Apariciones Marianas del siglo XX

El siglo XX es pródigo en la documentación de apariciones de la Santísima Virgen, desde la más conocida, Fátima, hasta otras menos divulgadas pero igualmente poderosas. Por qué se ha estado apareciendo tan recientemente? Fray René Laurentin, mariólogo mundialmente reputado, afirma que cree que la multitud de apariciones es una llamada urgente a un mundo abocado a la autodestrucción. Aunque en cada aparición se informen de milagros, curaciones y recuperaciones acompañando a las apariciones, no son el propósito esencial. Cuando aparece la Santísima Virgen, su propósito principal es el de guiar a sus hijos hacia Jesucristo.

L’ILE BOUCHARD, FRANCIA (8 -14 de diciembre, 1947; 7 apariciones)

NUESTRA SEÑORA DE LA ORACIÓN

El 8 de diciembre de 1947 cuatro niñas entraron a la iglesia de St. Gilles y ante el altar de la Virgen comenzaron a rezar el rosario, cuando de pronto se les apareció una señora. Ella estaba vestida de blanco, con las manos juntas en oración y un rosario sobre su mano derecha. A la izquierda, un ángel la contemplaba mientras le presentaba un lirio. Las niñas describieron a una hermosa Señora, rodeada de una luz dorada. Llevaba un vestido blanco brillante con bordes dorados, una faja azul, y tenía consigo un rosario blanco. Su velo era blanco de un matiz diferente y le llegaba casi hasta los pies, aunque las niñas podían ver sus llamativos y largos cabellos rubios que le sobresalían frontalmente, en dos partes, y le llegaban hasta las rodillas. Su sonrisa era maravillosa, y ellas pensaron que su edad sería de entre 16 y 17 años.  El ángel, rodeado de una intensa luz blanca, se encontraba inclinado sobre su rodilla derecha en profunda contemplación, y llevaba una túnica blanca-rosada, también con bordes dorados. Al igual que la Señora, el ángel tenía ojos azules y cabellos rubios. En la mano derecha sostenía el tallo de un lirio, mientras tenía la mano izquierda colocada sobre su corazón. El ángel tenía alas blancas, con ribetes dorados, cuyas plumas brillaban y se movían ligeramente con una “brisa” que las niñas no podían percibir. Las dos figuras se encontraban en una gruta rocosa. La Señora se encontraba de pie sobre un bloque rectangular de piedra, decorado con una guirnalda que tenía cinco rosas de color rosado, y debajo de esta leían las siguientes palabras, en letras doradas: “Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”. Conocida invocación de la Medalla Milagrosa.

En otro momento, ese mismo día, Nuestra Señora pronunció sus primeras palabras:”Digan a los niños pequeños que recen por Francia, ya que su necesidad es grande.” Las niñas le preguntaron si ella era su “Maman du Ciel”, (Madre del Cielo). La respuesta fue “¡Pero por supuesto yo soy vuestra Madre del Cielo!” Luego preguntaron acerca del ángel. La Señora lo miró, y el ángel se volvió a las niñas y les dijo: “Yo soy el ángel Gabriel.”

La Virgen les pide que recen mucho por Francia y que debían asistir a la iglesia todos los días. Y así lo hicieron, junto a una multitud de personas. Ella también pidió una gruta, y que su imagen y la del ángel estuvieran colocadas en ella, prometiendo bendecirles cuando así lo hicieran.

Durante todos los días de su aparición la Virgen pidió oraciones, invocaciones e himnos y rezar mucho por los pecadores. Jacqueline, una de las videntes, dándose cuenta de que pronto las apariciones terminarían, le pide a la Virgen que dé alguna prueba de su presencia, a lo que la Virgen responde: “Antes de partir, enviaré un rayo brillante de luz solar”. Luego, comenzó a bendecir a la multitud. En ese momento un misterioso rayo de luz solar penetró a través de la ventana suroeste del coro, iluminando el punto preciso de la aparición. El rayo creció en intensidad cubriendo un área mayor y forzando a aquellos que se encontraban cerca del altar de la Virgen a cubrirse los ojos. Los afectados también mencionaron el calor de este rayo. Las niñas estaban de espaldas a la luz, pero los afectados estaban colocados de tal forma en que podían ver sus rostros, y las flores que sostenían, se veían iluminadas suavemente por centelleos y luces de colores, como si se hubieran producido por una reflexión proveniente del interior de la gruta.

El obispo autorizó la construcción de una gruta, luego del pedido de la Virgen, y también permitió peregrinaciones a la iglesia.

El culto de Notre-Dame de la Prière, “Nuestra Señora de la Oración”, ha sido reconocido. Su aprobación oficial fue dada el 8 de diciembre de 2001.

Sigamos rezando por los pecadores; es un pedido de Nuestra Madre.