Tiempo durante el año o Tiempo ordinario: Lecturas-Homilías


TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO VIGESIMOQUINTO

Los pensamientos de ustedes no son los míos

Lectura del libro del profeta Isaías 55, 6-9

¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva a Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar. Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor -. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 144, 2-3. 8-9. 17-18

R. El Señor está cerca de aquellos que lo invocan.

Día tras día te bendeciré,
y alabaré tu Nombre sin cesar.
¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:
su grandeza es insondable! R.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad. R.

Para mí la vida es Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 1, 20b-26

Hermanos: Estoy completamente seguro de que ahora, como siempre, sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo. Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir. Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo.
Tengo la plena convicción de que me quedaré y permaneceré junto a todos ustedes, para que progresen y se alegren en la fe. De este modo, mi regreso y mi presencia entre ustedes les proporcionarán un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

ALELUIA Cf. Hech 16, 14b

Aleluia.
Señor, toca nuestro corazón,
para que aceptemos las palabras de tu Hijo.
Aleluia.

EVANGELIO

¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 19, 30–20, 16

Jesús dijo a sus discípulos: «Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros, porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña. Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: «Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo». Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: «¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?» Ellos les respondieron: «Nadie nos ha contratado». Entonces les dijo: «Vayan también ustedes a mi viña».
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: «Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros». Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: «Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada».
El propietario respondió a uno de ellos: «Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos».

Palabra del Señor.


Homilía

La lecturas del Domingo XXV Durante el Año nos introducen en la comprensión del misterio de Dios de un modo sorprendente. Nuestros pensamientos y representaciones sobre Él pueden alcanzar un cierto grado de veracidad, pero permanecen demasiado pequeños frente a la realidad de quién es Él. ¿Cómo es?

¿Cómo piensa, siente y actúa? Por supuesto, no dejan de ser modos analógicos de hablar. Nos referimos a Él a partir de lo que conocemos de nuestra vida cotidiana, pero incluso el lenguaje se muestra limitado para expresarnos adecuadamente. Siempre nos queda más allá, siempre es un enigma a descubrir, un secreto a develar y hacerlo es apasionante. Jesús es quien lo ha revelado plenamente, son su palabras y sus obras y fundamentalmente con su entrega en la cruz y su resurrección.

Con esta parábola, el Señor provoca a quienes lo escuchan, también a nosotros. ¿No se trata de una clara injusticia pagar lo mismo a quien trabajó más que a quien trabajó menos? Por supuesto que sí, si se lo mira desde esa perspectiva. Pero no hay que pasar por alto tan rápido algunos detalles que se mencionan explícitamente. En primer lugar, todos los que han sido contratados, desde los primeros hasta los últimos, estaban necesitados de serlo. Quienes fueron llamados en primer lugar no tenían ningún mérito que los posicionara mejor, simplemente recibieron primero esa gracia. Del mismo modo, quienes fueron contratados al final no tenían ninguna culpa en no haberlo sido, tal como se muestra en el breve diálogo que el propietario tiene con ellos. Todavía no habían recibido ese llamado.

En segundo lugar, aparece la figura del propietario, a quien vemos salir realmente muy temprano a convocar viñadores. Es llamativo que lo haga tantas veces. Podemos pensar que no había hecho bien los cálculos de cuánto personal precisaría. Pero no, se pone de relieve que es la condición de desempleados de quienes encuentra en sus salidas, lo que lo mueve a convocarlos. A medida que avanza el relato queda de manifiesto que esto es lo que más le importa. Que nadie se quede privado de la oportunidad de ser empleado. Mirando así, ya no debería sorprendernos el final de la parábola. Este hombre entiende los bienes que posee como una riqueza que debe alcanzar a todos. Por eso, no sólo es justo, retribuyendo el trabajo realizado con lo que se comprometió a dar. Es además magnánimo, dando generosamente a quien no tuvo oportunidad de ser empleado antes.

Cuál es la riqueza que se ofrece, lo explica la primera lectura, tomada del Libro del Profeta Isaías. Es el perdón, que Dios generosamente da. Y lo hace a través de situaciones comunes, ordinarias y también a través de otras que nos resultan impensadas. Así es Él, siempre creativo, siempre sorprendiéndonos en su afán de que seamos alcanzados por su misericordia. Lo dice bellamente el salmo: «su grandeza es insondable». Contemplando esta escena del Evangelio según san Mateo, pedimos la gracia de alegrarnos, cuando los últimos en ser llamados se den cuenta, que a los ojos de Dios, siempre fueron primeros.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOCUARTA SEMANA
SÁBADO

Año par

Se siembran cuerpos corruptibles
y resucitarán incorruptibles

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto
15, 35-37. 42-49

Hermanos: Alguien preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo? Tu pregunta no tiene sentido. Lo que siembras no llega a tener vida, si antes no muere. Y lo que siembras, no es la planta tal como va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de cualquier otra planta. Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles; se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos; se siembran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza; se siembran cuerpos  puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales. Porque hay un cuerpo puramente natural y hay también un cuerpo espiritual. Esto es lo que dice la Escritura: El primer hombre, Adán, fue creado como un ser viviente; el último Adán, en cambio, es un ser espiritual que da la Vida.
Pero no existió primero lo espiritual sino lo puramente natural; lo espiritual viene después. El primer hombre procede de la tierra y es terrenal; pero el segundo hombre procede del cielo. Los hombres terrenales serán como el hombre terrenal, y los celestiales como el celestial. De la misma manera que hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 55, 10-14

R. Caminaré delante de Dios en la luz de la vida.

Mis enemigos retrocederán cuando te invoque.
Yo sé muy bien que Dios está de mi parte. R.

Confío en Dios y alabo su palabra;
confío en él y ya no temo:
¿qué pueden hacerme los hombres? R.

Debo cumplir, Dios mío, los votos que te hice:
te ofreceré sacrificios de alabanza,
porque tú libraste mi vida de la muerte
y mis pies de la caída,
para que camine delante de Dios
en la luz de la vida. R.

ALELUIA Cf. Lc 8, 15

Aleluia.
Felices los que retienen la Palabra de Dios
con un corazón bien dispuesto
y dan fruto gracias a su constancia.
Aleluia.

EVANGELIO

Lo que cayó en tierra fértil son los que retienen la palabra,
y dan fruto gracias a su constancia

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 8, 4-15

Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola: «El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno.» Y una vez que dijo esto, exclamó: «¡El que tenga oídos para oír, que oiga!»
Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, y Jesús les dijo: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender. La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás. Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia.

Palabra del Señor.


Homilía

En este pasaje del Evangelio según san Lucas nos encontramos nuevamente con la parábola del sembrador. Jesús la utiliza para explicar la dinámica de la evangelización. Cómo Dios disemina su palabra de vida en el corazón de las personas y encuentra mayor o menor acogida, de acuerdo a como sea su disposición interior.

Por un lado se encuentra esa palabra poderosa, portadora de gracia, bondad, verdad y belleza. Por otro lado, los seres humanos necesitados de esa palabra pero no siempre receptivos a ella. Esa falta de receptividad se produce por superficialidad, por falta de capacidad de perseverar en lo arduo o porque otras palabras han anidado ya en el interior y han copado casi todo. Hay corazones que permanecen abiertos y acogen la palabra que da mucho fruto.

Seguramente conocemos personas en quienes la palabra de Dios ha encontrado tierra fértil. Sus palabras y obras están atravesadas por ella. Sin lugar a dudas, los santos, pero también muchos hombres y mujeres que llevan una vida sencilla, como dice el Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica Gaudete et Exultate, «los santos de la puerta de al lado». También nosotros tenemos en nuestro interior la capacidad de recibir el evangelio y dar frutos de vida, pidamos la gracia de acoger con amor a Jesús, la Palabra de Dios hecha carne.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOCUARTA SEMANA
VIERNES

Año par

Si Cristo no resucitó, vuestra fe es inútil

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto
15, 12-20

Hermanos: Si se anuncia que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo algunos de ustedes afirman que los muertos no resucitan?
¡Si no hay resurrección, Cristo no resucitó! Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes. Incluso, seríamos falsos testigos de Dios, porque atestiguamos que él resucitó a Jesucristo, lo que es imposible, si los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil y sus pecados no han sido perdonados. En consecuencia, los que murieron con la fe en Cristo han perecido para siempre.
Si nosotros hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solamente para esta vida, seríamos los hombres más dignos de lástima. Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 16, 1. 6-7. 8b. 15

R. Señor, al despertar, me saciaré de tu presencia.

Escucha, Señor, mi justa demanda,
atiende a mi clamor;
presta oído a mi plegaria,
porque en mis labios no hay falsedad. R.

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes:
inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu gracia,
tú que salvas de los agresores
a los que buscan refugio a tu derecha. R.

Escóndeme a la sombra de tus alas.
Pero yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro,
y al despertar, me saciaré de tu presencia. R.

ALELUIA Cf. Mt 11, 25

Aleluia.
Te alabo, Padre,
Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los misterios del Reino
a los pequeños.
Aleluia.

EVANGELIO

Los acompañaban algunas mujeres,
que los ayudaban con sus bienes

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 8, 1-3

Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes.

Palabra del Señor.


Homilía

Junto con el conocido grupo de los Doce, aparecen junto a Jesús, en un lugar destacado, algunas mujeres de quienes el evangelio también conserva su nombre, signo de la relevancia que tuvieron en la primitiva comunidad cristiana. Cada una de ellas con características distintas y pertenecientes a clases sociales diferentes. Así, se pone de manifiesto que el mensaje del evangelio es universal, alcanza a todos sin excepción. Ser discípulo de Jesús no es exclusividad de nadie y, por lo tanto, nadie puede arrogarse la potestad de dejar afuera de su alcance a los demás.

En este pasaje del Evangelio según san Lucas se señalan tres características del discipulado. En primer lugar, se trata de estar en compañía de Jesús, compartiendo su misión. Ser discípulo es compartir nuestra vida con el Señor, dejándonos atraer por lo que a Él lo atrae. Hacer nuestros sus sentimientos y pensamientos. En segundo lugar, se destaca que estas mujeres han sido sanadas por Jesús. Vivir el discipulado es tener conciencia constante de la misericordia con la que Dios nos trata. Por último, se menciona que colaboran con sus bienes en la evangelización. Es un modo muyconcreto de involucrarse y responder con generosidad a tanto bien recibido.

El Documento Conclusivo de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, realizada en Aparecida, Brasil, en 2007, utiliza el término «discípulos-misioneros» como una realidad que no puede ser separada. Quien sigue a Jesús no es simplemente un espectador pasivo de su tarea. Es alguien que, al mismo tiempo, está involucrado en lo que el Señor hace, por amor. Anuncia lo que vive y cree, mientras sigue dejándose enseñar por el Maestro. Contemplando a estas mujeres que caminan tan cerca de Jesús y dan testimonio con espontaneidad, pidamos la gracia de recorrer con pasión nuestro camino de discípulos y misioneros.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOCUARTA SEMANA
JUEVES

Año par

Esto es lo que predicamos, y esto es lo que habéis creído

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto
15, 1-11

Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano. Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto. Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.
Porque yo soy el último de los Apóstoles, y ni siquiera merezco ser llamado Apóstol, ya que he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí, sino que yo he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. En resumen, tanto ellos como yo, predicamos lo mismo, y esto es lo que ustedes han creído.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 117, 1-2. 16-17. 28

R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno!

O bien:

Aleluia.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
Que lo diga el pueblo de Israel:
¡es eterno su amor! R.

La mano del Señor es sublime,
la mano del Señor hace proezas.
No, no moriré:
viviré para publicar lo que hizo el Señor. R.

Tú eres mi Dios, y yo te doy gracias;
Dios mío, yo te glorifico. R.

ALELUIA Mt 11, 28

Aleluia.
Dice el Señor: Vengan a mí
todos los que están afligidos y agobiados,
y yo los aliviaré.
Aleluia.

EVANGELIO

Sus numerosos pecados le han sido perdonados
porque ha demostrado mucho amor

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 7, 36-50

Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa. Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!» Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» «Di, Maestro!», respondió él.
«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos amará más?» Simón contestó: «Pienso que aquel a quien perdonó más.» Jesús le dijo: «Has juzgado bien.» Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor.» Después dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados.»
Los invitados pensaron: «¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?» Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

Palabra del Señor.


Homilía

Cuando nos referimos a la condición pecadora del ser humano, hacemos referencia a la necesidad que todos tenemos de ser alcanzados por el amor divino. Quien no se reconoce a sí mismo como pecador expresa de algún modo que no necesita de Dios. Es lo que está en juego en este pasaje del Evangelio según san Lucas. Dos modos de mirarse a sí mismo y de mirar a los demás, representados por Simón, el fariseo y por la mujer pecadora.

Jesús aprovecha la ocasión de esta comida y lo que allí ocurre para poner de manifiesto que todo se trata de reconocer cuán necesitados estamos de perdón. Simón se sobresalta ante las muestras efusivas de la mujer y sólo puede ver que es una pecadora, públicamente conocida, no es capaz de descubrir en ello el agradecimiento. Por el contrario, no ve en sí mismo más que la rectitud de sus actos. Es incapaz de darse cuenta de lo frío y duro de su corazón, su soberbia. Por su parte, la mujer no tiene ojos más que para llorar sus pecados y mirar a Jesús, en quien ha encontrado el amor de Dios. No mira a Simón ni a nadie juzgándolo.

Nuestros juicios duros e implacables revelan lo poco que nos experimentamos amados y lo atrofiada que se encuentra nuestra capacidad de amar. Por supuesto que el perdón no es una suerte de borrón y cuenta nueva en el que, al final, todo da lo mismo. Justamente es lo que expresa la actitud desprendida de la mujer. No está vuelta sobre sí misma, encerrada, contenida, sino que se ofrece generosamente en actitud de servicio amoroso y desinteresado. Todo eso es consecuencia del perdón con el que se sabe beneficiada. Las palabras de Jesús confirman la certeza que habita ya su corazón.

Pedimos la gracia de poder ubicarnos delante de Jesús con la misma confianza en su amor misericordioso.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOCUARTA SEMANA
MIÉRCOLES

Año impar

Es realmente grande el misterio que veneramos

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 3, 14-16

Querido hermano: Aunque espero ir a verte pronto, te escribo estas cosas por si me atraso. Así sabrás cómo comportarte en la casa de Dios, es decir, en la Iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad. En efecto, es realmente grande el misterio de la fe: Él se manifestó en la carne, fue justificado en el Espíritu, contemplado por los ángeles, proclamado a los paganos, creído en el mundo y elevado a la gloria.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 110, 1-6

R. ¡Grandes son las obras del Señor!

O bien:

Aleluia.

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en la reunión y en la asamblea de los justos.
Grandes son las obras del Señor:
los que las aman desean comprenderlas. R.

Su obra es esplendor y majestad,
su justicia permanece para siempre.
El hizo portentos memorables,
el Señor es bondadoso y compasivo. R.

Proveyó de alimento a sus fieles
y se acuerda eternamente de su alianza.
Manifestó a su pueblo el poder de sus obras,
dándole la herencia de las naciones. R.

ALELUIA Cf. Jn 6, 63c. 68c

Aleluia.
Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida;
Tú tienes palabras de Vida eterna.
Aleluia.

EVANGELIO

¡Les tocamos la flauta, y no bailaron!
¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 7, 31-35

Dijo el Señor: ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: ¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!
Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: «¡Ha perdido la cabeza!.» Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: «¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!.» Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos.

Palabra del Señor.


Homilía

El amor de Dios se manifiesta en su compasión y en su llamada al arrepentimiento. La ternura y la firmeza son los dos componentes que lo constituyen. Ambas son necesarias para que podamos crecer como hijos suyos. En algunas oportunidades el Señor muestra con claridad su rostro misericordioso, para ablandar nuestra dureza. En otras, nos confronta fuertemente con nuestros inconsistencias, para que aceptemos con humildad que lo necesitamos.

La austeridad con la que vivía Juan Bautista era un llamado a la conversión y al arrepentimiento. La familiaridad que Jesús tiene con todos es signo de la cercanía de Dios y de su misericordia. Sin embargo, ninguno de esos dos mensajes logra tocar el corazón de algunas personas. En este pasaje del Evangelio según san Lucas, el Señor señala la cerrazón que constata especialmente en escribas y fariseos ante la visita de Dios, que se ha dado en la persona de Juan y fundamentalmente en Él mismo. Cita para eso un refrán conocido en su pueblo. Los jóvenes apáticos, a quienes ni el luto ni la fiesta conmueven, siendo dos realidades humanamente tan movilizadoras.

La pregunta que se mantiene en suspenso es qué los hará despertar o por qué se mantienen tan escépticos. Hay quienes han puesto la seguridad en sí mismos, lo que logran, lo que pueden, lo que tienen y no están dispuestos a dejarse cuestionar por nadie, ni siquiera por el mismo Dios. Por eso, se afirman cada vez más en sus posiciones, en una actitud defensiva que no sólo los priva de encontrarse verdaderamente con Él sino que los lleva a constituirse en jueces de todo aquel que dice o hace algo distinto. En el fondo tienen miedo de que el amor los desarme.

Aceptar a Dios en la propia vida es dejarlo que tome el control y nos conduzca. Pidamos la gracia de ser dóciles a su visita.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOCUARTA SEMANA
MARTES

Año par

Vosotros sois el Cuerpo de Cristo y cada uno miembro de ese Cuerpo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.
12, 12-14. 27-31a

Hermanos: Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo – judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. El cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos. Ustedes son el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese Cuerpo. En la Iglesia, hay algunos que han sido establecidos por Dios, en primer lugar, como apóstoles; en segundo lugar, como profetas; en tercer lugar, como doctores. Después vienen los que han recibido el don de hacer milagros, el don de curar, el don de socorrer a los necesitados, el don de gobernar y el don de lenguas. ¿Acaso todos son apóstoles? ¿Todos profetas? ¿Todos doctores? ¿Todos hacen milagros? ¿Todos tienen el don de curar? ¿Todos tienen el don de lenguas o el don de interpretarlas? Ustedes, por su parte, aspiren a los dones más perfectos.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 99, 1-5

R. Nosotros somos su pueblo
y ovejas de su rebaño.

Aclame al Señor toda la tierra,
sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entren por sus puertas dando gracias,
entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones. R.

ALELUIA Lc 7, 16

Aleluia.
Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros
y Dios ha visitado a su Pueblo.
Aleluia.

EVANGELIO

Joven, yo te lo ordeno, levántate

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 7, 11-17

Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores.» Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate.» El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre. Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo.» El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

Palabra del Señor.


Homilía

Lo que Jesús realiza en esta oportunidad es uno de los milagros más espectaculares. Resucita a un muerto. Sin embargo, no es lo extraordinario del acontecimiento lo más relevante sino lo que esto significa. Una mujer viuda que pierde a su único hijo es alguien que queda sin ninguna protección en la vida. No tiene sustento y deberá mendigar y esperar la compasión ajena para sobrevivir. Al dolor de la muerte del esposo y del hijo se agrega la desesperanza por el futuro oscuro que le aguarda.

El texto se detiene a señalar que lo que lleva a Jesús a realizar el milagro es que se conmueve ante lo que ve. Al tocar el féretro, el camino de la muerte se detiene y se impone la fuerza de la vida que Él comunica, expresada en la capacidad de incorporarse y hablar que recibe el hijo de la viuda. Toda la escena se convierte así en una imagen de lo que es la vida y misión de Jesús. Dios, conmovido al ver a la humanidad herida de muerte, toca la historia humana haciéndose uno de nosotros. Detiene para siempre el poder del pecado que la destruía, asumiéndolo en la cruz y le comunica la vida nueva de la resurrección.

Estar desamparados, desprotegidos, o con un futuro que se presenta sombrío a causa de una pérdida que hemos vivido, y que sentimos nos ha dejado sin nada, vacíos, es algo que todos en algún momento podemos experimentar. Momentos de crisis afectivas, fracasos económicos, enfermedades, etc. Jesús se presenta delante nuestro y se compadece. Nos toca con su gracia y nos comunica su vida divina. Nos posibilita así, ver esas dificultades como oportunidades de conocer más profundamente el poder de su amor.



14 de septiembre
LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ
Fiesta

Se amonadó a sí mismo. Por eso, Dios lo exaltó

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 2, 6-11

Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 77, 1-2. 34-38

R. No olviden las proezas del Señor.

Pueblo mío, escucha mi enseñanza,
presta atención a las palabras de mi boca:
yo voy a recitar un poema,
a revelar enigmas del pasado. R.

Cuando los hacía morir, lo buscaban
y se volvían a él ansiosamente:
recordaban que Dios era su Roca,
y el Altísimo, su libertador. R.

Pero lo elogiaban de labios para afuera
y mentían con sus lenguas;
su corazón no era sincero con él
y no eran fieles a su alianza. R.

El Señor, que es compasivo,
los perdonaba en lugar de exterminarlos;
una y otra vez reprimió su enojo
y no dio rienda suelta a su furor. R.

ALELUIA

Aleluia.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,
porque con tu cruz has redimido al mundo.
Aleluia.

EVANGELIO

Es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 3, 13-17

Jesús dijo a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

Palabra del Señor.


Homilía

Dos acontecimientos históricos se encuentran en el origen de esta celebración: en el siglo IV la consagración de la Iglesia del Santo Sepulcro, lugar de la sepultura de Jesús y en el siglo VII la recuperación de una reliquia vinculada a la cruz de Cristo por parte del emperador Heráclito, de manos de los persas. La pasión, muerte y resurrección de Jesús son centrales en nuestra fe. La cruz, originalmente símbolo de tortura y de muerte, se convierte en instrumento de vida y salvación. Es lo que esta fiesta celebra.

El pasaje del Evangelio según san Juan que hoy se proclama, recuerda el modo en el que Dios salvó a su pueblo durante su travesía por el desierto. Al verse amenazados por serpientes que los picaban y hacían morir, Dios mandó a Moisés fabricar una serpiente de bronce y ponerla en alto. Cuando alguien era mordido debía mirar la serpiente de bronce para quedar sanado. Jesús interpreta ese acontecimiento como un anticipo de lo que será su destino en la cruz. Él será levantado en alto para que todos puedan contemplarlo y alcanzar la salvación. En la cruz Jesús liberará a la humanidad del mal del pecado, que constantemente la acecha.

La primera lectura, tomada de la Carta a los filipenses, nos recuerda que el camino del despojo y sufrimiento no fue una tragedia en la vida del Señor. Fue el modo en el que Dios quiso manifestarnos su amor. Desarmándose por completo en la cruz quiso mostrarnos que ninguna realidad humana, por dolorosa y dura que sea, queda fuera del alcance de su amor. Todo fue asumido por Él, abrazado y redimido.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO VIGESIMOCUARTO

Perdona el agravio a tu prójimo
y entonces, cuando ores, serán absueltos tus pecados

Lectura del libro del Eclesiástico 27, 30 — 28, 7

El rencor y la ira son abominables, y ambas cosas son patrimonio del pecador. El hombre vengativo sufrirá la venganza del Señor, que llevará cuenta exacta de todos sus pecados. Perdona el agravio a tu prójimo y entonces, cuando ores, serán absueltos tus pecados. Si un hombre mantiene su enojo contra otro, ¿cómo pretende que el Señor lo sane? No tiene piedad de un hombre semejante a él ¡y se atreve a implorar por sus pecados! El, un simple mortal, guarda rencor: ¿quién le perdonará sus pecados? Acuérdate del fin, y deja de odiar; piensa en la corrupción y en la muerte, y sé fiel a los mandamientos; acuérdate de los mandamientos, y no guardes rencor a tu prójimo; piensa en la Alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 102, 1-4. 9-12

R. El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura. R.

No acusa de manera inapelable
ni guarda rencor eternamente;
no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen;
cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

Tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 14, 7-9

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí. Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor. Porque Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos.

Palabra de Dios.

ALELUIA Jn 13, 34

Aleluia.
«Les doy un mandamiento nuevo:
ámense los unos a los otros, como Yo los he amado»,
dice el Señor.
Aleluia.

EVANGELIO

No perdones sólo siete veces,
sino setenta veces siete

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 21-35

Se adelantó Pedro y dijo a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: «Dame un plazo y te pagaré todo». El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: «Págame lo que me debes». El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: «Dame un plazo y te pagaré la deuda». Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: «¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?» E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos».

Palabra del Señor.


Homilía

Este pasaje del Evangelio según san Mateo viene a continuación del que fue proclamado del domingo pasado, en el que Jesús enseñaba sobre la necesidad de corregir a quien se equivoca. Ahora, la inquietud que plantea Pedro es cuántas veces hay que renovar el perdón a quien nos ha hecho daño. Al decir siete veces, expresa una disposición generosa a hacerlo. Sin embargo, el Señor va más allá aún y diciendo setenta veces siete, indica que ese perdón debe ser ofrecido sin ninguna restricción, es decir siempre.

Por un lado, las palabras de Jesús pueden no sorprendernos, ya que sabemos de su continua predisposición a perdonar. Pero, por otro lado, pueden generarnos inquietud y hacernos sentir que es un peso superior a nuestras fuerzas. ¿Dónde encontrar la energía para poder hacerlo? Además, podemos vernos desprotegidos: si siempre debemos perdonar, ¿no damos a los demás un permiso tácito a que hagan con nosotros lo que deseen?

La primera lectura, tomada del Libro del Eclesiástico, y la parábola que Jesús narra, nos dan la clave para comprender esta enseñanza. La fuerza para perdonar la encontramos en la conciencia de la misericordia con la que continuamente somos tratados. Pensar únicamente en las ofensas recibidas y en los demás como agresores es solamente una parte de la realidad. La otra es nuestra propia condición de pecadores, es decir, lo que nosotros hemos hecho y hacemos y por lo que necesitamos recibir perdón. Cuando nos detenemos en esto, reconocemos con agradecimiento que el perdón debe ser ofrecido siempre, porque siempre lo necesitamos.

La conclusión de la parábola nos ayuda a tener presente que el perdón que recibimos y el que damos a los demás están íntimamente vinculados. Quien es beneficiario de la misericordia de Dios se ve comprometido a recorrer un camino de compasión, que lo aleja del rencor y la venganza. De lo contrario esa misericordia no habrá producido frutos en nosotros porque si bien Dios la ha otorgado, no la hemos acogido verdaderamente. Perdonar siempre y de corazón es un distintivo claro de los cristianos, que creemos en un Dios que nos ama infinita e incondicionalmente y que nos llama a ser parte de su Reino.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOTERCERA SEMANA
SÁBADO

Año par

Aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo,
porque participamos de un único pan

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 10, 14-22

Queridos míos, eviten la idolatría. Les hablo como a gente sensata; juzguen ustedes mismos lo que voy a decirles. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan. Pensemos en Israel según la carne: aquellos que comen las víctimas, ¿no están acaso en comunión con el altar?
¿Quiero decir con esto que la carne sacrificada a los ídolos tiene algún valor, o que el ídolo es algo? No, afirmo sencillamente que los paganos ofrecen sus sacrificios a los demonios y no a Dios. Ahora bien, yo no quiero que ustedes entren en comunión con los demonios. Ustedes no pueden beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios; tampoco pueden sentarse a la mesa del Señor y a la mesa de los demonios. ¿O es que queremos provocar los celos del Señor? ¿Pretendemos ser más fuertes que él?

Palabra de Dios.

SALMO Sal 115, 12-13. 17-18

R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.

O bien:

Aleluia.

¿Con qué pagaré al Señor
todo el bien que me hizo?
Alzaré la copa de la salvación
e invocaré el nombre del Señor. R.

e ofreceré un sacrificio de alabanza,
e invocaré el nombre del Señor.
Cumpliré mis votos al Señor,
en presencia de todo su pueblo. R.

ALELUIA Jn 14, 23

Aleluia.
Dice el Señor:
El que me ama será fiel a mi palabra,
y mi Padre lo amará e iremos a él.
Aleluia.

EVANGELIO

¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», y no hacéis lo que os digo?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 43-49

Jesús decía a sus discípulos: «No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos: cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas. El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca. ¿Por qué ustedes me llaman: «Señor, Señor», y no hacen lo que les digo? Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mi palabras y las practica.
Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida. En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande.»

Palabra del Señor.


Homilía

Jesús enseña a sus discípulos un criterio fundamental para la vida espiritual. Las palabras deben estar confirmadas por las obras, sino son falsas. Es más, pueden ser nocivas, manipular conciencias y dañar a quienes aceptan la autoridad de quien las pronuncia. Es el triste ejemplo de tantas personas religiosas que hablan muy emotivamente de Dios y dan aparentes sabios consejos, pero luego se aprovechan de quienes los escuchan para intenciones que nada tienen que ver con el Evangelio.

Esa situación nos escandaliza por la gravedad que implica. Sin llegar a tanto, también nosotros podemos vivir una suerte de disociación espiritual. Escuchar y repetir elocuentemente palabras y mensajes referidos a Dios, pero no terminar de asumir el desafío de recorrer realmente el camino del Evangelio. Es decir, tomar decisiones que marquen un rumbo distinto en nuestra vida. Así, cuando los momentos de dificultad sobrevienen, como el caso de la tormenta en la parábola que narra Jesús, lo que habíamos construido se desmorona y nos damos cuenta que nada de eso era sólido.

Construir nuestra casa sobre roca es imagen de la vida que anhelamos vivir, firme, segura, resistente, capaz de ser un ámbito de crecimiento para nosotros y para los demás. Una casa bien construida es también lugar de acogida y de encuentro, donde se vive la experiencia fundamental del amor. Sólo es posible alcanzarlo si nos atrevemos a dejarnos moldear por la Palabra de Dios. Para que aquello de lo que hablamos sea verdaderamente reflejo de lo que vivimos.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOTERCERA SEMANA
VIERNES

Año par

Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 9,
16-19. 22b-27

Hermanos: Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio! Si yo realizara esta tarea por iniciativa propia, merecería ser recompensado, pero si lo hago por necesidad, quiere decir que se me ha confiado una misión. ¿Cuál es entonces mi recompensa? Predicar gratuitamente la Buena Noticia, renunciando al derecho que esa Buena Noticia me confiere.
En efecto, siendo libre, me hice esclavo de todos, para ganar al mayor número posible. Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos, a cualquier precio. Y todo esto, por amor a la Buena Noticia, a fin de poder participar de sus bienes. ¿No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corran, entonces, de manera que lo ganen. Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible. Así, yo corro, pero no sin saber adonde; peleo, no como el que da golpes en el aire. Al contrario, castigo mi cuerpo y lo tengo sometido, no sea que, después de haber predicado a los demás, yo mismo quede descalificado.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 83, 3-6. 12

R. ¡Qué amable es tu Morada, Señor del universo!

Mi alma se consume de deseos
por los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne claman ansiosos
por el Dios viviente. R.

Hasta el gorrión encontró una casa,
y la golondrina tiene un nido
donde poner sus pichones,
junto a tus altares, Señor del universo,
mi Rey y mi Dios. R.

¡Felices los que habitan en tu Casa
y te alaban sin cesar!
¡Felices los que encuentran su fuerza en ti,
al emprender la peregrinación! R.

Porque el Señor es sol y escudo;
el Señor da la gracia y la gloria,
y no niega sus bienes
a los que proceden con rectitud. R.

ALELUIA Cf. Jn 17, 17ba

Aleluia.
Tu palabra, Señor, es verdad;
conságranos en la verdad.
Aleluia.

EVANGELIO

¿Puede un ciego guiar a otro ciego?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 39-42

Jesús hizo a sus discípulos esta comparación: «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo? El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro. ¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo», tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.»

Palabra de Dios.


Homilía

En este pasaje del Evangelio según san Lucas, en el que Jesús continúa su enfrentamiento con escribas y fariseos, el Señor señala con una imagen la forma equivocada en que éstos se comportan. Se erigen en autoridad para enseñar a otros el camino que deben recorrer, pero al encontrarse en el error no hacen más que malograr también el destino de aquellos a quienes pretender conducir.

A continuación Jesús les muestra lo errado de su forma de proceder. Miran el comportamiento de los demás, buscando cuál es su equivocación para corregirla, sin detenerse a examinarse a sí mismos. Se apresuran a convertirse en maestros sin aceptar el lugar de discípulos. Así, su enseñanza no es fruto de la experiencia vivida sino una sencilla hipocresía.

Esta escena nos ayuda a darnos cuenta dónde debemos estar en relación a Dios y a los demás. Somos discípulos que caminamos detrás del Maestro. Aprendemos de Él, lo escuchamos, dejamos que nos corrija y nos enseñe. Lo hace con sus palabras y sus gestos. Necesitamos permanecer en ese lugar existencial. Sólo quien persevera en esa actitud puede de verdad trasmitir algo que ilumine y oriente el camino de otro.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOTERCERA SEMANA
JUEVES

Año par

Hiriendo la conciencia del que es débil, pecáis contra Cristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 8,
1.4b-13

Hermanos: Con respecto a la carne sacrificada a los ídolos, todos tenemos el conocimiento debido, ya lo sabemos, pero el conocimiento llena de orgullo, mientras que el amor edifica. Sabemos bien que los ídolos no son nada en el mundo y que no hay más que un solo Dios. Es verdad que algunos son considerados dioses, sea en el cielo o en la tierra: de hecho, hay una cantidad de dioses y una cantidad de señores. Pero para nosotros, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y a quien nosotros estamos destinados, y un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por quien nosotros existimos.
Sin embargo, no todos tienen este conocimiento. Algunos, habituados hasta hace poco a la idolatría, comen la carne sacrificada a los ídolos como si fuera sagrada, y su conciencia, que es débil, queda manchada. Ciertamente, no es un alimento lo que nos acerca a Dios: ni por dejar de comer somos menos, ni por comer somos más. Pero tengan cuidado de que el uso de esta libertad no sea ocasión de caída para el débil. Si alguien te ve a ti, que sabes cómo se debe obrar, sentado a la mesa en un templo pagano, ¿no se sentirá autorizado, a causa de la debilidad de su conciencia, a comer lo que ha sido sacrificado a los ídolos? Y así, tú, que tienes el debido conocimiento, haces perecer al débil, ¡ese hermano por el que murió Cristo!
Pecando de esa manera contra sus hermanos e hiriendo su conciencia, que es débil, ustedes pecan contra Cristo. Por lo tanto, si un alimento es ocasión de caída para mi hermano, nunca probaré carne, a fin de evitar su caída.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 138, 1-3. 13-14b. 23-24

R. Señor, llévame por el camino eterno.

Señor, tú me sondeas y me conoces
tú sabes si me siento o me levanto;
de lejos percibes lo que pienso,
te das cuenta si camino o si descanso,
y todos mis pasos te son familiares. R.

Tú creaste mis entrañas,
me plasmaste en el seno de mi madre:
te doy gracias porque fui formado
de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras! R.

Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior;
examíname y conoce lo que pienso;
observa si estoy en un camino falso
y llévame por el camino eterno. R.

ALELUIA 1Jn 4, 12

Aleluia.
Si nos amamos los unos a los otros,
Dios permanece en nosotros
y el amor de Dios ha llegado
a su plenitud en nosotros.
Aleluia.

EVANGELIO

Sed misericordiosos,
como vuestro padre es misericordioso

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 27-38

Jesús dijo a sus discípulos: «Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames. Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.
Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo. Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso».

Palabra del Señor.


Homilía

Sin duda estas palabras de Jesús son un gran desafío. Responder con amor cuando se nos trata con desprecio o se nos hace daño, mantener una actitud abierta y generosa cuando se ha defraudado nuestra confianza, no contestar con violencia cuando sufrimos un ataque, etc.

La primera tentación a vencer es la de identificar este comportamiento como una postura sumisa y resignada. De ningún modo. No se trata de renunciar a establecer los límites necesarios para nuestra salud física, mental y espiritual. Tampoco de ser permisivos con el mal o de volvernos apáticos. Mucho menos, de hacer como si no pasara nada y acumular resentimiento y odio en nuestro interior. Todo eso nos convertiría en una bomba de tiempo, que al explotar provocaría un gran daño. O enfermaría seriamente nuestra psiquis o nuestro cuerpo.

El desafío es en realidad una señal de nuestra dignidad. De lo que somos capaces de alcanzar. Es una llamada a poner en juego lo más propio de nuestra condición humana, nuestra capacidad de amar. Quien puede responder con mansedumbre frente al mal recibido no es una persona pusilánime. Todo lo contrario, es alguien que ha madurado y se ha hecho interiormente firme. No necesita recurrir a ninguna estrategia para imponerse a los demás. Puede ofrecer amor gratis, como lo hace Dios. Puede perdonar, porque tiene la conciencia clara de estar siendo continuamente perdonado. Ya no mira a los demás esperando que estén a la altura de sus expectativas, puede aceptarlos como son: imperfectos, incompletos, incoherentes y con capacidad de hacerle daño.

Es necesario insistir una vez más: nada de esto es una aceptación resignada o una relativización del daño que las malas acciones conllevan. Deben ser rechazadas siempre y frontalmente. En primer lugar, en nosotros mismos. Pero deben ser vencidas con la única fuerza capaz de transformarlas, aquella con la que Dios nos transforma a nosotros, la de su amor y misericordia.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOTERCERA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

¿Estáis unido a una mujer? No te separes de ella.
¿No tienes mujer? No la busques

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 7,
25-31

Hermanos: Acerca de la virginidad, no tengo ningún precepto del Señor. Pero hago una advertencia, como quien, por la misericordia del Señor, es digno de confianza. Considero que, por las dificultades del tiempo presente, lo mejor para el hombre es vivir sin casarse. ¿Estás unido a una mujer? No te separes de ella. ¿No tienes mujer? No la busques. Si te casas, no pecas. Y si una joven se casa, tampoco peca. Pero los que lo hagan, sufrirán tribulaciones en su carne que yo quisiera evitarles. Lo que quiero decir, hermanos, es esto: queda poco tiempo. Mientras tanto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran nada; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo es pasajera.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 44, 11-12. 14-17

R. ¡Escucha, hija mía, mira y presta atención!

¡Escucha, hija mía, mira y presta atención!
Olvida tu pueblo y tu casa paterna,
y el rey se prendará de tu hermosura.
El es tu señor: inclínate ante él. R.

Embellecida con corales engarzados en oro
y vestida de brocado, es llevada hasta el rey.
Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían. R.

Con gozo y alegría entran al palacio real.
Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres,
y los pondrás como príncipes por toda la tierra. R.

ALELUIA Lc 6, 23ab

Aleluia.
Dice el Señor; ¡Alégrense y llénense de gozo,
porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo!
Aleluia.

EVANGELIO

¡Felices ustedes, los pobres! ¡Ay de vosotros, los ricos!

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 20-26

Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo:
«¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!
¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados!
¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!
¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre!
¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas!
Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!
¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!»

Palabra del Señor.


Homilía

El pasaje del evangelio que hoy se proclama nos trae las Bienaventuranzas en la versión de san Lucas. Incluye, a diferencia de las que encontramos en el Evangelio según san Mateo, el contraste con los que no viven de acuerdo a ellas. Así, se señalan dos orientaciones de la vida totalmente contrapuestas y se destaca la radicalidad del camino evangélico.

Los pobres, los que pasan hambre, los que lloran y los que son víctimas de violencia gozan del favor de Dios. Tienen en común su padecimiento y éste llama a la compasión. Por eso son declarados felices, porque Dios no se desentiende de su situación, pone su mirada amorosa sobre ellos. En la medida en que no busquen falsas seguridades, y mantengan su esperanza en Dios, Él se constituye en su consuelo y su fortaleza. Como contracara aparecen aquellos que, ante la variedad de necesidades que experimentan, ponen la seguridad en sí mismos y viven como si todo dependiera de su quehacer. Dejan de apoyar su vida en Dios y, por tanto, se aferran a lo que poseen, a lo que gozan o a la estima que los demás les tienen. Cuando alguna de esas realidades se ve afectada o se desmorona, se quedan sin nada.

Contemplando esta escena del evangelio debemos comprender lo que Jesús plantea. Elegir el camino de las Bienaventuranzas no consiste en buscar lo que pueda dificultarnos la vida, sino en aceptar que esas dificultades están y vendrán. Que es mentira que los bienes materiales, el placer o la fama pueden hacernos evitarlas; sólo son una distracción, cuando desaparecen experimentamos un gran vacío. En cambio, cuando aceptamos con humildad nuestras limitaciones, se nos abre la puerta a la confianza en el amor providente de Dios que nos sostiene en sus manos. Pedimos la gracia de escoger el camino que nos lleva a la verdadera Vida.



8 de septiembre
LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARIA
Fiesta

A los que Dios conoció de antemano, los predestinó

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 28-30

Hermanos: Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio. En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 12, 6ab. 6c (R.: Is 61, 10)

R. Yo desbordo de alegría en el Señor.

Yo confío en tu misericordia:
que mi corazón se alegre porque me salvaste. R.

¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido! R.

ALELUIA

Aleluia.
Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza;
de ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios.
Aleluia.

EVANGELIO

Lo que ha sido engendrado en ella
proviene del Espíritu Santo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 1, 18-23

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»

Palabra del Señor.


Homilía

Hoy celebramos el nacimiento de la Santísima Virgen. El mismo no está narrado por la Palabra de Dios, pero sí se encuentra una genealogía de Jesús que se detiene a señalar el lugar de María en ella. El pasaje del Evangelio según san Mateo que hoy se proclama es el final de esa genealogía y anuncia todo a lo que se dará cumplimiento con el nacimiento de este niño. Así, el nacimiento de la Virgen adquiere relevancia por hacer posible el de Jesús.

La primera lectura, tomada de la Carta a los Romanos, nos pone en la otra dimensión de este acontecimiento: el designio amoroso de Dios, que llama a la vida a la Virgen. Su nacimiento no es fruto del azar. Se inscribe en el deseo de Dios de salvar a la humanidad. Dios sueña a María como Madre de su Hijo, concreta en ella su voluntad de redimir, tomando su carne y haciéndola suya. Todo lo que la Virgen viva será preparación para hacer lugar en ella a que Dios la habite y tome por completo.

Esta fiesta mariana nos llena de alegría no sólo por lo que Dios hizo en María, sino también por lo que realiza en cada uno de nosotros. Cada vida que se gesta es un llamado de Dios a la existencia, con un sentido y un sueño por realizarse. Nadie está de más, nadie existe por error. No hay circunstancia adversa o dolorosa que pueda dañar la dignidad original con la que Dios nos hizo. Antes de cualquier herida o experiencia de rechazo fuimos amados. Por intercesión de María, pidamos la gracia de renovar esa certeza en nosotros y ayudar a que todos puedan experimentarla.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOTERCERA SEMANA
LUNES

Año par

Despojaos de la vieja levadura,
porque Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 5,
1-8

Hermanos: Es cosa pública que se cometen entre ustedes actos deshonestos, como no se encuentran ni siquiera entre los paganos, ¡a tal extremo que uno convive con la mujer de su padre! ¡Y todavía se enorgullecen, en lugar de estar de duelo para que se expulse al que cometió esa acción!
En lo que a mí respecta, estando ausente con el cuerpo pero presente con el espíritu, ya lo he juzgado, como si yo mismo estuviera allí. Es necesario que ustedes y yo nos reunamos espiritualmente, en el nombre y con el poder de nuestro Señor Jesús, para que este hombre sea entregado a Satanás: así se perderá su carne, pero se salvará su espíritu en el Día del Señor.
¡No es como para gloriarse! ¿No saben que «un poco de levadura hace fermentar toda la masa»? Despójense de la vieja levadura, para ser una nueva masa, ya que ustedes mismos son como el pan sin levadura. Porque Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Celebremos, entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la perversidad, sino con los panes sin levadura de la pureza y la verdad.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 5, 5-7. 12

R. Guíame, Señor, por tu justicia.

Tú no eres un Dios que ama la maldad;
ningún impío será tu huésped,
ni los orgullosos podrán resistir
delante de tu mirada. R.

Tú detestas a los que hacen el mal
y destruyes a los mentirosos.
¡Al hombre sanguinario y traicionero
lo abomina el Señor! R.

Así se alegrarán los que en ti se refugian
y siempre cantarán jubilosos;
tú proteges a los que aman tu Nombre,
y ellos se llenarán de gozo. R.

ALELUIA Jn 10, 27

Aleluia.
Dice el Señor: Mis ovejas escuchan mi voz,
yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluia.

EVANGELIO

Lo observaban atentamente para ver si curaba en sábado

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 6-11

Un sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y quédate de pie delante de todos.» El se levantó y permaneció de pie. Luego les dijo: «Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?» Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: «Extiende tu mano.» El la extendió y su mano quedó curada. Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.

Palabra del Señor.


Homilía

Los escribas y los fariseos continúan con su actitud fiscalizadora, tratando de encontrar algo en Jesús que les permita descargar sobre Él la ira que van acumulando, a causa de la popularidad que va ganando, por la forma en que vive la fe. Esa forma cuestiona profundamente la autoridad de ellos.

Aquí se los ve observando atentamente y su manera de mirar contrasta radicalmente con la de Jesús. Donde ellos ven una trasgresión a la Ley, el Señor ve una necesidad de compasión. Para ellos el centro está en el modo de obrar de Jesús, para el Señor, en el hombre que padece un mal. Es admirable la libertad y determinación con la que Jesús actúa. No se deja condicionar por la mirada de ellos. Al llamar al hombre al frente y ponerlo delante de todos está imitando, en parte, lo que buscan los escribas y fariseos, que todos vean lo que hace. Pero con un motivo completamente distinto. Él no quiere condenar sino salvar. Y que quede claro que está dispuesto a todo por hacerlo.

Contemplando esta escena del Evangelio según san Lucas surgen ante nosotros preguntas fundamentales: ¿Cómo pensamos que Dios nos mira? ¿Cuál es su interés con nosotros, juzgar, salvar? ¿Cómo miramos a los demás? ¿Lo primero que surge en nosotros es descubrir necesidades de compasión? ¿O tenemos esa actitud fiscalizadora de escribas y fariseos? ¿Cuánto nos condicionan las miradas de los demás a la hora de actuar por amor? Pedimos la gracia de ubicar nuestra vida delante de la mirada compasiva de Dios, que nos hace libres para amar como Él.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO VIGESIMOTERCERO

Si tú no hablas para advertir al malvado,
te pediré cuentas de su sangre

Lectura de la profecía de Ezequiel 33, 7-9

Así habla el Señor: Hijo de hombre, Yo te he puesto como centinela de la casa de Israel: cuando oigas una palabra de mi boca, tú les advertirás de mi parte. Cuando yo diga al malvado: «Vas a morir», si tú no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Si tú, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 94, 1-2. 6-9

R. Ojalá hoy escuchen la voz del Señor.

¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta Él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor! R.

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque Él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que Él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano. R.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras». R.

El amor es la plenitud de la Ley

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 13, 8-10

Hermanos:
Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley. Porque los mandamientos: «No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo». El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.

Palabra de Dios.

ALELUIA 2Cor 5, 19

Aleluia.
Dios estaba en Cristo,
reconciliando al mundo consigo,
confiándonos la palabra de la reconciliación.
Aleluia.

EVANGELIO

Si te escucha, habrás ganado a tu hermano

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 15-20

Jesús dijo a sus discípulos: Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.

Palabra del Señor.


Homilía

El pasaje del Evangelio según san Mateo que hoy se proclama pone de manifiesto la centralidad de la comunidad creyente en la vida de fe. Esta dimensión vincular es esencial; no se cree aislado, sino en comunión con otros. Lo que hacemos y decimos, no es meramente cuestión de nuestra conciencia y nuestro interior, afecta positiva o negativamente a los demás. Tiene una clara dimensión exterior que debe ser cuidada y vivida como expresión de nuestra interioridad.

Como contrapartida, cuando alguien en la Iglesia se aparta notoriamente del evangelio, la comunidad es responsable de intentar que se haga consciente de su error y cambie. Dejar que cada uno viva simplemente como le parezca es una falta de amor. Esa dimensión del amor, que se interesa por la suerte del que yerra, que no se desentiende apáticamente de sus decisiones, se ve reflejada en la primera lectura, tomada de la Profecía de Ezequiel. En el evangelio, Jesús establece claramente cuál es el modo de proceder frente a una situación así, para que el afán de corregir esté verdaderamente motivado por la caridad y no por un sentimiento de superioridad moral o una actitud controladora sobre la vida de los demás.

En primer lugar se debe hablar en privado, con sinceridad, frontalidad y trasparencia con la persona que está obrando mal. Con esta indicación se destierra la tentación de comentar por todos lados la conducta de quien peca. Hacerlo sería atentar contra su buena fama y constituiría también un grave pecado, además de no aportar nada a la conversión de esa persona. Si se resiste a escuchar, el segundo paso es reunir a uno o dos miembros más de la comunidad que puedan dar testimonio de lo mismo. Se busca ofrecer a quien está equivocado la oportunidad de darse cuenta que no se trata de un encono personal contra él, sino de una situación objetiva.

En el caso de que tampoco eso sirva, el último paso es abrir una instancia más amplia y hacer intervenir a la comunidad entera. Esto posibilitaría que se dé cuenta que los que lo quieren están buscando su bien. Si se niega a aceptar la autoridad de la comunidad, él mismo se está excluyendo de ella. Por eso debe ser considerado pagano o publicano. La importancia de la comunidad creyente queda reafirmada con las palabras finales de Jesús. Los lazos de amor que allí se tejen tienen la firmeza de lo que viene de Dios. Si se está unido a ella se está unido a Dios, si se rompe con ella se cae en el aislamiento y el encierro. El mismo Jesús está presente en medio de ella, animándola, y asistiéndola en sus decisiones y enseñanzas.

Contemplando esta escena del evangelio, cobramos conciencia que la vida real de cada uno de nosotros y de la Iglesia está atravesada por la posibilidad concreta y cotidiana de pecar. Algunos, paradójicamente no pueden aceptar esto. Jesús mismo lo aceptó y lo asumió. Entre los doce que eligió estaba quien lo entregó a la muerte, quien lo negó y quienes de un modo o de otro, fallaron. Entre aquellos que llamó estamos nosotros, que somos falibles, y continuamente podemos pecar y lo hacemos.

Ser cristiano y formar parte de la Iglesia no es haber adquirido certificado de buena conducta. Es tener conciencia de que somos pecadores perdonados. Y de que el perdón está siempre a nuestro alcance, en la medida que no nos obstinemos en nuestro error. Necesitamos dejarnos corregir; aceptar con humildad lo que se nos dice con amor y verdad por nuestro bien.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOSEGUNDA SEMANA
SÁBADO

Año par

Sufrimos hambre, sed y frío

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 4, 6b-15

Hermanos:
Yo les puse mi ejemplo y el de Apolo, a fin de que aprendan de nosotros el refrán: «No vayamos más allá de lo que está escrito», y así nadie tome partido orgullosamente en favor de uno contra otro. En efecto, ¿con qué derecho te distingues de los demás? ¿Y qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? ¡Será que ustedes ya están satisfechos! ¡Será que se han enriquecido o que se han convertido en reyes, sin necesidad de nosotros! ¡Ojalá que así fuera, para que nosotros pudiéramos reinar con ustedes!
Pienso que a nosotros, los Apóstoles, Dios nos ha puesto en el último lugar, como condenados a muerte, ya que hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y los hombres. Nosotros somos tenidos por necios, a causa de Cristo, y en cambio, ustedes son sensatos en Cristo. Nosotros somos débiles, y ustedes, fuertes. Ustedes gozan de prestigio, y nosotros somos despreciados. Hasta ahora sufrimos hambre, sed y frío. Somos maltratados y vivimos errantes. Nos agotamos, trabajando con nuestras manos. Nos insultan y deseamos el bien. Padecemos persecución y la soportamos. Nos calumnian y consolamos a los demás. Hemos llegado a ser como la basura del mundo, objeto de desprecio para todos hasta el día de hoy.
No les escribo estas cosas para avergonzarlos, sino para reprenderlos como a hijos muy queridos. Porque, aunque tengan diez mil preceptores en Cristo, no tienen muchos padres: soy yo el que los ha engendrado en Cristo Jesús, mediante la predicación de la Buena Noticia.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 144, 17-21

R. El Señor está cerca de aquellos que lo invocan.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad. R.

El Señor cumple los deseos de sus fieles,
escucha su clamor y les da la salvación;
el Señor protege a todos sus amigos
y destruye a los malvados. R.

Mi boca proclamará la alabanza del Señor:
que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,
desde ahora y para siempre. R.

ALELUIA Jn 14, 6

Aleluia.
Dice el Señor:
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.
Nadie va al Padre, sino por mí.
Aleluia.

