Mayo 2019

Publicada en la Revista Compartir Nº 262 de Mayo 2019 

Querida comunidad de Sta Isabel:

Durante el mes de mayo transitamos el tiempo de Pascua. Cincuenta días en los que buscamos dejarnos alcanzar por la experiencia de la vida nueva que Jesús resucitado nos comunica. Ése es el motivo de la verdadera esperanza. Nuestros intentos por ser mejores, por crecer, por avanzar no son lo único ni lo más importante. El primer paso lo da siempre Dios que viene a nuestro encuentro y nos levanta. La palabra que utiliza el evangelio para hablar de resurrección es un verbo que alude justamente a esa experiencia de movimiento: levantarse, ponerse de pie, incorporarse. Y no lo hacemos por nuestras propias fuerzas o iniciativa sino que es él quien nos da la mano y nos levanta. Vivir como resucitados es ponernos de pie, afirmándonos en el amor de Dios que nos sostiene para que podamos incorporarnos. Ponernos de pie nos permite caminar y seguir nuestro camino, afrontar los desafíos que en esta etapa de nuestra vida nos aguardan. También nos permite salir al encuentro de tantos que necesitan ponerse de pie. Con nuestras palabras y obras ayudamos a que otros se pongan de pie y recorran el apasionante camino de la vida.

Sin lugar a dudas hay muchos motivos personales y también sociales que nos desalientan y empujan a caernos. A veces experimentamos situaciones que nos hacen sentir derrotados.  Es cierto. Pero también es cierto que muchas veces hemos dejado de esperar en Dios, que hemos puesto nuestra esperanza más honda en soluciones políticas o económicas, que son necesarias, pero que siempre quedan cortas. Dios no nos hace faltar lo que necesitamos. Debemos aferrarnos fuertemente a él. Jesús se presenta en el tiempo de Pascua como aquel que trae el gran consuelo. No un consuelo efímero sino el más profundo consuelo: la muerte fue vencida, su amor es más fuerte.

En este tiempo de dificultades en nuestra patria, los cristianos tenemos una luz con la cual iluminar nuestra vida y la de los demás. La luz de la Resurrección de Jesús. Cuando Jesús resucitado nos pone de pie, al mismo tiempo nos fortalece y nos llena con los dones de su Espíritu para comunicar esa experiencia. Usando una bella imagen: para llevar su luz a cada rincón de oscuridad. Durante el Sínodo Arquidiocesano que estamos viviendo buscamos darnos cuenta de que manera podemos iluminar mejor como Iglesia y ayudar a ponerse de pie a quienes están desanimados.

Particularmente desde el año pasado nos hemos estado planteando cómo comunicar mejor el amor de Dios por toda vida. Con mucho entusiasmo los invito el día 25 de mayo de 15:00 a 19:00 hs. al Taller de Formación sobre Educación para la Vida que nos ayudará a clarificar nuestras convicciones y llevar adelante con respeto acciones más eficaces al servicio del bien de nuestra patria. Nos ponemos con estas inquietudes bajo el amparo de Nuestra Señora de Luján y Nuestra Señora de Fátima a quienes celebramos en este mes de mayo.

Que la Virgen santa nos proteja y Jesús resucitado nos bendiga

Pbro. Roberto Sosa González – Cura Párroco