La Esperanza

La esperanza es la virtud por la cual deseamos a Dios como bien supremo y confiamos firmemente alcanzar la felicidad eterna y los medios para ello. Consiste en confiar con certeza en las promesas de salvación que Dios nos ha hecho.

Todos nosotros en un momento u otro de su vida se enfrenta a una situación dolorosa como el sufrimiento, la muerte, la enfermedad, etc. Es gracias a la esperanza, que estas realidades adquieren sentido, convirtiéndose en medios de salvación, en un camino para llegar a Dios. La esperanza nos da la certeza de que algún día viviremos en la eterna felicidad.

La virtud de la esperanza corresponde a ese anhelo de felicidad que Dios ha puesto en el corazón del hombre. Es infundida por Dios en el momento del bautismo y nos da la certeza de que, por los méritos de Cristo, Dios nos da las gracias necesarias para llegar al cielo. Es confiar en las promesas de salvación del Señor fundados en la certeza de que Él nos ama y que siempre es fiel a sus promesas.

Sin esperanza el hombre pierde la visión de la vida eterna y lucha solo contra las dificultades sin la ayuda de Dios.

Pecados contra la esperanza

Desesperación, desconfianza en Dios, por lo que nos abandonamos al abismo de nuestra propia inseguridad. Con la desesperación negamos la fidelidad de Dios a sus promesas y su infinita misericordia.

Presunción. Confiar en obtener la vida eterna sin la ayuda de Dios porque nos bastamos con nosotros mismos. Es un exceso de confianza que hace pensar que podemos obtener la salvación prescindiendo de los medios que Dios nos da, o sea, sin la gracia ni las buenas obras. Piensa que, haga lo que haga, obtendrá la salvación.