EVANGELIO

¿Por qué hacéis lo que no está permitido en sábado?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 1-5

Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían. Algunos fariseos les dijeron: «¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?»
Jesús les respondió: «¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?»
Después les dijo: «El Hijo del hombre es dueño del sábado.»

Palabra del Señor.


Homilía

Los fariseos son el principal grupo religioso que confronta con Jesús. Se molestan por la libertad con la que se mueve frente a los preceptos de la Ley de Dios. Sin embargo, cada vez que lo increpan, el Señor les muestra que su comportamiento nada tiene de trasgresor o irreverente. Por el contrario, se trata de una comprensión más profunda y verdadera de lo que Dios espera de sus hijos, manifestado en la Ley. Para fundamentarlo, constantemente les cita la misma Palabra de Dios, y los deja sin argumentos. Algunos pocos van introduciéndose en esta nueva forma de entender la relación con Dios, pero la mayoría se cierra intransigentemente, apegándose a sus prácticas y termina por rechazar a Jesús.

Los fariseos son un arquetipo de la práctica religiosa. Representan un modo de vivir la fe y, en el fondo, de pararse frente a la existencia. Su actitud es controladora y obsesiva, con lo cual dejan en evidencia que los mueve más un afán de perfeccionismo que el anhelo de ser gratos a Dios. Insisten en la repetición de prácticas que les dan seguridad, quitándoles el sentimiento psicológico de culpa, por nunca llegar a ser lo buenos que creen deberían ser. No se dan cuenta que de ese modo dejan de vivir delante de la mirada del Dios verdadero y se ponen delante de la del propio yo idealizado.

Mirar a estas personas, tan religiosas, es un excelente ejercicio espiritual para cada uno de nosotros. ¿Cómo vivimos nuestra fe? ¿Por qué hacemos lo que hacemos y porque dejamos de hacer lo que no hacemos? ¿Qué nos mueve? ¿Ante quién tomamos nuestras decisiones? ¿Cómo miramos a los demás? Etc. Lo que aparece expresado reiteradamente en el evangelio es que estos hombres se han endurecido y alejado del atributo más determinante de Dios, su misericordia. En esta oportunidad, no pueden compadecerse de los discípulos de Jesús, que pasan hambre. Pidamos la gracia de vivir nuestra vida en presencia de la mirada misericordiosa de Dios y de esa forma mirar a los demás.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOSEGUNDA SEMANA
VIERNES

Año par

El Señor manifestará las intenciones secretas de los corazones

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 4,
1-5

Hermanos: Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel. En cuanto a mí, poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo mismo me juzgo. Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor. Por eso, no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor: él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 36, 3-6. 27-28a. 39-40

R. La salvación de los justos viene del Señor.

Confía en el Señor y practica el bien;
habita en la tierra y vive tranquilo:
que el Señor sea tu único deleite,
y él colmará los deseos de tu corazón. R.

Encomienda tu suerte al Señor,
confía en él, y él hará su obra;
hará brillar tu justicia como el sol
y tu derecho, como la luz del mediodía. R.

Aléjate del mal, practica el bien,
y siempre tendrás una morada,
porque el Señor ama la justicia
y nunca abandona a sus fieles. R.

La salvación de los justos viene del Señor,
él es su refugio en el momento del peligro;
el Señor los ayuda y los libera,
los salva porque confiaron en él. R.

ALELUIA Jn 8, 12

Aleluia.
Dice el Señor: Yo soy la luz del mundo.
El que me sigue tendrá la luz de la Vida.
Aleluia.

EVANGELIO

Cuando el esposo les sea quitado, entonces tendrán que ayunar

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 33-39

En aquel tiempo, los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben.»
Jesús les contestó: «¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar.»
Les hizo además esta comparación: «Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. ¡A vino nuevo, odres nuevos! Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor.»

Palabra del Señor.


Homilía

Los escribas y fariseos se sorprenden por el modo de vida de los discípulos de Jesús. Se inquietan porque no siguen estrictamente prácticas fundamentales de la tradición judía como el ayuno y las oraciones rituales. En el fondo, les incomoda que alguien con la autoridad de Jesús se diferencie tan claramente de ellos. Lejos de verse cuestionado, con su respuesta, Jesús desafía a estas personas religiosas a un paso radical. Lo que está en juego no es sólo una cuestión de modos de vivir la fe, sino la comprensión misma de ella.

La fiesta de bodas fue siempre en la tradición judía (y es lo que expresa también el matrimonio cristiano) símbolo de la unión de Dios con la humanidad. El ayuno es una práctica penitencial que expresa el deseo de vaciarse de todo lo superfluo para unirse más firmemente a Dios, pero no tiene lugar en una boda. Allí lo que se pone de manifiesto es la alegría por la sobreabundancia del amor. Se come, se bebe, se baila, como expresiones de plenitud y gozo. Todos los amigos están íntimamente implicados en lo que se celebra, ocupan un lugar propio en la celebración. De ahí que no puedan más que compartir la alegría de lo que ocurre.

Esa es la imagen que pasa a ser central con la aparición de Jesús. Él es el esposo que ha venido al encuentro de su amada. El único motivo de tristeza será no estar con él. El paso que debe darse es aceptar a Jesús como la manifestación definitiva y plena de Dios. Esto no es posible si no se está dispuesto a dejarlo entrar en todos los rincones de la propia vida. No se puede darle acceso sólo a algunos ámbitos y a otros no; es erróneo pensar que podemos adaptarlo a nosotros. Somos nosotros los que debemos dejarnos tomar y transformar por Él. Que nuestra vida se configure a la suya. Eso es vino nuevo en odres nuevos. Una entrega confiada y total, que sólo es justo y bueno hacer ante Dios.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOSEGUNDA SEMANA
JUEVES

Año par

Todo es vuestro, pero vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 3,
18-23

Hermanos:
¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente sabio. Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. En efecto, dice la Escritura: El sorprende a los sabios en su propia astucia, y además: El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos.
En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes, pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 23, 1-2. 3-4b. 5-6

R. Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella.

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
el mundo y todos sus habitantes,
porque él la fundó sobre los mares,
él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor
y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias y puro el corazón;
el que no rinde culto a los ídolos. R.

El recibirá la bendición del Señor,
la recompensa de Dios, su Salvador.
Así son los que buscan al Señor,
los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.

ALELUIA Mt 4, 19

Aleluia.
Dice el Señor: Síganme,
y yo los haré pescadores de hombres.
Aleluia.

EVANGELIO

Abandonándolo todo, lo siguieron

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 1-11

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes.» Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes.» Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador.» El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres.» Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor.


Homilía

En su actividad evangelizadora Jesús se rodea de un grupo de seguidores a quienes irá haciendo parte, no sólo de su tarea sino aún más profundamente, del misterio de su persona. Serán sus apóstoles, a quienes llegará a llamar con el nombre de amigos y por quienes confesará entregar su vida.

En esta oportunidad entra en la vida de Simón, Santiago y Juan, sus tres más cercanos. El encuentro se da en el lugar existencial de ellos. Parece casual pero en realidad es imagen de lo que ocurre en la vida de cada creyente. Jesús ve en qué situación se encuentran, se involucra en lo que les está pasando, los anima a dar un paso de confianza y finalmente los invita a compartir su misión. Lo que experimentan les hace comprender que están en presencia de Dios, que Él se ha acercado a ellos y los ha rescatado de la frustración en la que se encontraban librados a sus propias fuerzas. El gozo que experimentan los lleva a comprometer todo en el seguimiento de Jesús.

Lo que Jesús realiza en la vida de las personas, en algún momento alcanza la nuestra. Y lo hace en nuestro lugar, entre nuestras cosas de todos los días. Puede que ocurra en algún acontecimiento extraordinario, pero se confirma en el día a día, entre nuestros vínculos y actividades cotidianas. En algún sentido todo sigue igual, pero en otro todo es radicalmente nuevo. Cuando Él pasa por nuestra vida, ya no volvemos a ser iguales. Experimentamos la plenitud y la sobreabundancia, características exclusivas del amor divino. Y nos sentimos llamados, como Pedro, Santiago y Juan, a colaborar en que otros puedan verse rescatados del vacío y la frustración, compartiendo con ellos la alegría de ese encuentro.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOSEGUNDA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

Somos cooperadores de Dios,
y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios

Principio de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto
3, 1-9

Hermanos: Por mi parte, no pude hablarles como a hombres espirituales, sino como a hombres carnales, como a quienes todavía son niños en Cristo. Los alimenté con leche y no con alimento sólido, porque aún no podían tolerarlo, como tampoco ahora, ya que siguen siendo carnales. Los celos y las discordias que hay entre ustedes, ¿no prueban acaso que todavía son carnales y se comportan de una manera puramente humana? Cuando uno dice: «Yo soy de Pablo», y el otro: «Yo de Apolo», ¿acaso no están procediendo como lo haría cualquier hombre?.
Después de todo, ¿Quién es Apolo, quién es Pablo?. Simples servidores, por medio de los cuales ustedes han creído, y cada uno de ellos lo es según lo que ha recibido del Señor. Yo planté y Apolo regó, pero el que ha hecho crecer es Dios. Ni el que plantan ni el que riegan valen algo, sino Dios, que hace crecer. No hay ninguna diferencia entre el que planta y el que riega; sin embargo, cada uno recibirá su salario de acuerdo con el trabajo que haya realizado. Porque nosotros somos cooperadores de Dios, y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 32, 12-15. 20-21

R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se eligió como herencia!
El Señor observa desde el cielo
y contempla a todos los hombres. R.

El mira desde su trono
a todos los habitantes de la tierra;
modela el corazón de cada un
y conoce a fondo todas sus acciones. R.

Nuestra alma espera en el Señor;
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Nuestro corazón se regocija en él:
nosotros confiamos en su santo Nombre. R.

ALELUIA Lc 4, 18

Aleluia.
El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres,
a anunciar la liberación a los cautivos.
Aleluia.

EVANGELIO

También a las otras ciudades debo anunciar el Evangelio,
porque para eso he sido enviado

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 38-44

Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella. Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.
Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. De muchos salían demonios, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías. Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos.
Pero él les dijo: «También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado.» Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.

Palabra del Señor.


Homilía

La fuerza de las palabras de Jesús es confirmada por sus acciones poderosas, especialmente las curaciones. En ellas se manifiesta el dominio que posee sobre lo que amenaza la integridad del ser humano. Así, palabras y obras, serán las dos dimensiones en las que se hace presente la salvación que Jesús trae.

El pasaje comienza con el caso de la suegra de Pedro, quien necesita ser curada. El inclinarse sobre ella revela el amor misericordioso con el que Jesús actúa, su compasión. Así se ha inclinado Dios sobre la humanidad enferma. El poder ponerse de pie, por parte de la suegra, expresa a su vez lo que el amor de Dios realiza en el ser humano. Lo fortalece para poder desplegar lo constitutivo de su dignidad, su capacidad de brindarse a los demás. Signo de ello es el ponerse a servir.

Jesús pasa el día entero curando a todos los que acuden a Él, para que puedan, al igual que la suegra de Pedro, fortalecerse y ponerse a servir. Ningún mal que aqueja al hombre queda fuera de su compasión. Nadie debe quedar privado de recibir su gracia, por eso se pone en camino, con el afán de alcanzar a todos. Entre ellos nos encontramos también nosotros, necesitados de ser alcanzados por su misericordia. Pedimos la gracia de experimentar cómo Dios se inclina con amor sobre nosotros, nos sana y nos pone de pie, para que podamos ofrecer nuestro servicio a los demás.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOSEGUNDA SEMANA
MARTES

Año par

El hombre puramente natural
no valora lo que viene del Espíritu de Dios.
El hombre espiritual todo lo juzga

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 2,
10b-16

Hermanos:
El Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios. ¿Quién puede conocer lo más íntimo del hombre, sino el espíritu del mismo hombre? De la misma manera, nadie conoce los secretos de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que reconozcamos los dones gratuitos que Dios nos ha dado. Nosotros no hablamos de estas cosas con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino con el lenguaje que el Espíritu de Dios nos ha enseñado, expresando en términos espirituales las realidades del Espíritu.
El hombre puramente natural no valora lo que viene del Espíritu de Dios: es una locura para él y no lo puede entender, porque para juzgarlo necesita del Espíritu. El hombre espiritual, en cambio, todo lo juzga, y no puede ser juzgado por nadie. Porque ¿quién penetró en el pensamiento del Señor, para poder enseñarle? Pero nosotros tenemos el pensamiento de Cristo.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 144, 8-14

R. El Señor es justo en todos sus caminos.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder. R.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza
y el glorioso esplendor de tu reino:
tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece para siempre. R.

El Señor es fiel en todas sus palabras
y bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que caen
y endereza a los que están encorvados. R.

ALELUIA Lc 7, 16

Aleluia.
Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros
y Dios ha visitado a su Pueblo.
Aleluia.

EVANGELIO

Sé quién eres: el Santo de Dios

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 31-37

Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza; «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios.»
Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre.» El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: «¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!» Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.

Palabra del Señor.


Homilía

Lo primero que resalta el Evangelio según san Lucas sobre el obrar de Jesús es el poder de su palabra. Al igual que Dios en la creación, con ella domina sobre el caos, estableciendo el orden que posibilita la vida. Se impone ante aquellas palabras que son portadoras de destrucción y dañan al ser humano. Es lo que se pone de manifiesto en este pasaje. La gente queda fascinada y al mismo tiempo atemorizada. Se despierta la admiración pero también el respeto.

Contemplando esta escena podemos pensar en el poder que las palabras tienen sobre nosotros y sobre los demás. De qué modo nos vemos influenciados por lo que escuchamos. Cómo condiciona nuestra libertad y, en definitiva, nuestras decisiones. También cómo afecta, lo que decimos, a los demás. En cuánto los ayuda a crecer o los lastima. Todos tenemos experiencia de palabras que nos han hecho bien, con las que nos hemos sentido alentados, consolados, protegidos, etc. y de otras que nos han atemorizado, nos han hecho dudar o se han constituido en un obstáculo para nuestro crecimiento.

Jesús es la Palabra de Dios hecha carne. De un modo humano nos revela lo que Dios desde siempre ha querido decirnos. Nos comunica su amor, su misericordia y su voluntad, lo que espera de nosotros. Pedimos la gracia de dejarnos conducir por Él y de ser portadores de palabras de vida para los demás.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOSEGUNDA SEMANA
LUNES

Año par

Les anuncié el testimonio de Cristo crucificado

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 2,
1-5

Hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado. Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante. Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu, para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 118, 97-102

R. ¡Señor, cuánto amo tu ley!

¡Cuánto amo tu ley, todo el día la medito! R.

Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos,
porque siempre me acompañan. R.

Soy más prudente que todos mis maestros,
porque siempre medito tus prescripciones. R.

Soy más inteligente que los ancianos,
porque observo tus preceptos. R.

Yo aparto mis pies del mal camino,
para cumplir tu palabra. R.

No me separo de tus juicios,
porque eres tú el que me enseñas. R.

ALELUIA Lc 4, 18

Aleluia.
El Espíritu del Señor está sobre mí;
él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres.
Aleluia.

EVANGELIO

El me envió a evangelizar a los pobres…
Ningún profeta es bien recibido en su tierra

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 16-30

Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.
Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír.»
Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?»
Pero él les respondió: «Sin duda ustedes me citarán el refrán: «Médico, cúrate a ti mismo.» Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en  Cafarnaúm.» Después agregó: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.»
Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

Palabra del Señor.


Homilía

La semana pasada ha concluido la narración semicontinuada del Evangelio según san Mateo, con los capítulos referidos al final de los tiempos, que anticipaban la pasión muerte y resurrección de Jesús. Los capítulos referidos a la Pascua son omitidos, ya que se proclaman durante ese tiempo litúrgico. Hoy comienza la narración del Evangelio según san Lucas, que nos acompañará hasta el final del Tiempo durante el Año y nos dejará a las puertas del Adviento. También aquí se omiten los capítulos referidos a la infancia, al bautismo y a las tentaciones de Jesús para adentrarse directamente en su actividad evangelizadora.

Todo comienza en la región de Galilea, en Nazaret, donde se había criado. Allí el Señor toma parte en el culto que se desarrolla en la sinagoga, como habitualmente lo hacía, pero se da un cambio radical. Se atribuye a sí mismo el cumplimiento de una profecía realizada por el profeta Isaías. La misma anunciaba el advenimiento de un tiempo especial de gracia. Jesús afirma que todo eso ha llegado con Él.

El estupor y la admiración se apoderan de la asamblea. Pero Jesús inmediatamente agrega palabras que provocarán otra reacción. Anuncia que la salvación esperada será ofrecida a todos, sin distinción de raza o nacionalidad. Allí la buena impresión que había causado en sus oyentes se transforma en desprecio e ira, al punto de intentar matarlo.

Así, lo que se pone de manifiesto al comienzo del Evangelio según san Lucas, es lo que el autor quiso trasmitir especialmente sobre la persona de Jesús. La salvación universal, sin distinciones, el amor privilegiado a los pobres, la misericordia de Dios y la acción del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia son temas que aparecerán constantemente en este evangelio. Dejémonos conducir a lo largo de él para encontrarnos vivamente con el Señor



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO VIGESIMOSEGUNDO

La palabra del Señor es para mí oprobio

Lectura del libro del profeta Jeremías 20, 7-9

¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir! ¡Me has forzado y has prevalecido!
Soy motivo de risa todo el día, todos se burlan de mí. Cada vez que hablo, es para gritar, para clamar: «¡Violencia, devastación!» Porque la palabra del Señor es para mí oprobio y afrenta todo el día. Entonces dije: «No lo voy a mencionar, ni hablaré más en su Nombre.»
Pero había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 62, 2-6. 8-9

R. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

Señor, tú eres mi Dios,
yo te busco ardientemente;
mi alma tiene sed de ti,
por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.

Sí, yo te contemplé en el Santuario
para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán. R.

Así te bendeciré mientras viva
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso,
y mi boca te alabará con júbilo en los labios. R.

Veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
Mi alma está unida a ti,
tu mano me sostiene. R.

Ofrézcanse a ustedes mismos como una víctima viva

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 12, 1-2

Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer. No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Palabra de Dios.

ALELUIA Cf. Ef 1, 17-18

Aleluia.
El Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine nuestros corazones,
para que podamos valorar la esperanza
a la que hemos sido llamados.
Aleluia.

EVANGELIO

El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 16, 21-27

Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá».
Pero Él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles,
y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras».

Palabra del Señor.


Homilía

Este Domingo XXII Durante el Año nos encontramos con un pasaje del Evangelio según san Mateo que es continuación del proclamado el domingo pasado. Luego de haber confesado, inspirado por el Padre, a Jesús como Mesías Hijo de Dios, Pedro rechaza ahora vehementemente el camino de sufrimiento que el Señor expresa debe atravesar. Así como su confesión de fe fue alabada por Jesús, su resistencia es señalada como un obstáculo procurado por Satanás.

Muchos seguían ya a Jesús y tenían sus expectativas puestas en Él. Había despertado esperanzas de todo tipo. Algunos lo veían como un caudillo que conduciría una lucha armada para hacerse con el poder político y estaban dispuestos a enredarse en esa contienda. Otros se entusiasmaban con la idea de tener un lugar destacado en el reino que prometía y parecía avecinarse. También estaban los que deseaban seguir siendo beneficiarios de los milagros que realizaba. Un grupo menor pero ciertamente real, comprendía mejor su mensaje; entendían que se trataba de un reinado espiritual, que consistía en la conversión de las personas, un retorno a la fidelidad a Dios.

En lo que todos coincidían era que ninguno estaba adecuadamente preparado para comprender que ese reinado vendría a través del sufrimiento y de la muerte. Esta escena del evangelio es la primera en la que Jesús revela ese destino. La reacción de Pedro es espontánea y cariñosa. Tiene que ver con su temperamento entusiasta, pero muestra también una pérdida de sentido. Deja su lugar de discípulo y se constituye en maestro de Jesús. Aún más grave es que sus palabras expresan lo contrario a la voluntad de Dios. Es así que se convierten en una tentación para el Señor: alcanzar el Reino pero sin aceptar el camino de la cruz.

Respecto de la tentación, la primera lectura, tomada del Libro del Profeta Jeremías narra lo que le ocurría al profeta. El amor de Dios lo ha cautivado y lo mueve a cumplir con fidelidad el encargo de anunciar a su pueblo el camino de la conversión. Las palabras que él debía pronunciar no eran agradables y estaba tentado de evitar hacerlo, pero ardía en su interior la certeza de que si no aceptaba lo arduo de su misión estaba escapando al camino de la verdadera plenitud.

En el evangelio, la reacción firme y decidida de Jesús manifiesta su fidelidad al designio del Padre y da lugar a una comprensión más profunda de qué significa ser parte de su Reino. Quien sigue a Jesús está llamado a un camino de despojo. La forma de alcanzar la verdadera vida y felicidad no consiste en asegurarse un lugar superior de dominio, prestigio, o poder (incluso el de los milagros), sino en abrazar con amor la limitación, la debilidad, la fragilidad. En nosotros y en los demás. Es lo que Jesús hace en la cruz. Abraza todo el dolor de la humanidad. No lo pasa por arriba o lo deja a un costado sino que lo asume en sí y lo redime.

Un amor que no estuviera dispuesto a hacerse cargo del sufrimiento no tendría la solidez que el corazón humano anhela. Todos experimentamos momentos en la vida en los que nos podemos ver tentados de renunciar al camino del amor verdadero, porque implica abrazar la cruz. Pensemos que cada vez que lo hacemos, compartimos la suerte de Jesús, nos hacemos partícipes de su Reino.



29 de agosto
El Martirio de san Juan Bautista
Memoria

Diles todo lo que yo te ordene.
No te dejes intimidar por ellos

Lectura del libro del profeta Jeremías 1, 17-19

La palabra del Señor llegó a mí en estos términos: ¡En cuanto a tí, cíñete la cintura, levántate y diles todo lo que yo te ordene. No te dejes intimidar por ellos, no sea que te intimide yo delante de ellos. Mira que yo hago de ti una plaza fuerte, una columna de hierro, una muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes de Judá y sus jefes, a sus sacerdotes y al pueblo del país.
Ellos combatirán contra ti, pero no te derrotarán, porque yo estoy contigo para librarte -oráculo del Señor-.!

Palabra de Dios.

SALMO Sal 70, 1-4a. 5-6b. 15ab. 17

R. Mi boca anunciará tu salvación.

Yo me refugio en ti, Señor,
¡que nunca tenga que avergonzarme!
Por tu justicia, líbrame y rescátame,
inclina tu oído hacia mí, y sálvame. R.

Sé para mí una roca protectora,
tú que decidiste venir siempre en mi ayuda,
porque tú eres mi Roca y mi fortaleza.
¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío! R.

Porque tú, Señor, eres mi esperanza
y mi seguridad desde mi juventud.
En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre;
desde el ceno materno fuiste mi protector. R.

Mi boca anunciará incesantemente
tus actos de justicia y salvación.
Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,
y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

ALELUIA Mt 5, 10

Aleluia.
Felices los que son perseguidos
por practicar la justicia,
porque a ellos les pertenece
el Reino de los Cielos.
Aleluia.

EVANGELIO

Quiero que me trigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 6, 17-29

Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te es lícito tener a la mujer de tu hermano». Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras y te lo daré». Y le aseguró bajo juramento: «Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». Ella fue a preguntar a su madre: «¿Qué debo pedirle?». «La cabeza de Juan el Bautista», respondió esta.
La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: «Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre. Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Palabra del Señor.


Homilía

Ya hemos hablado en la Solemnidad del Nacimiento de san Juan Bautista (24 de junio) sobre la relevancia de este hombre en la Historia de la Salvación. De allí que la Iglesia celebre su recuerdo en dos oportunidades. Hoy centramos nuestra atención en el desenlace cruel de su vida. También hemos comentado esta escena del evangelio, pero en la versión según san Mateo. Aquí se nos ofrece la de san Marcos, que trae una particular diferencia. Se trata de el respeto y la estima que Herodes tiene por el Bautista y de la tristeza que le causa que su hijastra le pida como obsequio su muerte.

Todo ello nos lleva a meditar nuevamente sobre la tarea que desempeñó Juan y las consecuencias que la misma provocó. Siguiendo la tradición de los profetas de Israel, el encargo particular que Dios le hizo fue el de llamar a la conversión a su Pueblo, de volver a Él. Con palabras y gestos desempeño esa función. Muchos recordaron el amor con el que Dios los había tratado y se dispusieron a recibirlo nuevamente. Son todos los que se dejaron bautizar por Juan. Otros, por supuesto lo rechazaron; decidieron seguir entregando sus vidas a los ídolos (riqueza, placer, poder, etc.). Y algunos, como Herodes, se mantenían dubitativos. Comprendían que su palabra venía de Dios y los conducía a Él, se sentían cautivados por ella. Pero no terminaban de dar el paso de elegir seguirla.

En ese escenario, la superficialidad, la imagen, el qué dirán, van ganando espacio y se apoderan de la voluntad de las personas. ¿No es acaso lo que tristementecomprobamos muchas veces en las decisiones de las personas que poseen autoridad y no tienen una vida espiritual y de valores profunda? También en nosotros puede ocurrir lo mismo. Contemplamos la figura del Bautista, su pasión por ser fiel a Dios, su firmeza y mansedumbre (que anticipan la de Jesús), su coherencia hasta el final. Y pedimos la gracia de vernos libres de la tibieza de Herodes y vivir y entregarnos del mismo modo que Juan.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOPRIMERA SEMANA
VIERNES

Año par

Predicamos a un Cristo crucificado, escándalo para los hombres,
pero sabiduría de Dios para los que han sido llamados

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 1,
17-25

Hermanos:
Cristo no me envió a bautizar, sino a anunciar la Buena Noticia, y esto sin recurrir a la elocuencia humana, para que la cruz de Cristo no pierda su eficacia. El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan -para nosotros- es fuerza de Dios. Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré la ciencia de los inteligentes. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el hombre culto? ¿Dónde el razonador sutil de este mundo? ¿Acaso Dios no ha demostrado que la sabiduría del mundo es una necedad? En efecto, ya que el mundo, con su sabiduría, no reconoció a Dios en las obras que manifiestan su sabiduría, Dios quiso salvar a los que creen por la locura de la predicación. Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría, nosotros, en cambio, predicamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados, tanto judíos como griegos. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 32, 1-2.4-5.10-11

R. La tierra está llena del amor del Señor.

Aclamen, justos, al Señor:
es propio de los buenos alabarlo.
Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor. R.

El Señor frustra el designio de las naciones
y deshace los planes de los pueblos,
pero el designio del Señor permanece para siempre,
y sus planes, a lo largo de las generaciones. R.

ALELUIA Lc 21, 36

Aleluia.
Estén prevenidos y oren incesantemente,
así podrán comparecer seguros
ante el Hijo del hombre.
Aleluia.

EVANGELIO

Ya viene el esposo, salid a su encuentro

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 25, 1-13

El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: «Ya viene el esposo, salgan a su encuentro.»
Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: «¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?» Pero estas les respondieron: «No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado.»
Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: «Señor, señor, ábrenos», pero él respondió: «Les aseguro que no las conozco.»
Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

Palabra del Señor.


Homilía

La parábola que Jesús narra en este pasaje del Evangelio según san Mateo hace referencia al ritual de matrimonio que, todavía en parte, realizan hoy los judíos. Del mismo participan amigos del esposo y amigas de la esposa. Cada uno tiene una función importante, que hace a la gran alegría de lo que se está celebrando. Todos tienen algo valioso para aportar a la fiesta, mostrando así que están involucrados en el amor que se celebra. No cumplir adecuadamente con lo que a uno le toca es un claro signo de desinterés y de falta de amor. No se tiene puesto allí el corazón. Es lo que ocurre a las jóvenes que son llamadas aquí necias.

A primera vista podría parecernos que simplemente han tenido un descuido sin importancia por encontrarse distraídas y que las otras, llamadas prudentes, se muestran celosamente egoístas el uso del aceite que podrían compartir. El aceite que hace brillar las lámparas es símbolo del amor. Justamente allí se revela el sentido de lo que el Señor quiere trasmitir. Nadie puede ocupar el lugar de otro. Nadie puede darle a otro el amor que él mismo debe poner en juego. Cada uno de nosotros somos responsables del amor que ofrecemos, porque todos somos capaces de hacerlo. Allí se revela nuestra dignidad. Somos amados y somos capaces de amar.

Esperar que otro lo haga por nosotros es vernos como menos de lo que somos, renunciando a nuestra identidad de hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza. Buscar que nuestras lámparas se mantengan encendidas para esperar al esposo que viene es imagen del amor con el que continuamente estamos llamados a recibir a Jesús, en lo sencillo de cada día y al final de nuestra vida. ¡Que no se nos acabe el aceite, que no se apague nuestro amor!



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOPRIMERA SEMANA
JUEVES

Año par

Habéis sido colmados en él con toda clase de riquezas

Principio de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto
1, 1-9

Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquellos que en cualquier parte invocan el nombre de Jesucristo, nuestro Señor, Señor de ellos y nuestro. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que él les ha concedido en Cristo Jesús. En efecto, ustedes han sido colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento, en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes. Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia. El los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo. Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Palabra del Señor.

SALMO Sal 144, 2-7

R. Bendeciré tu nombre eternamente, Señor.

Señor, día tras día te bendeciré,
y alabaré tu Nombre sin cesar.
¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:
su grandeza es insondable! R.

Cada generación celebra tus acciones
y le anuncia a las otras tus portentos:
ellas hablan del esplendor de tu gloria,
y yo también cantaré tus maravillas. R.

Ellas publican tus tremendos prodigios
y narran tus grandes proezas;
divulgan el recuerdo de tu inmensa bondad
y cantan alegres por tu victoria. R.

ALELUIA Mt 24, 42a. 44

Aleluia.
Estén prevenidos,
porque el Hijo del hombre vendrá
a la hora menos pensada.
Aleluia.

EVANGELIO

Estad preparados

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 24, 42-51

Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.

¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si es un mal servidor, que piensa: «Mi señor tardará», y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

Palabra del Señor.


Homilía

A partir del capítulo 24, el Evangelio según san Mateo se centra en las palabras que Jesús pronuncia sobre el fin de los tiempos. Se anticipa así lo que será el final de su vida terrena. El modo en que cada hombre y mujer se pare frente a esa realidad definitiva, marcará el rumbo de su existencia. Por eso es tan importante detenerse en ella. No se busca generar pánico sino motivarnos a reflexionar sobre la relevancia de nuestras decisiones. De nada sirve lamentarse una vez que ya no se puede volver rás. Tener presente el límite temporal de nuestra vida nos ayuda a vivir intensamente el momento presente.

En esta parábola se refiere a lo impredecible de ese final. No tenemos el control sobre él. Por eso es fundamental estar preparados. Cuando algo nos importa de verdad, lo aguardamos con amor, aunque tarde en llegar. Lo que el administrador muestra con su actitud es falta de amor por aquel de quien recibió el encargo. No supo apreciar la confianza que se había depositado en él. Se aprovechó de ella para satisfacerse, haciendo daño a los demás. Y así fue perdiendo conciencia de lo importante y feliz que sería el retorno de su Señor.

Los cristianos podemos caer en la misma tentación. Probablemente de manera menos grotesca, pero con el mismo resultado. Distraernos con lo que nos mantiene entretenidos y dejar de aguardar amorosamente la llegada de Jesús. Eso se da al final de nuestra vida, en el encuentro cara a cara con Él y ocurre también constantemente, en las circunstancias de la vida cotidiana. Por eso debemos estar atentos. Cuando miramos nuestra realidad desde la fe, reconocemos que todo lo que hemos recibido y lo que tenemos es un don de Dios y eso nos llena de gozo y agradecimiento. Así, pasamos a anhelar su venida, que deja de ser una amenaza, para convertirse en el motivo de mayor alegría.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOPRIMERA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

El que no quiera trabajar, que no coma

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de
Tesalónica 3, 6-10. 16-18

Les ordenamos, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que lleve una vida ociosa, contrariamente a la enseñanza que recibieron de nosotros. Porque ustedes ya saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Cuando estábamos entre ustedes, no vivíamos como holgazanes y nadie nos regalaba el pan que comíamos. Al contrario, trabajábamos duramente, día y noche, hasta cansarnos, con tal de no ser una carga para ninguno de ustedes. Aunque teníamos el derecho de proceder de otra manera, queríamos darles un ejemplo para imitar. En aquella ocasión les impusimos esta regla: el que no quiera trabajar, que no coma.
Que el Señor de la paz les conceda la paz, siempre y en toda forma. El Señor esté con todos ustedes. El saludo es de mi puño y letra. Esta es la señal característica de todas mis cartas: así escribo yo, Pablo. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 127, 1-2.4-5

R. ¡Felices los que temen al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén. R.

ALELUIA 1Jn 2, 5

Aleluia.
En aquel que cumple la palabra de Cristo,
el amor de Dios ha llegado verdaderamente
a su plenitud.
Aleluia.

EVANGELIO

Sois hijos de los que mataron a los profetas

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 23, 27-32

Jesús habló diciendo: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!
Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas»! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!

Palabra del Señor.


Homilía

En su enfrentamiento con escribas y fariseos, Jesús ahonda en la cuestión de la hipocresía. En ella se revela una espiritualidad vacía, que parece sólida, pero en realidad es inconsistente. Puntualiza en estas palabras la superficialidad en la que viven. Sólo prestan atención al aspecto exterior de las personas y sus conductas; son incapaces de profundizar, de ir a lo interior.

La consecuencia de todo esto es que viven disociados. Verdaderamente creen ser personas justas y honradas. Por ejemplo, son capaces de condenar con palabras solemnes las acciones homicidas de sus antepasados contra los profetas que los llamaron al arrepentimiento, sin darse cuenta de que se comportan del mismo modo que ellos al rechazar a Jesús, incluso queriendo acabar con su vida.

Puede parecernos exagerado y distante todo lo que Jesús vive con este grupo de personas. Sin embargo, vivir disociados es algo más común de lo que nos animamos a reconocer. Podemos verlo claramente en personajes públicos, que dicen una cosa y luego hacen la contraria, sin siquiera ruborizarse. Particularmente hipócrita es la actitud de aquellos que se erigen en jueces morales de las actitudes de los demás, sin cuestionar en lo más mínimo las propias.

Cada vez que nos ocupamos más de las conductas de los demás que de las propias, nos vamos alejando de nuestro interior. Perdemos, así, capacidad de autocrítica y nos privamos de la sanación que necesitamos. De ese modo vamos dejando de recorrer el camino del evangelio. Por el contrario, como cristianos estamos llamados a vivir constantemente delante de la misericordia de Dios. Con la conciencia de que somos continuamente perdonados. Eso nos preserva de vivir disociados y nos hace compasivos con los demás.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMOPRIMERA SEMANA
MARTES

Año par

Conservad fielmente
las tradiciones que aprendisteis de nosotros

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de
Tesalónica 2, 1-3a. 14-17

Acerca de la Venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos, que no se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que hacen creer que el Día del Señor ya ha llegado. Que nadie los engañe de ninguna manera. Dios los llamó, por medio de nuestro Evangelio, para que posean la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta. Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 95, 10-13

R. El Señor viene a gobernar la tierra.

Digan entre las naciones: «¡El Señor reina!
El mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.» R.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos. R.

Griten de gozo los árboles del bosque.
Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad. R.

ALELUIA Heb 4, 12

Aleluia.
La Palabra de Dios es viva y eficaz;
discierne los pensamientos
y las intenciones del corazón.
Aleluia.

EVANGELIO

Hay que practicar esto, descuidar aquello

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 23, 23-26

Jesús habló diciendo: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.

Palabra del Señor.


Homilía

El desenlace de la vida de Jesús estará vinculado al conflicto con las autoridades religiosas del pueblo de Israel. Si bien fue el grupo de los sacerdotes el que estuvo directamente involucrado, esa tensión se anticipa aquí en su disputa con otros dos grupos religiosos, los escribas y fariseos. Lo que Jesús les reprocha centralmente, y repite en cada una de las afirmaciones que conforman este pasaje del Evangelio según san Mateo, es su hipocresía.

Alude a dos prácticas frecuentes y arraigadas entre ellos: el pago del diezmo y la purificación de la vajilla. Respecto de lo primero, señala que ha perdido su sentido, el de ser símbolo de una ofrenda desprendida, consecuencia de la conciencia de la misericordia recibida y búsqueda de una situación de mayor justicia. Su ofrenda ya no es grata a Dios, no responde a la fidelidad a su amor. En atención a la purificación, pone de manifiesto que se equivocan, al proyectar sobre los objetos materiales lo que en verdad necesitan ellos en su interior: ser limpiados de lo que enturbia su capacidad de amar.

Sin duda las palabras que Jesús dirige a estas personas son de las más duras que pronuncia a lo largo del evangelio. Nunca dice nada semejante a los que son considerados pecadores públicos. Eso debe llamarnos la atención fuertemente. Lo que Jesús dice y lo que hace nos deja conocer el corazón de Dios. Es misericordioso con los pecadores y duro con quienes usan la religión para satisfacción de sí mismos. Con sus prácticas y enseñanzas, lejos de constituirse en puentes que acercan a Dios se convierten en obstáculos que impiden el encuentro con Él. Pedimos la gracia de tener presentes estas enseñanzas y vivir nuestra fe en profundidad.



24 de agosto
San Bartolomé
apóstol
Fiesta

Cada uno de los cimientos tenía el nombre
de uno de los doce apóstoles del Cordero

Lectura del libro del Apocalipsis 21, 9b-14

El Ángel me dijo: «Ven que te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero.» Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios. La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino. Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste. La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 144, 10-13b. 17-18

R. Que tus santos, Señor, manifiesten la gloria de tu reino.

Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder. R.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza
y el glorioso esplendor de tu reino:
tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece para siempre. R.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad. R.

ALELUIA Jn 1, 49b

Aleluia.
Maestro, tú eres el Hijo de Dios,
tú eres el Rey de Israel.
Aleluia.

EVANGELIO

Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 1, 45-51

Felipe encontró a Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret.»
Natanael le preguntó: «¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?» «Ven y verás», le dijo Felipe.
Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: «Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez.» «¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael.
Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.»
Natanael le respondió: «Maestro, tú eres el hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús continuó: «Porque te dije: «Te vi debajo de la higuera», crees. Verás cosas más grandes todavía.»
Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor.


Homilía

Hoy se celebra la fiesta del apóstol san Bartolomé, a quien se identifica también con Natanael. De él habla el pasaje del Evangelio según san Juan que hoy se proclama. Se lo presenta en un diálogo de fe con Felipe, quien acaba de tener un encuentro decisivo en su vida, ha conocido a Jesús y ahora da testimonio de Él.

Natanel muestra ser un hombre religioso, conocedor de la palabra de Dios. Era sabido que la ciudad relevante en la historia del pueblo de Israel era Jerusalén. Allí se asentaba el Templo, donde residía de modo especial la presencia de Dios. La primera lectura, tomada del Libro del Apocalipsis, menciona la nueva Jerusalén, formada no por la laboriosidad humana, por sus éxitos y fracasos políticos y militares, sino por el mismo Dios. También algunas otras ciudades tenían cierta importancia. Belén, por ejemplo, la ciudad del Rey David. Pero Nazaret era una aldea que no tenía ninguna relevancia. Es más, se encontraba en Galilea, territorio judío en estrecho contacto con naciones paganas. Por ello era despreciada. De allí, como manifiesta Natanael, nada bueno podía provenir.

Sin embargo, las palabras de Felipe movilizan su interior y se deja conducir delante de Jesús. «Ven y verás» son palabras que invitan al encuentro y que expresan un camino de fe. Podríamos reconocerlas como el sello propio de los cristianos. No tiene sentido forzar la relación con Dios. Se propone, se sugiere, se muestra con palabras y obras el bien que Él ha hecho en nuestra vida.

Cuando se encuentra delante de Jesús, Natanael vive la experiencia de ser reconocido. Es decir, de ser conocido desde antes y amado, previo a cualquier mérito y a pesar de cualquier resistencia. Esto termina de confirmar su fe, se da cuenta que está en presencia de Dios. Ahora el también puede dar testimonio y atraer a otros al vínculo con Jesús. Pedimos la intercesión de este apóstol, para renovar en nosotros la experiencia profunda de ser conocidos y amados por Dios sin mérito de nuestra parte e invitar a otros al encuentro con Él.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO VIGESIMOPRIMERO

Pondré sobre sus hombros
la llave de la casa de David

Lectura del libro del profeta Isaías 22, 19-23

Así habla el Señor a Sebná, el mayordomo de palacio: Yo te derribaré de tu sitial y te destituiré de tu cargo. Y aquel día, llamaré a mi servidor Eliaquím, hijo de Jilquías; lo vestiré con tu túnica, lo ceñiré con tu faja, pondré tus poderes en su mano, y él será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré sobre sus hombros la llave de la casa de David: lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá. Lo clavaré como una estaca en un sitio firme, y será un trono de gloria para la casa de su padre.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 137, 1-3. 6. 8bc

R. Tu amor es eterno, Señor,

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo
y daré gracias a tu Nombre. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad,
porque tu promesa ha superado tu renombre.
Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

El Señor está en las alturas,
pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos! R.

Todo viene de Él, ha sido hecho por Él, y es para Él.

Lectura de la carta del apóstol san Pabloa los cristianos de Roma 11, 33-36

¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!
«¿Quién penetró en el pensamiento del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le dio algo, para que tenga derecho a ser retribuido?»
Porque todo viene de Él, ha sido hecho por Él, y es para Él. ¡A él sea la gloria eternamente! Amén.

Palabra de Dios.

ALELUIA Mt 16, 18

Aleluia.
Tú eres Pedro,
y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Aleluia.

EVANGELIO

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los Cielos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 16, 13-20

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»
Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas».
«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo».
Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que Él era el Mesías.

Palabra del Señor.


Homilía

El Evangelio de este Domingo XXI Durante el Año pone de manifiesto el lugar particular que Jesús asignó a Pedro en la Iglesia. Luego de haber andado un tiempo de misión en compañía de los apóstoles, el Señor les pregunta sobre la impresión que la gente tiene de su persona. Las respuestas que dan son variadas y, si bien se aproximan a la realidad, ninguna terminan de acertar. Cuando los interroga sobre su propia opinión, sólo Pedro puede contestar acertadamente.

Ante su respuesta se despliega el mandato especial que Jesús le hace. Todo se apoya en que las palabras que Pedro acaba de pronunciar le fueron inspiradas por el Padre. Este hombre débil, entusiasta y apasionado, pero de temperamento inestable y muchas veces contradictorio, es tomado por la gracia de Dios y transformado en la roca firme sobre la que Cristo decide edificar su Iglesia. Nunca dejará de ser débil, pero podrá sostener en la fe a otros, porque Dios le concederá constantemente su favor.

De ahí que se le confíe el poder decidir sobre cuestiones determinantes para la salvación. Es lo que se simboliza con las llaves del Reino, que le son otorgadas. Al igual que se expresa en la primera lectura, tomada del Libro del profeta Isaías, las llaves son un poder que se confiere para el bien de otros. Se dice bellamente allí que el responsable de portarlas está llamado a actuar como un padre.

Pedro es la roca sobre la que se construye la Iglesia. El oficio que Jesús le confió es ejercido a lo largo de la historia por el Papa, su legítimo sucesor, hoy Francisco. Sin dejar su natural debilidad, Dios lo asiste para que pueda conducir a la Iglesia con su enseñanza y sus decisiones. Aceptar con amor su autoridad nos protege del riesgo de vivir la fe de modo aislado o individualista y de acomodarla antojadizamente a nuestros gustos. Sus palabras y sus gestos dan unidad a la vida de la comunidad creyente y le señalan el rumbo correcto para seguir fielmente a Jesús. En este día nos unimos en oración por él, para que Dios le dé abundantemente la gracia que necesita para llevar a cabo la misión que le encomendó y para que nosotros sepamos discernir y reconocer
en su magisterio la riqueza del evangelio.



22 de agosto
La Santísima Virgen María Reina
Memoria

Un hijo nos ha sido dado

Lectura del libro del profeta Isaías 9, 1-6

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque todas las botas usadas en la refriega y las túnicas manchadas de sangre, serán presa de las llamas, pasto del fuego.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.» Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 112, 1-8

R. Bendito sea el nombre del Señor para siempre.

Alaben, servidores del Señor,
alaben el nombre del Señor
Bendito sea el nombre del Señor,
desde ahora y para siempre. R.

Desde la salida del sol hasta su ocaso,
sea alabado el nombre del Señor.
El Señor está sobre todas las naciones,
su gloria se eleva sobre el cielo. R.

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,
que tiene su morada en las alturas,
y se inclina para contemplar
el cielo y la tierra? R.

El levanta del polvo al desvalido,
alza al pobre de su miseria,
para hacerlo sentar entre los nobles,
entre los nobles de su pueblo. R.

ALELUIA Cf. Lc 1, 28

Alégrate, María, llena de gracia,
el Señor está contigo,
bendita tú eres entre las mujeres.

EVANGELIO

Concebirás y darás a luz un hijo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 26-38

El Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo Pero el Angel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.»
María dijo al Angel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?»
El Angel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.»
María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.» Y el Angel se alejó.

Palabra del Señor.


Homilía

Una semana después de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al Cielo, celebramos a María Reina. Contemplamos a la Virgen gloriosa, en comunión plena con Dios, pero al mismo tiempo involucrada hondamente con todas las vicisitudes de la vida humana. De modo análogo a como la luna refleja la luz del sol, la gracia de Dios, manifestada en su Hijo Jesús, nos llega a través de María. María es Reina porque Jesús es Rey.

El pasaje del Evangelio según san Lucas que se proclama hoy, tan entrañablemente conocido, narra el comienzo de la historia de amor entre Dios y la Virgen. Entre los elementos que se mencionan, el ángel hace referencia a la realeza del que va a nacer. Jesús dará cumplimiento a la expectativa del pueblo de Israel de tener un rey que establezca un tiempo definitivo de paz. Eso se expresa al mencionar que será descendiente de David, se sentará en su trono y su reino no tendrá fin.

Sabemos que la realeza de Cristo no consiste en el poder y la gloria que la humanidad tantas veces persigue, conseguida a base de sometimiento e imposición, cuando no de violencia e injusticia. El reinado de Jesús se alcanza por la ofrenda de sí mismo hasta vaciarse completamente por amor. María sigue en su propia vida, de modo inigualable, el camino de Jesús. De ahí que hoy la contemplemos reinando junto a Él. Nos ponemos bajo su amparo para recorrer también nosotros el camino de la verdadera justicia y paz.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGESIMA SEMANA
VIERNES

Año par

Huesos secos, escuchad la palabra del Señor.
Os haré salir de vuestras tumbas, casa de Israel

Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 1-14

La mano del Señor se posó sobre mí, y el Señor me sacó afuera por medio de su espíritu y me puso en el valle, que estaba lleno de huesos. Luego me hizo pasar a través de ellos en todas las direcciones, y vi que los huesos tendidos en el valle eran muy numerosos y estaban resecos.
El Señor me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?» Yo respondí: «Tú lo sabes, Señor .»
El me dijo: «Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles: Huesos secos, escuchen la palabra del Señor . Así habla el Señor a estos huesos: Yo voy a hacer que un espíritu penetre en ustedes, y vivirán. Pondré nervios en ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los recubriré de piel, les infundiré un espíritu, y vivirán. Así sabrán que yo soy el Señor.»
Yo profeticé como se me había ordenado, y mientras profetizaba, se produjo un estruendo: hubo un temblor, y los huesos se juntaron unos con otros. Al mirar, vi que los huesos se cubrían de nervios, que brotaba la carne y se recubrían de piel, pero no había espíritu en ellos. Entonces el Señor me dijo: «Convoca proféticamente al espíritu, profetiza, hijo de hombre. Tú dirás al espíritu: Así habla el Señor : Ven, espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que revivan.» Yo profeticé como él me lo había ordenado, y el espíritu penetró en ellos. Así revivieron y se incorporaron sobre sus pies. Era un ejército inmenso. Luego el Señor me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: «Se han secado nuestros huesos y se ha desvanecido nuestra esperanza. ¡Estamos perdidos!» Por eso, profetiza diciéndoles: Así habla el Señor : Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, pueblo mío, a la tierra de Israel. Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi pueblo, sabrán que yo soy el Señor. Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán que yo, el Señor, lo he dicho y lo haré -oráculo del Señor- .

Palabra de Dios.

SALMO Sal 106, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 1)

R. Den gracias al Señor, porque es eterno su amor.

O bien:

Que lo digan los redimidos por el Señor,
los que él rescató del poder del enemigo
y congregó de todas las regiones:
del norte y del sur, del oriente y el occidente. R.

Los que iban errantes por el desierto solitario,
sin hallar el camino hacia un lugar habitable.
Estaban hambrientos, tenían sed
y ya les faltaba el aliento. R.

Pero en la angustia invocaron al Señor,
y él los libró de sus tribulaciones:
los llevó por el camino recto,
y así llegaron a un lugar habitable. R.

Den gracias al Señor por su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres,
porque él sació a los que sufrían sed
y colmó de bienes a los hambrientos. R.

ALELUIA Sal 24, 4b. 5a

Aleluia.
Señor, enséñame tus senderos,
guíame por el camino de tu fidelidad.
Aleluia.

EVANGELIO

Amarás al Señor, tu Dios,
y a tu prójimo como a ti mismo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 22, 34-40

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?»
Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.»

Palabra del Señor.


Homilía

La juventud es el tiempo propicio para gestar grandes ideales, por los que se está dispuesto a poner todo en juego. La vida está casi toda por delante y se cuenta cada vez con más libertad e independencia para ir forjando el propio destino. En esa etapa somos capaces de determinar con lucidez lo que queremos y mantenernos firmes en ese camino. Pero la concreción de todo ello llega en la vida adulta, cuando somos capaces de abrazar las dificultades que alcanzar esos ideales conlleva y de aceptar que los mismos siempre nos quedarán lejos.

Sin embargo, necesitamos una y otra vez volver a conectarnos con la frescura de aquello que nos entusiasmó al comienzo y por lo que nos animamos a arriesgar tanto. Sucede en cualquier ámbito de la vida: en el amor de pareja, en la familia, en la vocación consagrada, en el servicio, en la profesión, etc. Cuando eso no sucede, paulatinamente nos vamos interiormente paralizando y caemos en la trampa de la rutina vacía.

Los fariseos que se acercan a Jesús eran el grupo más entusiasta en la práctica de la Ley de Dios. Pero se habían ido enredando en interpretaciones casuísticas de la misma, que en lugar de hacerlos más profundos y espirituales, los habían convertido en burócratas de la fe. Una complicada maquinaria de prescripciones que ni siquiera ellos lograban descifrar. La respuesta simple y tajante de Jesús los ayuda a salir del laberinto en el que se habían perdido y conectarse nuevamente con el gran ideal de su vida: ser fieles a Dios hasta en lo más pequeño.

Lo central en la relación con Dios y con los demás, lo más importante en la vida, es siempre el amor. La pregunta, el desafío, para ellos y para nosotros es: ¿nuestras decisiones grandes y pequeñas, nuestros pensamientos, nuestros vínculos, están verdaderamente motivados por él? Pidamos la gracia de renovarnos en el propósito de que siempre sea el estímulo de nuestra vida amar más y mejor.


 


TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGÉSIMA SEMANA
JUEVES

Año par

Os daré un corazón nuevo e infundiré mi espíritu en vosotros

Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 23-28

Así habla el Señor: «Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes. Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 50, 12-15.18-19

R. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados.

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga:
yo enseñaré tu camino a los impíos
y los pecadores volverán a ti. R.

Los sacrificios no te satisfacen;
si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:
mi sacrificio es un espíritu contrito,
tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.

ALELUIA Cf. Sal 94, 8ab

Aleluia.
No endurezcan hoy su corazón,
sino escuchen la voz del Señor.
Aleluia.

EVANGELIO

Invitad al banquete nupcial a todos los que encontréis

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 22, 1-14

Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: «Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas.» Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: «El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren.»
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. «Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?.» El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: «Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.» Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.»

Palabra del Señor.


Homilía

El dramatismo de las parábolas que Jesús utiliza va en aumento a medida que avanza la narración del Evangelio según san Mateo, porque nos acercamos al momento de la pasión. La llegada del Reino de los Cielos implica luchas, resistencias y decisiones vitales. De eso trata esta parábola. La boda es símbolo del encuentro entre Dios y la humanidad, acontecido de modo perfecto en la persona de Jesús. Quienes rechazan la invitación a ser parte de ella, desprecian el don ofrecido por Dios. Como se muestra en el relato, son distintos los motivos y también de diversa intensidad el rechazo, pero todos acaban igual, destruidos.

