Apariciones Marianas del Siglo XX

El siglo XX es pródigo en la documentación de apariciones de la Santísima Virgen, desde la más conocida, Fátima, hasta otras menos divulgadas pero igualmente poderosas. Por qué se ha estado apareciendo tan recientemente? Fray René Laurentin, mariólogo mundialmente reputado, afirma que cree que la multitud de apariciones es una llamada urgente a un mundo abocado a la autodestrucción. Aunque en cada aparición se informen de milagros, curaciones y recuperaciones acompañando a las apariciones, no son el propósito esencial. Cuando aparece la Santísima Virgen, su propósito principal es el de guiar a sus hijos hacia Jesucristo

Medjugorje, Bosnia-Herzegovina (24 de junio de 1981)

MARÍA, REINA DE LA PAZ

Las apariciones de la Virgen, en el pequeño pueblo de Medjugorje (Bosnia-Herzegovina), se iniciaron en el 24 de junio de 1981 cuando los videntes, seis chicos entre los diez y los dieciséis años, vieron en el monte a una mujer joven increíblemente bella, con un niño pequeño en brazos. No les dijo nada, pero les indicó con gestos que podían acercarse. Sorprendidos y asustados, tuvieron miedo de hacerlo, aunque pensaron inmediatamente que se trataba de la Virgen. El 25 de junio, los chicos acordaron encontrarse en el mismo lugar donde la Virgen se había aparecido el día anterior, con la esperanza de verla de nuevo. De pronto vieron un destello de luz. Miraron hacia la colina y vieron a Nuestra Señora, esta vez sin el Niño. Estaba sonriente y gozosa y su belleza era indescriptible. Con sus manos les hizo señas para que se acercaran. Después de rezar empezó a hablarles. La Virgen finalmente abandonó a los niños con las palabras: “¡Dios esté con vosotros, ángeles míos!” Pero antes los niños le preguntaron si la verían al día siguiente, Ella respondió asintiendo con la cabeza. A partir de ese día, los chicos continuarían viendo a la Virgen diariamente.

La Señora se ha presentado como la Reina de la Paz y de la Reconciliación. Viene para acercarnos al corazón de Dios mostrándonos el camino de la paz. Nos invita a todos a la santidad y para ello nos propone medios muy simples, al alcance de todos.

PAZ. Desde el principio la Virgen hizo hincapié en ella: «La paz debe reinar entre Dios y el hombre, y entre la gente» y esta paz viene de Dios. Por eso la Virgen, como «Reina de los Apóstoles», en Medjugorje se presentó a sí misma como la «Reina de la Paz». Quien mejor que Ella puede convencer con más éxito al mundo de hoy, enfrentado con la amenaza de la destrucción; cuan grandiosa y necesaria es la paz.

  1. Sin la fe no podemos llegar a la paz! Además la fe es por sí misma la respuesta a la Palabra de Dios, que El no solamente proclama, sino que de hecho nos la da. Al creer, aceptamos la Palabra de Dios que, en Cristo, se hace «nuestra paz» (Ef 2,14). Al aceptar esto, la persona se convierte en una nueva criatura, con una nueva vida, la de Cristo, dentro de ella, y comparte la naturaleza de Dios (1 Pe 1,4.23; Ef 2,18). Es así como la persona se asegura la paz con Dios y con los demás.

CONVERSION. La Virgen advirtió un debilitamiento y una ausencia de fe en la humanidad de hoy. Y sin la conversión es imposible conseguir la paz. Toda verdadera conversión comporta la purificación o limpieza del corazón (Jer 4,14), ya que un corazón corrupto o deteriorado es la base de relaciones deficientes, que a su vez conducen a un desorden social, leyes injustas, etc. Sin un cambio radical, sin la conversión del corazón, no hay paz. Por ello, la Virgen sugiere continuamente la confesión frecuente. Esta petición es para todos, sin diferencia, pues «no hay ni siquiera un justo», «todos andan extraviados, todos están pervertidos»(Rom 3,10.12).

ORACION.  La Virgen ruega a cada uno que «rece sin cesar» como Cristo mismo enseñó (Mc 9,29; Mt 9,38; Lc 11,5-13). La oración estimula y fortalece nuestra fe, sin la que nuestra relación con Dios se desordena; así como la relación con cada otra persona. Nos recuerda incluso cuán cerca de nosotros está Dios. Al orar, le reconocemos, le damos gracias por sus dones hacia cada uno de nosotros, y nos llenamos con una esperanzada expectación de lo que necesitamos, en particular de nuestra redención.

AYUNO. Su práctica ayuda y asegura control sobre uno mismo. Tan solo la persona que puede dominarse a sí misma es verdaderamente libre, y es capaz de abandonarse a Dios y a su prójimo, como pide la fe

El 25 de cada mes, la Virgen da a Marija un mensaje destinado al mundo entero. Lo que ha dado en llamarse “El Fenómeno de Medjugorje” no es otra cosa que la experiencia de vivir las enseñanzas que la Virgen ha dado a la humanidad a lo largo de estos años por medio de sus mensajes que nos recuerdan las enseñanzas de la iglesia con el fin de alcanzar la paz en el mundo y la conversión de todas las almas por medio de la oración, el ayuno, la lectura de la Biblia, los sacramentos y la Eucaristía.