Abril 2019

Publicada en la Revista Compartir Nº 261 de Abril 2019

Querida comunidad de Sta Isabel:

El 21 de abril será el domingo de Resurrección. Durante los cincuenta días del Tiempo de Pascua buscaremos dejarnos iluminar especialmente por la luz de Jesús resucitado. Esa luz, alumbra nuestro peregrinar diario por este mundo, hacia la casa del Padre. La luz de la Pascua brilla sobre nosotros y necesitamos que llegue a cada rincón de nuestra vida, sobre todo a aquellos que permanecen aún en la oscuridad.

Jesús resucitado ha pasado por la muerte, y la ha vencido. La ha enfrentado y ha salido victorioso de ese combate. Ha destruido el poder que ella tenía sobre la vida humana, el de ser «la última palabra». El horizonte de nuestra vida ha cambiado para siempre. Es la luz de la comunión plena con Dios y con todo lo creado. Hacia allí caminamos. Esa es nuestra meta.

Y la buena noticia es que ese destino no es lejano y se alcanza solo al final. No. Cada vez que entramos en comunión con Cristo por la fe, estamos ya viviendo como resucitados. Porque Él sufrió, murió y ahora vive. Por eso cada experiencia humana de dolor, sufrimiento, fracaso o ruptura que nos toca atravesar o en la que nos hayamos inmersos, puede ser vivida desde luz de la Pascua. Estamos llamados a abrazar nuestra cruz, como Jesús, aún en medio del rechazo que nos puede generar, con amor, con aceptación. Porque todo no termina allí. Todo alcanza su madurez en la Vida Nueva que el Señor nos ofrece.

En la Resurrección de Jesús el Padre Dios ha pronunciado su palabra definitiva. Es un Dios de Vida. Ama la vida, la comunica, la defiende, la restaura, la plenifica. La hace eterna, como su amor. Pidamos durante este tiempo la gracia de dejarnos alcanzar por la luz de la Resurrección de Jesús. Para que ilumine nuestra vida y para que podamos llevar su luz a tantos que aún permanecen en las oscuridades de muerte: del sinsentido, del odio, de la violencia, de la falta de amor, etc. Que podamos experimentar lo del hijo pródigo en la parábola (Lc. 15). Que estábamos perdidos y fuimos hallados, muertos y hemos vuelto a la vida.

Que la Virgen Santa los cuide y Nuestro Señor Jesús Resucitado los bendiga. ¡Muy Feliz Pascua!

Pbro. Roberto Sosa González – Cura Párroco