A primera vista puede parecernos cruel la actitud del rey, pero no debemos olvidar que no se puede hacer una interpretación lineal de la narración. Siempre hay elementos que buscan despertar nuestra atención. En este caso se trata de tomar conciencia de las graves consecuencias que acarrea rechazar la invitación. Visto así, es sencillo de comprender. Cuando rechazamos la invitación al encuentro con Jesús, cuando ponemos otros intereses antes que Él, por acción o por omisión, los seres humanos colaboramos resistiendo a la llegada del Reino.

Lo mismo ocurre con quien, al final del relato, es echado fuera por no llevar el traje de fiesta. Esta persona está desubicada. Quien no se viste de fiesta en tal ocasión muestra desprecio por la invitación que se le ha hecho, no le interesa lo que allí ocurre, sólo toma lo que le conviene, pero no se involucra en lo que pasa. La llegada del Reino de los Cielos es consecuencia de la victoria en el combate contra el mal. En esto nadie puede estar indiferente. Pidamos la gracia de aceptar la invitación de Jesús a ocupar con entusiasmo nuestro lugar en él.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGÉSIMA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

Arrancaré las ovejas de su boca,
y nunca más ellas serán su presa

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 1-11

La palabra del Señor me llegó en estos términos: ¡Profetiza, hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel! Tú dirás a esos pastores: Así habla el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben apacentar el rebaño? Pero ustedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas más gordas, y no apacientan el rebaño. No han fortalecido a la oveja débil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad. Ellas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las bestias salvajes. Mis ovejas se han dispersado, y andan errantes por todas las montañas y por todas las colinas elevadas. ¡Mis ovejas están dispersas por toda la tierra, y nadie se ocupa de ellas ni trata de buscarlas!
Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor. Lo juro por mi vida -oráculo del Señor-: Porque mis ovejas han sido expuestas a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor; porque mis pastores no cuidan a mis ovejas; porque ellos se apacientan a sí mismos, y no a mis ovejas; por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: Así habla el Señor: Aquí estoy yo contra los pastores. Yo buscaré a mis ovejas para quitárselas de sus manos, y no les dejaré apacentar mi rebaño. Así los pastores no se apacentarán más a sí mismos. Arrancaré a las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa. Porque así habla el Señor: ¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 22, 1-6

R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo. R.

ALELUIA Heb 4, 12

Aleluia.
La Palabra de Dios es viva y eficaz;
discierne los pensamientos
y las intenciones del corazón.
Aleluia.

EVANGELIO

¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 20, 1-16

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña. Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: «Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo.» Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de
nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: «¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?.» Ellos les respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Entonces les dijo: «Vayan también ustedes a mi viña.» Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: «Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros.»
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: «Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada.» El propietario respondió a uno de ellos: «Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.»

Palabra del Señor.


Homilía

En este pasaje del Evangelio según san Mateo se narra una parábola que desafía la lógica humana, ya que utiliza el ejemplo del trabajo y el salario para referirse a la gracia de Dios. El trabajo debe ser justamente remunerado. Eso está fuera de discusión y lo expresa la misma palabra de Dios en diversos lugares. Tiene que ver con la dignidad de la persona. En el trabajo sencillo o en el más complejo se ponen en juego las capacidades humanas y así se da gloria a Dios, que nos creó laboriosos, a imagen y semejanza suya.

Por eso desconcierta la actitud del dueño de la viña, al final de la parábola, cuando paga lo mismo a quienes trabajaron más que a quienes trabajaron menos. Con esa forma de proceder, parecería no estar respetando la dignidad de la persona. Siendo honestos, esto verdaderamente debería sorprendernos y hasta fastidiarnos. La situación es aparentemente injusta. Sin embargo, en la respuesta del propietario se revela la lógica que lo mueve y de ahí podemos hacer una relectura de toda la parábola.

Por un lado, el propietario actúa con justicia, no le quita nada de lo que le es debido a quien trabajó desde temprano, eso habían pactado. Por otro lado, en sus numerosas salidas a buscar trabajadores, se muestra su afán de dar oportunidades a todos, incluso aunque sea al final del día. Finalmente, la paga que da a los últimos no se basa ya simplemente en la justicia sino en la bondad. La frase «¿Porqué tomas a mal que yo sea bueno?» revela no sólo generosidad del propietario sino también la miseria de quien protesta.

Todo esto se refiere al Reino de los Cielos. Dios busca incansablemente darnos oportunidades de entrar en él, incluso hasta en el último momento. Es justo con nosotros, pero aún más que eso es generoso y bueno. Aprendamos de Él, para que también nosotros podamos dejar la queja y alegrarnos de que su gracia nos alcance a todos.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGÉSIMA SEMANA
MARTES

Año par

¡Tú, que eres un hombre y no un dios,
te has considerado igual a un dios!

Lectura de la profecía de Ezequiel 28, 1-10

La palabra del Señor me llegó en estos términos: Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así habla el Señor: Tu corazón se llenó de arrogancia y dijiste: «Yo soy un dios; estoy sentado en un trono divino, en el corazón de los mares». ¡Tú, que eres un hombre y no un dios, te has considerado igual a un dios!
Sí, eres más sabio que Daniel: ningún secreto te supera. Con tu sabiduría y tu inteligencia, te has hecho una fortuna, acumulaste oro y plata en tus tesoros. Por tu gran habilidad para el comercio fuiste acrecentando tu fortuna, y tu corazón se llenó de arrogancia a causa de tantas riquezas. Por eso, así habla el Señor: Porque te has considerado igual a un dios, yo traigo contra ti gente extranjera, las más feroces de las naciones: ellos desenvainarán la espada contra tu bella sabiduría, y profanarán tu esplendor. Te precipitarán en la Fosa y morirás de muerte violenta en el corazón de los mares. ¿Te atreverás a decir: «Yo soy un dios», delante de tus verdugos? Serás un hombre, no un dios, en manos de los que te traspasen. Tendrás la muerte de los incircuncisos, en manos de extranjeros, porque yo he hablado -oráculo del Señor-.

Palabra de Dios.

SALMO Dt 32, 26-28.30.35c-36b

R. Yo doy la muerte y la vida.

Yo me propuse reducirlos a polvo
y borrar su recuerdo de entre los hombres,
pero temí que sus enemigos se jactaran,
que cayeran en el error. R.

Y dijeran: «Nuestra mano ha prevalecido,
no es el Señor el que hizo todo esto.»
Porque esa gente ha perdido el juicio
y carece de inteligencia. R.

¿Cómo podría uno solo desbandar a mil
y dos, poner en fuga a diez mil,
si su Roca no los hubiera vendido
y el Señor no los hubiera entregado? R.

Porque está cerca el día de su ruina
y ya se precipita el desenlace.
Sí, el Señor hará justicia con su pueblo
y tendrá compasión de sus servidores. R.

ALELUIA 2Co 8, 9

Aleluia.
Jesucristo, siendo rico,
se hizo pobre por nosotros,
a fin de enriquecernos con su pobreza.
Aleluia.

EVANGELIO

Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja,
que un rico entre en el Reino de los Cielos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 19, 23-30

Jesús dijo entonces a sus discípulos: «Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos.»
Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»
Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible.»
Pedro, tomando la palabra, dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?»
Jesús les respondió: «Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna. Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.»

Palabra del Señor.


Homilía

Este pasaje del Evangelio según san Mateo nos refleja con claridad la concepción de la salvación que tenían los judíos y, de alguna manera, la que también nosotros tenemos. Muchas veces, cuando estamos ante alguien poderoso o rico pensamos: éste está salvado, no tiene de que preocuparse. Nuestra mirada se hace corta y nos surge un poco más o menos de envidia. Jesús manifiesta con claridad que el ingreso en el Reino de los Cielos, es decir, lo que verdaderamente cuenta en la vida, no está asegurado ni siquiera por lo que más seguridad da a los seres humanos: la posesión de bienes materiales.

Con esto deja claro que lo referido a Dios siempre es gratuidad. Su amor, su perdón, su bendición, no son propiedad de nadie. Nadie puede merecerlos o ganarlos. Él los regala, los da gratuitamente por compasión. Justamente ese es el fundamento por el cual se puede dejar todo, para entregarse a Él. La confianza de que sostiene nuestra vida y nos llena de su gracia, más allá de nuestros éxitos o fracasos.

Cuando Jesús responde a la pregunta de Pedro, refuerza la invitación a esa entrega confiada. Dios no se deja ganar en generosidad. Todo lo que le ofrecemos por amor lo devuelve purificado y multiplicado abundantemente. Así, a quienes a veces se ve como los últimos, por no poseer más que su fe en Dios, llegan a ser los primeros, colmados de gozo en esta vida y de comunión eterna con Él.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
VIGÉSIMA SEMANA
LUNES

Año par

Ezequiel habrá sido para vosotros un presagio:
haréis lo mismo que él hizo

Lectura de la profecía de Ezequiel 24, 15-24

La palabra del Señor me llegó en estos términos: Hijo de hombre, yo voy a arrebatarte de golpe la delicia de tus ojos, pero tú no te lamentarás, ni llorarás, ni derramarás lágrimas. Suspira en silencio, no hagas ninguna clase de duelo, cíñete el turbante, cálzate con sandalias, no te cubras la barba ni comas pan de duelo. Yo hablé al pueblo por la mañana, y por la tarde murió mi esposa; y a la mañana siguiente hice lo que se me había ordenado.
La gente me dijo: «¿No vas a explicarnos qué significa lo que haces?» Yo les dije: La palabra del Señor me llegó en estos términos: Di a la casa de Israel: Así habla el Señor : Yo voy a profanar mi Santuario, el orgullo de su fuerza, la delicia de sus ojos y la esperanza de sus vidas. Los hijos y las hijas que ustedes han dejado, caerán bajo la espada, y ustedes harán lo mismo que yo: no se cubrirán la barba, no comerán el pan de duelo, no se quitarán el turbante de la cabeza ni las sandalias de los pies, no se lamentarán, ni llorarán, sino que se consumirán a causa de sus culpas y gemirán unos con otros. Ezequiel habrá sido para ustedes un presagio: ustedes harán lo mismo que él hizo, y cuando esto suceda sabrán que yo soy el Señor.

Palabra de Dios.

SALMO Dt 32, 18-21

R. Despreciaste a la Roca que te engendró.

Así despreciaste a la Roca que te engendró,
olvidaste al Dios que te hizo nacer.
Al ver esto, el Señor se indignó
y desechó a sus hijos y a sus hijas. R.

Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro,
para ver en qué terminan.
Porque son una generación perversa,
hijos faltos de lealtad. R.

Provocaron mis celos con algo que no es Dios,
me irritaron con sus ídolos vanos;
yo provocaré sus celos con algo que no es un pueblo,
los irritaré con una nación insensata. R.

ALELUIA Mt 5, 3

Aleluia.
Felices los que tienen alma de pobres,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Aleluia.

EVANGELIO

Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes:
así tendrás un tesoro en el cielo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 19, 16-22

Se le acercó un hombre y le preguntó: «Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?»
Jesús le dijo: «¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos.»
«¿Cuáles?», preguntó el hombre. Jesús le respondió: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
El joven dijo: «Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?» «Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme.» Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.

Palabra del Señor.


Homilía

La vida humana lleva consigo un anhelo de sentido y verdad que en distintos momentos se hace particularmente manifiesto. Es lo que ocurre a este hombre que se acerca a Jesús y lo interroga sobre el modo concreto de alcanzarlo. La respuesta del Maestro hace referencia a la práctica de la Ley, específicamente de los diez mandamientos y de aquel otro que no se encuentra en esa lista pero que los engloba a todos, el del amor al prójimo.

El joven expresa encontrarse en esa senda y parece estar a la búsqueda de algo más, ya que no se sacia con ello. Es allí cuando Jesús lo desafía a un paso de entrega más hondo, un desapego que lo hará verdaderamente libre y feliz. Sin embargo su respuesta es negativa y con ella deja en evidencia cuál era el motivo de su insatisfacción. El cumplimiento de los mandamientos no ha sido para él un camino de crecimiento en el amor sino simplemente una práctica, buena pero estéril.

Se nos descubre así el sentido profundo del evangelio. A veces confundimos, y quienes no tienen fe mucho más, el ser cristianos con ser buenas personas. Por supuesto que de la fe se siguen valores morales buenos, pero su sentido es otro y más abarcador. Nos lleva a poner siempre en primer lugar a Dios, buscar su voluntad y adherirnos a ella con pasión. Todo lo que hacemos debe ir disponiéndonos a un desapego cada vez más grande de nuestra propia voluntad y un adhesión más fuerte a la suya.

De ahí que el desafío de vivir según el evangelio no pueda reducirse a cumplir un determinado número de leyes, por justas que sean. Nos empuja a discernir constantemente a qué nos mueve Dios en cada circunstancia particular de nuestra vida. No hay una receta para ser «buen cristiano». Hay que estar constantemente poniendo en juego el corazón, es decir nuestra libertad y capacidad de amar.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO VIGÉSIMO

Conduciré a los extranjeros hasta mi santa Montaña

Lectura del libro del profeta Isaías 56, 1. 6-7

Así habla el Señor: Observen el derecho y practiquen la justicia, porque muy pronto llegará mi salvación y ya está por revelarse mi justicia. Y a los hijos de una tierra extranjera que se han unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y para ser sus servidores, a todos los que observen el sábado sin profanarlo y se mantengan firmes en mi alianza, Yo los conduciré hasta mi santa Montaña y los colmaré de alegría en mi Casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 66, 2-3. 5-6. 8

R. ¡Que los pueblos te den gracias, Señor!

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra. R.

¡Que los pueblos te den gracias, Señor,
que todos los pueblos te den gracias!
Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.

Los dones y el llamado de Dios a Israel son irrevocables

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 11, 13-15.
29-32

Hermanos: A ustedes, que son de origen pagano, les aseguro que en mi condición de Apóstol de los paganos, hago honor a mi ministerio provocando los celos de mis hermanos de raza, con la esperanza de salvar a algunos de ellos. Porque si la exclusión de Israel trajo consigo la reconciliación del mundo, su reintegración, ¿no será un retorno a la vida? Porque los dones y el llamado de Dios son irrevocables. En efecto, ustedes antes desobedecieron a Dios, pero ahora, a causa de la desobediencia de ellos, han alcanzado misericordia. De la misma manera, ahora que ustedes han alcanzado misericordia, ellos se niegan a obedecer a Dios. Pero esto es para que ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sometió a todos a la desobediencia, para tener misericordia de todos.

Palabra de Dios.

ALELUIA Cf. Mt 4, 23

Aleluia.
Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino
y sanaba todas las dolencias de la gente.
Aleluia.

EVANGELIO

Mujer, ¡qué grande es tu fe!

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 15, 21-28

Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio». Pero Él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos».
Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel».
Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!»
Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros».
Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!»
Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!» Y en ese momento su hija quedó sana.

Palabra del Señor.


Homilía

Todas las lecturas de este Domingo XX Durante el Año coinciden en la temática de la relación entre los judíos y los paganos (todos los que no son judíos). Los primeros fueron el pueblo elegido por Dios para trabar una Alianza especial de amor, que estaba destinada a alcanzar a toda la humanidad. Ellos eran especiales, porque Dios los había escogido para vivir en fidelidad a la Alianza, expresada en la Ley y, de ese modo, ser luz para el resto de las naciones, y atraer a todos a la comunión con Él. Sin embargo, por diversos motivos, esa elección, con el paso del tiempo, se había convertido en una barrera que los hacía distanciarse de los demás y sentirse superiores.

Durante su andar misionero, Jesús realiza una incursión en territorio pagano. Allí se encuentra con una mujer que le suplica con insistencia que le conceda un favor. En un primer momento el Señor permanece en silencio y parece no atenderla. Son sus discípulos quienes interceden por ella, más para que deje de molestarlos que por verdadera compasión. Entonces se da un diálogo entre Jesús y la mujer. Lo que allí expresa el Señor con una imagen sencilla tiene que ver con el designio salvador de Dios.

Los hijos a los que se hace referencia son los judíos y los cachorros las demás naciones. En cualquier hogar, lógicamente se alimenta primero a unos y luego a los otros. De esa forma Jesús se muestra fiel a la Alianza establecida por Dios con su pueblo. Pero la mujer, utilizando la misma imagen, pone de manifiesto que recibir la gracia proveniente de esa Alianza no es exclusividad del pueblo judío. De esa manera, hace referencia al sentido original de la Alianza, el alcance universal de la salvación. Ante semejante respuesta, Jesús concede a la mujer lo que le pide, reconociendo que su fe ha derribado el muro que se había establecido entre judíos y paganos. Derribar muros que separan, tender puentes, sentarse a la misma mesa, son imágenes que claramente hablan de la voluntad de Dios.

Cada vez que algo se convierte en un obstáculo que nos distancia de los demás debemos ponernos delante de Dios y pedir la gracia de descubrir con sinceridad si no se trata de un modo de protegernos, de sentirnos artificialmente seguros. El dinero, la posición social, la salud, los afectos, el reconocimiento, los títulos, el apellido e, incluso, la pertenencia a una comunidad de fe, puede constituirse en una barrera que nos aleja. Por supuesto que los límites son necesarios y buenos, nos ayudan a conservar nuestra identidad y ser responsables por nosotros mismos. Es fundamental saber quienes son de nuestra familia y quienes no, quienes verdaderamente son amigos, quienes comparten la fe, etc. Pero la verdadera fe nos empuja siempre a abrirnos, a comunicarnos, a generar lazos de fraternidad que buscan alcanzar a todos. La identidad propia del cristiano es la de pecador perdonado. No hay otro título o distinción más genuina que esa. Por eso no excluye a nadie.

Quien definitivamente rompe todas las barreras que separan a los hombres es Jesús. Con su entrega en la cruz abre los brazos para acoger a todos en el perdón. En este tiempo de distanciamiento, pedimos la gracia de que esa práctica sanitariamente saludable, no sea reflejo de nuestra vida interior. Que mantengamos la disposición al encuentro y la comunión.



15 de agosto
LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
Solemnidad
Misa del día

Una mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies

Lectura del libro del Apocalipsis 11, 19a; 12, 1-6a. 10ab

Se abrió el Templo de Dios que está en el cielo y quedó a la vista el Arca de la Alianza. Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza. Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz.
Y apareció en el cielo otro signo: un enorme Dragón rojo como el fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza tenía una diadema. Su cola arrastraba una tercera parte de las estrellas del cielo, y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se puso delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera. La Mujer tuvo un hijo varón que debía regir a todas las naciones con un cetro de hierro. Pero el hijo fue elevado hasta Dios y hasta su trono, y la Mujer huyó al desierto, donde Dios le había preparado un refugio. Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: «Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 44, 10bc. 11-12.15b-16

R. Es la reina, adornada con tus joyas
y con oro de Ofir.

Una hija de reyes está de pie a tu derecha:
es la reina, adornada con tus joyas
y con oro de Ofir. R.

¡Escucha, hija mía, mira y presta atención!
Olvida tu pueblo y tu casa paterna,
y el rey se prendará de tu hermosura.
El es tu señor: inclínate ante él. R.

Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían,
con gozo y alegría entran al palacio real. R.

Cristo, el primero de todos,
luego, aquellos que estén unidos a él

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto
15, 20-27a

Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección.
En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida.
En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será vencido es la muerte, ya que Dios todo lo sometió bajo sus pies.

Palabra de Dios.

ALELUIA

Aleluia.
María fue llevada al cielo;
se alegra el ejército de los ángeles.
Aleluia.

EVANGELIO

El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
elevó a los humildes

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 39-56

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»
María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.»
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Palabra del Señor.


Homilía

Hoy celebramos la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María en cuerpo y alma al Cielo. Junto con el 1° de enero, Solemnidad de Santa María Madre de Dios y el 8 de Diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, constituyen la trilogía de misterios relacionados a la Virgen, que la Iglesia celebra con especial dedicación y devoción. Se conectan y complementan entre sí. Por ser la Madre de Dios, María es concebida sin pecado y alcanza la gloria celestial. De ese modo vemos la obra de salvación de Dios realizada plenamente en una criatura y, al mismo tiempo, gustamos anticipadamente lo que Él es capaz de hacer también en nosotros.

Los textos de la Palabra de Dios que se escogen para ser proclamados en este día nos hablan de la lucha entre el bien y el mal, en medio de la cual se encuentra el ser humano. En la primera lectura, el pasaje del libro del Apocalipsis describe con imágenes grandiosas ese combate, en el que el poder de Dios vence en la mujer revestida de los astros, signo de su dominio cósmico. La segunda lectura, tomada de la Primera Carta a los corintios, señala que la victoria final es la que se da con la resurrección de Cristo, vencedor de la muerte. El salmo canta a la reina, amada de modo especial por el rey. El Evangelio pone de manifiesto que todo eso se cumple en María. Ella lo expresa en su canto de alabanza, el Magnificat.

La muerte es la consumación de todo lo que a lo largo de nuestra vida nos ha hecho toparnos con nuestra finitud, nos ha hecho cobrar conciencia de nuestra caducidad y nos deja llenos de impotencia. Se nos presenta así como un límite sombrío, del que no tenemos escapatoria. Además, desde ese punto definitivo se proyecta sobre toda nuestra historia tiñendo de sospecha toda experiencia de gozo y plenitud. ¿Qué sentido pueden tener darle lugar a las pequeñas alegrías de cada día o las grandes que en algún momento vivimos, si nuestro horizonte es ese?

La alegría que Isabel y María comparten y las palabras con las que ésta da razón de ella, nos dan una clave de comprensión. María es consciente de su pequeñez e impotencia pero también del poder con el que Dios ha obrado en ella, al hacerla madre de su Hijo. Del mismo modo ha actuado en Isabel, dándole un hijo en su vejez y a pesar de su esterilidad. Las grandes cosas que Dios ha hecho en ella y la misericordia con la que continuamente trata a su Pueblo, cumpliendo las promesas que le había hecho, lo llevarán a preservar a la Virgen de la corrupción del sepulcro. Para seguir mostrando en María la fuerza poderosa de su brazo amoroso, Dios le concede al final de su vida, alcanzar la plenitud de la comunión con Él.

De este modo nuestras fragilidades, y las dudas y oscuridades que nos asaltan a lo largo de nuestra vida no tienen porqué poner en juego nuestra capacidad de gozar intensamente de todo el bien que se nos da. Nuestra mirada está llamada a posarse una y otra vez en la mujer victoriosa, vestida radiantemente de sol, con la luna a sus pies y coronada de estrellas; la pequeña servidora fiel, que se reconoció mirada bondadosamente por Dios y se supo destinataria de su misericordia. Al hacerlo, también nosotros podremos confiar que su brazo poderoso peleará a favor nuestro y nos hará compartir la victoria final.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMONOVENA SEMANA
VIERNES

Año par

Tu belleza era perfecta gracias al esplendor
con que yo te había adornado, pero te prostituiste

Lectura de la profecía de Ezequiel 16, 1-15. 60. 63

La palabra del Señor me llegó en estos términos: Hijo de hombre, da a conocer a Jerusalén sus abominaciones. Tú dirás: Así habla el Señor a Jerusalén: Por tus orígenes y tu nacimiento, perteneces al país de Canaán; tu padre era un amorreo y tu madre una hitita. Al nacer, el día en que te dieron a luz, tu cordón umbilical no fue cortado, no fuiste lavada con agua para ser purificada, ni frotada con sal, ni envuelta en pañales. Nadie se compadeció de ti para hacerte alguna de esas cosas, sino que fuiste arrojada en pleno campo, porque dabas asco el día que naciste.
Yo pasé junto a ti, te vi revolcándote en tu propia sangre y entonces te dije: «Vive y crece como un retoño del campo.» Tú comenzaste a crecer, te desarrollaste y te hiciste mujer; se formaron tus senos y crecieron tus cabellos, pero estabas completamente desnuda. Yo pasé junto a ti y te vi. Era tu tiempo, el tiempo del amor; extendí sobre ti el borde de mi manto y cubrí tu desnudez; te hice un juramento, hice una alianza contigo -oráculo del Señor- y tú fuiste mía. Yo te lavé con agua, limpié la sangre que te cubría y te perfumé con óleo.
Te puse un vestido bordado, te calcé con zapatos de cuero fino, te ceñí con una banda de lino y te cubrí con un manto de seda. Te adorné con joyas, puse brazaletes en tus muñecas y un collar en tu cuello; coloqué un anillo en tu nariz, pendientes en tus orejas y una espléndida diadema en tu cabeza. Estabas adornada de oro y de plata, tu vestido era de lino fino, de seda y de tela bordada; te alimentabas con la mejor harina, con miel y aceite. Llegaste a ser extraordinariamente hermosa y te convertiste en una reina. Tu fama se extendió entre las naciones, porque tu belleza era perfecta gracias al esplendor con que yo te había adornado -oráculo del Señor- .
Pero tú te preciaste de tu hermosura y te aprovechaste de tu fama para prostituirte; te entregaste sin pudor a todo el que pasaba y fuiste suya. Pero yo me acordaré de la alianza que hice contigo en los días de tu juventud y estableceré para ti una alianza eterna. Para que te acuerdes y te avergüences, y para que en tu confusión no te atrevas a abrir la boca, cuando yo te haya perdonado todo lo que has hecho -oráculo del Señor- .

Palabra de Dios.

O bien a elección:

Me acordaré de la alianza que hice contigo

Lectura de la profecía de Ezequiel 16, 59-63

Así habla el Señor: Yo obraré contigo como has obrado tú, que despreciaste el juramento imprecatorio, quebrantando la alianza. Pero yo me acordaré de la alianza que hice contigo en los días de tu juventud y estableceré para ti una alianza eterna. Tú te acordarás de tu conducta y te sentirás avergonzada, cuando yo tome a tus hermanas, a las mayores y a las menores que tú, y te las dé como hijas, sin que ellas participen de tu alianza. Yo estableceré mi alianza contigo, y tú sabrás que yo soy el Señor, para que te acuerdes y te avergüences, y para que en tu confusión no te atrevas a abrir la boca, cuando yo te haya perdonado todo lo que has hecho -oráculo del Señor- .

Palabra de Dios.

SALMO Is 12, 2-4bcd.5-6

R. Se ha apartado tu ira y me has consolado.

Este es el Dios de mi salvación:
yo tengo confianza y no temo,
porque el Señor es mi fuerza
y mi protección;
él fue mi salvación.
Ustedes sacarán agua con alegría
de las fuentes de la salvación. R.

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre. R.

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:
¡que sea conocido en toda la tierra!
¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,
porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel! R.

ALELUIA Cf. 1Tes 2, 13

Aleluia.
Reciban la Palabra de Dios,
no como palabra humana,
sino como lo que es realmente,
como Palabra de Dios.
Aleluia.

EVANGELIO

Moisés os permitió divorciaros de vuestra mujer,
debido a la dureza de vuestro corazón,
pero al principio no era así

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 19, 3-12

Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?»
El respondió: «¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer; y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.»
Le replicaron: «Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?»
El les dijo: «Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así. Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio.»
Los discípulos le dijeron: «Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse.» Y él les respondió: «No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!»

Palabra del Señor.


Homilía

A partir del capítulo 19 del Evangelio según san Mateo, los enfrentamientos de Jesús con sus adversarios se vuelven más intensos, hasta desencadenar en la pasión. Aquí son los fariseos quienes vuelven a enfrentarlo y ponerlo a prueba con una cuestión muy delicada, la realidad sagrada del matrimonio y la situación del divorcio. Si bien se trata de una institución humana, el matrimonio siempre fue entendido por el pueblo de Israel y luego por la Iglesia, como un vínculo privilegiado que puede reflejar mejor que ningún otro, el amor de Dios por su pueblo.

Dios ama a su pueblo como un esposo y espera de él la fidelidad de una esposa. Esto aparece mencionado en varios pasajes del Antiguo Testamento, especialmente en la profecía de Oseas. Es también lo que entiende la Iglesia en el sacramento del Matrimonio, la entrega del uno al otro está llamada a ser imagen de la entrega recíproca entre Dios y el creyente. Todo esto es de una gran profundidad, ya que el matrimonio es una relación de amor entre iguales, en cambio con Dios no es así. Sin embargo Él decide tratarnos como iguales y nos capacita para amarlo así. De ahí la insistencia en la necesidad de mantenerse en fidelidad a ese amor. Dios no se desdice del amor que nos prometió, nosotros estamos llamados a lo mismo.

Jesús apela a la dureza del corazón humano como causa de las excepciones a esa regla. La historia concreta de nuestras vidas nos lo muestra con claridad. Es la dureza de nuestra inmadurez, nuestra fragilidad, nuestras ilusiones, nuestros egoísmos, nuestra soberbia, Etc., lo que lastima o desintegra un vínculo de amor. Dios nos concede siempre su perdón, por eso no existe una única oportunidad de responder fielmente. Podemos arrepentirnos, pedir perdón, asumir nuestra responsabilidad, levantarnos y decidirnos a vivir el ideal del amor fiel.

Ciertamente hay situaciones irreversibles y vínculos que se rompen definitivamente y hay que aceptar con humildad que es parte de nuestra condición limitada de creaturas. Sin embargo vivir, el amor fiel es posible desde cualquier circunstancia de la vida. Al finalizar el pasaje del Evangelio se cita, por ejemplo, el caso de quienes no se casan por entregarse por entero a la causa del Reino de los Cielos. De esa forma se nos muestra que cualquier situación en la que nos encontremos es una oportunidad favorable para expresarle a Dios nuestro amor fiel.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMONOVENA SEMANA
JUEVES

Año par

Parte en pleno día, a la vista de ellos.

Lectura de la profecía de Ezequiel 12, 1-12

La palabra del Señor me llegó en estos términos: Hijo de hombre, tú habitas en medio de un pueblo rebelde: ellos tienen ojos para ver, pro no ven, tienen oídos para oír, pero no oyen, porque son un pueblo rebelde. En cuanto a ti, hijo de hombre, prepara tu equipaje como si tuvieras que ir al exilio, y parte en pleno día, a la vista de ellos. Emigrarás del lugar donde te encuentras hacia otro lugar, a la vista de ellos: tal vez así comprendan que son un pueblo rebelde.
Sacarás tu equipaje en pleno día, a la vista de ellos, y saldrás por la tarde, también a la vista de ellos, como salen los deportados. Abrirás un boquete en el muro y saldrás por él, a la vista de ellos. Cargarás el equipaje sobre tus espaldas y saldrás cuando sea de noche, cubriéndote el rostro para no ver el país, porque yo te he convertido en un presagio para el pueblo de Israel.
Yo hice exactamente lo que se me había ordenado: saqué mi equipaje en pleno día como quien parte para el exilio, y por la tarde abrí un boquete en el muro con la mano. Salí cuando estaba oscuro y cargué el equipaje sobre mis espaldas, a la vista de ellos. A la mañana, la palabra del Señor me llegó en estos términos: Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado la casa de Israel, ese pueblo rebelde, qué es lo que estás haciendo?
Diles: Así habla el Señor : Este oráculo se refiere al príncipe que está en Jerusalén y a todo el pueblo de Israel que vive en medio de ella. Diles también: Yo soy un presagio para ustedes. Lo mismo que yo hice se hará con ellos: serán deportados e irán al exilio. El príncipe que está en medio de ellos cargará el equipaje sobre sus espaldas durante la noche, y saldrá por el boquete que abrirán en el muro para hacerlo salir; y él se cubrirá el rostro, para no ver el país.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 77, 56-59.61-62

R. No se olviden de las proezas de Dios.

Ellos tentaron e irritaron a Dios,
no observaron los preceptos del Altísimo;
desertaron y fueron traidores como sus padres,
se desviaron como un arco fallido. R.

Lo afligieron con sus lugares de culto,
le provocaron celos con sus ídolos:
Dios lo advirtió y se llenó de indignación,
y rechazó duramente a Israel. R.

Entregó su Fortaleza al cautiverio,
su Arca gloriosa en manos del enemigo.
Entregó su pueblo a la espada,
se enfureció contra su herencia. R.

ALELUIA Sal 118, 135

Aleluia.
Que brille sobre mí la luz de tu rostro, Señor,
y enséñame tus preceptos.
Aleluia.

EVANGELIO

No perdones sólo siete veces, sino setenta veces siete

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 21-19, 1

Se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?» Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: «Señor, dame un plazo y te pagaré todo.» El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: «Págame lo que me debes.» El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: «Dame un plazo y te pagaré la deuda.» Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: «¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?» E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos.» Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.

Palabra del Señor.


Homilía

Con este pasaje del Evangelio según san Mateo, que se ubica al final del capítulo 18, se completan las enseñanzas de Jesús a sus discípulos. Junto con las parábolas sobre el Reino, éstas han reflejado con claridad cuál es el contenido del mensaje de Jesús, cuál es el camino que invita a recorrer y que él mismo asume para sí. Aquí se trata del perdón.

Como en el caso de la corrección fraterna, en la pregunta que realiza Pedro se especifica que se trata de un hermano. El número siete es símbolo de perfección, de ahí que la disposición a perdonar esa cantidad de veces es entendida como una gran virtud. Sin embargo, Jesús amplía aún más la cantidad y multiplica ese número por diez. Al decir setenta, expresa que la necesidad del perdón es constante y, de algún modo, infinita.

Para reflejar esa realidad narra la parábola del servidor que adeuda una gran cantidad al rey y éste, compadeciéndose, se la perdona. El contraste con la actitud del servidor frente a un compañero que le debe es groseramente notorio, no sólo por su espontánea falta de compasión sino también porque lo que se le adeuda es irrisorio frente a lo que a él se le ha perdonado.

Allí radica la fuente del perdón. Lo que hemos recibido de Dios siempre es mucho más que lo que nosotros podemos dar. Quien es consciente de ello mantiene en sí la disposición a perdonar. No se fija tanto en lo que le han sacado o lo que le deben sino en cuánto bien ha recibido de Dios. Por eso Jesús puede llamarnos a perdonar setenta veces, porque setenta veces hemos sido nosotros perdonados. Quien pierde la consciencia de lo recibido, malogra el fruto del perdón que se le ha concedido. Pidamos la gracia de vivir constantemente con memoria agradecida de ello.

Este sábado es 15 de Agosto, día en que celebramos la Asunción de la Virgen María al Cielo (click aquí)



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMONOVENA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

Marca con una T la frente de los que se lamentan
por las abominaciones de Jerusalén

Lectura de la profecía de Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22

El Señor gritó fuertemente a mis oídos: «Acérquense, Castigos de la ciudad, cada uno con su instrumento de exterminio en la mano.» Entonces llegaron seis hombres del lado de la puerta superior que mira hacia el norte, cada uno con su instrumento de destrucción en la mano. En medio de ellos había un hombre vestido de lino, con la cartera de escriba en la cintura. Todos entraron y se detuvieron delante del altar de bronce. La gloria del Dios de Israel se levantó de encima de los querubines sobre los cuales estaba, se dirigió hacia el umbral de la Casa, y llamó al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escriba en la cintura.
El Señor le dijo: «Recorre toda la ciudad de Jerusalén y marca con una T la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella.» Luego oí que les decía a los otros: «Recorran la ciudad detrás de él, hieran sin una mirada de piedad y sin tener compasión. Maten y exterminen a todos, ancianos, jóvenes, niños y mujeres, pero no se acerquen a ninguno que este marcado con la T. Comiencen por mi Santuario.» Y comenzaron por los ancianos que estaban delante de la Casa. Después dijo: «Contaminen la Casa y llenen de víctimas los atrios; luego salgan y golpeen en la ciudad.»
La gloria del Señor salió de encima del umbral de la Casa y se detuvo sobre los querubines. Al salir, los querubines desplegaron sus alas y se elevaron del suelo, ante mis propios ojos, y las ruedas lo hicieron al mismo tiempo. Ellos se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la Casa del Señor, y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos, en lo alto. Eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel a orillas del río Quebar, y reconocí que eran querubines. Cada uno tenía cuatro rostros y cuatro alas, y una especie de manos de hombre debajo de sus alas. En cuanto a la forma de sus rostros, era la misma que yo había visto en una visión a orillas del río Quebar. Cada uno avanzaba derecho hacia adelante.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 112, 1-6

R. La gloria del Señor se eleva sobre el cielo.

O bien:

Aleluia.

Alaben, servidores del Señor,
alaben el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
desde ahora y para siempre. R.

Desde la salida del sol hasta su ocaso,
sea alabado el nombre del Señor.
El Señor está sobre todas las naciones,
su gloria se eleva sobre el cielo. R.

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,
que tiene su morada en las alturas,
y se inclina para contemplar
el cielo y la tierra? R.

ALELUIA 2Cor 5, 19

Aleluia.
Dios estaba en Cristo,
reconciliando al mundo consigo,
confiándonos la palabra de la reconciliación.
Aleluia.

EVANGELIO

Si te escucha, habrás ganado a tu hermano

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 15-20

Jesús dijo a sus discípulos:
«Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.»

Palabra del Señor.


Homilía

Cuantas veces nos ocurre que nos enojamos o nos escandalizamos con las malas acciones de otras personas. A veces es justo que sea así, porque hacen daño. La alternativa de que cada uno haga lo que su conciencia le dicte y punto no es cristiana. Eso está cerca de la indiferencia individualista. Pero el otro extremo tampoco lo es, andar persiguiendo y controlando a los demás, para que actúen como nosotros consideramos que deben hacerlo.

El pasaje del Evangelio según san Mateo que hoy se proclama nos da una clave verdaderamente cristiana: la corrección fraterna. Cuando alguien obra mal y su conducta afecta notoriamente a los demás es necesario buscar que comprenda la situación y cambie. Lo primero que resalta en esta enseñanza es que se dejan en claro dos cosas: se trata de un pecado y se trata también de un hermano. Las dos cosas son relevantes. No es un simple defecto de carácter o algo que no me agrada de otro, es algo que hace daño. No es cualquier persona a la que se refiere sino alguien a quien se valora y se quiere su bien.

Esto es importante tenerlo presente, lo mismo que la secuencia de la corrección, para evitar erigirnos en jueces implacables de las conductas ajenas o fervorosos profetas denunciadores de injusticias. Ambas posiciones son incompatibles con la fraternidad. Es más, dicha enseñanza nos preserva de dar rienda suelta al impulso que generalmente nos asalta ante estas situaciones, el de empezar a hablar de la conducta inadecuada con todo el mundo menos con la persona en cuestión.

Resumiendo la enseñanza podemos decir que, en primer lugar, se debe tener la madurez para abordar a la persona desde un diálogo personal sereno, honesto y firme. Si no abre su corazón, el paso siguiente es hablar con algunas personas más que vean lo mismo y puedan llegar a persuadirla, con lucidez y respeto. El último paso no es condenarla sino mirarla de otro modo: su comportamiento muestra que, en realidad, todavía no ha sido alcanzada verdaderamente por el mensaje del evangelio. No está en sintonía con la comunidad. Nadie la excluye, ella se coloca fuera de la comunión. Pidamos la gracia de comprender esta enseñanza fundamental del evangelio y poder vivirla entre nosotros.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMONOVENA SEMANA
MARTES

Año par

Me hizo comer el rollo,
y era en mi boca dulce como la miel

Lectura de la profecía de Ezequiel 2, 8 — 3, 4

Así habla el Señor: Tú, hijo de hombre, escucha lo que te voy a decir; no seas rebelde como ese pueblo rebelde: abre tu boca y come lo que te daré. Yo miré y vi una mano extendida hacia mí, y en ella había un libro enrollado. Lo desplegó delante de mí, y estaba escrito de los dos lados; en él había cantos fúnebres, gemidos y lamentos. El me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante: como este rollo, y ve a hablar a los israelitas. Yo abrí mi boca y él me hizo comer ese rollo. Después me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entrañas con este libro que yo te doy. Yo lo comí y era en mi boca dulce como la miel. El me dijo: Hijo de hombre, dirígete a los israelitas y comunícales mis palabras.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 118, 14.24.72.103.111.131

R. ¡Señor, qué dulce es tu palabra para mi boca!

Me alegro de cumplir tus prescripciones,
más que de todas las riquezas. R.

Porque tus prescripciones son todo mi deleite,
y tus preceptos, mis consejeros. R.

Para mí vale más la ley de tus labios
que todo el oro y la plata. R.

¡Qué dulce es tu palabra para mi boca,
es más dulce que la miel! R.

Tus prescripciones son mi herencia para siempre,
porque alegran mi corazón. R.

Abro mi boca y aspiro hondamente,
porque anhelo tus mandamientos. R.

ALELUIA Mt 11, 29ab

Aleluia.
Dice el Señor:
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí,
porque soy paciente y humilde de corazón.
Aleluia.

EVANGELIO

Cuidaos de despreciar a cualquiera de estos pequeños

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 1-5. 10. 12-14

En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: «¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?»
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: «Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial.
¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.

Palabra del Señor.


Homilía

Es natural que en el corazón humano habiten deseos de grandeza. No son malos, todo lo contrario, están puestos allí por Dios como un estímulo para no conformarnos con poco, para que busquemos lo que verdaderamente vale la pena. En definitiva, para buscarlo a Él. Pero aunque esto sea cierto, también lo es que muchas veces nos lleva a ir detrás de cosas que nos hacen sentir superiores. De ese modo, lejos de alcanzar algo grande, nos empequeñecemos, porque ya no buscamos desplegar nuestras potencialidades, sino poseer algo (un puesto, un título, bienes materiales, afectos, etc.) que nos deje artificialmente seguros.

De eso habla esta escena del Evangelio según san Mateo. Ante la pregunta de los discípulos sobre quién es más grande, Jesús pone a un niño en el centro. A nuestra sensibilidad, probablemente nos genere ternura ver el gesto del Señor. Pero debemos comprender bien lo que significa. Un niño, en la cultura antigua, era alguien que no contaba, como tampoco contaban las mujeres. No sólo era un desprotegido, era también un marginado: no servía para el trabajo y tampoco para la guerra. Por eso, ponerlo en el centro y decir que es necesario hacerse como él, no hace referencia a tener su inocencia o su bondad. Es oportuno agregar también que muchas veces los niños muestran actitudes totalmente contrarias a esas disposiciones, como caprichos y celos. Tampoco consiste en volvernos infantiles y dependientes.

Hacerse como un niño quiere decir identificarse con la suerte de los marginados, aprender a ponernos en su lugar y reconocer que también nosotros podríamos serlo. Renunciar a mirar a los demás desde arriba; aprender a mirar desde abajo, desde la humildad. Esto se confirma con lo que Jesús dice a continuación. No sólo hay que ser como ellos, hay que recibirlos en nombre de Jesús, con el anhelo de que ninguno quede fuera. Es más, hay que buscarlos apasionadamente, como el buen pastor busca con afán la oveja que se le perdió. De ese modo haciéndonos como los pequeños, poniéndonos en su lugar, yendo a su encuentro y acogiéndolos con amor, seremos verdaderamente grandes.



10 de agosto
San Lorenzo
diácono y mártir
Fiesta

Dios ama al que da con alegría

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto
9, 6-10

Hermanos:
Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente.
Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. Como dice la Escritura: El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente. El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 111, 1-2.5-6.9

R. Dichoso el que se compadece y da prestado.

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida. R.

Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre. R.

No tendrá que temer malas noticias:
su corazón está firme, confiado en el Señor.
Su ánimo está seguro, y no temerá,
hasta que vea la derrota de sus enemigos. R.

El da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad. R.

ALELUIA Jn 8, 12bc

Aleluia.
El que me sigue no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la Vida.
Aleluia.

EVANGELIO

El que quiera servirme será honrado por mi Padre

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 12, 24-26

Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.»

Palabra del Señor.


Homilía

Hoy se celebra la fiesta del diácono san Lorenzo, mártir de los primeros siglos de la Iglesia de Roma. La entrega de su vida fue un testimonio que se grabó en la memoria de los creyentes de esa primitiva comunidad cristiana, especialmente por su entrañable labor a favor de los pobres. Esa era la tarea propia de los diáconos en las primeras comunidades creyentes, ocuparse de que el amor se hiciera concreto en el auxilio de los que sufrían privaciones. La persecución, con odio a la fe, por parte de las autoridades civiles, le costó la vida, como a tantos hombres y mujeres en la primera época cristiana.

Tanto la primera lectura, tomada de la Segunda Carta a los corintios, como el pasaje del Evangelio según san Juan, son elegidos para ser proclamados en esta fiesta, porque muestran lo que ardía en el corazón de este hombre. Una inmensa generosidad y desprendimientos, vividos con alegría, signo inequívoco de quien está animado por el evangelio. Un desapego tal a sí mismo que le llevó a tener la libertad de ofrecer no solamente cosas buenas sino de llegar a ofrendar hasta su propia vida por amor.

Cuando la Iglesia celebra a los santos, como en este día, lo que busca es estimular a quienes peregrinamos hoy por la historia, para que anhelemos tener una existencia plena de sentido, como la de ellos. Al tener ante nosotros su historia y contemplarla, tenemos la oportunidad de dejar que se mueva en nuestro interior el deseo de responder con ardor a la llamada de Jesús, como lo hicieron ellos. Hoy pedimos la intercesión de san Lorenzo, para poder vivir la alegría de la entrega humilde y fiel en las pequeñas cosas de cada día.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO DECIMONOVENO

Quédate de pie en la montaña, delante del Señor

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 9. 11-13a

Habiendo llegado Elías a la montaña de Dios, el Horeb, entró en la gruta y pasó la noche. Allí le fue dirigida la palabra del Señor. El Señor le dijo: «Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor».
Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 84, 9-14

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación.

Voy a proclamar lo que dice el Señor:
el Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos.
Su salvación está muy cerca de sus fieles,
y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

El Amor y la Verdad se encontrarán,
la Justicia y la Paz se abrazarán;
la Verdad brotará de la tierra
y la Justicia mirará desde el cielo. R.

El mismo Señor nos dará sus bienes
y nuestra tierra producirá sus frutos.
La Justicia irá delante de Él,
y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

Desearía ser maldito, en favor de mis hermanos

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 9, 1-5

Hermanos:
Digo la verdad en Cristo, no miento, y mi conciencia me lo atestigua en el Espíritu Santo. Siento una gran tristeza y un dolor constante en mi corazón. Yo mismo desearía ser maldito, separado de Cristo, en favor de mis hermanos, los de mi propia raza.
Ellos son israelitas: a ellos pertenecen la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto y las promesas. A ellos pertenecen también los patriarcas, y de ellos desciende Cristo según su condición humana, el cual está por encima de todo, Dios bendito eternamente. Amén.

Palabra de Dios.

ALELUIA Sal 129, 5

Aleluia.
Mi alma espera en el Señor,
y yo confío en su palabra.
Aleluia.

EVANGELIO

Mándame ir a tu encuentro sobre el agua

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 14, 22-33

Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que Él a la otra orilla, mientras Él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.
La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.
Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy Yo; no teman».
Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua».
«Ven,» le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el
agua en dirección a Él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame». En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se
postraron ante Él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios».

Palabra del Señor.


Homilía

Esta escena del Evangelio según san Mateo es una parábola sobre la vida de la Iglesia y de cada creyente en ella. La barca navegando a través del mar simboliza su tarea a lo largo de la historia. El mar amenazante, que en varias oportunidades se vuelve ferozmente hostil, representa las fuerzas que se oponen a su misión, la de conducir con seguridad a la humanidad hasta llegar a la otra orilla, la del encuentro glorioso con Dios.

Jesús se encuentra sumido en profunda oración, en diálogo íntimo con el Padre. No está con los discípulos. Esta distancia hace pensar en la situación que vive la Iglesia desde la Ascensión del Señor. No hay una presencia evidente de Jesús, es indispensable la mediación de la fe. La confianza en la promesa hecha por Él de que nunca los dejaría solos. A través de la fe pasan de tener temor por pensar que es un fantasma a dar un paso tan osado como es dejar la seguridad de la barca para animarse a caminar sobre el agua. Esto es lo que hace Pedro, a quien Jesús le asigna un tarea destacada en la Iglesia, la de conducirla y mantenerla unida. Lo que él vive es lo que cada creyente está llamado a vivir, en la misión que Dios le ha confiado.

En definitiva, se trata de descubrir a Dios que está presente, aunque muchas veces no sea evidente. Es lo que le sucede al profeta Elías, según narra la primera lectura, tomada del Primer Libro de los Reyes. Debe estar atento para reconocer la presencia de Dios. Esa atención es la disposición interior de la fe. Es la misma atención que manifiesta Pedro cuando mantiene su mirada fija en Jesús. De tal modo se sabe sostenido que, apoyado en sus palabras, puede afrontar un desafío que de no podría, abandonado a sus propias fuerzas. La fragilidad no abandona a Pedro y no lo hará en ningún momento de su vida. Como a todo creyente, le es propia. Es lo que aparece reflejado en la duda y el temor que vuelve a asaltarlo cuando aparta los ojos del Señor.

La escena se cierra con el diálogo cercano entre Jesús y Pedro, y el gesto de adoración de todos los que están en la barca. Esta última imagen se conecta con la primera, la del Señor rezando. Se nos dice así que ese es el camino para mantener la mirada fija en Jesús y poder afrontar los desafíos que nos esperan a lo largo de la vida. El mismo que recorrió Jesús para saberse sostenido en su entrega. El diálogo profundo, prolongado y sincero con Dios. A través de la oración descubrimos que Él está presente, nos acompaña, nos sostiene y nos salva.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOCTAVA SEMANA
SÁBADO

Año par

El justo vivirá por su fidelidad

Lectura de la profecía de Habacuc 1, 12–2, 4

¿No eres tú, Señor, desde los tiempos antiguos, mi Dios, mi Santo, que no muere jamás? Tú, Señor, pusiste a ese pueblo para hacer justicia, tú, mi Roca, lo estableciste para castigar. Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal y no puedes contemplar la opresión. ¿Por qué, entonces, contemplas a los traidores y callas cuando el impío devora a uno más justo que él?
¡Tú tratas a los hombres como a los peces del mar, como a reptiles, que no tienen jefe! ¡El los pesca a todos con el anzuelo, los barre y los recoge con sus redes! Por eso se alegra y se regocija, y ofrece sacrificios e incienso a sus redes, porque gracias a ellas su porción es abundante y sus manjares, suculentos. ¿Vaciará sus redes sin cesar, masacrando a los pueblos sin compasión? Me pondré en mi puesto de guardia y me apostaré sobre el muro; vigilaré para ver qué me dice el Señor, y qué responde a mi reproche. El Señor me respondió y dijo: Escribe la visión, grábala sobre unas tablas para que se la pueda leer de corrido. Porque la visión aguarda el momento fijado, ansía llegar a término y no fallará; si parece que se demora, espérala, porque vendrá seguramente, y no tardará. El que no tiene el alma recta, sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 9, 8-13

R. No abandonas, Señor, a los que te buscan.

El Señor reina eternamente
y establece su trono para el juicio:
él gobierna al mundo con justicia
y juzga con rectitud a las naciones. R

El Señor es un baluarte para el oprimido,
un baluarte en los momentos de peligro.
¡Confíen en ti los que veneran tu Nombre,
porque tú no abandonas a los que te buscan! R.

Canten al Señor, que reina en Sión,
proclamen entre los pueblos sus proezas.
Porque él pide cuenta de la sangre,
se acuerda de los pobres y no olvida su clamor. R.

ALELUIA Cf. 2Tim 1, 10b

Aleluia.
Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte
e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia.
Aleluia.

EVANGELIO

Si tuvierais fe, nada sería imposible para vosotros

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 17, 14-20

Cuando se reunieron con la multitud se acercó a Jesús un hombre y, cayendo de rodillas, le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua. Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar.»
Jesús respondió: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí.» Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento, quedó curado. Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?»
«Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: «Trasládate de aquí a allá», y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes.»

Palabra del Señor.


Homilía

Este relato sobre la curación de un muchacho epiléptico nos pone frente a una situación extraña. Se deja en evidencia que los discípulos no han podido sanarlo, a pesar de que Jesús les había dado poder para hacerlo. El Señor manifiesta un profundo malestar y atribuye la imposibilidad de la sanación a la falta de fe de los discípulos.

Esto nos hace pensar en nuestro modo de afrontar la vida con sus numerosos desafíos. Quien ha recibido la gracia de conocer el evangelio necesita mantener siempre viva la llama de la fe que le fue concedida. Si esta se apaga, se pierde la fuerza fundamental para vivir de acuerdo a él. Es lo que le ocurre a los discípulos. No pueden hacer presente el poder de la gracia salvadora, porque han dejado de apoyarse en ella.

Aquí debemos recordar que la fe no es una fuerza ciega que nos envuelve y arrastra haciéndonos aceptar cosas increíbles sin que medie nuestra inteligencia y liberta. Eso es una deformación de la misma. Por el contario, es una disposición interior constante a confiar en Dios, que nos estimula y fortalece para afrontar la vida sin temor. Vaciarnos de ella sería hacer lo mismo que hacemos pero habiendo dejado de confiarnos a Él.

