Inmaculado Corazón de María

La devoción al Inmaculado Corazón de María se inicia en el siglo XVII, a consecuencia del movimiento espiritual que procedía de San Juan Eudes. Más adelante, en diciembre de 1925, la Virgen Santísima se le apareció a Lucía Martos, vidente de Fátima, y le prometió asistir en la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confesaran, recibieran la Sagrada Comunión, rezaran el Rosario, con la intención de darle reparación.

En la tercera aparición, Nuestra Madre le dijo a Lucía:”Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción a su Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz.” El Papa Pío XII, el 31 de octubre de 1942, al clausurarse la solemne celebración en  honor de las apariciones de Fátima, conforme a su mensaje, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María. El 4 de mayo de 1944 instituyó la fiesta del Inmaculado Corazón de María María, Madre de Jesús y nuestra, nos señala su Inmaculado Corazón. Un corazón que arde de amor divino, que rodeado de rosas blancas nos muestra su pureza total y que, atravesado por la espada, nos invita a vivir el sendero del dolor-alegría. Su fiesta nos remite al Sagrado Corazón de Jesús. Y es que en María todo nos remite a su hijo. Los corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo y en la eternidad.

La iglesia nos enseña que el modo más seguro de llegar a Jesús es por medio de su Madre. Por eso nos consagramos al Corazón de Jesús por medio del Corazón de María. Esto se hace evidente en la liturgia al celebrar ambas fiestas consecutivas; el viernes al Corazón de Jesús y el sábado al Corazón de María, en la semana siguiente a la fiesta de Corpus Christi.

Venerar su Inmaculado Corazón no es solo reverenciar a su corazón físico, sino también a su persona, fuente y fundamento de todas sus virtudes. Su Corazón es símbolo de su amor a Dios y a los demás.

Ella, quien atesoraba y meditaba todos los signos de Dios en su corazón, nos llama a esforzarnos por conocer nuestro propio corazón, es decir, la realidad profunda de nuestro ser, aquel misterioso núcleo donde encontramos la huella divina que exige el encuentro pleno con Dios amor.

ORACION AL INMACULADO CORAZON DE MARIA

Acuérdate, Nuestra Señora del Sagrado Corazón
de las maravillas que el Señor hizo en Ti:
te eligió por Madre y te quiso junto a su cruz.
Hoy te hace compartir su Gloria y escucha tus súplicas.
Ofrécele nuestra alabanza y nuestra acción de gracias.
Preséntale nuestras peticiones
haznos vivir, como tú, en el amor de tu Hijo,
para que venga a nosotros tu reino.
Conduce a todos los hombres
a la fuente de agua viva que brota de Su Corazón,
derramando sobre el mundo la esperanza y la salvación, la justicia y la paz.
Mira nuestra confianza, atiende nuestras súplicasy muéstrate siempre Madre nuestra. Amén.

                Reza Padrenuestro, Ave María y Gloria

       Dulce e Inmaculado Corazón de María, se la salvación del alma mía.