Tiempo de Adviento y Navidad

La Iglesia comienza el año litúrgico, con un tiempo que llamamos Adviento.  En este tiempo nos preparamos para celebrar la Navidad, en compañía de María.  El adviento es un tiempo para tomar conciencia de lo que significa para nosotros el nacimiento de Jesús y de prepararnos espiritualmente para ello.

El término “Adviento” viene del latín adventus, que significa venida, llegada. Dura las cuatro semanas anteriores a la Navidad y forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.

¿Qué meditaremos en Adviento?

Las dos primeras semanas del domingo 27 de noviembre hasta el sábado 10 de diciembre, recordaremos y meditaremos las promesas que hizo el Señor Jesús sobre su segunda venida, al final de los tiempos.

El segundo periodo: desde el domingo 11 de diciembre hasta el sábado 24 de diciembre nos prepararemos para recibir en Navidad, el nacimiento del Señor Jesús, Hijo de Santa María, en nuestros corazones.

Adviento.  Tiempo de esperanza y de vigilia

El tiempo de adviento es un tiempo de oración y de reflexión caracterizado por la espera vigilante, de arrepentimiento, de perdón y de alegría.

Por esto las celebraciones litúrgicas están llenas de signos de austeridad.

Estos signos se expresan en las misas con las vestiduras moradas del sacerdote, no se canta el Gloria, la decoración del altar se hace más sencilla.

Cuando llegue el tiempo de Navidad la sencillez y austeridad del Adviento se suprimen y se vive con alegría festiva el nacimiento del Señor Jesús.

Personajes bíblicos que nos acompañan durante el Adviento en las lecturas de la misa diaria

El profeta Isaías: su figura nos habla de apertura del pueblo de Israel a la esperanza de la llegada del Mesías y nos anuncia los planes salvadores del Señor.

San Juan Bautista: su figura austera, profética y la claridad de su hablar, sacude la conciencia de los hombres, los saca de su indiferencia para con Dios-Amor y dispone sus corazones al encuentro con el Señor.

Santa María: su figura transparente, su fe, su fidelidad, son todo un testimonio de vida para nosotros. Ella ya porta en sus entrañas al Salvador. Por ello María ha sido, es y siempre será, “vida, dulzura y esperanza nuestra”, como le rezamos en la oración de La Salve.

¿Cómo podemos vivir los tiempos de Adviento y Navidad?

a) Con la oración

Este tiempo es una buena ocasión para acudir con mayor frecuencia a la oración personal y también en familia.

Oración personal que podemos hacer meditando en las citas bíblicas propuestas para este tiempo.

Oración en familia, a través de la Liturgia de Adviento, que podemos rezar cada domingo alrededor de la Corona de Adviento.

b) Acudiendo al sacramento de la Reconciliación y de la Eucaristía

En este tiempo de Adviento también se hace oportuno que nos acerquemos con un corazón verdaderamente arrepentido a confesar nuestros pecados, como quien limpia y ordena la casa por dentro para recibir al Señor Jesús realmente presente en la Eucaristía.

c) Con la caridad

El Adviento nos invita a que seamos más generosos y solidarios con nuestros familiares y amigos, en el barrio, en el trabajo, en los estudios, en la calle… en cualquier lugar donde nos encontremos.

d) Aprendiendo de la espera confiada de María

El Adviento es también un tiempo para crecer en nuestro amor de hijos a la Madre de Dios. Con la mirada en los acontecimientos de la Anunciación-Encarnación, de la visitación a la prima Isabel, del peregrinaje hacia Belén, descubriremos cómo es que ella nos guía y educa en la espera confiada a Dios y la entrega a los hermanos.

e) Ambientando nuestros hogares con signos que nos remitan a estos tiempos litúrgicos

El signo característico del Adviento es la Corona de Adviento y el de la Navidad el Pesebre.