El resultado sería similar al de esta escena del evangelio: el poder del mal tendría la última palabra. El enojo de Jesús probablemente está relacionado al disgusto profundo que le causa que el mal siga esclavizando y dañando. La lucha que el Señor entabla contra él se apoya en la infinita confianza que tiene en el amor redentor del Padre. Desde allí llegará hasta las últimas consecuencias, al entregar su vida para liberar a la humanidad.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOCTAVA SEMANA
VIERNES

Año par

¡Ay de la ciudad sanguinaria!

Lectura de la profecía de Nahúm 2, 1-3; 3, 1-3. 6-7

Miren sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz. Celebra tus fiestas, Judá, cumple tus votos, porque el hombre siniestro no pasará más por ti: ha sido exterminado por completo. ¡Un destructor te ataca de frente! ¡Monta guardia en la fortaleza, vigila los accesos, cíñete el cinturón, concentra todas tus fuerzas!
Sí, el Señor ha restaurado la viña de Jacob y la viña de Israel. Los salteadores las habían saqueado y habían destruido sus sarmientos. ¡Ay de la ciudad sanguinaria, repleta de mentira, llena de rapiña, que nunca suelta la presa! ¡Chasquido de látigos, estrépito de ruedas, galope de caballos, rodar de carros,
carga de caballería, centelleo de espadas, relampagueo de lanzas! ¡Multitud de víctimas, cuerpos a montones, cadáveres por todas partes! ¡Se tropiezan con los cadáveres! Arrojaré inmundicias sobre ti, te cubriré de ignominia y te expondré como espectáculo. Así, todo el que te vea huirá lejos de ti, diciendo: «¡Nínive ha sido devastada! ¿Quién se lamentará por ella? ¿Dónde iré a buscar alguien que te consuele?»

Palabra de Dios.

SALMO Dt 32, 35c-36b.39abcd.41

R. Yo doy la muerte y la vida.

Está cerca el día de su ruina
y ya se precipita el desenlace.
Sí, el Señor hará justicia con su pueblo
y tendrá compasión de sus servidores. R.

Miren bien que yo, sólo yo soy,
y no hay otro dios junto a mí.
Yo doy la muerte y la vida,
yo hiero y doy la salud. R.

Cuando afile mi espada fulgurante
y mi mano empuñe la justicia,
me vengaré de mis enemigos
y daré su merecido a mis adversarios. R.

ALELUIA Mt 5, 10

Aleluia.
Felices los que son perseguidos
por practicar la justicia,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Aleluia.

EVANGELIO

¿Qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 16, 24-28

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino.»

Palabra del Señor.


Homilía

Diversas han sido hasta aquí las reacciones de las personas ante Jesús. En este punto, el Señor habla con crudeza a sus discípulos. ¿Cómo reaccionarán ellos frente a lo que han visto y oído?. Caminar con Jesús, no es solamente ser testigo de sus palabras y obras, al modo de espectador, sino que implica compartir su suerte. Quien la acepta, termina de comprender quién es Jesús y halla el sentido de su propia vida. El misterio del Reino se revela a quienes abrazan la cruz de la entrega de sí mismos y «pierden» su vida a causa de Jesús. Esa pérdida, que es en realidad ofrenda amorosa, llega a ser la gran ganancia.

Quienes mejor comprendieron esto y lo vivieron fueron los santos. Hombres y mujeres a lo largo de la historia que perdieron todo por Jesús y encontraron así la felicidad. Hoy celebramos a san Cayetano de Thiene, un sacerdote italiano del siglo XVI, que se destacó por su inmensa confianza en la Providencia de Dios. Es decir, en el amor con el que Dios está atento a las necesidades de sus hijos, que lo lleva a no abandonarlos nunca.

Eso le posibilitó emprender audaces obras de apostolado, distinguiéndose dos muy significativas: la formación de los sacerdotes y el cuidado de los pobres. En el primer punto se arriesgó a innovar, reformar y crear nuevas formas de enseñanza, que fueran más fieles al evangelio, aún cuando podía exponerse a firmes resistencias. En cuanto a lo segundo, llegó a vender todos sus bienes materiales para invertirlos en acciones de asistencia y también de promoción. Especialmente se lo recuerda por haber concretado la creación de un banco, desde el cual poder ofrecer créditos a quienes no podían ingresar en el sistema tradicional y se veían por ello imposibilitados de desarrollar sus capacidades y valerse por sí mismos.

Su confianza en la providencia y su creatividad para desarrollar oportunidades para los pobres le ganó en nuestro país el atributo de «Patrono del pan y del trabajo». Hoy, junto a cientos de miles de devotos, nos ponemos bajo su intercesión y, a través suyo, confiamos también a Dios la vida y las necesidades de quienes más están sufriendo este tiempo.



6 de agosto
LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
Fiesta

Su vestidura era blanca como la nieve

Lectura de la profecía de Daniel 7, 9-10. 13-14

Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 96, 1-2. 5-6. 9 (R.: Cf. 1a y 9a)

R. El Señor reina, altísimo por encima de toda la tierra.

¡El Señor reina! Alégrese la tierra,
regocíjense las islas incontables.
Nubes y Tinieblas lo rodean,
la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

Las montañas se derriten como cera
delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.
Los cielos proclaman su justicia
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Porque tú, Señor, eres el Altísimo:
estás por encima de toda la tierra,
mucho más alto que todos los dioses. R.

ALELUIA Mt 17, 5c

Aleluia.
Este es mi Hijo muy querido,
en quien tengo puesta mi predilección:
escúchenlo.
Aleluia.

EVANGELIO

Su rostro resplandecía como el sol

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 17, 1-9

Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo.»
Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo.»
Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

Palabra del Señor.


Homilía

Hoy celebramos la Fiesta de la Transfiguración del Señor. El relato del Evangelio según san Mateo nos dice de qué se trata. Jesús concede a sus tres discípulos más cercanos la oportunidad de conocer más en profundidad el misterio de su persona. Hasta aquí han compartido la tarea misionera con el Señor y han sido testigos de sus palabras, dichas con una autoridad nunca experimentada antes y de sus obras prodigiosas. Por delante les aguarda la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Es necesario que su mente y su corazón se vayan disponiendo para entenderlas como la consumación de su misión.

El relato toma todos los elementos propios de las manifestaciones de Dios. El monte elevado, que es siempre lugar de encuentro con Él. Allí se deja ver, habla. La nube luminosa, que lo oculta para dejar claro que aún siendo muy cercano permanece inalcanzable a la comprensión humana. Toda la escena es una descripción de la experiencia mística que viven los apóstoles con Jesús. Es el mismo que conocen y con el que han andado, pero ahora lo ven de un modo más completo. Se les revela, como nunca antes, que éste es el Hijo amado. Todo lo que la Ley y los profetas han dicho de parte de Dios alcanzan su consumación en Él, por eso deben escucharlo.

La experiencia de gozo y de temor que viven los apóstoles es característica de los encuentros genuinos y profundos con Dios. Gozo por su gloria, que se les ha revelado; temor por la conciencia de la infinita distancia que los separa de Él. Todo eso se desvanece con las palabras y el gesto de Jesús, que nuevamente se hace cercano. Vuelven a andar en compañía de Él. El misterio de Dios que lo habita seguirá permaneciendo latente en todo lo que haga y diga y se terminará de revelar en la Pascua. Allí llegarán a comprender que la cruz no será un fracaso sino que se trata del cumplimiento de las promesas hechas por Dios a su Pueblo.

Al celebrar esta Fiesta y contemplar esta escena del evangelio, tenemos la oportunidad de darnos cuenta que también nosotros tenemos un conocimiento parcial del misterio de Dios y del sentido de nuestra propia vida. Necesitamos que el Señor se nos vaya manifestando, como a los apóstoles; que nos muestre su gloria, que nos ayude a comprender nuestra pequeñez y a aceptar las dificultades por las que tenemos que atravesar, confiando que la última palabra la tiene siempre su amor victorioso.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOCTAVA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

Yo te amé con un amor eterno

Lectura del libro del profeta Jeremías 31, 1-7

En aquel tiempo -oráculo del Señor- yo seré el Dios de todas las familias de Israel y ellos serán mi Pueblo. Así habla el Señor : Halló gracia en el desierto el pueblo que escapó de la espada; Israel camina hacia su descanso. De lejos se le apareció el Señor : Yo te amé con un amor eterno, por eso te atraje con fidelidad. De nuevo te edificaré y serás reedificada, virgen de Israel; de nuevo te adornarás con tus tamboriles y saldrás danzando alegremente; de nuevo plantarás viñas sobre los montes de Samaría: los que las planten tendrán los primeros frutos. Porque llega el día en que a los vigías gritarán sobre la montaña de Efraím: «¡De pie, subamos a Sión, hacia el Señor, nuestro Dios!»
Porque así habla el Señor : ¡Griten jubilosos por Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse oír, alaben y digan: «¡El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!»

Palabra de Dios.

SALMO Jer 31, 10-12b.13

R. El Señor nos cuidará como un pastor a su rebaño.

¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor,
anúncienla en las costas más lejanas!
Digan: «El que dispersó a Israel lo reunirá,
y lo cuidará como un pastor a su rebaño.» R.

Porque el Señor ha rescatado a Jacob,
lo redimió de una mano más fuerte que él.
Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R.

Entonces la joven danzará alegremente,
los jóvenes y los viejos se regocijarán;
yo cambiaré su duelo en alegría,
los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.

ALELUIA Lc 7, 16b

Aleluia.
Un gran profeta ha aparecido
en medio de nosotros
y Dios ha visitado a su Pueblo.
Aleluia.

EVANGELIO

Mujer, ¡qué grande es tu fe!

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 15, 21-28

Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio.» Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos.» Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.» Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!»
Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros.» Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!» Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!» Y en ese momento su hija quedó curada.

Palabra del Señor.


Homilía

Nos encontramos aquí ante la respuesta de una mujer pagana. Ésta reacciona ante Jesús con una fe tal que sorprende al Maestro. En las palabras iniciales de Jesús percibimos una clara distancia respecto de la suerte de esta mujer. A medida que la narración avanza, diálogo de por medio, esa distancia se acorta hasta llegar a un vínculo estrecho, de profunda confianza.

Al preguntarnos por la razón de la distancia que el Señor pone con la mujer cananea, debemos ubicarnos en el contexto existencial en el que Él desarrolló su misión terrena. La expectativa por un Mesías, que intervendría en la historia de parte de Dios para transformarla, era propia del Pueblo de Israel. Esa expectativa se había truncado muchas veces al poner su esperanza en realidades terrenas asociadas al poder de alguna nación vecina. Muchas veces el Pueblo de Dios había abandonado su fe en Él y había tomado la de otros pueblos.

Jesús actúa con poder, enseñando con autoridad y realizando milagros, para mostrar que Dios finalmente se ha hecho presente en la historia humana trayendo salvación. Pero siempre tiene cuidado de no ser reducido a un hacedor de prodigios, que podrían estimular más la curiosidad y el espíritu mágico que la fe. En esta mujer, paso a paso es lo que va descubriendo, su profunda fe. Al punto de que no sólo atiende su pedido, sino que además se encarga de resaltarla, alabándola por ello. Al contemplar esta escena del evangelio pedimos la gracia de no caer en la tentación de reducir nuestro vínculo con Jesús a una relación de conveniencia sino de acercarnos a Él con profunda fe.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOCTAVA SEMANA
MARTES

Año par

Porque tus pecados eran graves, yo te hice todo esto.
Yo cambiaré la suerte de las carpas de Jacob

Lectura del libro del profeta Jeremías 30, 1-2. 12-15. 18-22

Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: Así habla el Señor, el Dios de Israel: Escribe en un libro todas las palabras que yo te he dirigido. Porque así habla el Señor : ¡Tu herida es incurable, irremediable tu llaga! Nadie defiende tu causa, no hay remedio para tu herida, tú ya no tienes cura. Todos tus amantes te han olvidado, no se interesan por ti. Porque yo te he golpeado como golpea un enemigo, con un castigo cruel, a causa de tu gran iniquidad, porque tus pecados eran graves. ¿Por qué gritas a causa de tu herida, de tu dolor incurable? A causa de tu gran iniquidad, porque tus pecados eran graves, yo te hice todo esto.
Así habla el Señor : Sí, yo cambiaré la suerte de las carpas del Jacob y tendré compasión de sus moradas; la ciudad será reconstruida sobre sus escombros y el palacio se levantará en su debido lugar. De allí saldrán cantos de alabanza y risas estridentes. Los multiplicaré y no disminuirán, los glorificaré y no serán menoscabados. Sus hijos serán como en los tiempos antiguos, su comunidad será estable ante mí y yo castigaré a todos sus opresores. Su jefe será uno de ellos y de en medio de ellos saldrá su soberano. Yo lo haré acercarse, y él avanzará hacia mí, porque si no, ¿quién se atrevería a avanzar hacia mí? -oráculo del Señor-. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 101, 16-21.29.22-23

R. El Señor reedificará a Sión
y aparecerá glorioso en medio de ella.

Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria. R.

Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R.

Los hijos de tus servidores tendrán una morada
y su descendencia estará segura ante ti,
para proclamar en Sión el nombre del Señor
y su alabanza en Jerusalén,
cuando se reúnan los pueblos y los reinos,
y sirvan todos juntos al Señor. R.

ALELUIA Jn 1, 49b

Aleluia.
Maestro, tú eres el Hijo de Dios,
tú eres el Rey de Israel.
Aleluia.

EVANGELIO

Toda planta que no haya plantado mi Padre
será arrancada de raíz

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 15, 1-2. 10-14

Unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros antepasados y no se lavan las manos antes de comer?»
Jesús llamó a la multitud y le dijo: «Escuchen y comprendan. Lo que mancha al hombre no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella.»
Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: «¿Sabes que los fariseos se escandalizaron al oírte hablar así?»
El les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Déjenlos: son ciegos que guían a otros ciegos. Pero si un ciego guía a otro, los dos caerán en un pozo.»

Palabra del Señor.


Homilía

Quienes reaccionan aquí ante Jesús son los escribas y fariseos. Los primeros eran expertos conocedores de la Ley de Dios, los segundos eran fieles observantes de la misma, a la vez que hacían puntillosos comentarios sobre su aplicación concreta en la vida cotidiana. Se sorprenden y cuestionan a Jesús porque relativiza una costumbre muy arraigada, especialmente entre los más observantes, la de lavarse las manos antes de comer. Más allá de la cuestión sanitaria a la que dicha práctica obedece, significaba la necesidad de purificación espiritual, por temor a haberse contagiado de impureza en el contacto con algún elemento que la provocase.

Este modo de entender la pureza es rechazado de plano por Jesús por basarse en una concepción errónea de la misma. Deforma, además, de un modo sumamente pernicioso, el sentido de las prácticas y rituales religiosos. No son las cosas las que tienen el poder de hacernos puros-impuros, justos-pecadores, etc. Son nuestras palabras y obras las que nos ponen en un camino de apertura a la santidad que viene de Dios o nos alejan de él.

Finalmente, ante la sorpresa de los discípulos, que lo ven tan firme en este punto, Jesús termina de manifestar que esa manera de entender la vida de fe es totalmente contraria al evangelio. El resultado de seguirla es aislarse, como quien está ciego y cae en un pozo. Aceptar el mensaje de Jesús es acoger la gratuidad de la salvación que Él nos ofrece. Ese es el sentido profundo de nuestras prácticas y rituales, abrir nuestro interior a la gracia de Dios, para que todas nuestras palabras y obras se impregnen de ella y vivamos así una vida de verdadera santidad.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOCTAVA SEMANA
LUNES

Año par

Ananías, el Señor no te ha enviado,
y tú has infundido confianza al pueblo
valiéndote de una mentira

Lectura del libro del profeta Jeremías 28, 1-17

Aquel mismo año, al comienzo del reinado de Sedecías, rey de Judá, el cuarto año, en el quinto mes, Ananías, hijo de Azur, que era un profeta de Gabaón, me habló así en la Casa del Señor, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo: «Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ¡Yo he quebrado el yugo del rey de Babilonia! Dentro de dos años, devolveré a este lugar los objetos de la Casa del Señor que Nabucodonosor, rey de Babilonia, sacó de este lugar y se llevó a Babilonia. Y también a Jeconías, hijo de Joaquím, rey de Judá, y a todos los deportados de Judá que fueron a Babilonia, los haré volver a este lugar -oráculo del Señor- cuando yo quiebre el yugo del rey de Babilonia.»
Entonces el profeta Jeremías se dirigió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo, que estaban de pie en la Casa del Señor, y el profeta Jeremías dijo: «¡Amén! ¡Que así lo haga el Señor ! Que el Señor cumpla tus palabras, las que tú has profetizado, haciendo volver los objetos de la Casa del Señor y a todos los deportados, de Babilonia a este lugar. Sin embargo, escucha bien esta palabra que yo digo a tus oídos y a los oídos de todo el pueblo: Los profetas que nos han precedido desde siempre, a mí y a ti, profetizaron la guerra, el hambre y la peste a numerosos países y contra grandes reinos. Pero si un profeta profetiza la paz, sólo cuando se cumple la palabra de ese profeta, él es reconocido como profeta verdaderamente enviado por el Señor.»
El profeta Ananías tomó la barra que estaba sobre el cuello de Jeremías y la quebró. Luego dijo, en presencia de todo el pueblo: «Así habla el Señor : De esta misma manera, dentro de dos años, yo quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que está encima del cuello de todas las naciones.» Y el profeta Jeremías se fue por su camino.
Después que el profeta Ananías quebró la barra que estaba sobre el cuello del profeta Jeremías, la palabra del Señor llegó a Jeremías, en estos términos: «Ve a decirle a Ananías: Así habla el Señor : Tú has quebrado barras de madera, pero yo pondré en lugar de ellas barras de hierro. Porque así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Yo he puesto un yugo de hierro sobre todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y ellas lo servirán; hasta los animales del campo se los he dado.»
El profeta Jeremías dijo al profeta Ananías: «¡Escucha bien, Ananías! El Señor no te ha enviado, y tú has infundido confianza a este pueblo valiéndote de una mentira. Por eso, así habla el Señor : Yo te enviaré lejos de la superficie del suelo: este año morirás, porque has predicado la rebelión contra el Señor.» El profeta Ananías murió ese mismo año, en el séptimo mes.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 118, 29.43.79-80.95.102

R. Señor, enséñame tus mandamientos.

Apártame del camino de la mentira,
y dame la gracia de conocer tu ley. R.

No quites de mi boca la palabra verdadera,
porque puse mi esperanza en tus juicios. R.

Que se vuelvan hacia mí tus fieles;
los que tienen en cuenta tus prescripciones. R.

Que mi corazón cumpla íntegramente tus preceptos,
para que yo no quede confundido. R.

Los malvados están al acecho para perderme,
pero yo estoy atento a tus prescripciones. R.

No me separo de tus juicios,
porque eres tú el que me enseñas. R.

ALELUIA Mt 4, 4b

Aleluia.
El hombre no vive solamente de pan,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluia.

EVANGELIO

Mándame ir a tu encuentro sobre el agua

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 14, 22-36

Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.
Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman.» Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua.» «Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame.» En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios.»
Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.

Palabra del Señor.


Homilía

Luego del acontecimiento espectacular de la multiplicación de los panes Jesús se retira en soledad a rezar y envía a los discípulos a adelantarse en la misión. La oración en soledad es para Jesús el momento de encuentro profundo con Dios. En ese ámbito discierne los pasos que debe dar. Escucha la voz profunda del Espíritu que loconduce. Lo mantiene centrado en el cumplimiento fiel de la voluntad del Padre.

Los discípulos atravesando el mar en la barca son imagen de la Iglesia que recorre la historia humana. En ella debe afrontar adversidades que ponen en riesgo su misión. Todas esas fuerzas tempestuosas son símbolo del mal que daña a la humanidad. En el momento en que se hacen más intensas el Señor se manifiesta para asegurar nuevamente que el poder de su amor es siempre más fuerte que el del mal.

Esto es lo que se expresa con el poder que tiene Jesús de caminar sobre el agua. Del mismo modo, Pedro, cabeza de la Iglesia, teniendo fijos los ojos en Jesús, puede caminar firmemente sobre el agua. Cuando sus ojos se apartan de Él inevitablemente se hunde en el mar del temor y la desesperación. Es maravilloso ver la mano de Jesús tendiéndose hacia Pedro para sostenerlo y sacarlo a flote. Esa imagen acompaña toda nuestra vida y la vida de la Iglesia, comunidad de creyentes. Jesús constantemente nos tiende la mano poderosa de su amor para salvarnos de lo que amenaza con destruir nuestra vida. Pidamos la gracia de aferrarnos a ella y dejarnos salvar.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO DECIMOCTAVO

Vengan y coman

Lectura del libro del profeta Isaías 55, 1-3

Así habla el Señor: ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también!
Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia?
Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares. Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 144, 8-9. 15-18

R. Abres tu mano, Señor, y nos colmas de tus bienes.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

Los ojos de todos esperan en ti,
y Tú les das la comida a su tiempo;
abres tu mano y colmas de favores
a todos los vivientes. R.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquéllos que lo invocan de verdad. R.

Ninguna criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 35. 37-39

Hermanos: ¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a Aquél que nos amó.
Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Palabra de Dios.

ALELUIA Mt 4, 4b

Aleluia.
El hombre no vive solamente de pan,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluia.

EVANGELIO

Todos comieron hasta saciarse

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 14, 13-21

Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, sanó a los enfermos. Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos». Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos».
Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados». «Tráiganmelos aquí», les dijo. Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Palabra del Señor.


Homilía

Nos encontramos ante el relato de la multiplicación de los panes. Este prodigio que Jesús realiza es el único que se encuentra relatado en los cuatro evangelios. Esto muestra la importancia que tuvo para las primeras comunidades cristianas y la que tiene para toda comunidad creyente. Si nos preguntamos a qué se debe, sin duda no es lo espectacular del acontecimiento, ya que más llamativos fueron otros milagros, por ejemplo las resurrecciones que el Señor realizó. Su importancia radica en que se vincula directa y estrechamente con la celebración de la Eucaristía.

El evangelio comienza señalando que Jesús se retira a un lugar desierto. Muchas veces lo hace frente a situaciones determinantes, para adentrarse en oración profunda y tomar una importante decisión. Aquí se trata de las noticias que acaba de recibir de lo que ocurrió con Juan Bautista. La muerte violenta del profeta a manos de Herodes lo conmueve y, seguramente, turba. No es errado interpretar que Jesús encontró en este acontecimiento un anticipo de lo que sería su propio destino. Ante esto se abre la posibilidad de continuar su misión o retirarse.

Es maravilloso ver la respuesta espontánea del Señor frente a la multitud que se acerca necesitada. Generalmente nuestras respuestas espontáneas son las que más verdaderamente muestran lo que pensamos, sentimos y queremos. La de Jesús es la compasión. Desde allí se estructura todo la escena. Y es la clave para comprender su mensaje. La compasión llevará al Señor a curar, a alimentar, a entregarse en la cruz, a fundar la Iglesia y establecer los sacramentos como medios eficaces para comunicar la gracia.

Prestando atención al relato descubrimos que el énfasis está puesto en señalar las acciones que Jesús realiza: toma los panes y los peces, los bendice, los parte y los da a los discípulos para que los repartan. Son las mismas cuatro acciones que realizará en la Última Cena y las que se realizan en la celebración de la misa. Se subraya, además, que todo lo realiza involucrando a los apóstoles. Les manda que ellos mismos atiendan el hambre de la gente. Lo poco que tienen deben ponerlo en manos de Jesús y recibirlo nuevamente de Él, multiplicado, para entregarlo.

Finalmente son los encargados de recoger el alimento que queda. En la multitud necesitada y hambrienta debemos reconocernos cada uno de nosotros y toda la humanidad. A través de la Iglesia que, apoyada en la tradición de los apóstoles, proclama la Palabra de Dios y celebra los sacramentos, Jesús sigue
dándonos el alimento del alma. De este modo se cumple lo que Dios había prometido a su pueblo, expresado en la primera lectura, tomada del Libro de Isaías: que su alianza de amor sería inquebrantable. Cada vez que participamos de la celebración de la Eucaristía renovamos nuestra convicción de que la entrega de Jesús es el alimento que sostiene nuestro peregrinar por esta vida. En este tiempo en que no nos es posible reunirnos a celebrar la santa misa, pidamos la gracia de poder unirnos espiritualmente a su celebración, para recibir la gracia que ella nos ofrece.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOSÉPTIMA SEMANA
SÁBADO

Año par

Verdaderamente el Señor me ha enviado a vosotros,
para deciros todas estas palabras

Lectura del libro del profeta Jeremías 26, 11-16.24

Los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y a todo el pueblo: «Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como ustedes lo han escuchado con sus propios oídos.»
Pero Jeremías dijo a los jefes y a todo el pueblo: «El Señor es el que me envió a profetizar contra esta Casa y contra esta ciudad todas las palabras que ustedes han oído. Y ahora, enmienden su conducta y sus acciones, y escuchen la voz del Señor, su Dios, y el Señor se arrepentirá del mal con que los ha amenazado. En cuanto a mí, hagan conmigo lo que les parezca bueno y justo. Pero sepan que si ustedes me hacen morir, arrojan sangre inocente sobre ustedes mismos, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque verdaderamente el Señor me ha enviado a ustedes para decirles todas estas palabras.»
Los jefes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios.» Sin embargo, Ajicám, hijo de Safán, protegió a Jeremías e impidió que fuera entregado en manos del pueblo para ser ejecutado.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 68, 15-16.30-31.33-34

R. Respóndeme, Dios mío, en el tiempo de gracia.

Sácame del lodo para que no me hunda,
líbrame de los que me odian
y de las aguas profundas;
que no me arrastre la corriente,
que no me trague el Abismo,
que el Pozo no se cierre sobre mí. R.

Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,
que tu ayuda me proteja:
así alabaré con cantos el nombre de Dios,
y proclamaré su grandeza dando gracias. R.

Que lo vean los humildes y se alegren,
que vivan los que buscan al Señor:
porque el Señor escucha a los pobres
y no desprecia a sus cautivos. R.

ALELUIA Mt 5, 10

Aleluia.
Felices los que son perseguidos
por practicar la justicia,
porque a ellos les pertenece
el Reino de los Cielos.
Aleluia.

EVANGELIO

Herodes mandó decapitar a Juan,
y sus discípulos fueron a informar a Jesús

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 14, 1-12

La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos.»
Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.» Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.
El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera. Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.»
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

Palabra del Señor.


Homilía

Quien reacciona aquí ante las palabras y obras de Jesús es el rey Herodes, gobernante judío de una porción de la tierra santa, dominada en ese entonces por los romanos. Tenía verdadera autoridad sobe el pueblo, pero no dejaba de ser dependiente de los invasores paganos. Su posición era de privilegio y podía conservarla en la medida en que supiera mantener el equilibrio entre las demandas de sus compatriotas y las exigencias de los dominadores. Era imprescindible no tener problemas con unos ni con otros.

Esta situación, relativa al lugar que ocupaba, reflejaba también su personalidad. Tibio, acomodaticio, complaciente. Sin duda cruel y superficial, motivo por el cual podía tomar las decisiones más disparatadas, con el solo fin de salvar el pellejo. En esta escena del Evangelio según san Mateo nos encontramos frente a una de ellas: la horrorosa ejecución de Juan Bautista.

El obrar de Jesús trae a Herodes el recuerdo de aquel hombre justo al que, con total liviandad, hizo asesinar. Y despierta en él el remordimiento y una suerte de miedo supersticioso. Herodes aparece así como imagen de la persona esclavizada por sus pasiones desordenadas, remordimientos y temores. Parece tener todo lo que se puede desear, pero en el fondo no tiene lo más importante: la libertad interior. No se tiene a sí mismo. Necesita recuperarse, pero se cierra a la palabra salvadora que puede liberarlo.

Pedimos la gracia de dejar entrar a Dios en nuestra vida, para que nos sane, perdone y libere.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOSÉPTIMA SEMANA
VIERNES

Año par

Todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías
en la casa del Señor

Lectura del libro del profeta Jeremías 26, 1-9

Al comienzo del reinado de Joaquím, hijo de Josías, rey de Judá, llegó esta palabra a Jeremías, de parte del Señor: «Así habla el Señor: «Párate en el atrio de la Casa del Señor y di a toda la gente de las ciudades de Judá que vienen a postrarse en la Casa del Señor todas las palabras que yo te mandé decirles, sin omitir ni una sola. Tal vez escuchen y se conviertan de su mal camino; entonces yo me arrepentiré del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus acciones. Tú les dirás: Así habla el Señor Si ustedes no me escuchan ni caminan según la Ley que yo les propuse; si no escuchan las palabras de mis servidores los profetas, que yo les envío incansablemente y a quienes ustedes no han escuchado, entonces yo trataré a esta Casa como traté a Silo y haré de esta ciudad una maldición para todas las naciones de la tierra.»»
Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías mientras él pronunciaba estas palabras en la Casa del Señor . Y apenas Jeremías terminó de
decir todo lo que el Señor le había ordenado decir al pueblo, los sacerdotes y los profetas se le echaron encima, diciendo: «¡Vas a morir! Porque has profetizado en nombre del Señor, diciendo: Esta Casa será como Silo, y esta ciudad será arrasada y quedará deshabitada.»  Entonces todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías den la Casa del Señor.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 68, 5.8-10.14

R. Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor.

Más numerosos que los cabellos de mi cabeza
son los que me odian sin motivo;
más fuertes que mis huesos,
los que me atacan sin razón.
¡Y hasta tengo que devolver
lo que yo no he robado! R.

Por ti he soportado afrentas
y la vergüenza cubrió mi rostro;
me convertí en un extraño para mis hermanos,
fui un extranjero para los hijos de mi madre:
porque el celo de tu Casa me devora,
y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

Pero mi oración sube hasta ti, Señor,
en el momento favorable:
respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,
sálvame, por tu fidelidad. R.

ALELUIA 1Ped 1, 25

Aleluia.
La Palabra del Señor permanece para siempre.
Esta es la Palabra que les ha sido anunciada, la Buena Noticia.
Aleluia.

EVANGELIO

¿No es éste el hijo del carpintero?
¿De dónde le vendrá todo esto?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 54-58

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.
«¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»
Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Palabra del Señor.


Homilía

En los capítulos siguientes, el Evangelio según san Mateo nos irá presentando las distintas reacciones de la gente ante las palabras y obras de Jesús. Aquí, en primer lugar, se nos muestra lo que ocurre con los habitantes de su mismo pueblo. Con ellos se da una paradoja, por un lado se maravillan y son capaces de reconocer sabiduría y poder en Jesús, pero por otro lado lo rechazan frontalmente.

El evangelio señala que el Señor es, para esta gente, un obstáculo para la fe (un escándalo). A partir de esto, Jesús se identifica con la suerte de los profetas, enviados de Dios, que también fueron rechazados, incluso con violencia. De ese modo quiere mostrarles que están en el camino equivocado, que su decisión los priva de la salvación que Dios quiere obrar en ellos. La incógnita que queda como suspendida en el aire es: si se maravillan de lo que ven y oyen, ¿porqué se resisten a aceparlo? Aunque el Evangelio no lo diga expresamente, podemos entender por la referencia que se hace al conocimiento que estas personas tenían de Jesús, que los desconcierta el modo tan humano y común en el que el misterio de Dios se les revela.

Una característica fundamental que constituía la fe del pueblo de Israel y que hacía que ésta fuese radicalmente distinta a la de otros pueblos, era la trascendencia de Dios. Dios no es un elemento más entre otros, aunque más grande o poderoso (el sol, la luna, el mar, el emperador, etc). Dios es el origen de todo lo que existe (lo muestra con profunda claridad el relato de la creación Gn.1 y 2). Quienes obraban en su nombre eran siempre vistos como seres extraordinarios, más cerca de lo trascendente de Dios que de lo común y corriente de la humanidad. Por eso, a este hombre al que conocen desde pequeño y saben cuál es su familia (una más entre otras), no pueden verlo como presencia de Dios en medio de ellos.

Sabemos que la fe cristiana, sin dejar de sostener la trascendencia de Dios, fuente de toda vida, reconoce en la encarnación el mayor don de su misericordia. Que Dios se haga cercano a nosotros es el motivo de nuestra alegría, consuelo y esperanza. Pedimos la gracia de poder descubrir cada día, cómo Él se nos acerca en lo más sencillo y cotidiano para traernos salvación.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOSÉPTIMA SEMANA
JUEVES

Año par

Como la arcilla en la mano del alfarero,
así estáis vosotros en mi mano

Lectura del libro del profeta Jeremías 18, 1-6

Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: «Baja ahora mismo al taller del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.»
Yo bajé al taller del alfarero, mientras el trabajaba en el torno. Y cuando la vasija que estaba haciendo le salía mal, como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero, él volvía a hacer otra, según le parecía mejor.
Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: «¿No puedo yo tratarlos a ustedes, casa de Israel, como ese alfarero? -oráculo del Señor-. Sí, como la arcilla en la mano del alfarero, así están ustedes en mi mano, casa de Israel.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 145, 1b-6b

R. Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob.

¡Alaba al Señor, alma mía!
Alabaré al Señor toda mi vida;
mientras yo exista, cantaré al Señor.
R.

No confíen en los poderosos,
en simples mortales, que no pueden salvar:
cuando expiran, vuelven al polvo,
y entonces se esfuman sus proyectos.
R.

Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob
y pone su esperanza en el Señor, su Dios:
él hizo el cielo y la tierra,
el mar y todo lo que hay en ellos.
R.

ALELUIA Cf. Hech 16, 14b

Aleluia.
Señor, toca nuestro corazón,
para que aceptemos las palabras de tu Hijo.

Aleluia.

EVANGELIO

Recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 47-53

Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
¿Comprendieron todo esto?» «Sí», le respondieron.
Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo.»
Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.

Palabra del Señor.


Homilía

En este pasaje del Evangelio según san Mateo, nos encontramos frente a la conclusión de la serie de parábolas narradas por Jesús a lo largo de todo el capítulo 13. Esta última hace ubicar a los oyentes en una perspectiva muy particular para mirar la historia humana, desde la mirada de Dios. Al igual que la parábola del trigo y la cizaña, nos hace tomar conciencia de la paciencia y sabiduría con la que Él actúa en ella. Cuando pareciera que todo lo acontecido tiene el mismo valor, Dios se presenta como garante de justicia. De ese modo nos asegura que nuestras opciones por el bien y la verdad realmente han marcado una diferencia.

Para finalizar, Jesús habla de un escriba que se hace discípulo del Reino. Éstos eran expertos en las cosas de Dios, pero muchas veces se sentían tan seguros de sí mismos que se cerraban a la novedad que viene de Él. Terminaban, así, usando su bagaje de conocimiento de las cosas referidas a la fe (preceptos, costumbres, prácticas) para justificar su actitud altanera. Por el contrario, quien había hecho de esa riqueza espiritual un medio para mantenerse abierto a Dios, podía recibir con profundo gozo el mensaje del evangelio.

Es la gracia que pedimos para cada uno de nosotros, que todo lo que vivimos en la fe nos disponga a acoger con amor lo que Dios nos ofrece cada día de nuestra vida. Aprovechando que la parábola de la red y los peces se relaciona con la del trigo y la cizaña, habiéndonos acercado a la enseñanza del Papa emérito Benedicto XVI, que aborda profundamente el tema del que tratan, les comparto un resumen de la segunda parte del Cap. III de su encíclica Spe Salvi (N°44-47).

44. (…) La gracia no excluye la justicia. No convierte la injusticia en derecho. No es un cepillo que borra todo, de modo que cuanto se ha hecho en la tierra acabe por tener siempre igual valor. Contra este tipo de cielo y de gracia ha protestado con razón, por ejemplo, Dostoëvskij en su novela Los hermanos Karamazov. Al final los malvados, en el banquete eterno, no se sentarán indistintamente a la mesa junto a las víctimas, como si no hubiera pasado nada. (…) En la parábola del rico epulón y el pobre Lázaro (cf. Lc 16, 19-31), Jesús ha presentado como advertencia la imagen de un alma similar, arruinada por la arrogancia y la opulencia, que ha cavado ella misma un foso infranqueable entre sí y el pobre: el foso de su cerrazón en los placeres materiales, el foso del olvido del otro y de la incapacidad de amar, que se transforma ahora en una sed ardiente y ya irremediable. Hemos de notar aquí que, en esta parábola, Jesús no habla del destino definitivo después del Juicio universal, sino que se refiere a una de las concepciones del judaísmo antiguo, es decir, la de una condición intermedia entre muerte y resurrección, un estado en el que falta aún la sentencia última.

45. Esta visión del antiguo judaísmo de la condición intermedia incluye la idea de que las almas no se encuentran simplemente en una especie de recinto provisional, sino que padecen ya un castigo, como demuestra la parábola del rico epulón, o que por el contrario gozan ya de formas provisionales de bienaventuranza. Y, en fin, tampoco falta la idea de que en este estado se puedan dar también purificaciones y curaciones, con las que el alma madura para la comunión con Dios. La Iglesia primitiva ha asumido estas concepciones, de las que después se ha desarrollado paulatinamente en la Iglesia occidental la doctrina del purgatorio. No necesitamos examinar aquí el complicado proceso histórico de este desarrollo; nos preguntamos solamente de qué se trata realmente. La opción de vida del hombre se hace definitiva con la muerte; esta vida suya está ante el Juez. Su opción, que se ha fraguado en el transcurso de toda la vida, puede tener distintas formas. Puede haber personas que han destruido totalmente en sí mismas el deseo de la verdad y la disponibilidad para el
amor. Personas en las que todo se ha convertido en mentira; personas que han vivido para el odio y que han pisoteado en ellas mismas el amor. Ésta es una perspectiva terrible, pero en algunos casos de nuestra propia historia podemos distinguir con horror figuras de este tipo. En semejantes individuos no habría ya nada remediable y la destrucción del bien sería irrevocable: esto es lo que se indica con la palabra infierno[37]. Por otro lado, puede haber personas purísimas, que se han dejado impregnar completamente de Dios y, por consiguiente, están totalmente abiertas al prójimo; personas cuya comunión con Dios orienta ya desde ahora todo su ser y cuyo caminar hacia Dios les lleva sólo a culminar lo que ya son[38].

46. No obstante, según nuestra experiencia, ni lo uno ni lo otro son el caso normal de la existencia humana. En gran parte de los hombres –eso podemos suponer– queda en lo más profundo de su ser una última apertura interior a la verdad, al amor, a Dios. Pero en las opciones concretas de la vida, esta apertura se ha empañado con nuevos compromisos con el mal; hay mucha suciedad que recubre la pureza, de la que, sin embargo, queda la sed y que, a pesar de todo, rebrota una vez más desde el fondo de la inmundicia y está presente en el alma. ¿Qué sucede con estas personas cuando comparecen ante el Juez? Toda la suciedad que ha acumulado en su vida, ¿se hará de repente irrelevante? O, ¿qué otra cosa podría ocurrir? San Pablo, en la Primera Carta a los Corintios, nos da una idea del efecto diverso del juicio de Dios sobre el hombre, según sus condiciones. Lo hace con imágenes que quieren expresar de algún modo lo invisible, sin que podamos traducir estas imágenes en conceptos, simplemente porque no podemos asomarnos a lo que hay más allá de la muerte ni
tenemos experiencia alguna de ello. Pablo dice sobre la existencia cristiana, ante todo, que ésta está construida sobre un fundamento común: Jesucristo. Éste es un fundamento que resiste. Si hemos permanecido firmes sobre este fundamento y hemos construido sobre él nuestra vida, sabemos que este fundamento no se nos puede quitar ni siquiera en la muerte. Y continúa: « Encima de este cimiento edifican con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, heno o paja. Lo que ha hecho cada uno saldrá a la luz; el día del juicio lo manifestará, porque ese día despuntará con fuego y el fuego pondrá a prueba la calidad de cada construcción. Aquel, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa, mientras que aquel cuya obra quede abrasada sufrirá el daño. No obstante, él quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego » (3,12-15). En todo caso, en este texto se muestra con nitidez que la salvación de los hombres puede tener diversas formas; que algunas de las cosas construidas pueden consumirse totalmente; que para salvarse es necesario atravesar el « fuego » en primera persona para llegar a ser definitivamente capaces de Dios y poder tomar parte en la mesa del banquete nupcial eterno.

47. Algunos teólogos recientes piensan que el fuego que arde, y que a la vez salva, es Cristo mismo, el Juez y Salvador. El encuentro con Él es el acto decisivo del Juicio. Ante su mirada, toda falsedad se deshace. Es el encuentro con Él lo que, quemándonos, nos transforma y nos libera para llegar a ser verdaderamente nosotros mismos. En ese momento, todo lo que se ha construido durante la vida puede manifestarse como paja seca, vacua fanfarronería, y derrumbarse. Pero en el dolor de este encuentro, en el cual lo impuro y malsano de nuestro ser se nos presenta con toda claridad, está la salvación. Su mirada, el toque de su corazón, nos cura a través de una transformación, ciertamente dolorosa, « como a través del fuego ». Pero es un dolor bienaventurado, en el cual el poder santo de su amor nos penetra como una llama, permitiéndonos ser por fin totalmente nosotros mismos y, con ello, totalmente de Dios. Así se entiende también con toda claridad la compenetración entre justicia y gracia: nuestro modo de vivir no es irrelevante, pero nuestra inmundicia no nos ensucia eternamente, al menos si permanecemos orientados hacia Cristo, hacia la verdad y el amor. A fin de cuentas, esta suciedad ha sido ya quemada en la Pasión de Cristo. En el momento del Juicio experimentamos y acogemos este predominio de su amor sobre todo el mal en el mundo y en nosotros. El dolor del amor se convierte en nuestra salvación y nuestra alegría. Está claro que no podemos calcular con las medidas cronométricas de este mundo la « duración » de este arder que transforma. El «momento » transformador de este encuentro está fuera del alcance del cronometraje terrenal. Es tiempo del corazón, tiempo del « paso » a la comunión con Dios en el Cuerpo de Cristo[39]. El Juicio de Dios es esperanza, tanto porque es justicia, como porque es gracia. Si fuera solamente gracia que convierte en irrelevante todo lo que es terrenal, Dios seguiría debiéndonos aún la respuesta a la pregunta sobre la justicia, una pregunta decisiva para nosotros ante la historia y ante Dios mismo. Si fuera pura justicia, podría ser al final sólo un motivo de temor para todos nosotros. La encarnación
de Dios en Cristo ha unido uno con otra –juicio y gracia– de tal modo que la justicia se establece con firmeza: todos nosotros esperamos nuestra salvación « con temor y temblor » (Fil 2,12). No obstante, la gracia nos permite a todos esperar y encaminarnos llenos de confianza al encuentro con el Juez, que conocemos como nuestro « abogado », parakletos (cf. 1 Jn 2,1).



29 de julio
Santa Marta
Memoria

Si nos amamos los unos a los otros,
Dios permanece en nosotros

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 7-16

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.
Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.
La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo. El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 33, 2-11

R. Bendeciré al Señor en todo tiempo.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: él me respondió
y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El Angel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en él se refugian! R.

Teman al Señor, todos sus santos,
porque nada faltará a los que lo temen.
Los ricos se empobrecen y sufren hambre,
pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

ALELUIA Jn 8, 12

Dice el Señor: Yo soy la luz del mundo;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.

EVANGELIO

Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo: Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra. Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada.»

Palabra del Señor.


Homilía

Hoy se celebra la memoria de Sta. Marta. Ella, su hermana María y su hermano Lázaro, a quien Jesús resucitó, eran amigos muy cercanos del Señor. El pueblo donde vivían, Betania, queda muy cerca de Jerusalén, por eso es muy probable que Jesús se alojara en su casa cada vez que visitaba la ciudad santa.

Hospedar a quien va de paso, fue siempre en la tradición judía, símbolo de acoger la visita de Dios. Esta costumbre del mundo oriental permaneció en el cristianismo entre los monjes. San Benito, el más destacado monje de occidente dice en el N° 53 de su famosa Regla: «A todos los huéspedes que vienen al monasterio se les recibe como a Cristo, porque él dirá: fui forastero y me hospedaste» recordando lo que dice Mt 25, 35.

Cuando recibimos a alguien es fundamental disponer de todo para que quien es recibido esté a gusto: el lugar, la higiene, el alimento, etc. Teniendo esto en cuenta nos sorprende, a primera vista, el reproche de Jesús a Marta, ya que ésta se encontraba ocupada en atender de todo lo necesario para hospedar de manera conveniente al Señor. Sin duda, podemos ver en el esfuerzo que ponía en sus ocupaciones un signo de responsabilidad. Se tomaba en serio la visita del amigo. Sin embargo, en la llamada de atención de Jesús, y en el contraste con la «tarea» de su hermana, comprendemos lo que verdaderamente ocurría en su interior. Estaba agitada, ansiosa, haciendo cosas buenas, pero sin poner el corazón en ellas. No estaba presente en lo que hacía, no lo hacía con gratuidad y como ofrenda de amor, sólo como una pesada obligación.

María, que aparentemente no «hace» nada, representa la disposición adecuada para abordar cualquier circunstancia de la vida. No se trata de quedarse de brazos cruzados y no involucrarse con la realidad, sino de estar verdaderamente presente en ella, con toda la mente y el corazón. Así es como María recibe a Jesús. Y así es como el Señor nos llama a vivir nuestra vida. Las grandes y las pequeñas cosas de cada día. Con el corazón puesto en ellas, descubriendo su presencia amorosa que nos visita. Si andamos muy ansiosos y apurados jamás lo descubriremos. Sta. Marta tuvo que aprender a detenerse interiormente para darse cuenta que Dios la estaba visitando y que estar de corazón ante Él era lo más importante.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOSÉPTIMA SEMANA
MARTES

Año par

Acuérdate, Señor, no rompas tu Alianza con nosotros

Lectura del libro del profeta Jeremías 14, 17-22

Que mis ojos se deshagan en lágrimas, día y noche, sin cesar, porque la virgen hija de mi pueblo ha sufrido un gran quebranto, una llaga incurable. Si salgo al campo abierto, veo las víctimas de la espada; si entro en la ciudad, veo los sufrimientos del hambre. Sí, hasta el profeta y el sacerdote recorren el país y no logran comprender.
¿Has rechazado del todo a Judá? ¿Estás disgustado con Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se esperaba la paz, ¡y no hay nada bueno…! el tiempo de la ración, ¡y sobrevino el espanto!
Reconocemos, Señor, nuestra maldad, la iniquidad de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti. A causa de tu Nombre, no desprecie, no envilezcas el trono de tu Gloria: ¡acuérdate, no rompas tu Alianza con nosotros!
Entre los ídolos de las naciones, ¿hay alguien que haga llover? ¿Es el cielo el que envía los chaparrones? ¿No eres tú, Señor, nuestro Dios? Nosotros esperamos en ti, porque eres tú el que has hecho todo esto.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 78, 8-9.11.13

R. Señor, por el honor de tu Nombre, líbranos.

No recuerdes para nuestro mal
las culpas de otros tiempos;
compadécete pronto de nosotros,
porque estamos totalmente abatidos. R.

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu Nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados,
a causa de tu Nombre. R.

Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos,
preserva con tu brazo poderoso
a los que están condenados a muerte. R.

Y nosotros, que somos tu pueblo
y las ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias para siempre,
y cantaremos tus alabanzas
por todas las generaciones. R.

ALELUIA

Aleluia.
La semilla es la Palabra de Dios,
el sembrador es Cristo;
el que lo encuentra permanece para siempre.
Aleluia.

EVANGELIO

Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego,
de la misma manera sucederá al fin del mundo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 36-43

Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo.» El les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!»

Palabra del Señor.


Homilía  

Esta parábola, que recientemente hemos se nos ha ofrecido a la contemplación en el Domingo XVI Durtante el Año, tiene como horizonte de comprensión la situación definitiva de la humanidad ante Dios. Situación que para los creyentes debería ser siempre motivo de esperanza, pero que en la realidad no deja muchas veces de generar temor. Como comentario a este tema tan importante, les ofrezco la doctrina sólida del Papa emérito, Benedicto XVI, quien lo abordó maravillosamente en su encíclica Spe Salvi (Salvados en esepranza). Aquí van unos poquitos números que pueden completarse recurriendo al texto completo. Al final les dejo el link para que puedan buscarlo.

III. El Juicio como lugar de aprendizaje y ejercicio de la esperanza

41. La parte central del gran Credo de la Iglesia, que trata del misterio de Cristo desde su nacimiento eterno del Padre y el nacimiento temporal de la Virgen María, para seguir con la cruz y la resurrección y llegar hasta su retorno, se concluye con las palabras: « de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos ». Ya desde los primeros tiempos, la perspectiva del Juicio ha influido en los cristianos, también en su vida diaria, como criterio para ordenar la vida presente, como llamada a su conciencia y, al mismo tiempo, como esperanza en la justicia de Dios. La fe en Cristo nunca ha mirado sólo hacia atrás ni sólo hacia arriba, sino siempre adelante, hacia la hora de la justicia que el Señor había preanunciado repetidamente. Este mirar hacia adelante ha dado la importancia que tiene el presente para el cristianismo. En la configuración de los edificios sagrados cristianos, que quería hacer visible la amplitud histórica y
cósmica de la fe en Cristo, se hizo habitual representar en el lado oriental al Señor que vuelve como rey –imagen de la esperanza–, mientras en el lado occidental estaba el Juicio final como imagen de la responsabilidad respecto a nuestra vida, una representación que miraba y acompañaba a los fieles justamente en su retorno a lo cotidiano. En el desarrollo de la iconografía, sin embargo, se ha dado después cada vez más relieve al aspecto amenazador y lúgubre del Juicio, que obviamente fascinaba a los artistas más que el esplendor de la esperanza, el cual quedaba con frecuencia excesivamente oculto bajo la amenaza.

42. En la época moderna, la idea del Juicio final se ha desvaído: la fe cristiana se entiende y orienta sobre todo hacia la salvación personal del alma; la reflexión sobre la historia universal, en cambio, está dominada en gran parte por la idea del progreso. Pero el contenido fundamental de la espera del Juicio no es que haya simplemente desaparecido, sino que ahora asume una forma totalmente diferente. El ateísmo de los siglos XIX y XX, por sus raíces y finalidad, es un moralismo, una protesta contra las injusticias del mundo y de la historia universal. Un mundo en el que hay tanta injusticia, tanto sufrimiento de los inocentes y tanto cinismo del poder, no puede ser obra de un Dios bueno. El Dios que tuviera la responsabilidad de un mundo así no sería un Dios justo y menos aún un Dios bueno. Hay que contestar este Dios precisamente en nombre de la moral. Y puesto que no hay un Dios que crea justicia, parece que ahora
es el hombre mismo quien está llamado a establecer la justicia. Ahora bien, si ante el sufrimiento de este mundo es comprensible la protesta contra Dios, la pretensión de que la humanidad pueda y deba hacer lo que ningún Dios hace ni es capaz de hacer, es presuntuosa e intrínsecamente falsa. Si de esta premisa se han derivado las más grandes crueldades y violaciones de la justicia, no es fruto de la casualidad, sino que se funda en la falsedad intrínseca de esta pretensión. Un mundo que tiene que crear su justicia por sí mismo es un mundo sin esperanza. Nadie ni nada responde del sufrimiento de los siglos. Nadie ni nada garantiza que el cinismo del poder –bajo cualquier seductor revestimiento ideológico que se presente– no siga mangoneando en el mundo. (…) Una verdadera justicia, requeriría un mundo « en el cual no sólo fuera suprimido el sufrimiento presente, sino también revocado lo que es irrevocablemente
pasado »[30].

43. Para el creyente, (…) en el Cristo que se ha hecho hombre (…) Dios revela su rostro precisamente en la figura del que sufre y comparte la condición del hombre abandonado por Dios, tomándola consigo. Este inocente que sufre se ha convertido en esperanza-certeza: Dios existe, y Dios sabe crear la justicia de un modo que nosotros no somos capaces de concebir y que, sin embargo, podemos intuir en la fe. Sí, existe la resurrección de la carne[33]. Existe una justicia[34]. Existe la « revocación » del sufrimiento pasado, la reparación que restablece el derecho. Por eso la fe en el Juicio final es ante todo y sobre todo esperanza, esa esperanza cuya necesidad se ha hecho evidente precisamente en las convulsiones de los últimos siglos. Estoy convencido de que la cuestión de la justicia es el argumento esencial o, en todo caso, el argumento más fuerte en favor de la fe en la vida eterna. La necesidad meramente individual de una satisfacción plena que se nos niega en esta vida, de la inmortalidad del amor que esperamos, es ciertamente un motivo importante para creer que el hombre esté hecho para la eternidad; pero sólo en relación con el reconocimiento de que la injusticia de la historia no puede ser la última palabra en absoluto, llega a ser plenamente convincente la necesidad del retorno de Cristo y de la vida nueva.

