Apariciones Marianas del siglo XX

El siglo XX es pródigo en la documentación de apariciones de la Santísima Virgen, desde la más conocida, Fátima, hasta otras menos divulgadas pero igualmente poderosas. Por qué se ha estado apareciendo tan recientemente? Fray René Laurentin, mariólogo mundialmente reputado, afirma que cree que la multitud de apariciones es una llamada urgente a un mundo abocado a la autodestrucción. Aunque en cada aparición se informen de milagros, curaciones y recuperaciones acompañando a las apariciones, no son el propósito esencial. Cuando aparece la Santísima Virgen, su propósito principal es el de guiar a sus hijos hacia Jesucristo.

FÁTIMA, PORTUGAL (1916/ 13 de mayo al 13 de octubre de 1917)

Nuestra Señora del Rosario

Las apariciones del ángel. Dios, en su sabiduría divina, quiso preparar a los tres pastorcitos para el contacto con lo sobrenatural y la gran misión de ser portavoces de los mensajes divinos. En el año 1916, en tres oportunidades, tuvieron la visión de un ángel. En la primera, el ángel, que se identificó como el ángel de la paz, les enseñó una oración: “Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman”. En la segunda aparición se presentó como el ángel de Portugal, señalándoles que tenían una gran misión y que debían reparar los pecados de los hombres con oraciones y sacrificios. En la tercera y última aparición el ángel les dio la santa comunión con el cuerpo y la sangre, enseñándoles una nueva oración, para consuelo de Nuestro Señor: “Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón, y del Corazón inmaculado de María, te pido la conversión de los pobres pecadores.”

Las apariciones de la Virgen. Casi 8 meses desde la última aparición del ángel, la Virgen se apareció, por primera vez a los niños y les pidió que vinieran todos los 13 durante 6 meses consecutivos y que se preparen para cumplir una gran misión con la oración y el sufrimiento, especialmente para que acabase pronto la guerra. (Primera Guerra Mundial)

La Virgen María también reveló a los niños, en la segunda aparición, que Francisco y Jacinta morirían pronto y que Lucía sobreviviría para dar testimonio de las apariciones.

En la tercera aparición de la Virgen, el 13 de julio, a Lucía se le revela el secreto de Fátima. Según los informes, se puso pálida y gritó de miedo llamando a la Virgen por su nombre. Hubo un trueno y la visión terminó.

El día 13 de agosto, en que debía darse la cuarta aparición, los niños no llegaron a Cova da Iria pues fueron retenidos por el administrador de Ourém. Así, el encuentro con la Virgen ocurrió el 19 de agosto en un lugar llamado Valinhos.

Los niños volvieron a ver a la Virgen el 13 de septiembre en Cova da Iria.

En la sexta y última aparición, el 13 de octubre, ante miles de peregrinos que llegaron a Fátima, se produjo el denominado “Milagro del sol”, en el que luego de la aparición de la Virgen a los pastorcitos, se pudo ver al sol temblar en una especie de “danza”, según los testimonios.

El 10 de diciembre de 1925, la Virgen se aparece a Sor Lucía, en Pontevedra, España; al lado, sobre una nube luminosa, un Niño. La Santísima Virgen, poniéndole una mano en el hombro, le mostró un corazón que tenía en la otra mano, cercado de espinas. Al mismo tiempo dijo al hijo:”Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para arrancárselas.”

Enseguida dijo la Santísima Virgen:”Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que durante cinco meses, en el primer sábado se confiesen, reciban la Santa Comunión, recen la tercera parte de un rosario (cinco misterios) y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas.”