendecido por un sacerdote. Ese “empleo devoto” no es solamente llevarlo al cuello o en el bolsillo: el Rosario es oración por lo tanto hay que rezarlo; si no, se transforma solo en un objeto o en poner nuestra fe en un objeto y no en Dios. El Rosario es un medio para comunicarnos con Dios.