44. La protesta contra Dios en nombre de la justicia no vale. Un mundo sin Dios es un mundo sin esperanza (cf. Ef 2,12). Sólo Dios puede crear justicia. Y la fe nos da esta certeza: Él lo hace. La imagen del Juicio final no es en primer lugar una imagen terrorífica, sino una imagen de esperanza; quizás la imagen decisiva para nosotros de la esperanza. ¿Pero no es quizás también una imagen que da pavor? Yo diría: es una imagen que exige la responsabilidad. Una imagen, por lo tanto, de ese pavor al que se refiere san Hilario cuando dice que todo nuestro miedo está relacionado con el amor[35]. Dios es justicia y crea justicia. Éste es nuestro consuelo y nuestra esperanza. Pero en su justicia está también la gracia. Esto lo descubrimos dirigiendo la mirada hacia el Cristo crucificado y resucitado. Ambas –justicia y gracia– han de ser vistas en su justa relación interior. La gracia no excluye la justicia. No convierte la injusticia en derecho. No es un cepillo que borra todo, de modo que cuanto se ha hecho en la tierra acabe por tener siempre igual valor.

http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spesalvi.html



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOSÉPTIMA SEMANA
LUNES

Año par

El pueblo será como esta faja que ya no sirve para nada

Lectura del libro del profeta Jeremías 13, 1-11

Así me habló el Señor: «Ve a comprarte una faja de lino; te la ajustarás a la cintura, pero no la meterás en el agua.» Yo compré la faja, conforme a la palabra del Señor, y me la ajusté a la cintura. La palabra del Señor me llegó por segunda vez, en estos términos: «Toma la faja que habías comprado y que llevas puesta a la cintura. Ve en seguida a Perat y escóndela allí en la hendidura de una roca.» Yo fui a esconderla en Perat, como el Señor me lo había ordenado.
Al cabo de muchos días, el Señor me dijo: «Ve en seguida a Perat y recoge la faja que yo te mandé esconder allí.» Yo fui a Perat, cavé y recogí la faja del lugar donde la había escondido: la faja estaba estropeada, no servía para nada. Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: Así habla el Señor: De esa misma manera destruiré el orgullo de Judá y el gran orgullo de Jerusalén. Este pueblo malvado, que se niega a escuchar mis palabras, que sigue los impulsos de su corazón obstinado, que va detrás de otros dioses para servirlos y postrarse delante de ellos, será como esta faja que ya no sirve para nada. Porque así como la faja se adhiere a la cintura del hombre, así yo me había adherido a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá -oráculo del Señor- para que ellos fueran mi pueblo, mi renombre, mi honor y mi gloria. ¡Pero no han escuchado!

Palabra de Dios.

SALMO Dt 32, 18-21

R. Despreciaste al Dios que te engendró.

Despreciaste a la Roca que te engendró.
olvidaste al Dios que te hizo nacer.
Al ver esto, el Señor se indignó
y desechó a sus hijos y a sus hijas. R.

Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro,
para ver en qué terminan.
Porque son una generación perversa,
hijos faltos de lealtad. R.

Provocaron mis celos con algo que no es Dios.
me irritaron con sus ídolos vanos;
yo provocaré sus celos con algo que no es un pueblo,
los irritaré con una nación insensata. R.

ALELUIA St 1, 18

Aleluia.
El Padre ha querido engendrarnos
por su Palabra de verdad,
para que seamos como las primicias
de su creación.
Aleluia.

EVANGELIO

El grano de mostaza se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo
van a cobijarse en sus ramas

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 31-35

Jesús propuso a la gente otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en  campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas.»
Después les dijo esta otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.»
Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

Palabra del Señor.


Homilía

Cada vez que nos encontramos ante una parábola surge la pregunta: ¿qué mensaje está queriendo trasmitir esta narración? En el caso de las dos que figuran en este pasaje del Evangelio según san Mateo, la atención se pone deliberadamente en la pequeñez, de la semilla por un lado y de la levadura por otro. Aparentemente insignificantes, son en realidad causa de extraordinarios resultados.

Todo esto lo refiere Jesús al Reino de los Cielos. Su atractivo, su poder, su eficacia, son a simple vista pobres. Esto se constata cuando se compara con otras realidades: el poder que ejercen los gobernantes, la imposición de la fuerza, la seducción de las riquezas y los bienes materiales, etc. Sin embargo, puestas a prueba por el tiempo, ninguna de ellas muestra tener la solidez necesaria para satisfacer los anhelos más profundos del corazón humano.

Ahondando un poco más, descubrimos en las parábolas al hombre que siembra la semilla y a la mujer que mezcla la levadura en la masa. Realizan su tarea con plena confianza en el poder de esos pequeños elementos. Es la imagen del hombre y la mujer de fe, que abordan la lucha y el esfuerzo de la vida humana, con sus luces y sombras, éxitos y fracasos, llevando el tesoro del evangelio, con la certeza de que dará frutos de vida.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO DECIMOSÉPTIMO

Has pedido discernimiento

Lectura del primer libro de los Reyes 3, 5-6a. 7-12

El Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Y le dijo: «Pídeme lo que quieras».
Salomón respondió: «Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo. Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que Tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?»
Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, y Dios le dijo: «Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti».

Palabra de Dios.

SALMO Sal 118, 57. 72. 76-77. 127-130 (R.: 97a)

R. ¡Cuánto amo tu ley, Señor!

El Señor es mi herencia:
yo he decidido cumplir tus palabras.
Para mí vale más la ley de tus labios
que todo el oro y la plata. R.

Que tu misericordia me consuele,
de acuerdo con la promesa que me hiciste.
Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré,
porque tu ley es toda mi alegría. R.

Yo amo tus mandamientos
y los prefiero al oro más fino.
Por eso me guío por tus preceptos
y aborrezco todo camino engañoso. R.

Tus prescripciones son admirables:
por eso las observo.
La explicación de tu palabra ilumina
y da inteligencia al ignorante. R.

Nos predestinó a reproducir la imagen de su Hijo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 28-30

Hermanos:
Sabemos, además, que Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que Él llamó según su designio. En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

Palabra de Dios.

ALELUIA Cf. Mt 11, 25

Aleluia.
Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños.
Aleluia.

EVANGELIO

Vende todo lo que posee y compra el campo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 44-52

Jesús dijo a la multitud:
«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.
El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
«¿Comprendieron todo esto?» «Sí», le respondieron.
Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».

Palabra del Señor.


Homilía

Con estas breves parábolas concluye el capítulo 13 del Evangelio según san Mateo, que nuclea la mayoría de ellas. Como sabemos, las parábolas son narraciones que utiliza Jesús pedagógicamente para introducir a sus oyentes en el misterio del Reino de los Cielos. El último aspecto sobre esta realidad maravillosa que señala el Señor, es la necesidad de discernimiento para poder descubrirlo y ser parte de él.

La primera lectura, siempre vinculada directamente al evangelio, es tomada del Primer Libro de los Reyes. En ella se presenta a Salomón, el hijo de David, que se destacó por su sabiduría para gobernar como rey al pueblo de Israel. Aquí lo vemos pidiendo a Dios ese don, muchísimo más valioso que los bienes materiales o los éxitos militares, para ser un buen gobernante. Dios, fuente de toda sabiduría, se complace en el pedido del rey y lo realiza.

En el evangelio se presentan al comienzo dos parábolas muy similares. Personas que se encuentran con algo muy valioso y ponen todo en juego para quedarse con ello. La diferencia entre uno y otro es que el primero lo encuentra fortuitamente y el segundo está a la búsqueda. Se nos presentan así dos arquetipos de persona: la que es sorprendida en su vida por el mensaje del evangelio, a través de algún acontecimiento o testimonio vivido, y la que haya reposo en él, después de una intensa búsqueda, que tal vez le ha llevado por caminos fatigosos y decepciones. Pero ambas son capaces de sopesar adecuadamente qué es lo que verdaderamente vale la pena.

La tercera parábola nos pone frente a la paciencia y la pericia con la que los pescadores separan lo que sirve de lo que debe ser desechado. Inmediatamente Jesús declara que se trata de la situación definitiva de la humanidad. Aquí se complementa lo expuesto anteriormente. Los que separan son los ángeles, que actúan por mandato de Dios. Así, se presenta el Reino de Dios como el juicio sabio que Él realiza sobre la historia humana.

Llama la atención el énfasis que se pone en el destino desgraciado de los malos. Probablemente nos suene como una amenaza. Esto se debe, como siempre, a una imagen errada de Dios. Como si se alzara sobre la humanidad con un gesto controlador y amenazante. Se trata en realidad, una vez más, de una imagen de esperanza. El juicio de Dios siempre está vinculado a la esperanza. Todo lo que en este mundo hace daño y denigra al ser humano será hecho polvo por Dios, dejará de existir, arderá hasta extinguirse. Confiar en esa intervención poderosa y justa de Dios nos libra de la tentación de hacer justicia por nuestras propias manos. Una justicia siempre estrecha y jamás tan unida a la misericordia como en Él. Dejar esperanzadamente esa tarea a Él, es entrar a formar parte del Reino de los Cielos.



25 de julio
SANTIAGO
apóstol
Fiesta

Siempre y a todas partes
llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto
4, 7-15

Hermanos:
Nosotros llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios. Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes, la vida. Pero teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: Creí, y por eso hablé, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con ustedes. Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 125, 1-2b.6

R. Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía que soñábamos:
nuestra boca se llenó de risas
y nuestros labios, de canciones. R.

Hasta los mismos paganos decían:
«¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»
¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría! R.

¡Cambia, Señor, nuestra suerte
como los torrentes del Négueb!
Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones. R.

El sembrador va llorando
cuando esparce la semilla,
pero vuelve cantando
cuando trae las gavillas. R.

ALELUIA Cf. Jn 15, 16

Aleluia.
Dice el Señor: Yo los elegí del mundo,
para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero.
Aleluia.

EVANGELIO

Beberéis mi cáliz

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 20, 20-28

La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. «¿Qué quieres?», le preguntó Jesús.
Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.» «No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?» Podemos», le respondieron.
«Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre.»
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.»

Palabra del Señor.


Homilía

Hoy celebramos la Fiesta del apóstol Santiago, llamado «el mayor», para diferenciarlo del otro apóstol Santiago, el llamado «hijo de Alfeo». Hermano de Juan, compone junto a éste y a Pedro, el trío de apóstoles más cercanos al Señor. Serán a quienes Jesús llevará consigo como testigos de la Transfiguración y como compañeros en su agonía en Getsemaní. Por eso su figura es tan relevante, porque lo fue en la vida del Señor. Así lo entendió la Iglesia primitiva y por eso le asignó un lugar destacado junto a los otros dos.

Los pasajes de la palabra de Dios con los que hoy nos encontramos, ponen de relieve la paradoja de que Dios elija instrumentos frágiles y torpes para llevar adelante su obra de salvación. No es en la inteligencia o en las capacidades humanas de gobierno o gestión que se apoya la evangelización, sino en la experiencia de la misericordia. Es la conciencia que tiene san Pablo, que lo lleva a expresar tan bellamente en su Segunda Carta a los corintios: «llevamos un tesoro en recipientes de barro».

El pasaje del Evangelio según san Mateo relata la disputa burda de poder en la que Santiago y Juan son introducidos por su madre. Lógicamente, ella quiere asegurarles un buen futuro. ¿Quién no lo quiere para sus hijos? Pero equivoca el camino. Jesús le muestra con claridad que no tiene idea de lo que está pidiendo. Estar lo más cerca posible de Jesús no es asegurarse una posición dominante que libra de contratiempos. Todo lo contario, es exponerse, como Él a dejarse desarmar por el amor. Y eso es lo que el Señor les asegura.

Y nos lo ofrece también a nosotros. Santiago murió mártir. Es decir, llegó a amar tanto y tan parecido a Jesús, que fue capaz de ofrecer no sólo un poco de su tiempo o de sus energías sino todo su ser, para anunciar el evangelio. Bajo la intercesión de este gran apóstol, que llegó a ser grande por hacerse pequeño, buscamos ser moldeados con amor por Jesús, para ser capaces de ofrecer también nuestra vida como testimonio del evangelio.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOSEXTA SEMANA
VIERNES

Año par

Os daré pastores según mi corazón.
Todas las naciones se reunirán en Jerusalén

Lectura del libro del profeta Jeremías 3, 14-17

«¡Vuelvan, hijos apóstatas -oráculo del Señor- porque yo soy el dueño de ustedes! Yo los tomaré, a uno de una ciudad y a dos de una familia, y los conduciré a Sión. Después les daré pastores según mi corazón, que los apacentarán con ciencia y prudencia. Y cuando ustedes se hayan multiplicado y fructificado en el país, en aquellos días -oráculo del Señor- ya no se hablará más del Arca de la Alianza del Señor, ni se pensará más en ella; no se la recordará, ni se la echará de menos, ni se la volverá a fabricar.
En aquel tiempo, se llamará a Jerusalén «Trono del Señor»; todas las naciones se reunirán en ella, y ya no seguirán más los impulsos de su corazón obstinado y perverso.»

Palabra de Dios.

SALMO Jer 31, 10-12b. 13

R. El Señor nos cuidará como un pastor a su rebaño.

¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor,
anúncienla en las costas más lejanas!
Digan: «El que dispersó a Israel lo reunirá,
y lo cuidará como un pastor a su rebaño.» R.

Porque el Señor ha rescatado a Jacob,
lo redimió de una mano más fuerte que él.
Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R.

Entonces la joven danzará alegremente,
los jóvenes y los viejos se regocijarán;
yo cambiaré su duelo en alegría,
los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.

ALELUIA Cf. Lc 8, 15

Aleluia.
Felices los que retienen la Palabra de Dios
con un corazón bien dispuesto
y dan fruto gracias a su constancia.
Aleluia.

EVANGELIO

El que escucha la Palabra y la comprende produce fruto.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 18-23

Jesús dijo a sus discípulos: «Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.
El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno.»

Palabra del Señor.


Homilía

El mismo Jesús se encarga de explicar el significado preciso de la parábola del sembrador. La semilla es la palabra de Dios que busca echar raíces en el corazón humano para dar frutos en él. Pero éste no siempre la acoge con plena disposición. Se experimentan diversas resistencias. Se mencionan tres situaciones en las que la semilla se malogra.

En primer lugar el corazón del hombre superficial, aquel que no se ha detenido jamás a tomar contacto con su interior. Éste no es capaz de apreciar lo que está recibiendo, porque ni siquiera puede verse a sí mismo como un ser espiritual, necesitado de esa semilla de vida. El que tiene un terreno poco profundo es entusiasta pero no ha madurado en la capacidad de entregarse. No se involucra con la realidad, la sobrevuela. El terreno con espinas habla de personas que viven una lucha interior grande porque no terminan de dejar pasiones fuertes que las arrebatan y, en definitiva, las alienan.

El terreno fértil designa al corazón humilde, sencillo y abierto. Hambriento de alimento espiritual, sensible a las cosas valiosas de la vida, maduro, equilibrado y decidido. Las personas que acogen la palabra con un corazón así, generan frutos de vida que alimentan a muchos. La semilla es infinitamente rica en potencialidades. Requiere de nosotros un terreno bien dispuesto que la acoja. Pidamos la gracia de que nuestro corazón lo sea.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOSEXTA SEMANA
JUEVES

Año par

Me abandonaron a mí, la fuente de agua viva,
para cavarse cisternas agrietadas

Lectura del libro del profeta Jeremías 2, 1-3.7-8.12-13

La palabra del Señor llegó a mí en estos términos: «Ve a gritar a los oídos de Jerusalén: Así habla el Señor: Recuerdo muy bien la fidelidad de tu juventud, el amor de tus desposorios, cuando me seguías por el desierto, por una tierra sin cultivar. Israel era algo sagrado para el Señor, las primicias de su cosecha: todos los que comían de él se hacían culpables, les sobrevenía una desgracia -oráculo del SeñorYo los hice entrar en un país de vergeles, para que comieran de sus frutos y sus bienes; pero ustedes entraron y contaminaron mi país e hicieron de mi herencia una abominación. Los sacerdotes no preguntaron: ¿Dónde está el Señor?», los depositarios de la Ley no me conocieron, los pastores se rebelaron contra mí, los profetas profetizaron en nombre de Baal y fueron detrás de los que no sirven de nada. ¡Espántense de esto, cielos, horrorícense y queden paralizados! -oráculo del Señor- . Porque mi pueblo ha cometido dos maldades: me abandonaron a mí, la fuente de agua viva, para cavarse cisternas, cisternas agrietadas, que no retienen el agua.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 35, 6-7b.8-11

R. En ti, Señor, está la fuente de la vida.

Tu misericordia, Señor, llega hasta el cielo,
tu fidelidad hasta las nubes.
Tu justicia es como las altas montañas,
tus juicios, como un océano inmenso. R.

¡Qué inapreciable es tu misericordia, Señor!
Por eso los hombres se refugian
a la sombra de tus alas.
Se sacian con la abundancia de tu casa,
les das de beber del torrente de tus delicias. R.

En ti está la fuente de la vida,
y por tu luz vemos la luz.
Extiende tu gracia sobre los que te reconocen,
y tu justicia sobre los rectos del corazón. R.

ALELUIA Cf. Mt 11, 25

Aleluia.
Bendito eres, Padre,
Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los misterios del Reino
a los pequeños.
Aleluia.

EVANGELIO

A ustedes se les ha concedido
conocer los misterios del Reino de los Cielos,
pero a ellos no

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 10-17

En aquel tiempo, los discípulos se acercaron y le dijeron: «¿Por qué les hablas por medio de parábolas?»
El les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán. Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure. Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.»

Palabra del Señor.


Homilía

El capítulo 13 del Evangelio según san Mateo condensa las parábolas centrales que Jesús narra sobre el Reino de los Cielos. Esta realidad, esperada con ansia por un lado, pero novedosa al mismo tiempo, se hace presente en la persona del Señor. Para que esto pueda ser comprendido y las personas puedan gozar de ella, Jesús va introduciendo paulatinamente a sus oyentes en este misterio. Ante la sorpresa de los discípulos sobre este modo un poco enigmático de expresarse el Señor da la clave de su sentido.

Puede resultarnos extraño y hasta chocante escuchar que a quien tiene se le va a dar más abundantemente y a quien tiene poco se le va a quitar incluso eso. Debemos notar que se está refiriendo a la disposición a creer. Quien se va dejando llevar por la dinámica de la fe, cada vez comprende más; su mente y su corazón se van iluminando. Quien se resiste se va cerrando cada vez más hasta quedar aislado en su interior. Es lo que señala el final de este pasaje del evangelio con imágenes que se refieren a lo que se ve y lo que se oye. Físicamente ven y escuchan lo mismo: Jesús, las parábolas, los milagros.  Espiritualmente sólo los que recorren el camino de la fe pueden ver, escuchar, comprender y alegrarse.

La pregunta es: ¿porqué Jesús no habla más «directamente»? Esto sucede así porque la fe no es sino un camino de amor. No se trata de «explicar» o «entender» conceptos, sino conocer y amar a Jesús, como Él nos conoce y nos ama. El amor hace conocer y comprender de un modo que es inaccesible a quien no ama. Lo fundamental es establecer un vínculo de amor con el Señor. Esa es la puerta de entrada en el Reino de los Cielos.



22 de julio
Santa María Magdalena
Memoria

Encontré al amado de mi alma

Lectura del Cantar de los cantares 3, 1-4a

Así habla la esposa: En mi lecho, durante la noche, busqué al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré! Me levantaré y recorreré la ciudad; por las calles y las plazas, buscaré al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré!
Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad: «¿Han visto al amado de mi alma?» Apenas los había pasado, encontré al amado de mi alma.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 62, 2-6.8-9

R. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

Señor, tú eres mi Dios,
yo te busco ardientemente;
mi alma tiene sed de ti,
por ti suspira mi carne
como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.

Sí, yo te contemplé en el Santuario
para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán. R.

Así te bendeciré mientras viva
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedará saciada
como con un manjar delicioso,
y mi boca te alabará
con júbilo en los labios. R.

Veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
Mi alma está unida a ti,
tu mano me sostiene, R.

ALELUIA

Aleluia.
Dinos, María Magdalena, ¿qué viste en el camino?
He visto el sepulcro del Cristo viviente
y la gloria del Señor resucitado.
Aleluia.

EVANGELIO

Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 1-2.11-18

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?»
María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.» Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?»
Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo.» Jesús le dijo: «¡María!» Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!» Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes».»
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

Palabra del Señor.


Homilía

Hoy se celebra la memoria de Sta. María Magdalena. Muchas mujeres son mencionadas en estrecha relación con el Maestro, pero de María Magdalena el evangelio conserva un especial recuerdo. Ocupa entre todas las discípulas un lugar destacado, como María y Marta de Betania, hermanas de Lázaro, a quien Jesús devolvió la vida. El pasaje del Evangelio según san Juan que hoy se proclama nos da la clave que fundamenta su particular vínculo con el Señor.

En otros pasajes del evangelio se menciona que Jesús había actuado con poder en esta mujer, liberándola de siete demonios (Cf. Lc. 8,2). Sabemos que ese modo de expresarse refiere la sanación que la persona alcanza. Ser sanada de una vida tan alienada sin lugar a dudas provocó en ella un amor intenso por Jesús. La fantasía ha rodeado este vínculo de características románticas, que no encuentran fundamento en los datos que nos revela la Palabra de Dios. Nada malo tendría que hubiera sido así, pero nada bueno se sigue de falsear la verdad.

El amor que María Magdalena experimenta por Jesús se funda en la compasión que Él ha tenido con ella; es un amor de gratitud. Pero aún así necesita crecer. Es lo que revela la escena que hoy contemplamos. María se acerca al sepulcro movida por la tristeza de lo que ha perdido, quiere retener lo vivido junto a Jesús, como cualquiera de nosotros frente a la muerte de un ser querido. Debe dar un paso, soltar su comprensión de la experiencia vivida junto a Jesús, limitada por el espacio y el tiempo y abrazar a Jesús resucitado, presente en todo tiempo y lugar. Allí el amor se hace pleno y definitivo.

María Magdalena se convierte así en un espejo para cada uno de nosotros. La llamada siempre actual de Jesús es a no aferrarnos a ninguna experiencia, por hermosa que haya sido, por temor a quedarnos sin lo que vivimos en ella; sino descubrir en cada acontecimiento su presencia amorosa que nos sostiene.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOSEXTA SEMANA
MARTES

Año par

Tú arrojarás en lo más profundo del mar
todos nuestros pecados

Lectura de la profecía de Miqueas 7, 14-15.18-20

Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos! Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas.
¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? El no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad.
El volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados. Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como lo juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 84, 2-8

R. ¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia!

Fuiste propicio, Señor, con tu tierra,
cambiaste la suerte de Jacob;
perdonaste la culpa de tu pueblo,
lo absolviste de todos sus pecados;
reprimiste toda tu indignación
y aplacaste el ardor de tu enojo. R.

¡Restáuranos, Dios, salvador nuestro;
olvida tu aversión hacia nosotros!
¿Vas a estar enojado para siempre?
¿Mantendrás tu ira eternamente? R.

¿No volverás a darnos la vida,
para que tu pueblo se alegre en ti?
¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación! R.

ALELUIA Jn 14, 23

Aleluia.
Dice el Señor:
El que me ama será fiel a mi palabra,
y mi Padre lo amará e iremos a él.
Aleluia.

EVANGELIO

Señalando con la mano a sus discípulos, dijo:
Estos son mi madre y mis hermanos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 12, 46-50

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte.»
Jesús le respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

Palabra del Señor.


Homilía

En medio de su tarea evangelizadora Jesús es abordado por sus familiares más cercanos, entre ellos la Santísima Virgen. No siempre había sido así la vida del Señor. Gran parte de la misma había trascurrido en el silencio de Nazaret, es decir, una vida sencilla de oración, trabajo y encuentros familiares. En esta nueva etapa se lanza con todo su ser a anunciar el evangelio y rápidamente se convierte en un Maestro, un referente de la fe.

Para el Señor fue un momento de asumir la misión que el Padre le había encomendado. En continuidad con todo lo que había recibido de su familia y lo que se había cultivado en Él gracias a ella. Pero al mismo tiempo con una suerte de quiebre, mejor dicho, con un paso de crecimiento. Jesús dice que su madre y sus hermanos son aquellos que hacen la voluntad del Padre y señala a los discípulos que lo escuchan atentamente. Sus palabras desconciertan, por cierto, pero responden a la lógica del amor.

Quien crece con la experiencia de ser amado se va capacitando para amar cada vez con más amplitud, para ir derribando las barreras de prejuicios, afectivas o sociales. Jesús, que había crecido con esa experiencia en su hogar, tenía la certeza de ser sostenido por el amor incondicional de Dios. Por eso puede abrir su corazón a todos con seguridad y libertad. Así, aquel que se deja envolver por el amor del Padre y comparte el anhelo de serle grato, llega a ser familia de Jesús.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOSEXTA SEMANA
LUNES

Año par

Se te ha indicado qué exige de ti el Señor

Lectura de la profecía de Miqueas 6, 1-4. 6-8

Escuchen lo que dice el Señor:
«¡Levántate, convoca a juicio a las montañas y que las colinas escuchen tu voz!
¡Escuchen, montañas, el pleito del Señor, atiendan, fundamentos de la tierra! Porque el Señor tiene un pleito con su pueblo, entabla un proceso contra Israel:
«¿Qué te hice, pueblo mío, o en qué te molesté? Respóndeme. ¿Será porque te hice subir de Egipto, porque te rescaté de un lugar de esclavitud y envié delante de ti a Moisés, Aarón y Miriam?»»
¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de las alturas? ¿Me presentaré a él con holocaustos, con terneros de un año? ¿Aceptará el Señor miles de carneros, millares de torrentes de aceite? ¿Ofreceré a mi primogénito por mi rebeldía, al fruto de mis entrañas por mi propio pecado? Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor : nada más que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con tu Dios.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 49, 5-6.8-9.16b-17.21.23

R. Al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios.

«Reúnanme a mis amigos,
a los que sellaron mi alianza con un sacrificio.»
¡Que el cielo proclame su justicia,
porque el Señor es el único Juez! R.

No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Pero yo no necesito los novillos de tu casa
ni los cabritos de tus corrales. R.

«¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
y a mencionar mi alianza con tu boca,
tú, que aborreces toda enseñanza
y te despreocupas de mis palabras? R.

Haces esto, ¿y yo me voy a callar?
¿Piensas acaso que soy como tú?
Te acusaré y te argüiré cara a cara.
El que ofrece sacrificios de alabanza,
me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios.» R.

ALELUIA Cf. Sal 94, 7d. 8a

Aleluia.
No endurezcan su corazón,
sino escuchen la voz del Señor.
Aleluia.

EVANGELIO

En el día del Juicio, la Reina del Sur
se levantará contra esta generación.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 12, 38-42

Algunos escribas y fariseos le dijeron a Jesús: «Maestro, queremos que nos hagas ver un signo.»
El les respondió: «Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que Jonás. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más que Salomón.»

Palabra del Señor.


Homilía

En la disputa casi constante que mantiene con escribas y fariseos, Jesús es abordado por ellos en este pasaje con una actitud frontalmente desafiante. Altanera, por supuesto, pero que respondía en gran medida a la tradición del pueblo de Israel. Un verdadero enviado de Dios, los profetas principalmente, certificaba que su palabra estaba inspirada por Él, por los hechos que la confirmaban. Es así que al Señor le exigen un signo.

Inmediatamente Jesús comprende que no está ante una genuina inquietud de fe. Por eso no se presta a su juego y les echa en cara su cerrazón. Los confronta con su estrechez de corazón y los deja simbólicamente ante el acontecimiento más determinante de su vida, aquél que lo revelará plenamente como el Hijo amado del Padre: su muerte redentora y su resurrección.

Termina citando como ejemplos de apertura a la fe, historias de personas paganas, sin una adecuada preparación, que se habían dejado corregir o cautivar por la palabra de Dios. Así, les muestra que todo el bagaje religioso que poseen no les ha servido para lo más importante: dejar entrar a Dios en sus vidas. Han usado la fe para hacer un dios a su medida y una imagen de sí mismos que los complace. Pero se han apartado radicalmente del Dios verdadero.

Todas estas controversias de Jesús con gente religiosa son siempre un llamado de atención para todos los que vivimos intensamente la fe. Pidamos la gracia de no usar nuestras prácticas religiosas para amoldar a Dios a nuestra conveniencia sino para dejarnos sorprender por la novedad que su muerte y resurrección siempre nos traen.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO DECIMOSEXTO

Después del pecado, das lugar al arrepentimiento

Lectura del libro de la Sabiduría 12, 13. 16-19

Fuera de ti, Señor, no hay otro Dios que cuide de todos, a quien tengas que probar que tus juicios no son injustos. Porque tu fuerza es el principio de tu justicia, y tu dominio sobre todas las cosas te hace indulgente con todos. Tú muestras tu fuerza cuando alguien no cree en la plenitud de tu poder, y confundes la temeridad de aquellos que la conocen.
Pero, como eres dueño absoluto de tu fuerza, juzgas con serenidad y nos gobiernas con gran indulgencia, porque con sólo quererlo puedes ejercer tu poder. Al obrar así, Tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 85, 5-6. 9-10. 15-16a (R.: 5a)

R. Tú, Señor, eres bueno e indulgente.

Tú, Señor, eres bueno e indulgente,
rico en misericordia con aquellos que te invocan:
¡atiende, Señor, a mi plegaria,
escucha la voz de mi súplica! R.

Todas las naciones que has creado vendrán a postrarse delante de ti,
y glorificarán tu Nombre, Señor,
porque Tú eres grande, Dios mío,
y eres el único que hace maravillas. R.

Tú, Señor, Dios compasivo y bondadoso,
lento para enojarte, rico en amor y fidelidad,
vuelve hacia mí tu rostro
y ten piedad de mí. R.

El Espíritu intercede
con gemidos inefables

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 26-27

Hermanos: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.

Palabra de Dios.

ALELUIA Cf. Mt 11, 25

Aleluia.
Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños.
Aleluia.

EVANGELIO

Dejen que crezcan juntos hasta la siega

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 24-43

Jesús propuso a la gente otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: «Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?»
Él les respondió: «Esto lo ha hecho algún enemigo». Los peones replicaron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?»
«No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero»».
También les propuso otra parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas».
Después les dijo esta otra parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.»
Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta:
«Hablaré en parábolas anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo».
Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».
Él les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.
¡El que tenga oídos, que oiga!»

Palabra del Señor.


Homilía

Nos encontramos este domingo frente a tres parábolas que describen el Reino de los Cielos. Jesús asegura que ha llegado con su presencia y que es el cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo. Sin embargo, se trata de una realidad que no se manifiesta como evidente sino que debe ser descubierta. Las parábolas buscan introducir en la compresión de su misterio.

La primera plantea que el Reino va creciendo en medio de realidades adversas y que es necesario aceptar pacientemente esa dinámica, con la confianza de que al final triunfará. La parábola del grano de mostaza hace hincapié en la desproporción entre el comienzo del Reino y su plenitud, mostrando el poder vitalizador que posee. La parábola de la levadura en la masa habla también de ese potencial pero pone el acento en el modo en que la presencia del Reino va impregnando todo, haciéndolo crecer.

Hay momentos en los que nos sorprenden gratamente noticias que son un estímulo para la vida. En alguna parte del mundo, con pocos medios aptos, médicos y enfermeros exponen sus vidas para atender la salud de personas que no podrían acceder a esa oportunidad. Refugiados que son acogidos por familias que les hacen lugar en su casa y en su historia. Sacerdotes y religiosas que, lejos de su patria, anuncian el evangelio entre aquellos que no conocen a Jesús. También lo encontramos cerca nuestro, en nuestro barrio, en nuestra familia y entre nuestros conocidos. Y aún en medio de esta situación de emergencia. Experiencias que nos hacen gustar la bondad de la naturaleza humana.

Pero todo ello se ve numerosas veces empañado por los sucesos de destrucción e injusticia que cotidianamente llegan a nuestro conocimiento; los lejanos y los cercanos. Hay momentos en los que podemos sentir que definitivamente el mundo (la totalidad de éste o el nuestro personal) ya no tiene arreglo y que no queda otra que aceptar con realismo que el mal tiene la última palabra. Es allí cuando se instala en nosotros la duda. Si verdaderamente a Dios le importa nuestra situación porqué no actúa para remediarla. Sentimos que es injusto estar librados a esta suerte; queremos creer en la bondad pero el mal se muestra siempre amenazador.

Quedamos así ante la disyuntiva de abandonarnos a la desesperación o sólo aceptar una intervención divina que corte finalmente de raíz el problema. Nos refugiamos en la fantasía de los extremos, que siempre son atractivos, pero generalmente poco reales. Debemos reconocer que es el sufrimiento el que nos empuja a esa lógica binaria de todo o nada. Lo que sucede es que anhelamos compasión. Que Dios intervenga para hacer justicia y poder vivir en paz. Con la parábola del trigo y la cizaña, Jesús busca mostrarnos cómo mira Dios la historia humana y cómo actúa en ella. Con poder y justicia, pero también con paciencia y perdón. La primera lectura, tomada del Libro de la Sabiduría, anticipaba ya esa perspectiva.

Del mismo modo mira nuestra historia personal. Cuando lo vemos así, sin dudas se renueva en nosotros la esperanza. Dios no va a dejar de juzgar a la humanidad entera y a cada uno de nosotros. Esa es la garantía de que no da lo mismo comprometerse con el bien o con el mal. ¡No! ¡Hay una inmensa diferencia! El juicio definitivo de Dios confirmará el valor de nuestras opciones y «los justos brillarán como el sol». Pero al mismo tiempo tenemos la confianza de que no está continuamente amenazándonos con castigos sino esperando pacientemente que demos pasos de crecimiento. En definitiva ese es el verdadero amor. Y no hay nadie que ame más o mejor que Él.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOQUINTA SEMANA
SÁBADO

Año par

Codician campos y se apoderan de las casas

Lectura de la profecía de Miqueas 2, 1-5

¡Ay de los que proyectan iniquidades y traman el mal durante la noche! Al despuntar el día, lo realizan, porque tienen el poder en su mano. Codician campos y los arrebatan, casas, y se apoderan de ellas; oprimen al dueño y a su casa, al propietario y a su herencia. Por eso, así habla el Señor : Yo proyecto contra esta gente una desgracia tal que ustedes no podrán apartar el cuello, ni andar con la cabeza erguida, porque será un tiempo de desgracia.
Aquel día, se proferirá contra ustedes una sátira y se entonará esta lamentación: «Hemos sido completamente devastados; ¡se transfiere a otros la parte de mi pueblo! ¿Cómo me la quita a mí y reparte nuestros campos al que nos lleva cautivos?» Por eso, no tendrás a nadie que arroje la cuerda para medirte un lote, en la asamblea del Señor.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 9, 1-2. 3-4b. 7-8b. 14 (R.: 12b)

R. ¡Señor, no te olvides de los pobres!

¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te ocultas en los momentos de peligro?
El pobre se consume por la soberbia del malvado
y queda envuelto en las intrigas tramadas contra él. R.

Porque el malvado se jacta de su ambición,
el codicioso blasfema y menosprecia al Señor;
el impío exclama en el colmo de su arrogancia:
«No hay ningún Dios que me pida cuenta.» R.

Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de violencias;
detrás de sus palabras hay malicia y opresión;
se pone al acecho en los poblados
y mata al inocente en lugares ocultos. R.

Pero tú lo estás viendo:
tú consideras los trabajos y el dolor,
para tomarlos en tus propias manos.
El débil se encomienda a ti;
tú eres el protector del huérfano. R.

ALELUIA 2Cor 5, 19

Aleluia.
Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo,
confiándonos la palabra de la reconciliación.
Aleluia.

EVANGELIO

Les ordenó severamente que no lo dieran a conocer,
para que se cumpliera lo anunciado por el profeta

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 12, 14-21

En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él. Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos. Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías: Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre.

Palabra del Señor.


Homilía

Luego de que Jesús actúe con autoridad ante los fariseos, éstos buscan eliminarlo. Es una reacción visceral de odio; un ejemplo claro de cómo el corazón humano misteriosamente puede cerrarse al evangelio. Veremos en otras oportunidades cómo van confabulándose y tendiéndole trampas para poder instalar una falsa acusación, que termine con Él.

La respuesta del Señor es pacífica y humilde. Si bien se ha mostrado firme ante ellos, no los desafía abiertamente, buscando enrostrarles la verdad. No hay ni el más mínimo vestigio de anhelo de venganza o de ponerlos en ridículo. Decide retirarse para evitar nuevos enfrentamientos. Lo único que mueve a Jesús es la búsqueda de que todos puedan encontrarse verdaderamente con el amor de Dios. Por eso continúa su camino e inmediatamente se pone a curar.

Con su manera de proceder muestra que cumple con la esperanza del pueblo de Israel. San Mateo lo expresa formalmente al citar el pasaje de la profecía de Isaías. Jesús es el amado de Dios, que instaura un tiempo nuevo de justicia. Eso no lo realiza a través de la violencia o de la imposición sino de la compasión. Siguiendo las imágenes que utiliza el profeta: no aplasta, ni quiebra ni apaga; sostiene, sana y enciende. Pedimos la gracia de ponernos con fe ante Él para que haga presente en nuestra vida el Reino de Dios.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOQUINTA SEMANA
VIERNES

Año par

He oído tu súplica, he visto tus lágrimas

Lectura del libro del profeta Isaías 38, 1-6.22.7-8.21

Ezequías cayó gravemente enfermo. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a verlo y le dijo: «Así habla el Señor: Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás más.»
Ezequías volvió su rostro hacia al pared y oró al Señor, diciendo: «¡Ah, Señor! Recuerda que yo he caminado delante de ti con fidelidad e integridad de corazón, y que hice lo que es bueno a tus ojos.» Y Ezequías se deshizo en llanto. Entonces la palabra del Señor llegó a Isaías en estos términos: «Ve a decir a
Ezequías: Así habla el Señor, el Dios de tu padre David: He oído tu súplica, he visto tus lágrimas. Yo añadiré otros quince años a tu vida; te libraré, a ti y a esta ciudad, de manos del rey de Asiria, y defenderé a esta ciudad.»
Ezequías respondió: «¿Cuál es la señal de que podré subir a la Casa del Señor?»
«Esta es la señal que te da el Señor para confirmar la palabra que ha pronunciado: En el reloj de sol de Ajaz, yo haré retroceder diez grados la sombra que ya ha descendido.»
Y el sol retrocedió en el reloj los diez grados que había descendido. Luego dijo Isaías: «Traigan un emplasto de higos; aplíquenlo sobre la úlcera, y el rey sanará.»

Palabra de Dios.

SALMO Is 38, 10-12abcd.16

R. Señor, tu has preservado mi vida.

Yo decía: En lo mejor de mis días
me tengo que ir:
he sido destinado a las puertas del Abismo
por el resto de mis años. R.

Yo decía: Ya no contemplaré al Señor
en la tierra de los vivientes;
no veré más a los hombres
entre los habitantes del mundo. R.

Arrancan mi morada y me la arrebatan,
como una carpa de pastores.
Como un tejedor, yo enrollaba mi vida,
pero él me corta de la trama. R.

Los que el Señor protege, vivirán,
y su espíritu animará todo lo que hay en ellos:
tú me restablecerás y me harás revivir. R.

ALELUIA Jn 10, 27

Aleluia.
Dice el Señor: Mis ovejas escuchan mi voz,
yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluia.

EVANGELIO

El Hijo del hombre es dueño del sábado

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 12, 1-8

Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas. Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado.»
Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta? Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado.»

Palabra del Señor.


Homilía

En este pasaje del evangelio según san Mateo nos encontramos ante uno de los tantos enfrentamientos que Jesús tiene con los fariseos. Este grupo religioso se destacaba por ser rigurosamente observante de la Ley de Dios. Si bien se encontraban entre ellos las personas más piadosas del pueblo de Israel, también había muchos que hacían de la observancia de la Ley una cuestión sumamente complicada, infinitamente detallista y escrupulosa.

Terminaban así vaciando la letra del espíritu. Ese es el principal motivo por el que Jesús los enfrenta constantemente. De ningún modo les reprocha su apego a la Ley, ya que ésta era la expresión suprema de la voluntad de Dios, sino la interpretación estrecha y superficial que terminaban haciendo de ella. En lugar de facilitar el encuentro con Dios lo terminaban dificultando y hasta impidiendo.

En esta oportunidad se detienen a criticar que los discípulos arranquen espigas, una actividad que podría considerarse trabajo en una situación habitual. No trabajar en sábado era una forma de reconocer la supremacía de Dios sobre toda la creación, renunciando al afán de producir. Un modo muy concreto de manifestar que lo más importante en nuestra vida no es lo que hacemos, sino lo que somos. Y lo que somos es un don de Dios, no lo fabricamos nosotros.

Pero su ceguera no les permite ver que sencillamente lo que ocurre es que tienen hambre. Lo que los discípulos hacen es cuidar de sí mismos y, al hacerlo, dan gloria a Dios, que los ha creado con amor, a su imagen y semejanza. Jesús los confronta con su cerrazón recordándoles una palabras de la Profecía de Oseas y haciéndolas suyas: «misericordia quiero y no sacrificios» (Os. 6,6). Pidamos la gracia de que sean parte constante de nuestra vida. Cuando miramos a los demás, cuando nos miramos a nosotros mismos, cuando tomamos decisiones, que tengamos siempre presente que Dios no espera de nosotros cosas complicadas, quiere que seamos misericordiosos, como Él lo es con nosotros.



16 de julio
Nuestra Señora del Carmen
Memoria

Alégrate, hija de Sión, porque yo vengo

Lectura de la profecía de Zacarías 2, 14-17

Grita de júbilo y alégrate, hija de Sión: porque yo vengo a habitar en medio de ti -oráculo del Señor- .Aquel día, muchas naciones se unirán al Señor: ellas serán un pueblo para él y habitarán en medio de ti. ¡Así sabrás que me ha enviado a ti el Señor de los ejércitos!
El Señor tendrá a Judá como herencia, como su parte en la Tierra santa, y elegirá de nuevo a Jerusalén. ¡Que callen todos los hombres delante del Señor, porque él surge de su santa Morada!

Palabra de Dios.

SALMO Lc 1, 46-55

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.

Su nombre es santo.
Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. R.

Porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo! R.

Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón. R.

Derribó a los poderosos de su trono
y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham
y de su descendencia para siempre. R.

ALELUIA Lc 11, 28

Felices los que escuchan la palabra de Dios
y la practican.

EVANGELIO

Señalando con la mano a sus discípulos, dijo:
Estos son mi madre y mis hermanos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 12, 46-50

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte.»
Jesús le respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

Palabra del Señor.


Homilía

La memoria de Nuestra Señora del Carmen es muy querida en la tradición de la Iglesia. Su devoción está asociada principalmente al uso del escapulario, ese pequeño trozo de tela que se bendice e impone por delante y por detrás del cuerpo, como signo de protección (o la medalla que lo sustituye). El mismo fue entregado por la Santísima Virgen a san Simón Stock, prior General de la Orden de los Carmelitas, a mediados del siglo XIII. Representa el manto de María, bajo el que ella busca refugiar a todos sus hijos.

Dejándonos co que hoy se proclama. Cuando la gente señala a Jesús la relevancia de que sus parientes más cercanos quisieran verlo, inmediatamente muestra qué es lo que constituye el verdadero motivo de cercanía con Él. Están en comunión con Jesús quienes se dejan conducir, al igual que Él, por el Espíritu Santo, para ser en todo gratos al Padre. Entre ellos, María ocupa el lugar más destacado.

Cuando nos tomamos místicamente de su mano, cuando nos amparamos bajo su mirada, tenemos la seguridad de ser guiados por el camino del evangelio. Así, el escapulario cumple su principal objetivo, mantenernos constantemente en la vida de la gracia. Y experimentamos lo que se anuncia en la primera lectura, tomada de la Profecía de Zacarías: la alegría de ser habitados por Dios, como lo fue María. Confiémonos al amor y al cuidado de la Santísima Virgen.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOQUINTA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

¿Se gloría el hacha contra el leñador?

Lectura del libro del profeta Isaías 10, 5-7. 13-16

Así habla el Señor: «¡Ay de Asiria! El es el bastón de mi ira y la vara de mi furor está en su mano. Yo lo envío contra una nación impía, lo mando contra un pueblo que provocó mi furor, para saquear los despojos y arrebatar el botín, y pisotearlo como al barro de las calles. Pero él no lo entiende así, no es eso lo que se propone: él no piensa más que en destruir y en barrer una nación tras otra.»
Porque el ha dicho: «Yo he obrado con la fuerza de mi mano, y con mi sabiduría, porque soy inteligente. He desplazado las fronteras de los pueblos y he saqueado sus reservas: como un héroe, he derribado a los que se sientan en tronos. Mi mano tomó como un nido las riquezas de los pueblos; como se juntan huevos abandonados, así he depredado toda la tierra, y no hubo nadie que batiera las alas o abriera el pico para piar.» ¿Se gloría el hacha contra el leñador? ¿Se envanece la sierra contra el que la maneja? ¡Como si el bastón manejara al que lo empuña y el palo levantara al que no es un leño! Por eso el Señor de los ejércitos hará que la enfermedad consuma su vigor y dentro de su carne hará arder una fiebre, como el ardor del fuego.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 93, 5-6. 7-8. 9-10. 14-15 (R.: 14a)

R. El Señor no abandona a su pueblo.

Los malvados pisotean a tu pueblo, Señor,
y oprimen a tu herencia;
matan a la viuda y al extranjero,
asesinan a los huérfanos. R.

Y exclaman: «El Señor no lo ve,
no se da cuenta el Dios de Jacob.»
¡Entiendan, los más necios del pueblo!
y ustedes, insensatos, ¿cuándo recapacitarán? R.

El que hizo el oído, ¿no va a escuchar?
El que formó los ojos, ¿será incapaz de ver?
¿Dejará de castigar el que educa a las naciones
y da a los hombres el conocimiento? R.

Porque el Señor no abandona a su pueblo
ni deja desamparada a su herencia:
la justicia volverá a los tribunales
y los rectos de corazón la seguirán. R.

ALELUIA Cf. Mt 11, 25

Aleluia.
Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños.
Aleluia.

EVANGELIO

Has ocultado estas cosas a los sabios
y se las has revelado a los pequeños

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 11, 25-27

Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Palabra del Señor.


Homilía

Es la tercera vez en estas semanas que nos encontramos con este pasaje del evangelio según san Mateo. En esta oportunidad la cita se circunscribe exactamente a las palabras de alabanza de Jesús. Si nos acercamos distraídamente, tal vez las pasemos rápidamente pensando que ya las conocemos, como otros textos de la palabra de Dios, y así perdamos la oportunidad de aprovechar el alimento espiritual que en ellas siempre se nos ofrece.

Cuando nos preguntamos por la relevancia que la Iglesia asigna a este texto debemos destacar algo muy importante. Por la forma en que se conservan estas palabras y por otros datos sencillos pero muy concretos que sería largo mencionar, nos hallamos seguramente frente a lo que los Padres de la Iglesia (los santos de los primeros siglos) llamaron «ipsissima verba Iesu». Es decir, palabras que sin lugar a dudas fueron pronunciadas casi literalmente así por Jesús.

Sabemos que los evangelios son narraciones que los autores sagrados realizaron compilando información ya existente. Es decir, ninguno de ellos simplemente se sentó a ver cómo ocurrían las cosas y las puso por escrito, como si se tratara de crónicas. Además de que sería imposible hacerlo, la intención jamás fue establecer un relato de hechos cronológicos de la vida de Jesús sino ponernos en contacto con su persona, brindarnos un mensaje de fe. Para ello, inspirados por el Espíritu Santo, investigaron, se pusieron en contacto con quienes compartieron la vida con Él, utilizaron distintas fuentes y, finalmente, redactaron los evangelios. Por eso son distintos y coinciden en la mayoría de los casos y difieren en otros.

Esta experiencia mística de gozo que el Señor vive, por experimentar cómo el Padre se hace amorosamente presente en la vida de los pequeños, lo hace expresar esta alabanza. Podemos asignar a estas palabras la misma relevancia de las palabras del Padrenuestro o de la institución de la Eucaristía. Palabras que han marcado a fuego el corazón de los creyentes a lo largo de la historia, porque han brotado de los labios de Jesús, comunicando vida. Pidamos la gracia de detenernos en espíritu de oración ante ellas; repetirlas con el corazón y dejar que nos ofrezcan su alimento



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOQUINTA SEMANA
MARTES

Año par

Si no creéis, no subsistiréis

Lectura del libro del profeta Isaías 7, 1-9

En tiempos de Ajaz, hijo de Jotám, hijo de Ozías, rey de Judá, Resín, rey de Arám, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron expugnar. Cuando se informó a la casa de David: «Arám está acampado en Efraím», se estremeció su corazón y el corazón de su pueblo, como se estremecen por el viento los árboles del bosque.
El Señor dijo a Isaías: «Ve al encuentro de Ajaz, tú y tu hijo Sear Iasub, al extremo del canal del estanque superior, sobre la senda del campo del Tintorero. Tú le dirás: Manténte alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resín de Arám y del hijo de Remalías. Porque Arám, Efraím y el hijo de Remalías se han confabulado contra ti, diciendo: «Subamos contra Judá, hagamos cundir el pánico, sometámosla y pongamos allí como rey al hijo de Tabel.» Pero así habla el Señor: Eso no se realizará, eso no sucederá. Porque la cabeza de Arám es Damasco, y la cabeza de Damasco, Resín; la cabeza de Efraím es Samaría, y la cabeza de Samaría, el hijo de Remalías. -Dentro de sesenta y cinco años, Efraím será destrozado, y no será más un pueblo-. Si ustedes no creen, no subsistirán.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 47, 2-8 (R.: 9d)

R. Dios afianzó para siempre su Ciudad.

El Señor es grande y digno de alabanza,
en la Ciudad de nuestro Dios.
Su santa Montaña, la altura más hermosa,
es la alegría de toda la tierra. R.

La Montaña de Sión, la Morada de Dios,
es la Ciudad del gran Rey:
el Señor se manifestó como un baluarte
en medio de sus palacios. R.

Porque los reyes se aliaron
y avanzaron unidos contra ella;
pero apenas la vieron quedaron pasmados
y huyeron despavoridos. R.

Allí se apoderó de ellos el terror
y dolores como los del parto,
como cuando el viento del desierto
destroza las naves de Tarsis. R.

ALELUIA Cf. Sal 94, 7d, 8a

Aleluia.
No endurezcan su corazón,
sino escuchen la voz del Señor.
Aleluia.

EVANGELIO

En el día del juicio, Tiro, Sidón y la tierra de Sodoma
serán tratadas menos rigurosamente que vosotras

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 11, 20-24

Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú.»

Palabra del Señor.


Homilía

En este pasaje del evangelio según san Mateo nos vemos frente a una profunda experiencia de desilusión de Jesús. Seguramente nos resulte extraño encontrarnos ante ese sentimiento en el Señor, pero es fundamental poder hacerlo porque así descubrimos su verdadera humanidad. El Hijo de Dios no se disfrazó de hombre o aparentó serlo, lo fue verdaderamente. Y la desilusión es parte constitutiva de toda vida humana.

Debemos notar en seguida, sin embargo, cuál es la raíz de esa vivencia; ¿qué es lo que ocurre?; ¿qué amarga a Jesús? A diferencia de lo que nos ocurre muchas veces a nosotros, la frustración con la que aquí nos encontramos no tiene que ver con que las cosas no salieron como Él quería. Si prestamos atención, notaremos claramente que se trata de una expresión de tristeza por el destino funesto que aguarda a quienes rechazaron el mensaje de salvación.

Las ciudades que Jesús nombra al comienzo y sobre las que se lamenta, Corozaín, Betsaida y también Cafarnaún, son judías. Tiro y Sidón, en cambio, son paganas y Sodoma era un lugar de una gran corrupción. El Señor se duele de que personas que, en principio, debían estar mejor predispuestas a acoger la visita de Dios, la rechazan. Las palabras que, a nuestra sensibilidad, suenan como amenazas, son en realidad el anuncio de las consecuencias que su cerrazón traerá. Quien se cierra al amor de Dios se aísla en el abismo, infinitamente lejos de toda experiencia de comunión. Estas palabras son así, en el fondo, una llamado apremiante a dejarse salvar.

Contemplando estas palabras de Jesús, pidamos la gracia de ser conscientes de tanto bien recibido de Él. Como enseña san Ignacio de Loyola en su libro de los Ejercicios Espirituales, para que, reconociéndolo, podamos en todo amar y servirlo (Cfr. EE 233).



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOQUINTA SEMANA
LUNES

Año par

Lávense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones

Lectura del libro del profeta Isaías 1, 10-17

¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!
¿Qué me importa la multitud de sus sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos de carneros y de la grasa de animales cebados; no quiero más sangre de toros, corderos y chivos. Cuando ustedes vienen a ver mi rostro, ¿quién les ha pedido que pisen mis atrios?
No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, sábado, convocación a la asamblea…¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta! Sus lunas nuevas y solemnidades las detesto con toda mi alma; se han vuelto para mí una carga que estoy cansado de soportar.
Cuando extienden sus manos, yo cierro los ojos; por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!
¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!

Palabra de Dios.

SALMO Sal 49, 8-9.16b-17.21 y 23

R. Al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios.

No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Pero yo no necesito los novillos de tu casa
ni los cabritos de tus corrales. R.

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
y a mencionar mi alianza con tu boca,
tú, que aborreces toda enseñanza
y te despreocupas de mis palabras? R.

Haces esto, ¿y yo me voy a callar?
¿Piensas acaso que soy como tú?
Te acusaré y te argüiré cara a cara.
El que ofrece sacrificios de alabanza,
me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios. R.

ALELUIA Mt 5, 10

Aleluia.
Felices los que son perseguidos
por practicar la justicia,
porque a ellos les pertenece
el Reino de los Cielos.
Aleluia.

EVANGELIO

No vine a traer la paz, sino la espada

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 34-11, 1

Jesús dijo a sus apóstoles: «No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.
El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo. Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa.»
Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

Palabra del Señor.


Homilía

Con estas palabras Jesús concluye las instrucciones que da a sus doce apóstoles. Después de haberles hablado largo rato sobre diversos aspectos de la misión y de haberles hecho importantes recomendaciones, los pone aquí frente al desafío fundamental. El anuncio del evangelio implica un combate contra las fuerzas destructoras del ser humano, que se oponen a él. Por eso es necesario implicarse completamente. Dejar que el corazón, la fuente de los deseos, afectos, pensamientos y decisiones, se impregne totalmente del amor de Jesús. Eso quiere decir amarlo a Él más que a padres, hijos y hasta la propia vida.

Quien, por dudar de ese amor y buscar alguna seguridad, se va reservado pequeñas partes de su existencia, sin que sean alcanzadas por la fuerza del evangelio, paradójicamente va perdiendo la vida. Quien abraza la cruz la alcanza. Se configura con Jesús de tal modo que llega a ser uno con Él. En sus palabras y en sus gestos, en su manera de tratara a los demás, otros verán al mismo Señor; se sentirán comprendidos, acompañados, consolados, amados, por Jesús.

La paz a la que hace referencia el comienzo de este pasaje del evangelio se refiere a esa situación cómoda en la que algunas veces buscamos estar para que nadie nos moleste. Nada tiene que ver con la paz que viene de Dios, esa que Jesús resucitado les dio a sus discípulos al volver a encontrarse con ellos. Es más bien similar a la de los cementerios, donde todo está tranquilo porque está muerto. Muchas veces en nuestro caminar podemos darnos cuenta que luchamos y nos esforzamos por cosas que finalmente no valían tanto la pena. Pidamos la gracia de luchar con todo el corazón por el evangelio.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO DECIMOQUINTO

La lluvia hace germinar la tierra

Lectura del libro del profeta Isaías 55, 10-11

Así habla el Señor: Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 64, 10-14

R. La semilla cayó en tierra fértil y dio fruto.

Visitas la tierra, la haces fértil
y la colmas de riquezas;
los canales de Dios desbordan de agua,
y así preparas sus trigales. R.

Riegas los surcos de la tierra,
emparejas sus terrones;
la ablandas con aguaceros
y bendices sus brotes. R.

Tú coronas el año con tus bienes,
y a tu paso rebosa la abundancia;
rebosan los pastos del desierto
y las colinas se ciñen de alegría. R.

Visitas la tierra, la haces fértil.
Las praderas se cubren de rebaños
y los valles se revisten de trigo:
todos ellos aclaman y cantan. R.

Toda la creación espera ansiosamente
la revelación de los hijos de Dios

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 18-23

Hermanos: Yo considero que los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros. En efecto, toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios. Ella quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza. Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto. Y no sólo ella: también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente anhelando que se realice la redención de nuestro cuerpo.

Palabra de Dios.

ALELUIA

Aleluia.
La semilla es la palabra de Dios,
el sembrador es Cristo;
el que lo encuentra permanece para siempre.
Aleluia.

EVANGELIO

El sembrador salió a sembrar

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 1-23

Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces Él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!»
Los discípulos se acercaron y le dijeron: «¿Por qué les hablas por medio de parábolas?»
Él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: «Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán.
Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los sane».
Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron. Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.
El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Éste produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno».

Palabra del Señor.


Homilía

En este pasaje del Evangelio según san Mateo nos introducimos en la enseñanza de Jesús a través de las parábolas, esa forma de narrar característica de los pueblos orientales, que no responde a un esquema más conceptual sino a uno más simbólico. De ahí que Jesús aclare que se trata de un modo de enseñar muy adecuado al propósito de la evangelización. No se enseñan formulas que contienen verdades sino que se busca introducir en el misterio de Dios, para lo cual hace falta dejarse cautivar e involucrarse. No aprendemos cosas de Dios sino que lo conocemos, vinculándonos con Él.

Esta parábola, la «Parábola del Sembrador», utiliza una imagen que se repetirá en varias oportunidades: la semilla. En este caso se hace mención a los frutos que puede producir y a los terrenos que la acogen. La primera lectura, tomada del Libro del profeta Isaías, sirve de introducción y guía para su comprensión. En ella, la palabra de Dios se asemeja al agua que cae en la tierra para hacer fecundar la semilla. Se hace referencia así a la vitalidad que su palabra tiene. En el evangelio, esa vitalidad estará contenida en la semilla y será la tierra la que facilite u obstaculice su desarrollo. Jesús mismo explica el sentido de la parábola. La semilla es siempre la misma, y es poderosa. Los terrenos son distintos, algunos menos aptos, otros más. El que siembra no discrimina, ofrece la semilla a todo terreno. Podemos ver en esa imagen la tarea incesante de Jesús y de la Iglesia, que es su Cuerpo, comunicando el mensaje de salvación a toda la humanidad; entregando a manos llenas el tesoro del evangelio. También vemos allí los corazones de todos los hombres y mujeres de la historia, acogiendo con mayor o menor apertura ese mensaje e, incluso, rechazándolo.

Es importante detenernos en la descripción de los cuatro terrenos que se mencionan en la parábola. El borde del camino, que aparece al comienzo, habla de un corazón endurecido que no deja penetrar ninguna palabra. Podemos pensar qué lo habrá llevado a endurecerse. No sería extraño encontrar como causa, fuertes desilusiones vividas. El terreno pedregoso señala un corazón superficial, sin capacidad de compromiso, muy frágil e inconsistente para el amor. Tal vez no habría conocido aún el amor verdadero. El terreno lleno de espinas muestra un corazón sediento e inquieto, pero al que le cuesta desprenderse de otros amores a los que se ha apegado y que no son sanos. Posiblemente cargue en su historia un importante vacío. Finalmente la tierra fértil hace referencia a ese corazón que ofrece lo mejor de sí, aunque sea poco, para generar vida.

Yendo un poco más allá, debemos reconocer que nadie tiene un corazón que pueda identificarse cien por cien con alguno de los cuatro terrenos. Todos tenemos, más bien, algo de cada uno de ellos en nuestro interior. En algún aspecto estamos endurecidos, en otros somos superficiales y en otros nos vemos tironeados por intereses que no responden al evangelio. Pero todos tenemos también, un espacio en nuestro interior que es fecundo para acoger la palabra de Dios y para que ésta de frutos de vida. Cuando el evangelio toca allí nuestra alma, nuestra vida se transforma y se dinamiza con la energía de la gracia. Pidamos insistentemente el don de que la semilla alcance nuestra tierra fecunda.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOCUARTA SEMANA
SÁBADO

Año par

Soy un hombre de labios impuros
y mis ojos han visto al Rey, el Señor del universo

Lectura del libro del profeta Isaías 6, 1-8

El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y uno gritaba hacia el otro: «¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria.» Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!»
Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. El le hizo tocar mi boca, y dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado.» Yo oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?» Yo respondí: «¡Aquí estoy: envíame!»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 92, 1-2.5

R. ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

¡Reina el Señor, revestido de majestad!
El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. R.

El mundo está firmemente establecido:
¡no se moverá jamás!
Tu trono está firme desde siempre,
tú existes desde la eternidad. R.

Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,
la santidad embellece tu Casa
a lo largo de los tiempos. R.

ALELUIA 1Pe 4, 14

Aleluia.
Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo,
porque el Espíritu de gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes.
Aleluia.

EVANGELIO

No temáis a los que matan el cuerpo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 24-33

Jesús dijo a sus apóstoles: «El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las asas.
No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.
Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»

Palabra del Señor.


Homilía

Continuando con los consejos para la misión evangelizadora, Jesús pone sobre aviso a los apóstoles sobre un aspecto de los contratiempos que tendrán que pasar. Están directamente relacionados con lo que el mismo Jesús tendrá que enfrentar. Anunciar el evangelio implica un combate, en el que los apóstoles no serán los principales ni primeros protagonistas. Vivirán lo mismo que Jesús, compartirán su suerte.

Por eso, el Señor les da la clave para afrontar esos momentos. Se trata de lo que Él vive en lo profundo de su corazón: la confianza absoluta en el amor del Padre. Ella lo conduce en los momentos de luz y lo sostiene en los momentos de prueba. En esa confianza se apoyará para entregar definitivamente su vida en la cruz. Las palabras y las obras de Jesús tienen como sustento la conciencia de ser el Hijo amado de Dios. Ese es su valor. Eso le da libertad para amar.

Escuchando estas palabras no podemos dejar de preguntarnos ¿qué es lo que le da valor a nuestra vida? ¿Lo que tenemos, lo que logramos, nuestros éxitos, nuestras capacidades o cualidades? Nada de eso es malo, pero sí inconsistente y puede quitarnos libertad a la hora de decidir cómo enfrentar una situación, a la hora de entregar nuestra vida. ¿A qué le tememos? Quien verdaderamente se sabe sostenido por el amor incondicional de Dios no teme verse despojado. Por supuesto lo sufrirá, pero podrá aceptarlo como parte del camino del amor. Pedimos la gracia de crecer cada día en esa confianza.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOCUARTA SEMANA
VIERNES

Año par

Ya no diremos más «¡Dios nuestro!»
a la obra de nuestras manos

Lectura de la profecía de Oseas 14, 2-10

Así habla el Señor: Vuelve, Israel, al Señor de tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer. Preparen lo que van decir y vuelvan al Señor . Díganle: «Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios. Asiria no nos salvará, ya no montaremos a caballo, ni diremos más «¡Dios nuestro!» a la obra de nuestras manos, porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión.»
Yo los curaré de su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos. Seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, hundirá sus raíces como el bosque del Líbano; sus retoños se extenderán, su esplendor será como el del olivo y su fragancia como la del Líbano. Volverán a sentarse a mi sombra, harán revivir el trigo, florecerán como la viña, y su renombre será como el del vino del Líbano. Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos? Yo le respondo y velo por él. Soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto.
¡Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 50, 3-4.8-9.12-14.17

R. Señor, mi boca proclamará tu alabanza.

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado! R.

Tú amas la sinceridad del corazón
y me enseñas la sabiduría en mi interior.
Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve. R.

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga.
Abre mis labios, Señor,
y mi boca proclamará tu alabanza. R.

ALELUIA Jn 16, 13a; 14, 26d

Aleluia.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad,
él los introducirá en toda la verdad,
y les recordará lo que les he dicho.
Aleluia.

EVANGELIO

No seréis vosotros los que hablaréis,
sino el Espíritu de vuestro Padre

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 16-23

Jesús dijo a sus apóstoles: «Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas. Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor.


Homilía

En esta parte del envío misionero que Jesús hace a los apóstoles, se pone de manifiesto que el anuncio del evangelio siempre se da en un ambiente hostil. Es cierto, los corazones anhelan escuchar la palabra salvadora de Dios, pero también muchas veces se resisten y hasta con crueldad.

Amén de toda la descripción que el Señor hace de esa situación, queda como horizonte, como meta, la promesa de Jesús: «aquel que persevere hasta el fin se salvará». ¿De qué se trata? ¿De resistir aguantando, hasta el punto de casi desesperar? ¿Buscar fuerzas sobrehumanas que nos permitan afrontar cualquier problema, al estilo de los superhéroes? Por supuesto que no. Una vez más, se trata de la perseverancia en el amor. De aquello que somos capaces de hacer, aceptar, sufrir, porque amamos de verdad.

De ahí que Jesús no dé ninguna fórmula e, incluso, sea explicito en afirmar que las mismas no son necesarias. No se trata de aprender de memoria argumentos irrefutables, capaces de convencer la lógica errada de cualquier planteo; demostrar inteligencia, sagacidad o más fuerza que otros. Se trata de una confianza profunda en que el amor se nos ha ofrecido, lo hemos acogido en nosotros y queremos ser fieles a él, porque sino nuestra vida ya no tendría sentido.

Pidamos y confiemos, como dice el evangelio, que el Espíritu del Padre hable siempre en nuestras palabras y obras.



9 de julio
Nuestra Señora de Itatí
Memoria

Mirad, la virgen está embarazada

Lectura del libro del profeta Isaías 7, 10-14; 8, 10c

El Señor habló a Ajaz en estos términos: «Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas.» Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor.»
Isaías dijo: «Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel, que significa Dios está con nosotros.»

Palabra de Dios.

SALMO Lc 1, 46-55

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.

Su nombre es santo.
Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. R.

Porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo! R.

Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón. R.

Derribó a los poderosos de su trono
y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham
y de su descendencia para siempre. R.

ALELUIA Cf. Lc 1, 28

Alégrate, María, llena de gracia,
el Señor está contigo,
bendita tú eres entre las mujeres.

EVANGELIO

Feliz de ti por haber creído

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 39-47

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»
María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador.»

Palabra del Señor.


Homilía

Hoy se celebra en nuestro país la Memoria de Nuestra Señora de Itatí. Su devoción se remonta al comienzo de la evangelización en nuestra patria, y es de especial relevancia en la gran obra evangelizadora de las reducciones indígenas. Lejos del imaginario popular que tristemente se ha fabricado sobre ellas, estas eran lugares de crecimiento humano y espiritual de los pueblos originarios del litoral de nuestro país.

Celebrar a María bajo esta advocación, nos lleva a unirnos a la corriente de entrega amorosa de tantos hombres y mujeres que dieron su vida por anunciar el evangelio en nuestras tierras. Por amor, los misioneros dejaron su patria y se aventuraron a atravesar el océano, enfrentando dificultades extremas. Por el ferviente anhelo de que todos conozcan a Jesús, penetraron en territorios inhóspitos y se esforzaron por aprender la lengua de los nativos; para que pudieran escuchar en un lenguaje familiar el anuncio de la salvación.

La escena del Evangelio según san Lucas que hoy nos trae la liturgia, nos conecta con ese río de vida que tiene su origen en Dios. María fue visitada por Dios y así quedó llena de gracia. Ese regalo la pone en movimiento para compartir la alegría de la que fue beneficiada. ¿Qué es la evangelización sino el compartir intensamente la inmensa alegría de ser amados gratuita e incondicionalmente por Dios? Nos ponemos bajo la intercesión de la Virgen, para poder ser también nosotros entusiastas mensajeros de la Buena Nueva.

Les dejo un link con un texto breve y profundo sobre la historia de la advocación. También la letra del tradicional y dulce chamamé en honor de la Virgen de Itatí, compuesto por el P. Julián Zini. Y otro link con una muy linda versión de la misma, del Coro del Congreso Eucarístico de Corrientes 2004.

https://es-la.facebook.com/notes/tiern%C3%ADsima-madre-de-dios-y-de-los-hombres/historia-de-la-virgende-itat%C3%AD/138678832880877/

Te Coronaron con las estrellas,
tuya es la luna, Madre del sol.
de ojitos negros y tez morena,
correntinita, Madre de Dios.
Azul el manto como tu río,
blanca mantilla de ñandutí.
Reina y Señora por cuatro siglos,
sos pura y limpia, María Itatí.
Carita de nogal, manitos de timbó,
che sy de los avá, del viejo yaguarón.
vos sos tierra sin mal, y estás llena de Dios;
mira nuestra orfandad, cura nuestro dolor.
mostranos a Jesús, danos tu bendición.
Como los indios en otros tiempos,
necesitamos saber que estás,
curando el alma de nuestro pueblo,
que se desangra en su identidad.
En tu silencio y entre tus manos,
caben las penas del poriahú.
Vivimos todos crucificados,
quedate cerca de nuestra cruz.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOCUARTA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

Es tiempo de buscar al Señor

Lectura de la profecía de Oseas 10, 1-3.7-8.12

Israel era una viña exhuberante, que producía su fruto. Cuanto más se multiplicaban sus frutos, más multiplicaba él los altares; cuanto mejor le iba al país, mejores hacía él las piedras conmemorativas. Su corazón está dividido, ahora tendrán que expiar: el mismo Señor destrozará sus altares, devastará sus piedras conmemorativas. Seguramente dirán entonces: «No tenemos rey, porque no hemos temido al Señor. Pero el rey ¿que podría hacer por nosotros?»
¡Samaría está completamente perdida! Su rey es como una astilla sobre la superficie de las aguas. Los lugares altos de Aven, el pecado de Israel, también serán destruidos; espinas y cardos invadirán sus altares. Ellos dirán entonces a las montañas: «Cúbrannos», y a las colinas: «¡Caigan sobres nosotros!»
Siembren semillas de justicia, cosechen el fruto de la fidelidad, roturen un campo nuevo: es tiempo de buscar al Señor, hasta que él venga y haga llover para ustedes la justicia.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 104, 2-7

R. Busquen constantemente el rostro del Señor.

O bien:

Aleluia.

¡Canten al Señor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!
¡Gloríense en su santo Nombre,
alégrense los que buscan al Señor! R.

¡Recurran al Señor y a su poder,
busquen constantemente su rostro;
recuerden las maravillas que él obró,
sus portentos y los juicios de su boca! R.

Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos. R.

ALELUIA Mc 1, 15

Aleluia.
El Reino de Dios está cerca.
Conviértanse y crean en la Buena Noticia.
Aleluia.

EVANGELIO

Id a las ovejas perdidas del pueblo de Israel

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 1-7

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: «No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.»

Palabra del Señor.


Homilía

En el capítulo 10 del Evangelio según san Mateo se inaugura una nueva etapa en la misión evangelizadora de Jesús: convoca a doce de entre sus discípulos y los hace Apóstoles. Los envía con poder, el mismo con el que Él ha actuado. Lo que ellos digan y hagan formará parte de la tarea del mismo Jesús. En este pasaje se pone de relieve el nombre de cada uno de ellos y las instrucciones principales que el Señor les da. Al ser mencionados por su nombre y quedar éste escrito en la Palabra de Dios, nos damos cuenta que la elección de Jesús no es algo hecho al azar o que no tenga una relevancia en sí misma. Ser llamado por el nombre y que éste quede registrado en la memoria de la fe de la Iglesia a lo largo de la historia nos hace dar cuenta del amor profundo con el que ese llamado fue hecho. Resuenan aquellas palabras del Evangelio según san Juan, cuando dice que el Buen Pastor conoce a sus ovejas y las llama por su nombre.

Quienes son llamados tienen temperamentos, gustos, familia y educación distinta. Pertenecen a grupos sociales y religiosos variados. Algunos son más pensantes, estrategas, otros más afectivos e intuitivos, algunos coléricos o inestables, incluso está el traidor, que fue llamado con el mismo amor. Cuando los vemos en acción a lo largo de las páginas del Evangelio, notamos fácilmente que aparecen tensiones entre ellos, ambiciones de poder, dudas, etc. Tienen una historia previa que será radicalmente transformada a partir de ese momento.

En nuestra vida personal también hubo y hay un llamado particular de Jesús. Desde el día de nuestro bautismo, nuestro nombre fue pronunciado con amor por Dios Se nos llamó a la vida de la gracia, a vivir como hijos suyos. Pero también está ese otro momento o esos otros momentos en los que sentimos la mirada de Jesús posarse sobre nosotros e invitarnos a dar un paso. A estar más cerca para dejarnos amar por Él y, a partir de ello, compartir su tarea. Trabajar con amor para que otros lo conozcan, amar como él nos ama.

Hoy pedimos la gracia de renovar esa experiencia fundamental de nuestro camino de fe. El llamado de Jesús a compartir el anuncio de la llegada del Reino.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOCUARTA SEMANA
MARTES

Año par

Siembran vientos, recogerán tempestades

Lectura de la profecía de Oseas 8, 4-7.11-13

Así habla el Señor: Entronizaron reyes, pero sin contar conmigo; designaron príncipes, pero sin mi aprobación. Se hicieron ídolos con su plata y su oro, para su propio exterminio. Yo rechazo tu ternero, Samaría; mi ira se ha encendido contra ellos. ¿Hasta cuándo no podrán recobrar la inocencia? Porque ese ternero proviene de Israel: lo hizo un artesano, y no es Dios. Sí, el ternero de Samaría quedará hecho pedazos. Porque siembran vientos, recogerán tempestades.
Tallos sin espiga no produce harina, y si la produce, se la tragarán los extranjeros. Efraím multiplicó los altares para expiar el pecado, pero esos altares le han servido sólo para pecar. Por más que escriba para él mil prescripciones de mi Ley., se las tendría por una cosa extraña.
En cuanto a los sacrificios que me ofrecen, ¡que los inmolen, que se coman la carne! ¡El Señor no los aceptará! Ahora, él se acordará de sus culpas y pedirá cuenta de sus pecados: entonces ellos regresarán a Egipto.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 113b, 3-7ab.8-10

R. Pueblo de Israel, confía en el Señor.

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra,
él hace todo lo que quiere.
Los ídolos, en cambio, son plata y oro,
obra de las manos de los hombres. R.

Tienen boca, pero no hablan,
tienen ojos, pero no ven;
tienen orejas, pero no oyen,
tienen nariz, pero no huelen. R.

Tienen manos, pero no palpan,
tienen pies, pero no caminan;
como ellos serán los que los fabrican,
los que ponen en ellos su confianza. R.

Pueblo de Israel, confía en el Señor:
él es tu ayuda y tu escudo;
familia de Aarón, confía en el Señor:
él es tu ayuda y tu escudo. R.

ALELUIA Jn 10, 14

Aleluia.
Dice el Señor: Yo soy el buen Pastor;
conozco a mis ovejas,
y mis ovejas me conocen a mí.
Aleluia.

EVANGELIO

La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 32-38

En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a Jesús un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: «Jamás se vio nada igual en Israel.» Pero los fariseos decían: «El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios.»
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.»

Palabra del Señor.


Homilía

Esta escena del Evangelio según san Mateo condensa la actividad evangelizadora de Jesús. Recorre todas las ciudades y poblados, buscando que nadie quede privado de la gracia del evangelio. Encuentra resistencia, especialmente, en general, entre las personas más destacadas y algunos grupos religiosos, que sienten perder su poder frente a Él. Constantemente vuelve a tomar contacto con la fuente de sus palabras y obras: la compasión; ese sello característico del obrar de Dios a favor de la humanidad. Finalmente, convoca a otros a que se entusiasmen en la tarea, que compartan su anhelo de dar alivio y consuelo a quienes están fatigados y abatidos.

Se destaca aquí, al comienzo, la curación de un hombre mudo. Como el caso de los ciegos, este hombre está aislado, encerrado en sí mismo. La interpretación de la curación que hacen los fariseos, probablemente es por celos y por temor a perder autoridad frente a la gente, ya que ellos no pueden realizar tales obras. Atribuyen el obrar de Jesús al demonio. Exactamente lo contrario a lo que ocurre realmente. Se dice que el mudo está endemoniado. La acción del demonio es la que lo ha dejado sin palabra. Lo que Jesús hace muestra claramente la acción de Dios. Devuelve la palabra y la capacidad de expresarse y comunicarse. No sólo decir cosas sino, sobre todo, decirse a sí mismo, mostrarse.

Hay silencios que vienen de Dios y nos conducen a Él. Son aquellos que nos hacen serenarnos y tomar contacto con nuestro interior. Nos ayudan a percibir tantos ruidos que nos habitan, para acallarlos y poder escucharlo a Él. Hay otros, como el que señala este pasaje, que son nocivos, que hacen daño o que son fruto de un daño sufrido; son obra del demonio. Tantas personas que han sido heridas en su dignidad por la violencia, los atropellos y los abusos. Todo poder que se usa para beneficio propio sin acoger a los demás lastima y deja a otros en el silencio que aísla.

Pedimos al Señor la gracia de ser liberados por su amor y de deponer toda actitud avasalladora; hacernos eco de su compasión.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOCUARTA SEMANA
LUNES

Año par

Yo te desposaré para siempre

Lectura de la profecía de Oseas 2, 16.17b-18.21-22

Así habla el Señor: Yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón. Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto. Aquel día -oráculo del Señor- tú me llamarás: «Mi Esposo» y ya no me llamarás: «Mi Baal.»
Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 144, 2-9

R. El Señor es bondadoso y compasivo.

Señor, día tras día te bendeciré,
y alabaré tu Nombre sin cesar.
¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:
su grandeza es insondable! R.

Cada generación celebra tus acciones
y le anuncia a las otras tus portentos:
ellas hablan del esplendor de tu gloria,
y yo también cantaré tus maravillas. R.

Ellas publican tus tremendos prodigios
y narran tus grandes proezas;
divulgan el recuerdo de tu inmensa bondad
y cantan alegres por tu victoria. R.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

ALELUIA Cf. 2Tim 1, 10b

Aleluia.
Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte
e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia.
Aleluia.

EVANGELIO

Mi hija acaba de morir, pero ven y vivirá

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 18-26

Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá.» Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré curada.» Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado.» Y desde ese instante la mujer quedó curada.
Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: «Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme.» Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.

Palabra del Señor.


Homilía

En cada milagro o curación que Jesús realiza es importante prestar atención a las particularidades que están presentes en ellos. Allí se nos revela una dimensión o un aspecto de la salvación que Él trae. En este caso se trata de dos acontecimientos entrelazados, la curación de una mujer y la resurrección de una niña.

En la sociedad de la época, las mujeres estaban contadas, por el solo hecho de serlo, entre los más desfavorecidos. Si bien el pueblo judío reconocía su dignidad y la valoraba, fundamentalmente por ser trasmisoras de la vida, el mayor don de Dios, de todos modos les asignaba un rol marginal en el culto y en la vida social.

Se destaca así la acción decidida y enérgica de Jesús en favor de estas dos mujeres. Una indicación clara más sobre lo que hoy diríamos: «toda vida vale». Para el Señor no eran palabras o un slogan sino una realidad bien palpable. Interviene siempre en la realidad sosteniendo, fortaleciendo y alimentando toda vida. Así será hasta el final, en el que se entregará para que nosotros tengamos vida.

Eso se destaca en este pasaje. La mujer que padece hemorragias hace tanto tiempo es alguien que ha ido perdiendo su vida, se ha ido vaciando de ella y no consigue retenerla. Una linda pregunta para esta escena es: ¿en qué se nos va la vida, dejándonos vacíos? La niña, que tiene todo la vida por delante como un desafío, está postrada sin poder ya afrontarla, está muerta. Aquí podríamos pensar: ¿qué desafíos nos parecen imposibles de afrontar?

Ambas toman un contacto estrecho, íntimo con Jesús. La mujer toca su manto, una acción juzgada como imprudente, ya que una mujer no podía tener ese contacto con un maestro. La niña es tomada por Jesús de la mano. Ambas encuentran la fuerza y la vitalidad en Él, reciben de Él la vida que por sí mismas no podían alcanzar. Pedimos nosotros la gracia de mantener ese vínculo estrecho con el Señor, para que nos llene con su vida.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO DECIMOCUARTO

Mira que tu Rey viene humilde hacia ti

Lectura de la profecía de Zacarías 9, 9-10

Así habla el Señor:
¡Alégrate mucho, hija de Sión!
¡Grita de júbilo, hija de Jerusalén!
Mira que tu Rey viene hacia ti;
él es justo y victorioso,
es humilde y está montado sobre un asno,
sobre la cría de un asna.
El suprimirá los carros de Efraím
y los caballos de Jerusalén;
el arco de guerra será suprimido
y proclamará la paz a las naciones.
Su dominio se extenderá de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 144, 1-2. 8-11. 13c-14

R. Bendeciré tu nombre eternamente.

O bien:

Aleluia.

Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey,
y bendeciré tu Nombre eternamente;
día tras día te bendeciré,
y alabaré tu Nombre sin cesar. R.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder. R.

El Señor es fiel en todas sus palabras
y bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que caen
y endereza a los que están encorvados. R.

Si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu,
entonces vivirán

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 9. 11-13

Hermanos:
Ustedes no están animados por la carne sino por el espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo. Y si el Espíritu de Aquél que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes.
Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera carnal. Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivirán.

Palabra de Dios.

ALELUIA Cf. Mt 11, 25

Aleluia.
Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños.
Aleluia.

EVANGELIO

Soy paciente y humilde de corazón

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 11, 25-30

Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

Palabra del Señor.


Homilía

En esta escena del Evangelio según san Mateo vemos a Jesús en un momento de profundo gozo. Las palabras que él ha dirigido a los discípulos y a la multitud y las obras poderosas que ha realizado han movido el corazón de las personas. Ya nadie está igual que antes. Algo ha irrumpido en sus vidas y las ha despertado. Entre ellos, algunos lo rechazan y se mantienen distantes y otros sienten renovarse una esperanza profunda, que los habitaba pero permanecía dormida.

Esa esperanza era la promesa hecha por Dios a su pueblo de un tiempo de paz inaugurado con la llegada de su enviado. Es lo que se describe de modo tan sereno en la primera lectura, tomada de la profecía de Zacarías. Como sabemos, esa imagen se plasmará en el ingreso festivo de Jesús en Jerusalén, que recordamos en la celebración del Domingo de Ramos. El rey manso, montado en el pobre burro, traerá la paz, no por las armas sino al entregar su vida en la cruz. Ese día se proclama esta misma lectura.

Jesús alaba con intensidad a Dios porque se está realizando la obra de la redención y ve cómo la vida de las personas cambia radicalmente en el encuentro con Él. Se conmueve porque son los más necesitados de perdón y compasión, los más lastimados y heridos por la maldad del corazón humano quienes acogen con más amor su presencia. No es de los fuertes, y dominadores la victoria, sino de los frágiles y derrotados. Eso sólo lo puede hacer Dios.

Esta escena es una verdadera experiencia mística de Jesús. Por supuesto no la única pero sí una muy clara, donde se conecta lo visible y lo invisible, lo aparente y lo profundo, lo de los hombres y lo de Dios. Al final de sus palabras, el Señor llega a un punto de éxtasis que parece abrazar a toda la humanidad con un llamado apremiante de compasión. Un grito potente de alcance universal, como el de un enamorado lleno de pasión. ¿Por qué no? Como el de un loco amante que está dispuesto a ir hasta el último rincón del mundo y de la historia para buscar a quienes ama.

Vengan, vengan a mí… Dejemos que esas palabras, pronunciadas constantemente por Jesús, resuenen en nuestro interior. Que podamos contarnos entre aquellos que están afligidos y agobiados, para que podamos encontrar en Él alivio y consuelo.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOTERCERA SEMANA
SÁBADO

Año par

Cambiaré la suerte de mi pueblo
y los plantaré en su propio suelo

Lectura de la profecía de Amós 9, 11-15

Así habla el Señor: Aquel día, yo levantaré la choza derruida de David, repararé sus brechas, restauraré sus ruinas, y la reconstruiré como en los tiempos pasados, para que ellos tomen posesión del resto de Edóm y de todas las naciones que han sido llamadas con mi Nombre -oráculo del Señor que cumplirá todo esto- .
Llegan los días -oráculo del Señor- en que el labrador seguirá de cerca al que siega, y el que vendimia al que siembra. Las montañas harán correr el vino nuevo y destilarán todas las colinas. Yo cambiaré la suerte de mi pueblo Israel; ellos reconstruirán las ciudades devastadas y las habitarán, plantarán viñedos y beberán su vino, cultivarán huertas y comerán sus frutos. Los plantaré en su propio suelo, y nunca más serán arrancados del suelo que yo les di, dice el Señor, tu Dios.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 84, 9. 11-14

R. El Señor promete la paz para su pueblo.

Voy a proclamar lo que dice el Señor:
el Señor promete la paz,
la paz para su pueblo y sus amigos,
y para los que se convierten de corazón. R.

El Amor y la Verdad se encontrarán,
la Justicia y la Paz se abrazarán;
la Verdad brotará de la tierra
y la Justicia mirará desde el cielo. R.

El mismo Señor nos dará sus bienes
y nuestra tierra producirá sus frutos.
La Justicia irá delante de él,
y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

ALELUIA Jn 10, 27

Aleluia.
Dice el Señor: Mis ovejas escuchan mi voz,
yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluia.

EVANGELIO

¿Acaso pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 14-17

Se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?»
Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!»

Palabra del Señor.


Homilía

Las palabras y las obras de Jesús despiertan admiración y cautivan. Pero también generan inquietud, paradójicamente entre personas muy religiosas. En este caso se trata de los discípulos de Juan Bautista. Como ya sabemos, éste había sido un mensajero apasionado de Dios y gozaba de gran estima en el pueblo por la solidez y coherencia de su enseñanza y su vida.

Hay algo en el Señor que parece contradecir lo anunciado por Juan. El Bautista había insistido vehementemente en la necesidad de una vida austera y penitente para reconocer los propios pecados delante de Dios y retomar una vida de acuerdo a su voluntad. El ayuno era la práctica más clara de esa intención. Y debía practicarse continuamente, porque continuamente había motivos de arrepentimiento. Jesús se muestra muy libre frente a esa práctica. Especialmente señala el evangelio su participación en diversas comidas festivas y hasta en banquetes importantes. Aquí da razón de ello.

La relación con Dios que Jesús propone se funda en el vínculo que Él mismo tiene con Dios. Ésta no se basa en el respeto o el temor, que podrían ser justificados, sino en el amor; cuyo contenido es bien definido: la confianza absoluta de ser incondicionalmente aceptado y la correspondencia de ofrecerse totalmente. De ese modo, la relación con Dios es una continua fuente de alegría. Siguiendo la imagen utilizada en estos versículos, se vive de fiesta.

El único motivo para la tristeza es la pérdida de esa relación. Y eso no ocurrirá porque el pecado que podría provocarlo ha sido vencido por Jesús en la cruz. Dios ha entregado a su Hijo para que ese vínculo sea indestructible. De ese modo, la enseñanza de Jesús, el camino que él propone, que es su propia vida, se convierte en un vino nuevo. Quien lo recibe es transformado totalmente, como los odres que necesitan ser nuevos para acoger ese vino.

Pidamos la gracia de vivir la novedad del evangelio y gozar de la fiesta a la que nos invita.



3 de julio
SANTO TOMAS,
apóstol
Fiesta

Estáis edificando sobre los apóstoles,
que son los cimientos

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 2, 19-22

Hermanos:
Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.
En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 116, 1. 2

R. Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.

¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre. R.

ALELUIA Jn 20, 29

Aleluia.
Dice el Señor: «Ahora crees, Tomás, porque me has visto.
¡Felices los que creen sin haber visto!»
Aleluia.

EVANGELIO

¡Señor mío y Dios mío!

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 24-29

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!»
El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré.»
Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.»
Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!»

Palabra del Señor.


Homilía

Hoy se celebra la Fiesta del apóstol santo Tomás. Al leer el evangelio es importante notar que los apóstoles aparecen descriptos como personas muy normales, al punto de mostrar sus miserias, pecados e incoherencias, sin intentar disimularlas. Esto es muy relevante, ya que no se trata de personas extraordinarias, como tocadas por una varita mágica. Todo grupo intenta presentar a sus fundadores como hombres y mujeres fuera de lo común, casi inalcanzables, tratando de dar vigor, así, a su institución.

Los apóstoles son los fundamentos de la Iglesia, sobre los que se construye la comunidad cristiana, como dice la primera lectura, tomada de la Carta a los efesios. Sin embargo, no ocurre nada similar a lo que sucede con otras instituciones. No son sus capacidades o virtudes las que dan solidez a su enseñanza. Estos fundamentos son sólidos porque han sido abrazados y transformados por Dios. Por eso son tan importante para nosotros. A causa de su fragilidad permanecen cercanos a nosotros. En el caso de Tomás se expresa la inseguridad y necesidad de control que toda persona experimenta en algún ámbito de su vida. Esto lo lleva a aislarse, a separarse de la comunidad. Se vuelve frío y calculador. Tal vez ya lo era o tenía una tendencia a serlo, pero se acrecienta con el aislamiento. De ese modo se pone él mismo en el centro. Muy lejos le quedan Dios y los demás.

El único camino para salir de allí es reintegrarse a la Iglesia. Recuperar el lugar que en ella tenía. Nadie se lo quitó, él lo abandonó con su actitud esquiva. En ella puede ver, por la fe, a Jesús. Aún más, puede llegar a tocarlo y ser así, sanado, liberado, perdonado. Soltar el control y dejarse acoger por la comunidad creyente es la oportunidad de salvarse.

Pedimos para cada uno de nosotros la gracia de permanecer unidos a los que tienen fe.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOTERCERA SEMANA
JUEVES

Año par

Ve a profetizar a mi pueblo

Lectura de la profecía de Amós 7, 10-17

Amasías, el sacerdote de Betel, mandó a decir a Jeroboám, rey de Israel: «Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; el país ya no puede tolerar todas sus palabras. Porque él anda diciendo: Jeroboám morirá por la espada e Israel irá al cautiverio lejos de su país.»
Después, Amasías dijo a Amós: «Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí. Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino.»
Amós respondió a Amasías: «Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicomoros; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: «Ve a profetizar a mi pueblo Israel»
Y ahora, escucha la palabra del Señor . Tú dices: «No profeticen contra Israel, no vaticines contra la casa de Isaac» Por eso, dice el Señor : ‘Tu mujer se prostituirá en plena ciudad, tus hijos y tus hijas caerán bajo la espada; tu suelo será repartido con la cuerda, tú mismo morirás en tierra impura e Israel irá al cautiverio lejos de su país.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 18, 8-11

R. Los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos.

La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple. R.

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos. R.

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos. R.

Son más atrayentes que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo del panal. R.

ALELUIA 2Cor 5, 19

Aleluia.
Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo,
confiándonos la palabra de la reconciliación.
Aleluia.

EVANGELIO

Glorificaban a Dios
por haber dado semejante poder a los hombres

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 1-8

Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.»
Algunos escribas pensaron: «Este hombre blasfema.»
Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: «Tus pecados te son perdonados», o «Levántate y camina»? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados – dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.»
El se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.

Palabra del Señor.


Homilía

Hay dos detalles que sobresalen en este milagro. En primer lugar se pone de manifiesto que Jesús se fija en la fe de los hombres que se acercan a él, dando a entender que tiene mucho que ver con lo que va a hacer a continuación. En segundo lugar, el Señor no realiza la curación inmediatamente sino que antes perdona los pecados del paralítico. Ese es el centro de la escena. Ante la sorpresa y resistencia de los escribas, sana al paralítico, mandándole ponerse de pie y volver a su casa llevando la camilla. La curación es, así, expresión de algo más.

Esos detalles nos permiten comprender bien el sentido de los milagros en el evangelio. Están siempre en relación con la fe. Son un vehículo a la fe, es decir, una puerta que se abre para confiar o, también, son a causa de la fe, confirman la confianza que se ha depositado en Dios. Nunca son prodigios aislados, espectáculos al servicio de la curiosidad. Manifiestan el poder que Dios le ha dado a Jesús de intervenir salvíficamente en la realidad a favor de la humanidad. Por eso siempre tienen un trasfondo que se vincula a la gracia. En esta escena se hace explícito. Jesús perdona los pecados del paralítico. No hay enfermedad más dañina y mortal que el pecado. Enferma y mata el corazón. Lo más humano del ser humano.

El paralítico es alguien que está postrado y ya no puede andar por sí mismo. Ponerse de pié y caminar es signo de la resurrección. Como él, nosotros somos puestos ante Jesús por la fe de otros, que conocemos y que no, por la fe de la Iglesia. Confiando en su poder salvador buscamos la gracia de ser perdonados para ponernos de pie por su misericordia y recorrer fortalecidos el camino de la vida.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOTERCERA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

Aleja de mí el bullicio de tus cantos
y que la justicia corra como un torrente inagotable

Lectura de la profecía de Amós 5, 14-15.21-24

Busquen el bien y no el mal, para que tengan vida, y así el Señor, Dios de los ejércitos, estará con ustedes, como ustedes dicen. Aborrezcan el mal, amen el bien, y hagan triunfar el derecho en la Puerta: tal vez el Señor, Dios de los ejércitos, tenga piedad del resto de José. Yo aborrezco, desprecio sus fiestas, y me repugnan sus asambleas. Cuando ustedes me ofrecen holocaustos, no me complazco en sus ofrendas ni miro sus sacrificios de terneros cebados.
Aleja de mí el bullicio de tus cantos, no quiero oír el sonido de tus arpas. Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 49, 7-13. 16b-17

R. Al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios.

Escucha, pueblo mío, yo te hablo;
Israel, voy a alegar contra ti:
yo soy el Señor, tu Dios. R.

No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Pero yo no necesito los novillos de tu casa
ni los cabritos de tus corrales. R.

Porque son mías todas las fieras de la selva,
y también el ganado de las montañas más altas.
Yo conozco los pájaros de los montes
y tengo ante mí todos los animales del campo. R.

Si tuviera hambre, no te lo diría,
porque es mío el mundo y todo lo que hay en él.
¿Acaso voy a comer la carne de los toros
o a beber la sangre de los cabritos? R.

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
y a mencionar mi alianza con tu boca,
tú, que aborreces toda enseñanza
y te despreocupas de mis palabras? R.

ALELUIA Sant 1, 18

Aleluia.
El Padre ha querido engendrarnos
por su Palabra de verdad,
para que seamos como las primicias de su creación.
Aleluia.

EVANGELIO

¿Has venido aquí para atormentar a los demonios antes de tiempo?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 28-34

Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Que quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?»
A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara.» El les dijo: «Vayan.» Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.
Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.

Palabra del Señor.


Homilía

Este pasaje del Evangelio según san Mateo puede resultarnos extraño. Está compuesto por varios elementos que son muy ajenos a nuestra cultura y sensibilidad. El cerdo era considerado por los judíos un animal impuro. Estaba prohibido alimentarse de él. Hasta el día de hoy siguen esta costumbre los más practicantes.

En este relato, la suerte de esos animales contrasta con la de los hombres endemoniados. Con este término se designa a personas que están completamente alienadas. Debemos quitar de nuestra fantasía las imágenes que nos han introducido  as películas de terror y comprender verdaderamente de qué se trata. Alienado está quien vive en constante frenesí por la búsqueda de éxito, dinero, placer, poder, etc. Todo lo que hace al ser humano esclavo lo aliena. Así entendido, el endemoniado podemos verlo mucho más cercano a nosotros, incluso darnos cuenta que podemos ser nosotros mismos.

Se dice de los endemoniados que vivían entre los sepulcros. Es una imagen muy estremecedora pero, nuevamente, no debemos dejarnos distraer por la fantasía. Vivir entre sepulcros es no encontrar vida en nada. Es habitar zonas de muerte. Para eso no hace falta ir al cementerio. Basta ver tantas realidades que existencialmente lo son. Tristemente, muchas veces el seno de la propia familia, los ámbitos de trabajo o los vínculos sociales, los lugares donde gastamos no sólo nuestro dinero y tiempo sino lo mejor de nosotros mismos, sin hallar sosiego.

Jesús obra con poder y les devuelve la vida, los libera del poder del demonio, que los tiene muertos en vida. Se trata del pecado que, aparentemente nos satisface, pero que, en realidad nos esclaviza y aliena. El demonio es arrojado al lugar que le corresponde, lo impuro, los cerdos. Y alcanza el fin que le es propio, la muerte. Los hombres recuperan su integridad y son libres.

Paradójicamente los habitantes de esa ciudad piden al Señor que se marche. Cuando Dios hace el bien, destierra el mal. Y no siempre se está dispuesto a dejarse liberar de la seducción del pecado. Pedimos al corazón de Jesús la gracia de ser alcanzados por su poder liberador.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DECIMOTERCERA SEMANA
MARTES

Año par

El Señor ha hablado, ¿quién no profetizará?

Lectura de la profecía de Amós 3, 1-8; 4, 11-12

Escuchen esta palabra que el Señor pronuncia contra ustedes, israelitas, contra toda la familia que yo hice subir del país de Egipto. Sólo a ustedes los elegí entre todas las familias de la tierra; por eso les haré rendir cuenta de todas sus iniquidades.
¿Van juntos dos hombres sin haberse puesto de acuerdo? ¿Ruge el león en la selva sin tener una presa? ¿Alza la voz el cachorro desde su guarida sin haber cazado nada? ¿Cae el pájaro a tierra sobre una trampa si no hay un cebo? ¿Salta la trampa del suelo sin haber atrapado nada? ¿Suena la trompeta en una ciudad sin que el pueblo se alarme? ¿Sucede una desgracia en la ciudad sin que el Señor la provoque?
Porque el Señor no hace nada sin revelar su secreto a sus servidores los profetas. El león ha rugido: ¿quién no temerá? El Señor ha hablado: ¿quién no profetizará? Yo les envié una catástrofe como la de Sodoma y Gomorra, y ustedes fueron como un tizón salvado del incendio, ¡pero ustedes no han vuelto a mí! -oráculo del Señor- .Por eso, mira cómo voy a tratarte, Israel; y ya que te voy a tratar así, prepárate a enfrentarte con tu Dios, Israel.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 5, 5-8

R. Guíame, Señor, por tu justicia.

Tú no eres un Dios que ama la maldad;
ningún impío será tu huésped,
ni los orgullosos podrán resistir
delante de tu mirada. R.

Tu detestas a los que hacen el mal
y destruyes a los mentirosos.
¡Al hombre sanguinario y traicionero
lo abomina el Señor! R.

Pero yo, por tu inmensa bondad,
llego hasta tu Casa,
y me postro ante tu santo Templo
con profundo temor. R.

ALELUIA Sal 129, 5

Aleluia.
Espero en el Señor y confío en su palabra.
Aleluia.

EVANGELIO

Levantándose, increpó al viento y al mar
y sobrevino una gran calma

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 23-27

Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!»
El les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?» Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?»

Palabra del Señor.


Homilía

A esta altura del Evangelio según san Mateo, los discípulos ya han pasado un tiempo junto a Jesús. Han recibido su enseñanza y han sido testigos de obras en las que manifiesta su poder. Así, han ido estrechado el vínculo con Él. Sin embargo, todavía les permanece velado el misterio más profundo de su persona. Todo eso se percibe en este relato.

Suben a la barca con Jesús, porque Él toma la iniciativa. Esta es la imagen fundante de la Iglesia. La barca de Jesús, a donde sus discípulos se suben para atravesar el mar tempestuoso de la historia en compañía y bajo la guía del maestro. La presencia de Jesús en ella pasa muchas veces desapercibida porque no opera habitualmente de modo extraordinario. Cada vez que lo hace, como aquí, es para sostener la fe que se ha debilitado o se está por perder.

Por eso quedan maravillados. No sólo se disipa el temor que los había paralizado sino que se abre una puerta a una comprensión más honda de la persona de Jesús:»¿Quién es este?». Todos los que formamos parte de la Iglesia, los que atravesamos el mar de la historia en la barca de Jesús, debemos una y otra vez hacernos esa pregunta. Debemos aceptar con humildad que el misterio de Dios siempre nos queda grande. Por más seguridad que hayamos experimentado en nuestro vínculo con él, no podemos poseerlo como un objeto, una suerte de talismán que guardamos en nuestro bolsillo para las ocasiones desfavorables. Paradójicamente no son los momentos de más luz, a veces, sino los de más incertidumbre los que nos empujan a una fe más sólida. Es cuando mejor dispuestos estamos a que Dios nos muestre su rostro y nos salve.



29 de junio
Santos Pedro y Pablo
apóstoles
Solemnidad
Misa del día

Ahora sé que realmente el Señor me libró
de las manos de Herodes

Lectura de los Hechos de los apóstoles 12, 1-11

Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Acimos.»
Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él. La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión.
De pronto, apareció el Angel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Angel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: «¡Levántate rápido!» Entonces las cadenas se le cayeron de las manos. El Angel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después de dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme.»
Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Angel, sino que creía tener una visión. Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Angel se alejó de él.
Pedro, volviendo en sí, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Angel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 33, 2-9

R. El Señor me libró de todos mis temores.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: él me respondió
y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en él se refugian! R.

Está preparada para mí la corona de justicia

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8.17-18

Querido hermano: Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.
Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león. El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

Palabra de Dios.

ALELUIA Mt 16, 18

Aleluia.
Tú eres Pedro,
y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Aleluia.

EVANGELIO

Tú eres Pedro,
y te daré las llaves del Reino de los Cielos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 16, 13-19

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»
Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»
«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

Palabra del Señor.


Homilía

El 29 de junio se celebra la Solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Son las dos figuras más significativas de la Iglesia naciente. A Pedro, Jesús le confió la tarea de conducir la Iglesia, a Pablo, la de llevar el Evangelio hasta el último confín de la Tierra.

La primera lectura refiere un episodio de la vida de Pedro donde se ve claramente la intervención divina a favor suyo. La segunda es una expresión de confianza profunda de Pablo en el amor de Dios, que lo sostiene en la hora de la suprema dificultad. El Evangelio narra la confesión de fe de Pedro que trae aparejada la misión que Jesús le da.

Pedro y Pablo son hombres frágiles y con inconsistencias. Llegan a ser sólidos fundamentos de la primitiva comunidad cristiana por la obra de redención que Dios realiza en ellos. Si recorremos las páginas de los evangelios podremos constatar con mucha evidencia lo común que era Pedro, uno más. Pescador, rudo, temperamental, con virtudes y defectos como cualquiera de nosotros. Aún más nos sorprenderíamos al leer el Libro de los Hechos de los Apóstoles y comprobar que Pablo, a pesar de ser un judío de profunda fe, fue un brutal perseguidor de los cristianos, al punto de aprobar la muerte de ellos, por considerarlos idólatras. Ambos terminan entregando su vida, mueren mártires, por dar testimonio con firmeza y humildad de su fe en Jesús.

Celebrar a estos gigantes de la fe es un estímulo muy grande para nuestro camino espiritual. Dios es capaz de hacer las mismas obras de transformación en nuestra vida, con nosotros. Dejar que su amor nos purifique, nos ilumine, nos perdone y dar testimonio apasionado del evangelio. Es la tarea fundamental de la Iglesia y la alegría más genuina del creyente. Que todos conozcan el amor de Jesús y lo experimenten. Es la gracia que hoy pedimos para cada uno de nosotros por intercesión de san Pedro y san Pablo.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO DECIMOTERCERO

Ése es un santo hombre de Dios

Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 8-11. 14-16a

Un día, Eliseo pasó por Sunám. Había allí una mujer pudiente, que le insistió para que se quedara a comer. Desde entonces, cada vez que pasaba, él iba a comer allí. Ella dijo a su marido: «Mira, me he dado cuenta de que ese que pasa siempre por nuestra casa es un santo hombre de Dios. Vamos a construirle una pequeña habitación en la terraza; le pondremos allí una cama, una mesa, una silla y una lámpara, y así, cuando él venga, tendrá donde alojarse».
Un día Eliseo llegó por allí, se retiró a la habitación de arriba y se acostó. Pero Eliseo insistió: «Entonces, ¿qué se puede hacer por ella?» Guejazí respondió: «Lamentablemente, no tiene un hijo y su marido es viejo». «Llámala», dijo Eliseo. Cuando la llamó, ella se quedó junto a la puerta, y Eliseo le dijo: «El año próximo, para esta misma época, tendrás un hijo en tus brazos».

Palabra de Dios.

SALMO Sal 88, 2-3. 16-19

R. Cantaré eternamente el amor del Señor.

Cantaré eternamente el amor del Señor,
proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
PorqueTtú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente,
mi fidelidad está afianzada en el cielo». R.

¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte!
Ellos caminarán a la luz de tu rostro;
se alegrarán sin cesar en tu Nombre,
serán exaltados a causa de tu justicia. R.

Porque Tú eres su gloria y su fuerza;
con tu favor, acrecientas nuestro poder.
Sí, el Señor es nuestro escudo,
el Santo de Israel es realmente nuestro rey. R.

Por el bautismo, sepultados con él
llevemos una vida nueva

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 6, 3-4, 8-11

Hermanos: ¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva.
Pero si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él. Sabemos que Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre Él. Al morir, él murió al pecado, una vez por todas; y ahora que vive, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

ALELUIA 1Ped 2, 9

Aleluia.
Ustedes, son una raza elegida, un sacerdocio real,
una nación santa, un pueblo adquirido
para anunciar las maravillas de Aquél
que los llamó de las tinieblas a su admirable luz.
Aleluia.

EVANGELIO

El que no toma su cruz no es digno de mí
El que los recibe a ustedes me recibe a mí

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 37-42

Dijo Jesús a sus apóstoles: El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a Aquél que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo. Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa».

Palabra del Señor.


Homilía

En este pasaje del Evangelio según san Mateo, Jesús continúa con las enseñanzas que brinda a sus apóstoles, a quienes eligió para que estén con Él y para enviarlos a predicar. Ellos actuarán en su nombre, por tanto sus palabras y obras deben reflejar con claridad el mensaje del Señor. Lo que digan y hagan tendrá como fundamento lo que esté arraigado en lo profundo de su corazón y su mente. Estas palabras se refieren a ello.

En primer lugar, pareciera haber un «conflicto de intereses» en aquellos que han sido llamados a anunciar la Buena Noticia del Reino. El amor a Jesús, en competencia con los amores humanos más legítimos: los padres, los hijos, la familia. Por supuesto, de ningún modo es así. Dios no necesita competir con nadie por nuestro amor. Al decir «amar más», el Señor se refiere a la libertad que se necesita para amar de verdad. Cuando amamos en serio, no esperamos el reconocimiento o el aplauso, ni siquiera la aprobación de nadie. Lo hacemos en conciencia, porque estamos convencidos, porque hemos decidido entregar nuestra vida, aún cuando nuestros más cercanos no nos acompañen. Quien acepta el hermoso llamado de Jesús a compartir su suerte precisa el mayor grado de libertad para el amor.

Eso queda ratificado por la frase que continúa. En el anuncio del Evangelio se comparte el gozo de Jesús porque se comparte también su cruz. Nuestra vida queda totalmente identificada con la suya. No se trata de simpatizar con Él y su actitud ante la vida, al modo como lo hacen superficialmente muchas personas, sin convertirse en verdaderos discípulos, sino de creer en Él. Esto es, aceptarlo sin condiciones en nuestra vida y entregarnos. Si lo hacemos, experimentaremos lo que dice a continuación. Seremos recibidos como se lo recibiría a Él.

Esto se vincula a la larga historia de personas a quienes Dios llamó para hablar en su nombre y que, quienes escuchaban a Jesús, conocían muy bien. En la persona de los profetas y de los hombres justos, quienes tenían depositada su confianza en Dios, percibían su visita. Es lo que cuenta, por ejemplo, la primera lectura, tomada del Segundo Libro de los Reyes, que ocurrió con el profeta Eliseo y la mujer sunamita. También los discípulos de Jesús, al hablar en su nombre y vivir de acuerdo a su palabra trasmitiremos algo mucho más profundo que palabras y obras buenas, lo haremos presente entre aquellos que lo necesitan.

Pedimos la gracia al, Corazón de Jesús, de aceptar su llamada y vivirla con fidelidad y pasión.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DUODÉCIMA SEMANA
SÁBADO

Año par

¡Invoca al Señor de corazón, gime, hija de Sión!

Lectura del libro de las Lamentaciones 2, 2.10-14.18-19

El Señor devoró sin piedad todas las moradas de Jacob; derribó en su indignación las fortalezas de la hija de Judá; echó por tierra y profanó el reino y sus príncipes. Están sentados en el suelo, silenciosos, los ancianos de la hija de Sión; se han cubierto la cabeza de polvo, se han vestido con un sayal. Dejan caer su cabeza hasta el suelo las vírgenes de Jerusalén.
Mis ojos se deshacen en llanto, me hierven las entrañas; mi bilis se derrama en la tierra por el desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen sus niños y pequeños en las plazas de la ciudad. Ellos preguntan a sus madres: «¿Dónde hay pan y vino?», mientras caen desfallecidos como heridos de muerte en las plazas de la ciudad, exhalando su espíritu en el regazo de sus madres.
¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para poder consolarte, virgen hija de Jerusalén? Porque tu desastre es inmenso como el mar: ¿quién te sanará? Tus profetas te transmitieron visiones falsas e ilusorias. No revelaron tu culpa a fin de cambiar tu suerte, sino que te hicieron vaticinios falsos y engañosos.
¡Invoca al Señor de corazón, gime, hija de Sión! ¡Deja correr tus lágrimas a raudales, de día y de noche: no te concedas descanso, que no repose la pupila de tus ojos! ¡Levántate, y grita durante la noche, cuando comienza la ronda! ¡Derrama tu corazón como agua ante el rostro del Señor ! ¡Eleva tus manos hacia él, por la vida de tus niños pequeños, que desfallecen de hambre en todas las esquinas!

Palabra de Dios.

SALMO Sal 73, 1-7. 20-21

R. No te olvides para siempre de los pobres.

¿Por qué, Señor, nos rechazaste para siempre
y arde tu indignación contra las ovejas de tu rebaño?
Acuérdate de pueblo que adquiriste en otro tiempo,
de la tribu que rescataste para convertirla en tu herencia;
acuérdate de Sión, donde pusiste tu Morada. R.

Vuelve tus pasos hacia esta ruina completa:
todo lo destruyó el enemigo en el Santuario.
Rugieron tus adversarios en el lugar de tu asamblea,
pusieron como señales sus propios estandartes. R.

Alzaron sus hachas como en la espesura de la selva;
destrozaron de un golpe todos los adornos,
los deshicieron con martillos y machetes;
prendieron fuego a tu Santuario,
profanaron, hasta arrasarla, la Morada de tu Nombre. R.

Ten presente tu alianza,
porque todos los rincones del país
están repletos de violencia.
Que el débil no retroceda lleno de confusión,
que el pobre y el oprimido alaben tu Nombre. R.

ALELUIA Mt 8, 17

Aleluia.
Cristo tomó nuestras debilidades
y cargó sobre sí nuestras enfermedades.
Aleluia.

EVANGELIO

Muchos vendrán de Oriente y de Occidente,
y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 5-17

Al entrar en Cafarnaún, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente.» Jesús le dijo: «Yo mismo iré a curarlo.»
Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: «Ve», él va, y a otro: «Ven», él viene; y cuando digo a mi sirviente: «Tienes que hacer esto», él lo hace.»
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes.» Y Jesús dijo al centurión: «Ve, y que suceda como has creído.» Y el sirviente se curó en ese mismo momento.
Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

Palabra del Señor.


Homilía

Cafarnaún es una pequeña ciudad costera donde Jesús va a residir durante los tres años de su vida pública, en la casa de Pedro. Al concluir su enseñanza, bajando de la montaña, el Señor se establece allí. En el camino, luego del leproso, es interceptado por un centurión romano, un pagano que está también objetivamente fuera de la Alianza de amor entre Dios y su pueblo.

Sin embargo, en este hombre, Jesús descubrirá una fe tan profunda que quedará admirado y, mostrando su verdadera condición humana, comenzará a entender que su misión debe ir más allá de las fronteras culturales y religiosas del pueblo judío. El cumplimiento de la promesa de Dios consistirá en el alcance universal de la salvación. Como en otros pasajes de la Palabra de Dios, vemos aquí, claramente, que la revelación de Dios es pedagógicamente progresiva. Va develando su misterio en la historia, hasta alcanzar su plenitud en Jesús.

Finalmente Jesús se establece en casa de Pedro, donde sanará a la suegra de este. Lo que ocurre con ella es, de algún modo, el arquetipo de toda curación que realiza el Señor. Las curaciones son siempre signo de la corriente de vida que tiene su fuente en Dios. Quien goza de esa experiencia recupera la vitalidad y la despliega de distintas maneras, en este caso, poniéndose inmediatamente a servir. Podríamos decir. Ha sido sanado para sanar. Hemos sido amados para amar. Por eso, las curaciones serán, junto con la predicación, el modo concreto en que Jesús mostrará la llegada del Reino de Dios. Sólo puede enseñar con esa autoridad y dar vida con ese poder, aquel que viene de Dios



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DUODÉCIMA SEMANA
VIERNES

Año par

Judá fue deportado lejos de su tierra

Lectura del segundo libro de los Reyes 25, 1-12

El noveno año del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén; acampó frente a la ciudad y la cercaron con una empalizada. La ciudad estuvo bajo el asedio hasta el año undécimo del rey Sedecías.
En el cuarto mes, el día nueve del mes, mientras apretaba el hambre en la ciudad y no había más pan para la gente del país, se abrió una brecha en la ciudad. Entonces huyeron todos los hombres de guerra, saliendo de la ciudad durante la noche, por el camino de la Puerta entre las dos murallas, que está cerca del jardín del rey; y mientras los caldeos rodeaban la ciudad, ellos tomaron por el camino de la Arabá. Las tropas de los caldeos persiguieron al rey, y lo alcanzaron en las estepas de Jericó, donde se desbandó todo su ejército. Los caldeos capturaron al rey y lo hicieron subir hasta Riblá, ante el rey de Babilonia, y este dictó sentencia contra él. Los hijos de Sedecías fueron degollados ante sus propios ojos. A Sedecías le sacó los ojos, lo ató con una doble cadena de bronce y lo llevó a Babilonia.
El día siete del quinto mes -era el decimonoveno año de Nabucodonosor, rey de Babilonia- Nebuzaradán, comandante de la guardia, que prestaba servicio ante el rey de Babilonia, entró en Jerusalén. Incendió la Casa del Señor, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén, y prendió fuego a todas las casa de los nobles. Después, el ejército de los caldeos que estaba con el comandante de la guardia derribó las murallas que rodeaban a Jerusalén.
Nebuzaradán, el comandante de la guardia, deportó a toda la población que había quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de los artesanos. Pero dejó una parte de la gente pobre del país como viñadores y cultivadores.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 136, 1-6

R. Que la lengua se me pegue al paladar
si no me acordara de ti.

Junto a los ríos de Babilonia,
nos sentábamos a llorar,
acordándonos de Sión.
En los sauces de las orillas
teníamos colgadas nuestras cítaras. R.

Allí nuestros carceleros
nos pedían cantos,
y nuestros opresores, alegría:
«¡Canten para nosotros un canto de Sión!» R.

¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor
en tierra extranjera?
Si me olvidara de ti, Jerusalén,
que se paralice mi mano derecha. R.

Que la lengua se me pegue al paladar
si no me acordara de ti,
si no pusiera a Jerusalén
por encima de todas mis alegrías. R.

ALELUIA Mt 8, 17

Aleluia.
Cristo tomó nuestras debilidades
y cargó sobre sí nuestras enfermedades.
Aleluia.

EVANGELIO

Si quieres, puedes purificarme

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 1-4

Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: «Señor, si quieres, puedes purificarme.» Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado.» Y al instante quedó purificado de su lepra.
Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio.»

Palabra del Señor.


Homilía

Con la enseñanza sobre construir sólidamente la vida, como una casa sobre la roca, concluyó el Sermón de la Montaña, que abarcó los capítulos 5, 6 y 7 del Evangelio según san Mateo. Al comenzar el capítulo 8, Jesús desciende de la montaña y comienza a ratificar con obras su enseñanza.

En este primer encuentro se halla ante un leproso, alguien que, por su condición, estaba totalmente excluido de la comunidad. No podía participar de la vida social y tampoco de la religiosa. Estaba verdaderamente solo, aislado. Como mucho, debía conformarse con compartir sus días con otros que padecían el mismo mal, pero conservando una importante distancia del resto de las personas.

No es difícil imaginar la carga de angustia y frustración que las personas con tal afección vivían. Estar hecho para la comunión y tener que permanecer irremediablemente separado. Se agregaba a esto el miedo que los demás les tenían e, incluso, el desprecio. Muchos consideraban esta enfermedad como un castigo por el mal realizado. Eran así, oficialmente, pecadores.

Por eso Jesús, al compadecerse, no sólo lo cura. Le manda que realice lo que estaba mandado en la ley ante el caso de haber sido sanado. Debía entregarse una ofrenda y el sacerdote corroboraba que la enfermedad ya no existiera. Así se recuperaba la plena comunión. Las palabras de Jesús «lo quiero», manifiestan su compasión y su poder. Tal es el amor que nos tiene que no se conforma con aliviarnos, nos restablece completamente en nuestra dignidad.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DUODÉCIMA SEMANA
JUEVES

Año par

El rey de Babilonia deportó a Babilonia a Joaquín
y a todos los guerreros del país

Lectura del segundo libro de los Reyes 24, 8-17

Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, y era de Jerusalén. El hizo lo que es malo a los ojos del Señor, tal como lo había hecho su padre.
En aquel tiempo, los servidores de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén, y la ciudad quedó sitiada. Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a la ciudad mientras sus servidores la sitiaban, y Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia junto con su madre, sus servidores, sus príncipes y sus eunucos. El rey de Babilonia los tomó prisioneros en el año octavo de su reinado. Luego retiró de allí todos los tesoros de la Casa del Señor y los tesoros de la casa del rey, y rompió todos los objetos que Salomón, rey de Judá, había hecho para la Casa del Señor, como lo había anunciado el Señor. Deportó a todo Jerusalén, a todos los jefes y a toda la gente rica -diez mil deportados- además de todos los herreros y cerrajeros: sólo quedó la gente más pobre del país. Deportó a Joaquín a Babilonia; y también llevó deportados de Jerusalén a Babilonia a la madre y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los grandes del país. A todos los guerreros -en número de siete mil- a los herreros y cerrajeros -en número de mil- todos aptos para la guerra, el rey de Babilonia los llevó deportados a su país. El rey de Babilonia designó rey, en lugar de Joaquín, a su tío Matanías, a quien le cambió el nombre por el de Sedecías.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 78, 1-2. 3-5. 8. 9 (R.: 9b)

R. Líbranos, Señor, a causa de tu Nombre.

Señor, los paganos invadieron tu herencia,
profanaron tu santo Templo,
hicieron de Jerusalén un montón de ruinas;
dieron los cadáveres de tus servidores
como pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra. R.

Derramaron su sangre como agua
alrededor de Jerusalén,
y nadie les daba sepultura.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre?
¿Arderán tus celos como un fuego? R.

No recuerdes para nuestro mal
las culpas de otros tiempos;
compadécete pronto de nosotros,
porque estamos totalmente abatidos. R.

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu Nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados,
a causa de tu Nombre. R.

ALELUIA Jn 14, 23

Aleluia.
Dice el Señor: El que me ama será fiel a mi palabra,
y mi Padre lo amará e iremos a él.
Aleluia.

EVANGELIO

La casa edificada sobre roca
y la casa edificada sobre arena

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 21-29

Jesús dijo a sus discípulos: «No son los que me dicen: «Señor, Señor», los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: «Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?» Entonces yo les manifestaré: «Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal.»
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.»
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

Palabra del Señor.


Homilía

Con estas palabras de Jesús nos introducimos en una realidad muy presente en nuestra vida cotidiana. La correlación entre lo que decimos y lo que hacemos; la solidez que poseen o no nuestras palabras.

Hay personas que son muy elocuentes al hablar y despiertan interés e, incluso, admiración por lo que dicen; conmueven, llegan al corazón, movilizan a su auditorio.Es estimulante para nuestro propio camino cuando comprobamos que lo que esa persona dice se ve realmente reflejado en su vida. Palabras y obras son una unidad. Por el contrario, es una gran desilusión y hasta se transforma a veces en un obstáculo cuando la vida de esa persona contradice sus palabras. Nos deja una sensación de estafa y vacío.

Necesitamos escuchar palabras que nos orienten en la vida. Dios nos ha dado a su Hijo, que es la Palabra hecha carne, lenguaje humano, para que podamos comprender su mensaje de salvación. Aceptarlo le da un rumbo seguro a nuestro peregrinar. Pero debemos ser conscientes que recibir su palabra no es solamente escucharla y dejar que nos cautive sino, sobre todo, permitir que nos transforme. Que nos lleve a ser mejores de lo que somos. Para eso tenemos que estar dispuestos a que esa palabra nos cuestione y nos haga cambiar.

Cuando hablamos de nuestra fe, del amor, del servicio, de la entrega, etc. es necesario que sean nuestras obras las que certifiquen nuestras palabras. Es la gran diferencia entre quien se toma el trabajo de cavar hondo para apoyar su casa sobre la roca firme y aquel que construye rápidamente sobre lo inestable de la superficie.



24 de junio
EL NACIMIENTO DE JUAN BAUTISTA
Solemnidad
Misa del día

Yo te destino a ser la luz de las naciones

Lectura del libro del profeta Isaías 49, 1-6

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. El me dijo: «Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré.» Pero yo dije: «En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza.» Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. El dice: «Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 138, 1-3. 13-15

R. Te doy gracias porque fui formado
de manera tan admirable.

Señor, tú me sondeas y me conoces,
tú sabes si me siento o me levanto;
de lejos percibes lo que pienso,
te das cuenta si camino o si descanso,
y todos mis pasos te son familiares. R.

Tú creaste mis entrañas,
me plasmaste en el seno de mi madre:
te doy gracias porque fui formado
de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras! R.

Tú conocías hasta el fondo de mi alma
y nada de mi ser se te ocultaba,
cuando yo era formado en lo secreto,
cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

Juan había predicado como preparación a la venida de Cristo

Lectura de los Hechos de los apóstoles 13, 22-26

Pablo decía: «Cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi oluntad. De la descendencia de David hizo surgir para Israel un Salvador, qué es Jesús. Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: «Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias». Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios.»

Palabra de Dios.

ALELUIA Cf. Lc 1, 76

Aleluia.
Tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo;
irás delante del Señor preparando sus caminos.
Aleluia.

EVANGELIO

Su nombre es Juan

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 57-66. 80

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan.» Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.» Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan.»
Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

Palabra del Señor.


Homilía

San Juan Bautista ocupa un lugar destacado en la Historia de la Salvación, por eso la Iglesia celebra, además de su martirio (29 de agosto), también su nacimiento, en el día de hoy. Su figura es central porque marca un punto de inflexión entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Su vida y su predicación son, por un lado, un llamado apasionado a volver a la fidelidad a Dios, expresada en el cumplimiento de la Antigua Alianza y, por otro, una preparación a la inminente venida de Jesús, que consumará la Nueva y Definitiva Alianza.

En el Evangelio según san Lucas aparece especialmente retratada la correspondencia entre la vida de Juan y la de Jesús. Ambos son engendrados a partir de un anuncio divino y nacen de una manera fuera de lo común, con una clara intervención de Dios. Todo lo que Juan haga y diga dispondrá la mente y el corazón de quienes traten con él al encuentro con Jesús. Su misión empezará a terminar cuando el Señor entre en el agua del Jordán para ser bautizado por él. En ese momento comenzará a darse el paso de la preparación y la espera al cumplimiento. Definitivamente quedará realizada cuando sea martirizado por permanecer fiel a Dios. También allí su entrega será un anticipo de lo que vivirá Jesús.

Celebrar el nacimiento de san Juan Bautista nos hace caer en la cuenta de algo que muchas veces pasamos de largo los cristianos, a lo que no le damos la suficiente relevancia. Nuestra fe hunde profundamente sus raíces en la Antigua Alianza, hecha por Dios con el Pueblo de Israel, cuando lo liberó de la esclavitud en Egipto y le dio la Ley como guía para su vida. Todo lo que narra el Antiguo Testamento no es cosa simplemente del pasado, algo superado y que ha quedado obsoleto. Es parte constitutiva de nuestra fe.

Es muy simplista y errado decir que el Dios del Antiguo Testamento es distante y el del Nuevo, cercano. Aquél juez, éste misericordioso. A lo largo de todo ese largo tiempo Dios se ha ido revelando paulatinamente, ha ido mostrando su rostro, dejando ver su misterio. La encarnación del Hijo de Dios, su vida, su mensaje, su pasión, muerte y resurrección no son un acontecimiento disruptivo, dan cumplimiento a la promesa que Dios había hecho a su pueblo. Jesús, Dios hecho hombre, asume toda la historia de la Salvación y la lleva a su plenitud.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DUODÉCIMA SEMANA
MARTES

Año par

Yo protegeré a esta ciudad para salvarla,
por mi honor y el de David

Lectura del segundo libro de los Reyes 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36

Senaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle: «Hablen así a Ezequías, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confías, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. Tú has oído, seguramente, lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los países, al consagrarlos al exterminio total. ¿Y tú te vas a librar?
Ezequías tomó la carta de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la Casa del Señor, la desplegó delante del Señor y oró, diciendo: «Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines: tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente. Es verdad, Señor, que los reyes de Asiria han arrasado todas las naciones y sus territorios. Ellos han arrojado sus dioses al fuego, porque no son dioses, sino obra de las manos del hombre, nada más que madera y piedra. Por eso los hicieron desaparecer. Pero ahora, Señor, Dios nuestro, ¡sálvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que tú solo, Señor, eres Dios!»
Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: «Así habla el Señor, Dios de Israel: Tú me has dirigido una súplica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado. Esta es la palabra que el Señor ha pronunciado contra él: Te desprecia, se burla de ti, la virgen hija de Sión; a tus espaldas mueve la cabeza la hija de Jerusalén. Porque de Jerusalén saldrá un resto, y del monte Sión, algunos sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto. Por eso, así habla el Señor acerca del rey de Asiria: El no entrará en esta ciudad, ni le lanzará una flecha; no la enfrentará con el escudo, ni le levantará contra ella un terraplén. Se volverá por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad -oráculo del Señor-. Yo protegeré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor.»
Aquella misma noche, el Angel del Señor salió e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, emprendió el regreso y se quedó en Nínive.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 47, 2-3a. 3b-4. 10-11 (R.: cf. 9d)

R. Dios afianzó para siempre su Ciudad.

El Señor es grande y digno de alabanza,
en la Ciudad de nuestro Dios.
Su santa Montaña, la altura más hermosa,
es la alegría de toda la tierra. R.

La Montaña de Sión, la Morada de Dios,
es la Ciudad del gran Rey:
el Señor se manifestó como un baluarte
en medio de sus palacios. R.

Nosotros evocamos tu misericordia
en medio de tu Templo, Señor.
Tu alabanza, lo mismo que tu renombre,
llega hasta los confines de la tierra;
tu derecha está llena de justicia. R.

ALELUIA Jn 8, 12

Aleluia.
Dice el Señor: Yo soy la luz del mundo;
el que me sigue tendrá la luz de la Vida.
Aleluia.

EVANGELIO

Todo lo que deseáis que los demás hagan por vosotros,
hacedlo por ellos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 6. 12-14

Jesús dijo a sus discípulos: No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y
estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

Palabra del Señor.


Homilía

Este pasaje del Evangelio según san Mateo puede resultarnos difícil de comprender ya que reúne tres enseñanzas que, en principio, no tienen conexión entre sí. Finalmente se revelan como indicaciones precisas sobre cómo recorrer el camino de la vida.

En primer lugar se hace referencia a cosas sagradas que se dan a los perros y perlas que se arrojan a los cerdos. Perros llamaban los judíos a los paganos, es decir, a aquellos que no pertenecían al pueblo de Israel y, por lo tanto, no vivían de acuerdo a la Ley de Dios. El cerdo fue considerado siempre -y aún lo es- un animal impuro entre los judíos. Podríamos entender que, con estas palabras, Jesús advierte a sus discípulos que no confíen lo más valioso de sí mismos más que a Dios, que no pongan su esperanza más que en Él. Realidades que aparecen a primera vista atractivas y que nos entusiasman (la vida cómoda, el lujo, el dinero, el poder, la magia, etc.) muestran a la larga su falta de solidez y se nos vuelven en contra. Nos hacen daño y nos dejan vacíos.

En segundo lugar señala un modo muy sencillo y concreto para alcanzar la felicidad. Todas las necesidades o anhelos que experimentamos en nosotros (ser reconocidos, valorados, que se nos agradezca, que se nos tenga paciencia y perdone, etc.) son una orientación clara para saber cómo amar. Dejar de mirarnos el ombligo y brindar, con sinceridad, lo mejor de nosotros a los demás.

En último lugar nos brinda una imagen simple y profunda. Si la puerta por la que debemos pasar es muy amplia no necesitamos prestar demasiada atención para atravesarla; en cambio, si es estrecha, tendremos que estar atentos para poder llegar a nuestro objetivo. Vivir con sentido, no perder nuestro tiempo en vano, es algo que demanda toda nuestra energía y por lo cual vale la pena esforzarse. Los que viven distraídos y simplemente dejándose llevar se pierden, quienes toman la vida en sus manos y se hacen cargo de ella alcanzan la Vida verdadera.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DUODÉCIMA SEMANA
LUNES

Año par

El Señor arrojó a Israel lejos de su presencia

Lectura del segundo libro de los Reyes 17, 5-8.13-15a.18

Salmanasar, rey de Asiria, invadió todo el país, subió contra Samaría y la sitió durante tres años. En el noveno año de Oseas, el rey de Asiria conquistó Samaría y deportó a los israelitas a Asiria. Los estableció en Jalaj y sobre el Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de Media.
Esto sucedió porque los israelitas pecaron contra el Señor, su Dios, que los había hecho subir del país de Egipto, librándolos del poder del Faraón, rey de Egipto, y porque habían venerado a otros dioses. Ellos imitaron las costumbres de las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas, y las que habían introducido los reyes de Israel.
El Señor había advertido solemnemente a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y videntes, diciendo: «Vuelvan de su mala conducta y observen mis mandamientos y mis preceptos, conforme a toda la Ley que prescribí a sus padres y que transmití por medio de mis servidores los profetas.»
Pero ellos no escucharon, y se obstinaron como sus padres, que no creyeron en el Señor, su Dios. Rechazaron sus preceptos y la alianza que el Señor había hecho con sus padres, sin tener en cuenta sus advertencias.
El Señor se irritó tanto contra Israel, que lo arrojó lejos de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 59, 3-5.12-14 (R.: 7a)

R. Señor, sálvanos con tu poder, respóndenos.

¡Tú nos has rechazado, Señor, nos has deshecho!
Estabas irritado: ¡vuélvete a nosotros! R.

Hiciste temblar la tierra, la agrietaste:
repara sus grietas, porque se desmorona.
Impusiste a tu pueblo una dura prueba,
nos hiciste beber un vino embriagador. R.

Tú, Señor, nos has rechazado
y ya no sales con nuestro ejército.
Danos tu ayuda contra el adversario,
porque es inútil el auxilio de los hombres.
Con Dios alcanzaremos la victoria
y él aplastará a nuestros enemigos. R.

ALELUIA Heb 4, 12

Aleluia.
La Palabra de Dios es viva y eficaz;
discierne los pensamientos
y las intenciones del corazón.
Aleluia.

EVANGELIO

Saca primero la viga de tu ojo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 1-5

Jesús dijo a sus discípulos: No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Palabra del Señor.


Homilía

A través de estas enseñanzas Jesús señala algo que está muy presente en nuestra vida cotidiana: la manera en que miramos a los demás y nos miramos a nosotros mismos. El juicio es precisamente eso, mirar una realidad sopesándola en nuestro interior, para luego tomar una decisión: es bueno, es malo, lo hago, no lo hago, etc. Cuando se trata de personas, nuestro juicio ubica a quien juzgamos de un lado o de otro. De algún modo, al juzgar, clasificamos.

Los juicios son necesarios en la vida. Es importante saber si una situación me es conveniente o no, si una persona es digna de mi confianza o no. Cuando Jesús habla aquí del juicio no nos está proponiendo una actitud pasiva y desinteresada; simplemente dejar que las cosas ocurran y que las personas hagan con nosotros lo que les parezca. No se trata de eso.

El Señor nos llama a ser conscientes y responsables de lo que decimos sobre otro. ¿Verdaderamente conocemos a esa persona? ¿Cuán certero es el conocimiento que tenemos de ella, sus circunstancias, sus motivaciones, sus condicionamientos? Con el ejemplo de la viga y la paja se nos advierte que está en nuestra naturaleza humana herida por el pecado la tendencia a descubrir afuera (en los otros) lo que no nos gusta ver adentro (en nosotros mismos).

Pedimos la gracia al Corazón de Jesús, de mirar y mirarnos como Él lo hace. Con un corazón manso, humilde y compasivo. Que la medida de nuestros juicios sea la de su inmensa misericordia.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
DOMINGO DUODÉCIMO

Libró la vida del indigente
del poder de los malhechores

Lectura del libro del profeta Jeremías 20, 10-13

Dijo el profeta Jeremías:

Oía los rumores de la gente: «¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos!» Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída:
«Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza».
Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable. Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa.
¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque Él libró la vida del indigente del poder de los malhechores!

Palabra de Dios.

SALMO Sal 68, 8-10.14.17.33-35

R. Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor.

Por ti he soportado afrentas
y la vergüenza cubrió mi rostro;
me convertí en un extraño para mis hermanos,
fui un extranjero para los hijos de mi madre:
porque el celo de tu Casa me devora,
y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

Pero mi oración sube hasta ti, Señor,
en el momento favorable:
respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,
sálvame, por tu fidelidad.
Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor,
por tu gran compasión vuélvete a mí. R.

Que lo vean los humildes y se alegren,
que vivan los que buscan al Señor:
porque el Señor escucha a los pobres
y no desprecia a sus cautivos.
Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar,
y todos los seres que se mueven en ellos. R.

No hay proporción entre el don y la falta

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 5, 12-15

Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. En efecto, el pecado ya estaba en el mundo, antes de la Ley, pero cuando no hay Ley, el pecado no se tiene en cuenta. Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso en aquellos que no habían pecado, cometiendo una transgresión semejante a la de Adán, que es figura del que debía venir.
Pero no hay proporción entre el don y la falta. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos.

Palabra de Dios.

ALELUIA Jn 15, 26b. 27a

Aleluia.
«El Espíritu de la Verdad dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio», dice el Señor.
Aleluia.

EVANGELIO

No temáis a los que matan el cuerpo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 26-33

Jesús dijo a sus apóstoles: No teman a los hombres. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.
No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.
Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.

Palabra del Señor.


Homilía

A partir de este domingo (XII° Durante el Año), terminado el Tiempo Pascual y pasadas las celebraciones de la Santísima Trinidad y Corpus Christi vinculadas a él, retomamos la lectura semicontinuada del Evangelio según san Mateo. Así será a lo largo de todo el Tiempo Durante el Año, hasta el final de este año litúrgico y el comienzo del nuevo, con la llegada del Adviento.

Nos encontramos en medio de las enseñanzas que Jesús da a los apóstoles que ha elegido para que estén con él y para enviarlos a predicar. En esta oportunidad aborda un tema conocido por ellos y que es causa de un posible fracaso en su tarea: el que habla verdaderamente en nombre de Dios sufre irremediablemente a causa de ello.

Lógicamente esta perspectiva genera inquietud y temor. El mensaje del evangelio es fuente de vida, pero aceptarlo implica dejarse transformar por él. Y eso cuesta y, muchas veces, genera resistencia. Esa resistencia es el pecado que echa raíces en el corazón humano. Por eso, en algunas oportunidades, se rechaza con violencia. Lo que puede sucederle a los apóstoles es lo que vivirá Jesús y es lo que han vivido ya los profetas a quienes Dios confió su palabra y la tarea de comunicarla al pueblo.

De ahí que Jesús les proponga como camino la confianza absoluta en la providencia de Dios. Su tarea no es una aventura aislada y titánica, que precisa de la fuerza de un superhéroe para llevarla a cabo. Anunciar el evangelio es entrar en esa corriente de amor que tiene su origen en Dios y atraviesa toda la historia.

Sin duda que es entendible temer la muerte o la persecución, pero mucho más se debe temer una vida sin sentido, vacía, cómoda, carente de preocupaciones pero al mismo tiempo de compromisos reales en el amor. Fuimos hechos para amar y aquel que ama está dispuesto a sufrir por aquellos que ama. ¿O no es lo que late en el corazón de un padre, de una madre, de un enamorado, de un amigo?

Nuestra vida está en manos de Dios, por eso no tenemos nada que temer. No sobrevolamos la historia, nos hundimos en ella, con los pies bien apoyados en la tierra pero nuestro corazón elevado al cielo. Sabemos que no estamos solos, que la última palabra la tiene Jesús, quien, con amor apasionado, hablará por nosotros ante Dios. Pidamos la gracia de permanecer siempre fieles a Él y de dar testimonio con la misma pasión.



EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Desbordo de alegría en el Señor

Lectura del libro del profeta Isaías 61, 9-11

La descendencia de mi pueblo será conocida entre las naciones, y sus vástagos, en medio de los pueblos: todos los que los vean, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor.
Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas. Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.

Palabra de Dios.

SALMO 1Sam 2, 1. 4-5. 6-7. 8abcd (R.: cf. 1a)

R. Mi corazón se regocija en el Señor, mi salvador.

Mi corazón se regocija en el Señor,
tengo la frente erguida gracias a mi Dios.
Mi boca se ríe de mis enemigos,
porque tu salvación me ha llenado de alegría. R.

El arco de los valientes se ha quebrado,
y los vacilantes se ciñen de vigor;
los satisfechos se contratan por un pedazo de pan,
y los hambrientos dejan de fatigarse;
la mujer estéril da a luz siete veces,
y la madre de muchos hijos se marchita. R.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el Abismo y levanta de él.
El Señor da la pobreza y la riqueza,
humilla y también enaltece. R.

El levanta del polvo al desvalido
y alza al pobre de la miseria,
para hacerlos sentar con los príncipes
y darles en herencia un trono de gloria. R.

ALELUIA Cf. Lc 2, 19

Feliz la Virgen María,
que conservaba la Palabra de Dios
y la meditaba en su corazón.

EVANGELIO

Conservaba estas cosas en el corazón

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 41-51

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.
Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.
Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?» Ellos no entendieron lo que les decía.
El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

Palabra del Señor.


Homilía

El día sábado, siguiendo una antigua tradición, se venera de un modo especial a la santísima Virgen María. Hoy, especialmente, la celebramos bajo la advocación del Inmaculado Corazón de María, en clara relación a la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que celebramos ayer. Toda la belleza que la Virgen tiene, su poder de intercesión y la relevancia que le damos en nuestro camino de fe, le vienen de su íntima relación con Jesús. Porque el Corazón de Jesús es Sagrado, el de la Virgen es Inmaculado.

Al contemplar esta escena del Evangelio según san Lucas se percibe con claridad cómo es ese Corazón Inmaculado. Por un lado, vive con espontánea naturalidad lo que ocurre con su hijo. Confiada pero atenta, protectora pero sin controlar. Favoreciendo y posibilitando su crecimiento. Ante la pérdida de Jesús experimenta angustia y desconcierto y, finalmente, un profundo alivio al encontrarlo. Por otro lado, no deja que todo se reduzca a su interpretación, se abre al misterio de Dios, que se le manifiesta en aquello que no conoce de su propio hijo. Por eso, «conservaba estas cosas en su corazón». No se trata de quedarse con dudas o guardar con recelo para luego proceder con astucia ante nuevas situaciones. Conservar en el corazón es sinónimo de meditar con fe. Dejar que el conocimiento sea iluminado por la sabiduría de Dios.

En este día pedimos a María que nos introduzca en su Inmaculado Corazón. Para que, más allá de las luchas y dificultades de cada día, podamos, desde allí, mirar nuestra vida a la luz del misterio de Dios.



Viernes siguiente al segundo domingo de Pentecostés
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Solemnidad
Año A

1 El Señor se prendó de vosotros y os eligió

Lectura del libro del Deuteronomio 7, 6-11

Moisés habló al pueblo diciendo: «Tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios: él te eligió para que fueras su pueblo y su propiedad exclusiva entre todos los pueblos de la tierra. El Señor se prendó de ustedes y los eligió, no porque sean el más numeroso de todos los pueblos. Al contrario, tú eres el más insignificante de todos. Pero por el amor que les tiene, y para cumplir el juramento que hizo a tus padres, el Señor los hizo salir de Egipto con mano poderosa, y los libró de la esclavitud y del poder del Faraón, rey de Egipto. Reconoce, entonces, que el Señor, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel, que a lo largo de mil generaciones, mantiene su alianza y su fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos; pero que no tarda en dar su merecido a aquel que lo aborrece, a él mismo en persona, haciéndolo desaparecer. Por eso, observa los mandamientos, los preceptos y las leyes que hoy te ordeno poner
en práctica.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 10 (R.: cf. 17)

R. El amor del Señor a los que lo temen
permanece para siempre.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios. R.

El perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura. R.

El Señor hace obras de justicia
y otorga el derecho a los oprimidos;
él mostró sus caminos a Moisés
y sus proezas al pueblo de Israel. R.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

2 Dios nos amó primero

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan ; 4, 7-16

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.
Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros. La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo.
El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.

Palabra de Dios.

ALELUIA Mt 11, 29ab

Aleluia.
Carguen sobre ustedes mi yugo
y aprendan de mí,
porque soy paciente y humilde de corazón.
Aleluia.

EVANGELIO

Soy paciente y humilde de corazón

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 11, 25-30

Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.»

Palabra del Señor.


Homilía

El viernes siguiente a la Solemnidad de Corpus Christi se celebra al Sagrado Corazón de Jesús. Aquel que se quedó presente en la Eucaristía nos atrae a su corazón humano y divino para, como dice la famosa letanía, hacer nuestro corazón semejante al suyo.

El corazón designa en la cultura hebrea no sólo la fuente de los sentimientos, como en la nuestra, sino también de los pensamientos. En él se nuclea lo propiamente humano del hombre. En el caso de Jesús es, además la puerta de entrada a su naturaleza divina. Nos ama con un corazón verdaderamente humano y plenamente divino.

Se nos ofrece como lugar existencial de descanso, refugio y sanación. También como escuela para el aprendizaje del arte de amar. Jesús dice: «Vengan a mí…, aprendan de mí…». El alivio que promete no es superficial sino consecuencia de haber asumido sobre sí nuestras dolencias y haberlas redimido en la cruz. La firmeza de su amor se asienta en la realidad de que ha vencido a la muerte con la resurrección. Por eso podemos repetir con absoluta seguridad, especialmente cuando estamos afligidos y agobiados: «Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío».



TIEMPO DURANTE EL AÑO
UNDÉCIMA SEMANA
JUEVES

Año par

Cuando Elías fue llevado en un torbellino,
Eliseo quedó lleno de su espíritu

Lectura del libro del Eclesiástico 48, 1-14

Después surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha. El atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó. Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto. ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?
Tú despertaste a un hombre de la muerte y de la morada de los muertos, por la palabra de Altísimo. Tú precipitaste a reyes en la ruina y arrojaste de su lecho a hombres insignes; tú escuchaste un reproche en el Sinaí y en el Horeb una sentencia de condenación; tú ungiste reyes para ejercer la venganza y profetas para ser tu sucesores; tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego. De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob.
¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida! Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo. Nada era demasiado difícil para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo. En su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7 (R.: 12a)

R. Alégrense, justos, en el Señor.

¡El Señor reina! Alégrese la tierra,
regocíjense las islas incontables.
Nubes y Tinieblas lo rodean,
la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

Un fuego avanza ante él
y abrasa a los enemigos a su paso;
sus relámpagos iluminan el mundo;
al verlo, la tierra se estremece. R.

Las montañas se derriten como cera
delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.
Los cielos proclaman su justicia
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Se avergüenzan los que sirven a los ídolos,
los que se glorían en dioses falsos;
todos los dioses se postran ante él. R.

ALELUIA Rm 8, 15bc

Aleluia.
Han recibido el espíritu de hijos adoptivos,
que nos hace llamar a Dios ¡Abba!,
es decir, ¡Padre!
Aleluia.

EVANGELIO

Vosotros orad de esta manera

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 7-15

Jesús dijo a sus discípulos: Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a stedes.

Palabra del Señor.


Homilía

«Las palabras se las lleva el viento», reza una conocidísima frase. La misma recoge la experiencia siempre actual del hastío del ser humano ante las palabras vacías, sin contenido, sin fuerza. Es decir, sin compromiso. En el fondo, quien habla mucho intenta esconder que no tiene nada para decir. Algo similar ocurre con la oración. Quien dice muchas cosas, una atrás de la otra y no se detiene a escuchar su corazón y a identificar lo que necesita realmente decirle a Dios, no llega a rezar de verdad, es decir a entablar un diálogo.

Es cierto que la oración tiene un aspecto de desahogo y se funda en la confianza, por lo tanto debe estar garantizada la espontaneidad, la no censura. Tenemos la libertad, frente a Dios, de expresar cualquier cosa que esté habitando nuestro corazón. Pero no debemos perder de vista que, en definitiva, las palabras son un vehículo para el encuentro con Él. Como tan bellamente dice Jesús en el evangelio. Él ya sabe, antes incluso que nosotros mismos, lo que vamos a contarle. No necesita una descripción de nuestra situación, sino nuestro corazón abierto y disponible para recibirlo y escucharlo.

Por eso el Señor enseña la oración del Padrenuestro. Son formulas breves y sencillas que manifiestan cómo nos ponemos ante Dios. Lo reconocemos como Padre. Le pedimos que renueve nuestra confianza en que siempre vela por nosotros, que nos dé un corazón semejante al suyo, que nos haga tener memoria de la misericordia que hemos experimentado, para que se convierta en motor de todas nuestras obras.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
UNDÉCIMA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

Un carro de fuego los separó y Elías subió al cielo

Lectura del segundo libro de los Reyes 2, 1. 6-14

Esto es lo que sucedió cuando el Señor arrebató a Elías y lo hizo subir al cielo en el torbellino. Elías y Eliseo partieron de Guilgal, y Elías le dijo: «Quédate aquí, porque el Señor me ha enviado al Jordán.» Pero Eliseo respondió: «Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré.» Y se fueron los dos.
Cincuenta hombres de la comunidad de profetas fueron y se pararon enfrente, a una cierta distancia, mientras los dos estaban de pie a la orilla del Jordán.
Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó las aguas. Estas se dividieron hacia uno y otro lado, y así pasaron los dos por el suelo seco. Cuando cruzaban, Elías dijo a Eliseo: «Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea separado de tu lado.» Eliseo respondió: «¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!» «¡No es nada fácil lo que pides!, dijo Elías; si me ves cuando yo sea separado de tu lado, lo obtendrás; de lo contrario, no será así.»
Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino.
Al ver esto, Eliseo gritó: «¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!» Y cuando no lo vio más, tomó sus vestiduras y las rasgó en dos pedazos. Luego recogió el manto que se le había caído a Elías de encima, se volvió y se detuvo al borde del Jordán.
Después, con el manto que se le había caído a Elías, golpeó las aguas, pero estas no se dividieron. Entonces dijo: «¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?» El golpeó otra vez las aguas; estas se dividieron hacia uno y otro lado, y Eliseo cruzó.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 30, 20. 21. 24 (R.: 25)

R. Sean fuertes y valerosos,
todos los que esperan en el Señor.

¡Qué grande es tu bondad, Señor!
Tú la reservas para tus fieles;
y la brindas a los que se refugian en ti,
en la presencia de todos. R.

Tú los ocultas al amparo de tu rostro
de las intrigas de los hombres;
y los escondes en tu Tienda de campaña,
lejos de las lenguas pendencieras. R.

Amen al Señor, todos sus fieles,
porque él protege a los que son leales
y castiga con severidad a los soberbios. R.

ALELUIA Jn 14, 23

Aleluia.
Dice el Señor: El que me ama será fiel a mi palabra,
y mi Padre lo amará e iremos a él.
Aleluia.

EVANGELIO

Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 1-6. 16-18

Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Palabra del Señor.


Homilía

Este pasaje del Sermón de la Montaña se proclama todos los años el Miércoles de Ceniza, al comenzar el tiempo de Cuaresma. Podemos comprender así que se trata de una enseñanza muy relevante para nuestro camino espiritual. El modo de vivir nuestras prácticas de fe.

Para los judíos la limosna, la oración y el ayuno eran las medios más importantes para ser fieles a la enseñanza de la Ley, junto con la observancia del descanso sabático y el culto en el Templo. La limosna hace referencia a la relación con los demás, la oración, a la relación con Dios y el ayuno, a la relación con uno mismo. No tienen una finalidad en sí mismas. Adquieren sentido en la medida en que disponen a vivir mejor una dimensión de la vida. Por eso se las vacía de contenido si se las pone al servicio de construir la propia imagen, en este caso una imagen pseudo-religiosa.

Con sus palabras Jesús desenmascara esta situación y corrige y purifica el sentido de ayunar, orar y hacer limosna. Esas tradicionales costumbres piadosas son valiosas si nos llevan a vivir trasparentemente delante de la mirada del Padre. Hacer todo eso en secreto no es esconderse sino cobrar conciencia que siempre estamos ante sus ojos. De ahí que todo lo que hagamos es valorado por Él. ¡Qué alegría y qué libertad! No se necesita el aplauso o la aprobación de nadie. Se vive en paz, con el corazón sereno, en continuo agradecimiento. Pidamos al Corazón de Jesús la gracia de vivir de ese modo nuestra fe.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
UNDÉCIMA SEMANA
MARTES

Año par

Has hecho pecar a Israel

Lectura del primer libro de los Reyes 21, 17-29

Después que murió Nabot, la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: «Baja al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samaría. Ahora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella. Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso, así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, allí también lamerán tu sangre.»
Ajab respondió a Elías: «¡Me has sorprendido, enemigo mío!»
«Sí, repuso Elías, te he sorprendido, porque te has prestado a hacer lo que es malo a los ojos de Señor. Yo voy a atraer la desgracia sobre ti: barreré hasta tus últimos restos y extirparé a todos los varones de la familia de Ajab, esclavos o libres en Israel. Dejaré tu casa como la de Jeroboám, hijo de Nebat, y como la de Basá, hijo de Ajías, porque has provocado mi indignación y has hecho pecar a Israel. Y el Señor también ha hablado contra Jezabel, diciendo: Los perros devorarán la carne de Jezabel en la parcela de Izreel. Al de la familia de Ajab que muera en la ciudad, se lo comerán los perros, y al que muera en despoblado, se lo comerán los pájaros del cielo.»
No hubo realmente nadie que se haya prestado como Ajab para hacer lo que es malo a los ojos del Señor, instigado por su esposa Jezabel. El cometió las peores abominaciones, yendo detrás de los ídolos, como lo habían hecho los amorreos que el Señor había desposeído delante de los israelitas. Cuando Ajab oyó aquellas palabras, rasgó sus vestiduras, se puso un sayal sobre su carne, y ayunó. Se acostaba con el sayal y andaba taciturno. Entonces la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: «¿Has visto cómo Ajab se ha humillado delante de mí, no atraeré la desgracia mientras él viva, sino que la haré venir sobre su casa en tiempos de su hijo.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 50, 3-4. 5-6a. 11 y 16 (R.: cf. 3a)

R. Ten piedad, Señor, porque hemos pecado.

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado! R.

Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.
Contra ti, contra ti solo pequé
e hice lo que es malo a tus ojos. R.

Aparta tu vista de mis pecados
y borra todas mis culpas.
¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,
y mi lengua anunciará tu justicia! R.

ALELUIA Jn 13, 34

Aleluia.
Dice el Señor: Les doy un mandamiento nuevo:
ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado.
Aleluia.

EVANGELIO

Amad a vuestros enemigos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 43-48

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.


Homilía

Las palabras de Jesús, que recoge este pasaje del Evangelio según san Mateo, son fundamentales para una correcta comprensión de la espiritualidad cristiana. La perfección a la que llama el Señor tiene un contenido muy concreto que desafía nuestra manera espontánea y tradicional de comprenderla. Cuando pensamos en ella, generalmente la asociamos a una noción más bien filosófica que religiosa, el estoicismo. Según esa corriente de pensamiento, ser perfecto sería, muy simplificadamente, carecer de errores.

Sin hacer demasiado esfuerzo notamos inmediatamente que no es eso a lo que se refiere Jesús cuando insiste en que seamos perfectos como el Padre. La perfección a la que hace referencia tiene que ver con la capacidad de amar y de hacer el bien de Dios. No solamente a quienes «se lo merecen», sino a todos. Los destinatarios de su amor y bondad no poseen méritos o cualidades particulares, tampoco se espera de ellos alguna retribución particular. La causa, el motivo y la potencia de la acción de amar y hacer el bien están en quien la realiza. Eso alcanza y sobra.

Por supuesto, estamos habitualmente muy lejos de poder vivir de esa manera, por eso necesitamos acercarnos con humildad a beber de la fuente de esa capacidad de amar: el corazón de Jesús. Pedimos la gracia de ser perfectos, como el Padre del cielo es perfecto.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
UNDÉCIMA SEMANA
LUNES

Año par

Nabot fue apedreado y murió

Lectura del primer libro de los Reyes 21, 1-19

Nabot, el izreelita, tenía una viña en Izreel, al lado del palacio de Ajab, rey de Samaría. Ajab dijo a Nabot: «Dame tu viña para hacerme una huerta, ya que está justo al lado de mi casa. Yo te daré a cambio una viña mejor o, si prefieres, te pagaré su valor en dinero.»
Pero Nabot respondió a Ajab: «¡El Señor me libre de cederte la herencia de mis padres!»
Ajab se fue a su casa malhumorado y muy irritado por lo que le había dicho Nabot, el izreelita: «No te daré la herencia de mis padres.» Se tiró en su lecho, dio vuelta la cara y no quiso probar bocado. Entonces fue a verlo su esposa Jezabel y le preguntó: «¿Por qué estás tan malhumorado y no comes nada?»
El le dijo: «Porque le hablé a Nabot, el izreelita, y le propuse: «Véndeme tu viña o, si quieres, te daré otra a cambio.» Pero él respondió: «No te daré mi viña.»»
Su esposa Jezabel le dijo: «¿Así ejerces tú la realeza sobre Israel? ¡Levántate, come y alégrate! ¡Yo te daré la viña de Nabot, el izreelita!»
En seguida escribió una carta en nombre de Ajab, la selló con el sello del rey y la envió a los ancianos y a los notables de la ciudad, conciudadanos de Nabot. En esa carta escribió: «Proclamen un ayuno y en la asamblea del pueblo hagan sentar a Nabot en primera fila. Hagan sentar enfrente a dos malvados, que atestigüen contra él, diciendo: «Tú has maldecido a Dios y al rey.» Luego sáquenlo afuera y mátenlo a pedradas.»
Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables, conciudadanos de Nabot, obraron de acuerdo con lo que les había mandado Jezabel, según lo que estaba escrito en la carta que les había enviado. Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a Nabot en primera fila. En seguida llegaron dos malvados que se le sentaron enfrente y atestiguaron contra él diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey.» Entonces lo sacaron fuera de la ciudad y lo mataron a pedradas. Y mandaron decir a Jezabel: «Nabot fue apedreado y murió.»
Cuando Jezabel se enteró de que Nabot había sido matado a pedradas, dijo a Ajab: «Ya puedes tomar posesión de la viña de Nabot, esa que él se negaba a venderte, porque Nabot ya no vive: está muerto.» Apenas oyó Ajab que Nabot estaba muerto, bajó a la viña de Nabot, el izreelita, para tomar posesión de ella.
Entonces la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: «Baja al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samaría. Ahora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella. Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, allí también lamerán tu sangre».

Palabra de Dios.

SALMO Sal 5, 2-3a. 5-6. 7 (R.: 2b)

R. Señor, atiende a mis gemidos.

Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos;
oye mi clamor, mi Rey y mi Dios. R.

Tú no eres un Dios que ama la maldad;
ningún impío será tu huésped,
ni los orgullosos podrán resistir
delante de tu mirada. R.

Tú detestas a los que hacen el mal
y destruyes a los mentirosos.
¡Al hombre sanguinario y traicionero
lo abomina el Señor! R.

ALELUIA Sal 118, 105

Aleluia.
Tu palabra es una lámpara para mis pasos
y una luz en mi camino.
Aleluia.

EVANGELIO

Yo os digo que no hagáis frente al que os hace mal

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 38-42

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

Palabra del Señor.


Homilía

La primera frase de este pasaje del Evangelio según san Mateo generalmente nos parece exagerada y hasta injusta. Pero si nos detenemos a pensarla un momento nos daremos cuenta que no es así. Es más, comprenderemos el sentido de justicia que se manifiesta en ella. «Ojo por ojo y diente por diente» era un modo de poner límite a la sed de revancha que anida en la persona que ha sido herida. ¿Hasta dónde tengo derecho a ser restituido? Hasta recibir lo mismo que se me quitó. Esa sería la correcta interpretación.

La función de la ley es, justamente, establecer parámetros objetivos de justicia, a partir de los cuales los seres humanos puedan realizar una convivencia provechosa para todos. Por eso, cuando el Señor la corrige, no debemos entender que niegue su valor sino que lo supera, como ocurre con cada parte de la Ley que comenta. En el corazón de Jesús habitan criterios que van más allá de la ley en su capacidad de crear condiciones de vida digna y feliz para la humanidad.

Con estas palabras nos propone, sencillamente, la mansedumbre. Una caricatura de esta virtud es la pasividad ante la vida y la falta de respuesta frente a los estímulos exteriores. Una especie de apatía o de falta de carácter y entusiasmo. Seguramente ese modo de entenderla es una excusa camuflada para no aceptar el desafío que implica practicarla. Por cierto, hace falta mucho coraje, fortaleza interior, profundidad y madurez en la vida espiritual. No se trata de una actitud sino de una respuesta serena, amable y, al mismo tiempo firme, frente a la injusticia sufrida. La respuesta que, con la más profunda humildad, dio Jesús frente a quienes lo lastimaron. Pidamos la gracia de poder responder como Él.



TIEMPO DURANTE EL AÑO – «A»
SOLEMNIDAD
DEL SANTÍSIMO CUERPO
Y SANGRE DE CRISTO

Te dio un alimento
que ni tú ni tus padres conocían

Lectura del libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a

Moisés habló al pueblo diciendo: «Acuérdate del largo camino que el Señor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta años. Allí él te afligió y te puso a prueba, para conocer el fondo de tu corazón y ver si eres capaz o no de guardar sus mandamientos. Te afligió y te hizo sentir hambre, pero te dio a comer el maná, ese alimento que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que el hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.
No olvides al Señor, tu Dios, que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud, y te condujo por ese inmenso y temible desierto, entre serpientes abrasadoras y escorpiones. No olvides al Señor, tu Dios, que en esa tierra sedienta y sin agua, hizo brotar para ti agua de la roca, y en el desierto te alimentó con el maná, un alimento que no conocieron tus padres.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 147, 12-15.19-20

R. ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!

O bien:

Aleluia.

¡Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión!
El reforzó los cerrojos de tus puertas
y bendijo a tus hijos dentro de ti. R.

El asegura la paz en tus fronteras
y te sacia con lo mejor del trigo.
Envía su mensaje a la tierra,
su palabra corre velozmente. R.

Revela su palabra a Jacob,
sus preceptos y mandatos a Israel:
a ningún otro pueblo trató así
ni le dio a conocer sus mandamientos. R.

Hay un solo pan.
Todos nosotros, aunque somos muchos,
formamos un solo cuerpo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto
10, 16-18

Hermanos:
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan. Pensemos en Israel según la carne: aquellos que comen las víctimas, ¿no están acaso en comunión con el altar?

Palabra de Dios.

SECUENCIA

Esta secuencia es optativa y puede decirse íntegra desde * Este es el pan de los ángeles.

Glorifica, Sión, a tu Salvador,
aclama con himnos y cantos
a tu Jefe y tu Pastor.

Glorifícalo cuanto puedas,
porque él está sobre todo elogio
y nunca lo glorificarás bastante.

El motivo de alabanza
que hoy se nos propone
es el pan que da la vida.

El mismo pan que en la Cena
Cristo entregó a los Doce,
congregados como hermanos.

Alabemos ese pan con entusiasmo,
alabémoslo con alegría,
que resuene nuestro júbilo ferviente.

Porque hoy celebramos el día
en que se renueva la institución
de este sagrado banquete.

En esta mesa del nuevo Rey,
la Pascua de la nueva alianza
pone fin a la Pascua antigua.

El nuevo rito sustituye al viejo,
las sombras se disipan ante la verdad,
la luz ahuyenta las tinieblas.

Lo que Cristo hizo en la Cena,
mandó que se repitiera
en memoria de su amor.
Instruidos con su enseñanza,
consagramos el pan y el vino
para el sacrificio de la salvación.

Es verdad de fe para los cristianos
que el pan se convierte en la carne,
y el vino, en la sangre de Cristo.

Lo que no comprendes y no ves
es atestiguado por la fe,
por encima del orden natural.

Bajo la forma del pan y del vino,
que son signos solamente,
se ocultan preciosas realidades.

Su carne es comida, y su sangre, bebida,
pero bajo cada uno de estos signos,
está Cristo todo entero.

Se lo recibe íntegramente,
sin que nadie pueda dividirlo
ni quebrarlo ni partirlo.

Lo recibe uno, lo reciben mil,
tanto éstos como aquél,
sin que nadie pueda consumirlo.

Es vida para unos y muerte para otros.
Buenos y malos, todos lo reciben,
pero con diverso resultado.

Es muerte para los pecadores y vida para los justos;
mira como un mismo alimento
tiene efectos tan contrarios.

Cuando se parte la hostia, no vaciles:
recuerda que en cada fragmento
está Cristo todo entero.

La realidad permanece intacta,
sólo se parten los signos,
y Cristo no queda disminuido,
ni en su ser ni en su medida.

* Este es el pan de los ángeles,
convertido en alimento de los hombres peregrinos:
es el verdadero pan de los hijos,
que no debe tirarse a los perros.

Varios signos lo anunciaron:
el sacrificio de Isaac,
la inmolación del Cordero pascual
y el maná que comieron nuestros padres.

Jesús, buen Pastor, pan verdadero,
ten piedad de nosotros:
apaciéntanos y cuídanos;
permítenos contemplar los bienes eternos
en la tierra de los vivientes.

Tú, que lo sabes y lo puedes todo,
tú, que nos alimentas en este mundo,
conviértenos en tus comensales del cielo,
en tus coherederos y amigos,
junto con todos los santos.

ALELUIA Jn 6, 51

Aleluia.
Dice el Señor: Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá eternamente.
Aleluia.

EVANGELIO

Mi carne es la verdadera comida,
y mi sangre, la verdadera bebida

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 51-58

Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»
Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?»
Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.»

Palabra del Señor.


Homilía

El domingo pasado, luego de concluir el tiempo pascual, celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Decíamos que el sentido de esa celebración es cobrar conciencia que la obra de la redención tiene su fuente en el misterio de Dios mismo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Hoy, al celebrar la Solemnidad de Corpus Christi, el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, nos damos cuenta que todo eso es accesible a nosotros por el sacramento de la Eucaristía. Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado para nuestra salvación, se hace presente cuando el pan y el vino se convierten, por obra del Espíritu Santo, en su Cuerpo y su Sangre, para ofrecerse a nosotros como alimento de Vida eterna.

La primera lectura toma un pasaje del Libro del Deuteronomio que narra cómo el pueblo de Israel fue alimentado providencialmente por Dios durante su largo peregrinar por el desierto. El salmo da gloria a Dios que vela con amor por su pueblo. La segunda lectura, tomada de la Primera Carta de san Pablo a los corintios, destaca que la comunión con el Cuerpo y la Sangre de Cristo nos hace formar parte de un mismo Cuerpo. El pasaje del Evangelio según san Juan pertenece al capítulo VI, conocido como el «Discurso del Pan de Vida». Allí Jesús se presenta como el pan vivo, bajado del cielo, que da Vida al mundo.

Entre las distintas imágenes que describen la vida humana se destaca la del camino. Nacer, crecer, desarrollarse, acertar, errar, triunfar, fracasar, etc. y morir. Todo eso puede ser entendido como un peregrinar: caminar con un rumbo, hacerlo por etapas, esforzarse, detenerse, descansar, recuperar fuerzas para seguir, etc., hasta, finalmente, llegar. El alimento es indispensable para quien camina. Sin él se carece de la energía necesaria para afrontar el desafío. Entre los nutrientes fundamentales se encuentra el agua. Por eso comida y bebida son los símbolos más universales de la vida y se vuelven imprescindibles para que, quien camina, alcance su meta.

En el camino de la vida nos alimentamos de enseñanzas, consejos, encuentros, etc. Todo ello refiere a personas y vivencias. Podemos decir que, de algún modo, terminan siendo parte de nosotros mismos. Jesús, al presentarse como el pan de la Vida y al manifestar lo necesario que es alimentarnos de Él, toma esa experiencia y la lleva a su expresión más honda.

Además, revela algo que desde la mirada solamente natural no podríamos comprender. Cuando comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre no lo hacemos parte nuestra, no lo asimilamos a nosotros, como sucede con los alimentos, sino que llegamos a ser parte de Él, nos convertimos en Él. De ahí que sea, al mismo tiempo, alimento para el camino y anticipo del encuentro definitivo. Así, en la Eucaristía, se viven la pertenencia y la permanencia. Alcanzamos la comunión con Él y con todos los que se vinculan a Él por la fe y el amor. Somos hechos realmente miembros vivos del Cuerpo de Cristo, animados por un mismo Espíritu.

A pesar de las dificultades que en este tiempo tenemos para participar de la celebración de la Eucaristía y de comulgar, damos gracias en este día por el regalo inmenso que Dios nos hace en este sacramento. Pedimos la gracia de alimentarnos siempre de él en la comunión sacramental y en la adoración eucarística. Y vivir así como Cuerpo de Cristo que se sigue entregando al mundo para darle Vida.

 



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DÉCIMA SEMANA
SÁBADO

Año par

Eliseo partió y fue detrás de Elías

Lectura del primer libro de Reyes 19, 19-21

En aquellos días:
Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.
Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: «Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré.»
Elías le respondió: «Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?»
Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10 (R.: 5a)

R. Señor, tú eres la parte de mi herencia.

Protégeme, Dios mío,
porque me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien,
El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,
¡tú decides mi suerte! R.

Bendeciré al Señor que me aconseja,
¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor:
él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

Por eso mi corazón se alegra,
se regocijan mis entrañas
y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás a la Muerte
ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

ALELUIA Sal 118, 36a. 29b

Aleluia.
Inclina mi corazón hacia tus prescripciones
y dame la gracia de conocer tu ley.
Aleluia.

EVANGELIO

Yo os digo que no juréis de ningún modo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 33-37

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor. Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos. Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

Palabra del Señor.


Homilía

La exigencia que plantea Jesús respecto de este aspecto de la Ley tiene que ver con la credibilidad de nuestras palabras. En el Antiguo Testamento estaba estipulado cuales eran los juramentos permitidos y cuáles los motivos que los justificaban. Todo ello al servicio de una mayor fidelidad en el cumplimiento de la palabra empeñada.

El Señor se da cuenta que, a pesar de su correcta intencionalidad, ese sistema termina provocando discusiones minuciosas que llevan a quienes intervienen en ellas a no hacerse plenamente responsables de sus acciones. De ahí que su enseñanza sea escueta, simple y, a la vez, muy profunda: «cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno».

Podemos reflexionar rápidamente y quedarnos pensando: ¡Cuántas veces hablamos de más para disimular nuestras equivocaciones o debilidades! Para que no sean tan notorias nuestras faltas de generosidad, nuestras ambiciones o segundas intenciones. ¡Qué fácil camuflamos nuestros intereses, más o menos torcidos, detrás de medias verdades! Por supuesto que no siempre es así y también hay acciones ordenadas rectamente al bien. Por eso es tan importante seguir este consejo de Jesús. No hablar de más. No ponerle dramatismo a nuestras palabras, pronunciando promesas solemnes. Por el contrario, ser muy concisos en el hablar y concretos, comprometidos y coherentes en el obrar.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DÉCIMA SEMANA
VIERNES

Año par

Quédate de pie en la montaña, delante del Señor

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 8-9. 11-16

Elía se levantó, comió y bebió, y fortalecido con ese alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios, el Horeb. Allí entró en la gruta y pasó la noche.
Allí, le fue dirigida la palabra del Señor: «Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor.» Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta.
Entonces le llegó una voz, que decía: «¿Qué haces aquí, Elías?.»
El respondió: «Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida.»
El Señor le dijo: «Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, ungirás a Jazael como rey de Arám. A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 26, 7-8a. 8b-9c. 13-14 (R.: 8b)

R. Yo busco tu rostro, Señor.

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,
apiádate de mí y respóndeme!
Mi corazón sabe que dijiste:
«Busquen mi rostro.» R.

Yo busco tu rostro, Señor,
no lo apartes de mí.
No alejes con ira a tu servidor,
tú, que eres mi ayuda. R.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor. R.

ALELUIA Flp 2, 15d. 16a

Aleluia.
Brillen como haces de luz en el mundo,
mostrando la Palabra de Vida.
Aleluia.

EVANGELIO

El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 27-32

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

Palabra del Señor.


Homilía

Jesús continúa adelante con su enseñanza sobre la Ley. En esta oportunidad parece, a primera vista, severamente exigente en su interpretación de la misma. Las situaciones que plantea son muy drásticas y difícilmente alguien podría considerarse en condiciones de vivir plenamente tales recomendaciones.

En realidad, lo que el Señor dice es exagerado de manera intencionada. Busca llamar la atención y provocar una reacción de valoración sobre lo que se enseña. Como cuando nosotros en nuestro lenguaje decimos, por ejemplo «me quiero morir», para expresar nuestra sorpresa. Nadie tomaría literalmente nuestras palabras sino que, nuestro interlocutor, comprendería que se trata de una expresión de asombro genuino. Del mismo modo, Jesús no pretende que nos saquemos un ojo de la cara o que amputemos algún miembro de nuestro cuerpo. Busca trasmitirnos que si eso nos parece grave (y realmente lo sería), cuánto más grave son las consecuencias que el pecado deja en nosotros y en los demás.

La falta de amor (eso es en esencia el pecado) corroe nuestra dignidad. Fuimos hechos para vivir en el amor. Y un amor que se concreta en obras. Siguiendo los ejemplos propuestos por Jesús podríamos decir: cómo miramos a los demás (como objetos para nuestra satisfacción o como destinatarios de nuestro amor), cómo los tocamos o les tendemos la mano (con dureza, frialdad y actitud calculadora o con ternura, servicialidad y generosidad). Pidamos la gracia que estas expresiones llamativas despierten nuestra conciencia y nos ayuden a crecer en nuestra capacidad de vivir según el evangelio.



11 de junio
San Bernabé
apóstol
Memoria

Era un hombre bondadoso,
lleno del Espíritu Santo y de mucha fe

Lectura de los Hechos de los apóstoles 11, 21b-26; 13, 1-3

En aquellos días, muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor.
Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de «cristianos».
En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo.
Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: «Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado».
Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 97, 1-6

R. El Señor reveló su justicia a los ojos de las naciones.

Canten al Señor un canto nuevo,
porque Él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Canten al Señor con el arpa
y al son de instrumentos musicales;
con clarines y sonidos de trompeta
aclamen al Señor, que es Rey. R.

ALELUIA Mt 28, 19a. 20b

Aleluia.
«Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos.
Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo»,
dice el Señor.
Aleluia.

EVANGELIO

Habéis recogido gratuitamente,
dad también gratuitamente

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 7-13

Jesús envió a sus doce apóstoles, diciéndoles: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Palabra del Señor.


Homilía

Hoy se celebra la memoria del apóstol san Bernabé. No pertenece al grupo original de los doce sino que, al igual que san Pablo, ocupa este lugar en atención a la relevancia de su tarea misionera. El Libro de los Hechos de los Apóstoles lo muestra en estrecha colaboración con él y resalta la importancia de su misión y su testimonio evangélico en la primitiva comunidad cristiana, especialmente en la ciudad de Antioquía.

El pasaje del Evangelio según san Mateo que hoy se proclama, narra el envío de los doce apóstoles a la misión, por parte de Jesús. Lo que ellos han de hacer es lo que hace Él mismo: comunicar la vida que viene de Dios. Sin otra seguridad en la que apoyarse que la palabra de aquel que los ha enviado. Con la confianza de saber que serán sostenidos por su amor.

Particularmente la primera lectura, tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles, muestra cómo la misión a la que ha enviado Jesús a los apóstoles, continúa a lo largo de la historia. Va dando frutos en la vida de los que aceptan el evangelio, en continuidad con ese mandato del Señor. Los que acogen la palabra de sus enviados reciben la paz que viene de Dios. Pedimos para nuestra comunidad parroquial y para nuestras familias, pequeñas iglesias domésticas, la gracia de recibir con fe la Buena Noticia del Reino.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DÉCIMA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

Que este pueblo reconozca que tú, Señor, eres Dios,
y que le has cambiado el corazón

Lectura del primer libro de los Reyes 18, 20-39

El rey Ajab mandó buscar a todos los israelitas y reunió a los profetas sobre el monte Carmelo. Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: «¿Hasta cuándo van a andar rengueando de las dos piernas? Si el Señor es Dios, síganlo; si es Baal, síganlo a él.»
Pero el pueblo no le respondió ni una palabra. Luego Elías dijo al pueblo: «Como profeta del Señor, he quedado yo solo, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Traigamos dos novillos; que ellos se elijan uno, que lo despedacen y lo pongan sobre la leña, pero sin prender fuego. Yo haré lo mismo con el otro novillo: lo pondré sobre la leña y tampoco prenderé fuego. Ustedes invocarán el nombre de su dios y yo invocaré el nombre del Señor: el dios que responda enviando fuego, ese es Dios.»
Todo el pueblo respondió diciendo: «¡Está bien!.»
Elías dijo a los profetas de Baal: «Elíjanse un novillo y prepárenlo ustedes primero, ya que son los más numerosos; luego invoquen el nombre de su dios, pero no prendan fuego.» Ellos tomaron el novillo que se les había dado, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: «¡Respóndenos, Baal!.» Pero no se oyó ninguna voz ni nadie que respondiera. Mientras tanto, danzaban junto al altar que habían hecho.
Al mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: «¡Griten bien fuerte, porque es un dios! Pero estará ocupado, o ausente, o se habrá ido de viaje. A lo mejor está dormido y se despierta.»
Ellos gritaron a voz en cuello y, según su costumbre, se hacían incisiones con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre. Y una vez pasado el mediodía, se entregaron al delirio profético hasta la hora en que se ofrece la oblación. Pero no se oyó ninguna voz, ni hubo nadie que respondiera o prestara atención.
Entonces Elías dijo a todo el pueblo: «¡Acérquense a mí!.» Todo el pueblo se acercó a él, y él restauró el altar del Señor que había sido demolido: tomó doce piedras, conforme al número de los hijos de Jacob, a quien el Señor había dirigido su palabra, diciéndole: «Te llamarás Israel», y con esas piedras erigió un altar al nombre del Señor. Alrededor del altar hizo una zanja, como un surco para dos medidas de semilla. Luego dispuso la leña, despedazó el novillo y lo colocó sobre la leña. Después dijo: «Llenen de agua cuatro cántaros y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña.»
Así lo hicieron. El añadió: «Otra vez.» Lo hicieron por segunda vez, y él insistió: «Una vez más.» Lo hicieron por tercera vez. El agua corrió alrededor del altar, y hasta la zanja se llenó de agua. A la hora en que se ofrece la oblación, el profeta Elías se adelantó y dijo: «¡Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel! Que hoy se sepa que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya hice todas estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo reconozca que tú, Señor, eres Dios, y que eres tú el que les ha cambiado el corazón.» Entonces cayó el fuego del Señor: Abrazó el holocausto, la leña, las piedras y la tierra, y secó el agua de la zanja.
Al ver esto, todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y dijo: «¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 15, 1-2a. 4. 5 y 8. 11 (R.: 1)

R. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

Protégeme, Dios mío,
porque me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.» R.

Multiplican sus ídolos y corren tras ellos,
pero yo no les ofreceré libaciones de sangre,
ni mis labios pronunciarán sus nombres. R.

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,
¡tú decides mi suerte!
Tengo siempre presente al Señor:
él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de felicidad eterna a tu derecha. R.

ALELUIA Sal 24, 4b. 5a

Aleluia.
Señor, enséñame tus senderos,
guíame por el camino de tu fidelidad.
Aleluia.

EVANGELIO

No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 17-19

Jesús dijo a sus discípulos:
No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

Palabra del Señor.


Homilía

Hay palabras que nos marcan a fuego. Algunas son capaces de orientar desde lo profundo el rumbo de nuestra vida, otras de ayudarnos a sanar, a confiar, de liberarnos de un gran peso, también de darnos claridad en medio de la confusión. Están aquellas que, sin ser particularmente solemnes, las recordamos entrañablemente, como cuando por primera vez los padres escuchan de sus hijos «mamá», «papá» o cuando un amigo nos dice en un momento especial «contá conmigo».

«La Ley y los Profetas», junto con «Los demás escritos», designan al Antiguo Testamento en su conjunto. En ellos están contenidas las palabras que Dios dirigió a su pueblo Israel. Expresan la alianza de amor entre ellos. Desde allí debemos interpretar la expresión de Jesús que nos trae este pasaje del Sermón de la Montaña, del Evangelio según san Mateo.

Cuando Jesús asegura que ni la más insignificante letra (una i) o signo de puntuación (una coma) quedarán sin cumplirse, afirma la profundidad y compromiso de Dios con su pueblo. Con Él no ocurre como tantas veces con nosotros. Cuando Dios habla, sus palabras no se las lleva el viento. Son eficaces, sólidas, estables. Su palabra es creadora, redentora y santificadora. Cumplir su palabra no es cuestión de obligación o compromiso tedioso sino de fidelidad en el amor. Pedimos al Corazón de Jesús la gracia de atesorar sus palabras, que nos dan vida, cumplirlas y trasmitirlas a los demás.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DÉCIMA SEMANA
MARTES

Año par

El tarro de harina no se agotó,
conforme a la palabra que había pronunciado el Señor
por medio de Elías

Lectura del primer libro de los Reyes 17, 7-16

Al cabo de un tiempo, el torrente se secó porque no había llovido en la región. Entonces la palabra del Señor llegó a Elías en estos términos: «Ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y establécete allí; ahí yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento.»
El partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber.» Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: «Tráeme también en la mano un pedazo de pan.»
Pero ella respondió: «¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos.»
Elías le dijo: «No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así habla el Señor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo.»
Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, él y su hijo, durante un tiempo. El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 4, 2-3. 4-5. 7-8 (R.: cf. 7)

R. Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro.

Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor,
tú, que en la angustia me diste un desahogo:
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y ustedes, señores,
¿hasta cuando ultrajarán al que es mi Gloria,
amarán lo que falso y buscarán lo engañoso? R.

Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo:
él me escucha siempre que lo invoco.
Tiemblen, y no pequen más;
reflexionen en sus lechos y guarden silencio. R.

Hay muchos que preguntan:
«¿Quién nos mostrará la felicidad,
si la luz de tu rostro, Señor,
se ha alejado de nosotros?.»
Pero tú has puesto en mi corazón más alegría
que cuando abundan el trigo y el vino. R.

ALELUIA Mt 5, 16

Aleluia.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres
la luz que hay en ustedes,
a fin de que ellos vean sus buenas obras
y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
Aleluia.

EVANGELIO

Vosotros sois la luz del mundo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 13-16

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.


Homilía

En nuestro modo de vivir la fe solemos sentirnos a gusto con la experiencia de ser acogidos por Dios, perdonados, amados incondicionalmente, etc. Y eso es bueno, porque verdaderamente es así. Lo que gratuitamente nos ofrece, es el fundamento de nuestra relación con Él. Quien es capaz de captar esta verdad fundamental pone los cimientos sólidos de su vida espiritual.

Sin embargo, también es necesario decir que no es lo único. Nuestra respuesta de amor es indispensable. Algunas veces esta dimensión de la fe se vive como una carga. Mandatos que cumplir, exigencias extrínsecas que no llegamos a conectar con esa realidad primera y profunda de lo que Dios nos ha dado.

Este pasaje del Sermón de la Montaña, ubicado inmediatamente después de las Bienaventuranzas, puede ayudarnos mucho. Al amarnos, Dios nos transforma. Lo que recibimos no sólo nos hace bien a nosotros; nos capacita, además, para ser colaboradores suyos. No se trata de una realidad sobreañadida, sino de vivir hasta el fondo el don recibido. Dios nos ha tomado muy en serio y por eso ha querido darnos parte en su tarea, nos ha hecho «sal de la tierra y luz del mundo».



TIEMPO DURANTE EL AÑO
DÉCIMA SEMANA
LUNES

Año par

Elías sirve al Señor, el Dios de Israel

Lectura del primer libro de los Reyes 17, 1-6

Elías el tisbita, de Tisbé en Galaad, dijo a Ajab: «¡Por la vida del Señor, el Dios de Israel, a quien yo sirvo, no habrá estos años rocío ni lluvia, a menos que yo lo diga!.»
La palabra del Señor le llegó en estos términos: «Vete de aquí; encamínate hacia el Oriente y escóndete junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Beberás del torrente, y yo he mandado a los cuervos que te provean allí de alimento.»
El partió y obró según la palabra del Señor: fue a establecerse junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Los cuervos le traían pan por la mañana y carne por la tarde, y él bebía del torrente.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 120, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 2)

R. Nuestra ayuda nos viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

Levanto mis ojos a las montañas:
¿de dónde me vendrá la ayuda?
La ayuda me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R.

El no dejará que resbale tu pie:
¡tu guardián no duerme!
No, no duerme ni dormita
el guardián de Israel. R.

El Señor es tu guardián,
es la sombra protectora a tu derecha:
de día, no te dañará el sol,
ni la luna de noche. R.

El Señor te protegerá de todo mal
y cuidará tu vida.
El te protegerá en la partida y el regreso,
ahora y para siempre. R.

ALELUIA Mt 5, 12

Aleluia.
Alégrense y regocíjense,
porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo.
Aleluia.

EVANGELIO

Bienaventurados los que tienen alma de pobres

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 1-12

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de
los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a
causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.»

Palabra del Señor.


Homilía

En la décima semana del Tiempo durante el año, la liturgia cotidiana inicia la proclamación semicontinuada del Evangelio según san Mateo. Exceptuando los capítulos referidos a la infancia, a las tentaciones y bautismo del Señor, y al llamamiento de los primeros discípulos (Mt.1-4), comienza con el Sermón de la Montaña. Se llama así a los primeros capítulos de este Evangelio, donde Jesús se ubica como nuevo Moisés que, desde la montaña, en nombre de Dios, enseña al pueblo.

Las primeras palabras que el Señor dirige a los discípulos son las Bienaventuranzas. Este conjunto de frases breves, concisas y profundas que se encuentran en el pasaje del Evangelio de hoy, condensan toda la enseñanza de Jesús. Así lo ha entendido siempre la Tradición de la Iglesia. Han sido especialmente cautivadoras y decisivas en la vida de los santos. En la actualidad seguramente recordamos la constante mención que el Papa Francisco hace a ellas como guía segura y sólida de la vida cristiana. Más que un nuevo comentario a las mismas, vale la pena refrescar lo que nos enseña en la Exhortación Apostólica Gaudete et Exultate, sobre el llamado a la santidad en el mundo actual, Cap. III. Es de gran provecho leerlo completo. Aquí los N° 63-66:

63. Puede haber muchas teorías sobre lo que es la santidad, abundantes explicaciones y distinciones. Esa reflexión podría ser útil, pero nada es más iluminador que volver a las palabras de Jesús y recoger su modo de transmitir la verdad. Jesús explicó con toda sencillez qué es ser santos, y lo hizo cuando nos dejó las bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-12; Lc 6,20-23). Son como el carnet de identidad del cristiano. Así, si alguno de nosotros se plantea la pregunta: «¿Cómo se hace para llegar a ser un buen cristiano?», la respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en el sermón de las bienaventuranzas. En ellas se dibuja el rostro del Maestro, que estamos llamados a transparentar en lo cotidiano de nuestras vidas.

64. La palabra «feliz» o «bienaventurado», pasa a ser sinónimo de «santo», porque expresa que la persona que es fiel a Dios y vive su Palabra alcanza, en la entrega de sí, la verdadera dicha.

A contracorriente

65. Aunque las palabras de Jesús puedan parecernos poéticas, sin embargo van muy a contracorriente con respecto a lo que es costumbre, a lo que se hace en la sociedad; y, si bien este mensaje de Jesús nos atrae, en realidad el mundo nos lleva hacia otro estilo de vida. Las bienaventuranzas de ninguna manera son algo liviano o superficial; al contrario, ya que solo podemos vivirlas si el Espíritu Santo nos invade con toda su potencia y nos libera de la debilidad del egoísmo, de la comodidad, del orgullo.

66. Volvamos a escuchar a Jesús, con todo el amor y el respeto que merece el Maestro. Permitámosle que nos golpee con sus palabras, que nos desafíe, que nos interpele a un cambio real de vida. De otro modo, la santidad será solo palabras.



Domingo después de Pentecostés – Año «A»
SOLEMNIDAD
DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

El Señor es un Dios compasivo y bondadoso

Lectura del libro del Éxodo 34, 4b-6. 8-9

Moisés subió a la montaña del Sinaí, como el Señor se lo había ordenado, llevando las dos tablas en sus manos. El Señor descendió en la nube, y permaneció allí, junto a él. Moisés invocó el nombre del Señor. El Señor pasó delante de él y exclamó: «El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad.»
Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: «Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que este es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia.»

Palabra de Dios.

SALMO Dn 3, 52-56

R. A ti, eternamente, gloria y honor.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,
alabado y exaltado eternamente.
Bendito sea tu santo y glorioso Nombre,
alabado y exaltado eternamente. R.

Bendito seas en el Templo de tu santa gloria,
aclamado y glorificado eternamente por encima de todo.
Bendito seas en el trono de tu reino.
aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. R.

Bendito seas Tú, que sondeas los abismos
y te sientas sobre los querubines,
alabado y exaltado eternamente por encima de todo.
Bendito seas en el firmamento del cielo,
aclamado y glorificado eternamente. R.

La gracia de Jesucristo, el amor de Dios
y la comunión del Espíritu Santo

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto
13, 11-13

Hermanos:
Alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y en paz. Y entonces, el Dios del amor y de la paz permanecerá con ustedes. Salúdense mutuamente con el beso santo. Todos los hermanos les envían saludos. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes.

Palabra de Dios.

ALELUIA Cf. Apoc 1, 8

Aleluia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
al Dios que es, que era y que vendrá.
Aleluia.

EVANGELIO

Dios envió a su Hijo
para que el mundo se salve por él

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 3, 16-18

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

Palabra del Señor.


Homilía

El tiempo de Pascua culmina con la celebración de la Solemnidad de Pentecostés. La mirada creyente de la Iglesia ha ido haciendo un repaso, durante todo ese tiempo, del misterio central de nuestra fe: la pasión, muerte y resurrección de Jesús, causa de nuestra salvación. Al domingo siguiente, éste que ahora celebramos, la atención se centra en la fuente de la que mana la obra de la redención: la Santísima Trinidad. Lo que Dios ha hecho nos muestra quién es Él.

La primera lectura, tomada del Libro del Éxodo, presenta a Dios manifestándose a Moisés. El salmo alaba a Dios que se revela en la creación, en la historia y en el culto. La segunda lectura, tomada de la Segunda Carta de san Pablo a los corintios, contiene consejos para que la comunidad permanezca unidad, apoyándose en una antigua confesión de fe en la Santísima Trinidad. El pasaje del Evangelio según san Juan sintetiza el sentido de la encarnación, muerte y resurrección de Jesús.

La historia de la humanidad está atravesada por la búsqueda de Dios. Por eso, todas las culturas y todas las religiones tienen algo para decir al respecto. Lo expresa muy bien el Catecismo de la Iglesia Católica: «De múltiples maneras, en su historia, y hasta el día de hoy, los hombres han expresado su búsqueda de Dios por medio de sus creencias y sus comportamientos religiosos (oraciones, sacrificios, cultos, meditaciones, etc.)» (CEC 28). «Las facultades del hombre lo hacen capaz de conocer la existencia de un Dios personal» (CEC 35). Sin embargo, «existe otro orden de conocimiento que el hombre no puede de ningún modo alcanzar por sus propias fuerzas, el de la Revelación divina» (CEC 50).

Al celebrar el misterio de la Santísima Trinidad reconocemos que no podríamos conocer a Dios verdaderamente si Él no se nos hubiera manifestado. Es Jesús quien, con sus palabras y su vida, nos revela el misterio de Dios. Él se reconoce a sí mismo como el Hijo Único, que lleva a cabo de manera perfecta la voluntad del Padre, animado y conducido en todo momento por el Espíritu Santo. El vínculo con Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo es el núcleo fundamental de la fe que comunica a su Iglesia.

Un solo Dios verdadero y tres Personas divinas, en comunicación constante de amor, sin fisuras ni obstáculos. En ese nivel de entendimiento y comunión perfectos somos invitados gratuitamente a ingresar. El misterio de la Santísima Trinidad responde así al más profundo anhelo del corazón humano. Dios nos acoge con todas nuestras fragilidades, contradicciones y carencias. Con su misericordia nos sana y perdona. Nos enseña el camino y el modo de la comunión verdadera y nos capacita para ser artífices de ella en nuestras familias, en nuestra comunidad creyente, en nuestros grupos de pertenencia, y en los distintos ámbitos en los que se desarrolla nuestra vida.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
NOVENA SEMANA
SÁBADO

Año par

Realiza tu tarea como predicador del Evangelio.
Yo estoy a punto de ser derramado como una libación,
y el Señor me dará la corona de justicia

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 1-8

Querido hermano: Yo te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su Manifestación y de su Reino,: proclama la Palabra de Dios, insiste con ocasión o sin ella, arguye, reprende exhorta, con paciencia incansable y con afán de enseñar. Porque llegará el tiempo en que los hombres no soportarán más la sana doctrina; por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se procurarán una multitud de maestros que les alaguen los oídos, y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas. Tú, en cambio, vigila atentamente, soporta todas las pruebas, realiza tu tarea como predicador del Evangelio, cumple a la perfección tu ministerio.
Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mi la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 70, 8-9.14-15ab.16-17-22

R. Mi boca contará tu auxilio, Señor.

Mi boca proclamará tu alabanza
y anuncia tu gloria todo el día.
No me rechaces en el tiempo de mi vejez,
no me abandones porque se agotan mis fuerzas. R.

Yo, por mi parte, seguiré esperando
y te alabaré cada vez más.
Mi boca anunciará incesantemente
tus actos de justicia y salvación. R.

Vendré a celebrar las proezas del Señor,
evocaré tu justicia, que es sólo tuya.
Dios mío, tu me enseñaste desde mi juventud,
y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

EVANGELIO

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 38-44

Jesús enseñaba a la multitud: «Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y en los banquetes; que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad».
Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba como la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia. Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor.


Homilía

La enseñanza de Jesús provoca una manera nueva de mirar la realidad. No cambian las cosas sino nuestro modo de interpretarlas y de posicionarnos frente a ellas. En el caso planteado en esta escena del evangelio, se refiere a la necesidad de no dejarnos atrapar por las apariencias y vivir pendientes de ellas. Por el contrario, una verdadera actitud religiosa nos desafía a ir a lo profundo.

La parábola que narra muestra un contraste notorio entre la gran ofrenda de los ricos y la insignificante de la viuda. Quien presta una atención superficial sólo notara la cantidad, quien se detiene con la mirada transformada por el amor de Jesús, notará la calidad y la significación de cada una. Dar mucho cuando se tiene por demás no tiene tanto valor como dar algo muy pequeño cuando es todo lo que se posee. Eso es lo que, casi literalmente, dice el Señor.

Lo que está en juego, y a lo que se refiere el ejemplo, es nuestra actitud frente a Dios. En la vida de fe las ofrendas no son cosas sino símbolos de nosotros mismos. Dios no quiere nuestras cosas, nos quiere a nosotros. Y no nos obliga a entregarnos a Él. Nos invita, nos llama, nos atrae. Lo que cada uno le dé será una respuesta de amor. Para Él no tiene ninguna relevancia si es poco o si es mucho. Lo que importa es si representa lo esencial de nosotros o lo superfluo. Si lo que buscamos es responder con amor a tanto amor recibido o ganarnos el aplauso de los demás.

Pedimos al corazón de Jesús la gracia de entregarnos a Él como Él se entrega a nosotros.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
NOVENA SEMANA
VIERNES

Año par

Los que quieran ser fieles a Dios en Cristo Jesús,
tendrán que sufrir persecución

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 3, 10-17

Querido hermano: Tu has seguido de cerca mi enseñanza, mi modo de vida y mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi amor y mi constancia, así como también las persecuciones y sufrimientos que debí soportar en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones no he tenido que padecer! Pero de todas me libró el Señor. Por lo demás, los que quieran ser fieles a Dios en Cristo Jesús, tendrán que sufrir persecución. Los pecadores y los impostores, en cambio, irán de mal en peor, y engañando a los demás, se engañarán a si mismos.
Pero tú permanece fiel a la doctrina que recibiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la has recibido. Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 118, 157.160-161.165-166.168

R. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor.

Muchos son los que me persiguen y me oprimen,
pero yo no me desvié de tus prescripciones.
Lo primordial de tu palabra es la verdad
y tus justos juicios permanecen para siempre. R.

Los poderosos me persiguen sin motivo
pero yo temo únicamente tu palabra.
Los que aman tu ley gozan de una gran paz,
nada los hace tropezar. R.

Yo espero tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandamientos.
Yo observo tus mandamientos y prescripciones,
y las amo intensamente. R.

EVANGELIO

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 35-37

Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: «¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: «Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.» Si el mismo David lo llama » Señor», ¿cómo puede ser hijo suyo?. La multitud escuchaba a Jesús con agrado.

Palabra del Señor.


Homilía

Jesús habla y enseña con libertad y autoridad. Esto sorprende a la gente y es causa de que muchos lo sigan y adhieran a Él. Su enseñanza es a la vez profunda, sólida y cercana a la realidad. Entusiasma, hace ver el misterio de Dios de un modo nuevo y muy conectado con la vida. En su frescura, no se deja condicionar por lo que los distintos grupos religiosos del momento enseñan. Tampoco por lo que a los oyentes les gustaría escuchar.

En esta escena del Evangelio según san Marcos, el Señor reinterpreta un elemento central de la esperanza del pueblo de Israel: quién es el Mesías esperado y cuál es su procedencia. Al hacerlo, cuestiona la enseñanza de los escribas. Estos, al decir que sería hijo de David, trasmitían la convicción de que la salvación que traería se refería a un cambio de mando en el poder terrenal. Así se alcanzaría un tiempo de paz y prosperidad, como en la época del rey David.

Con una sencilla referencia a la Palabra de Dios abre la mente y el corazón de sus oyentes a una esperanza mucho más grande. El que ha de venir no lo hará con la fuerza del poder humano sino de Dios. La salvación que traerá no será un mejoramiento de lo ya existente sino algo de otra naturaleza. Quienes creemos en Jesús sabemos de qué se trata. Por eso no ponemos nuestras expectativas en gobernantes, estrellas, científicos o héroes de cualquier tipo. Todos ellos pueden aportar algo maravilloso a este mundo, pero no pueden ofrecer la salvación. Ella se encuentra solamente en el corazón de Jesús. Pidamos la gracia de confiar y esperar siempre en Él.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
NOVENA SEMANA
JUEVES

Año par

La palabra de Dios no está encadenada.
Si hemos muerto con él, viviremos con él

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2, 8-15

Querido hermano:
Acuérdate de Jesucristo, que resucitó de entre los muertos y es descendiente de David. Esta es la Buena Noticia que yo predico, por la cual sufro y estoy encadenado como un malhechor. Pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso soporto estas pruebas por amor a los elegidos, a fin de que ellos también alcancen la salvación que está en Cristo Jesús y participen de la gloria eterna.
Esta doctrina es digna de fe: Si hemos muerto con él, viviremos con él. Si somos constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo. No dejes de enseñar estas cosas, ni de exhortar delante de Dios a que se eviten las discusiones inútiles, que sólo sirven para perdición de quienes las escuchan. Esfuérzate en ser digno de la aprobación de Dios, presentándote ante él como un obrero que no tienen de qué avergonzarse y como un fiel dispensador de la Palabra de verdad.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 24, 4-5b. 8-9. 10 y 14 (R.:4a)

R. Muéstrame ,Señor, tus caminos.

Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.
Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi Salvador. R.

El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres. R.

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,
para los que observan los preceptos de su alianza.
El Señor da su amistad a los que lo temen
y les hace conocer su alianza. R.

ALELUIA Cf. 2Tim 1,10

Aleluia.
Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte,
e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia.
Aleluia.

EVANGELIO

No hay otro mandamiento más grande que éstos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 28-34

Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?»
Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos.»
El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios.»
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.


Homilía

Los escribas eran especialistas en la Ley de Dios. Sabemos que éste era el pacto de amor que Él había sellado con su pueblo, Israel. Conocemos los diez mandamientos, pero en realidad, eran más de seiscientos los preceptos que un judío fiel tenía presentes para ser grato a Dios. Por eso los escribas eran consultados constantemente sobre la relevancia de unos y de otros. La pregunta que le es formulada a Jesús estaba en boca de todo aquel que quería vivir en fidelidad a la alianza.

Contemplando esta escena, podemos vernos rápidamente identificados. No es extraño que también nosotros por momentos nos veamos confundidos. Nos puede hacer mucho bien de tanto en tanto preguntarnos: ¿qué es lo más importante? Es decir, ¿en qué gasto mis energías? ¿en qué y en quienes invierto mi tiempo? ¿a quienes les dedico lo mejor de mí? ¿qué es lo que verdaderamente me importa? No lo que digo, sino lo que hago. Allí encontraré la respuesta.

Jesús brinda a este hombre sediento de sentido para su vida una respuesta sencilla y profunda. No es un gran discurso sino una breve puntualización: lo más importante es Dios y, después de él, los seres humanos, hechos a su imagen y semejanza. Una vida que pierde ese horizonte se malgasta, aunque pueda contar numerosos «éxitos». Quien no vive de cara a Dios y a los demás, malogra su existencia.

Es bueno detenernos ante este pasaje, cobrando conciencia que eso es lo que siempre está presente en el corazón de Jesús: Dios y nosotros. ¿Y en nuestro corazón? A veces, la adrenalina que nos provocan ciertas actividades o distracciones nos mantiene enajenados. Fuera de nosotros, viviendo con cierta automaticidad. Hoy queremos pararnos frente a Jesús y preguntarle también: ¿qué es lo más importante en mi vida? Dejar que nos responda y aceptar su palabra, para encontrarnos cerca del Reino de Dios.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
NOVENA SEMANA
MIÉRCOLES

Año par

Reaviva el don de Dios que has recibido
por la imposición de mis manos

Principio de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1-3. 6-12

Pablo, Apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo.
Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones.
Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios. El nos salvó y nos eligió con su santo llamado, no por nuestras obras, sino por su propia iniciativa y por la gracia: esa gracia que nos concedió en Cristo Jesús, desde toda la eternidad, y que ahora se ha revelado en la Manifestación de nuestro Salvador Jesucristo. Porque él destruyó la muerte e hizo brillar la vida incorruptible, mediante la Buena Noticia, de la cual he sido constituido heraldo, Apóstol y maestro.
Por eso soporto esta prueba. Pero no me avergüenzo, porque sé en quien he puesto mi confianza, y estoy convencido de que él es capaz de conservar hasta aquel Día el bien que me ha encomendado.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 122, 1-2a. 2bcd (R.: 1a)

R. Levanto mis ojos hacia ti, Señor.

Levanto mis ojos hacia ti,
que habitas en el cielo.
Como los ojos de los servidores
están fijos en las manos de su señor. R.

Como los ojos de la servidora están
en las manos de su dueña:
así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios,
hasta que se apiade de nosotros. R.

ALELUIA Jn 11, 25a. 26

Aleluia.
Dice el Señor:
Yo soy la Resurrección y la Vida.
El que vive y cree en mí no morirá jamás.
Aleluia.

EVANGELIO

No es un Dios de muertos, sino de vivientes

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 18-27

Se acercaron a Jesús unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso: «Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: «Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.»
Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero; y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?»
Jesús les dijo: «¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios? Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? El no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error.»

Palabra del Señor.


Homilía

En épocas de Jesús, dentro del pueblo judío, existían distintos grupos religiosos. En el evangelio de ayer se nos hablaba, por ejemplo, de los fariseos y los herodianos. Los saduceos, que aparecen en esta escena, nuclean a los más ricos y con mayor poder. Los sacerdotes, en su mayoría, pertenecen a este grupo.

Una característica que señala el evangelio es que los saduceos negaban la posibilidad de la resurrección. Los fariseos, contrariamente, la afirmaban. Respecto de esto existían distintas posturas entre los judíos y no había un dogma universalmente aceptado. Es así que los saduceos proponen a Jesús una situación aparentemente contradictoria y ridícula. Pero los que terminan en ridículo son ellos.

La descendencia era entendida como bendición de Dios. Morir sin hijos era visto como una vida vacía. Una mujer viuda y sin hijos vivía penosamente. La tradición era que familiares directos del difunto la tomaran por esposa y completaran así el anhelo de vida, con la bendición de los hijos.

Los saduceos narran una historia ficticia, tomando elementos de la realidad, que tergiversan para afirmar su convicción: la resurrección es una posibilidad sin sentido. Lo que no dicen pero queda de manifiesto es que, entonces, lo único que cuenta es lo que podemos aprovechar en esta vida. Siendo los más ricos y poderosos, es una buena manera de afirmarse en su posición, sin poner en tela de juicio si eso es grato a Dios o no. Dicho de otra manera: negar la posibilidad de la resurrección no es algo que crean por haber encontrado fundamentos en la palabra de Dios; negar la resurrección es algo que les conviene para no cuestionar sus opciones en la vida.

Jesús responde tajantemente con algo que ellos conocen muy bien y a lo que los judíos dan la mayor reverencia: el nombre de Dios. YO SOY es el nombre sagrado. En varios pasajes de la Biblia aparece tal cual Jesús lo cita: YO SOY el Dios de Abrahám, Isaac y Jacob. Dios une su nombre inmortal al de seres humanos mortales. Si es así, es porque ellos viven en Dios.

La resurrección amplía el horizonte de nuestra mirada. Si todo no se termina con la muerte. Si nuestras obras tienen valor más allá de lo que conseguimos en este mundo, tienen un valor eterno, no es lo mismo vivir de un modo que de otro. Esta convicción movió a los apóstoles a dejar todo para ir detrás de Jesús, a los mártires a aceptar con paz la muerte por la fe, a tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia a renunciar a familia, propiedades, títulos para entregarse por amor a los demás, a tantos otros a perseverar en el amor fiel, perdonando, aceptando con paciencia y humildad las adversidades, etc. Pedimos al Corazón de Jesús que llene nuestros corazones con la certeza de la resurrección, para poder también nosotros perseverar en el amor fiel, hasta el final.



TIEMPO DURANTE EL AÑO
NOVENA SEMANA
MARTES

Año par

Lectura de la egunda arta del apóstol san Pedro 3, 11B-15A. 17-18

Hermanos: ¡Qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia. Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche. Tengan en cuenta que la paciencia del Señor es para nuestra salvación. Hermanos míos, ustedes están prevenidos.
Manténganse en guardia, no sea que, arrastrados por el extravío de los que hacen el mal, pierdan su firmeza. Crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria, ahora y en la eternidad!

Palabra de Dios.

SALMO Sal 89, 2-4. 10. 14. 16

R. ¡Tú eres nuestro refugio, Señor!

Antes que fueran engendradas las montañas,
antes que nacieran la tierra y el mundo,
desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”.
Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche. R.

Nuestra vida dura apenas setenta años,
y ochenta, si tenemos más vigor:
en su mayor parte son fatiga y miseria,
porque pasan pronto, y nosotros nos vamos. R.

Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que tu obra se manifieste a tus servidores,
y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.

ALELUIA Cf. Ef 1, 17-18

Aleluya.
El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones,
para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados.
Aleluya.

EVANGELIO

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 13-17

Le enviaron a Jesús unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. Ellos fueron y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarlo o no?”. Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: “¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario”. Cuando se lo mostraron, preguntó: “¿De quién es esta figura y esta inscripción?”. Respondieron: “Del César”. Entonces Jesús les dijo: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios”. Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta.

Palabra del Señor.


Homilía

El mes de junio lo dedica la Iglesia a contemplar el corazón divino y humano de Jesús, el Sagrado Corazón. La fiesta en la que se celebrará es el viernes siguiente al Domingo de Corpus Christi. Durante todo este tiempo contemplamos la Palabra de Dios desde la luz que arroja esta antigua y profunda devoción cristiana.

En este pasaje del evangelio Según san Marcos, personas influyentes en el pueblo judío, plantean a Jesús un dilema, aparentemente insoluble. Al hacerlo, no buscan esclarecer una cuestión que les resulta confusa para vivir su fe sino simplemente poner en apuros al Señor. Con esto muestran de qué va cargado su corazón: ambición, celos, envidia, odio, etc. Jesús responde de un modo que no sólo los asombra sino que pone en evidencia su falta de profundidad espiritual. Dejan ver, en definitiva, que por más que se presenten como personas religiosas, sólo lo son en apariencia.

La cuestión que le es planteada al Señor, podríamos decir para simplificar, se refiere a la relación entre la sumisión a Dios y a los gobernantes. Aparentemente la verdadera fidelidad a Dios implicaría una libertad frente al poder temporal que eximiría de rendir cuentas a él. Jesús no entra en esa disyuntiva sino que, con un ejemplo sencillo, distingue claramente los dos ámbitos. La fe es lo central, estructura nuestra vida y anima desde dentro las decisiones que en ella tomamos. Pero no nos convierte en ajenos a las realidades del mundo en el que vivimos. Al contrario, nos mueve a participar en ellas con un corazón y una mente iluminados por el evangelio.

En estos tiempos especialmente puede sernos de gran ayuda contemplar este pasaje, reflexionar en él y comprender así lo que hay en el corazón de Jesús. De allí surgen sus palabras y sus iniciativas. Pidamos la gracia de poder aprender de Él para dar respuestas semejantes a las suyas.



Lunes después de Pentecostés
María, Madre de la Iglesia
Memoria

Se dedicaban a la oración en compañía de María, la madre de Jesús

Lectura de los Hechos de los apóstoles 1, 12-14

Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Palabra de Dios.

SALMO Jdt 13, 18bcde. 19

R. ¡Tú eres el insigne honor de nuestra raza!

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,
más que a todas las mujeres de la tierra;
y bendito sea el Señor Dios,
creador del cielo y de la tierra. R.

Nunca olvidarán los hombres
la confianza que has demostrado
y siempre recordarán el poder de Dios. R.

ALELUIA

Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza;
de ti nació el sol de la justicia, Cristo, nuestro Dios.

EVANGELIO

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.»
Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»
Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.


Homilía

El lunes siguiente al Domingo de Pentecostés, la Iglesia celebra a María, Madre de la Iglesia. Pone su mirada, así, en el lugar especial que ella tiene entre todos los creyentes. La más fiel discípula y dócil al Espíritu Santo se convierte, por voluntad de su hijo, en Madre de todos los que tienen fe.

Retomamos el tiempo litúrgico que se denomina «durante el año» u «ordinario», en la novena semana. A lo largo de las treinta y cuatro semanas que dura este tiempo, se proclaman casi por completo los evangelios según san Mateo, Marcos y Lucas, llamados «sinópticos», ya que son muy similares entre sí. Quedan fuera los pasajes de la infancia y de la pasión y resurrección de Jesús, que se meditan en los tiempos litúrgicos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua.

No buscamos informarnos sobre la vida de Jesús sino conocerlo mejor. Profundizar en el misterio de su persona, para mantener un vínculo vivo con Él, que le
dé sentido a cada instante de nuestra existencia. Como enseña san Ignacio de Loyola, en el Libro de los Ejercicios Espirituales, necesitamos «pedir conocimiento interno del Señor Jesús, que por mi se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga» (EE 107).

Al ponernos en camino de contemplar al Señor en el evangelio, lo hacemos en compañía de María, como lo hacían los Apóstoles, reunidos en oración. Nadie mejor que ella para enseñarnos cómo acercarnos a Jesús. Nos confiamos a su cuidado, ayuda e intercesión.