28 de abril: Fiesta de Jesús Misericordioso

A petición del Episcopado de Polonia, el Papa Juan Pablo II, en 1995, instituyó esta fiesta en todas las diócesis de Polonia. El día de la canonización de Sor Faustina, el 30 de abril de 2000, el Papa instituyó esta fiesta para toda la Iglesia.

En la ciudad de Płock, Jesús expresó por primera vez el deseo de que se celebrara esta fiesta, donde trasmitió a Sor Faustina su voluntad de hacer pintar la imagen:

“Yo deseo – le dijo en febrero de 1931 – que haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que esta imagen que pintarás con el pincel, sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo deber ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario 49).

La fiesta de la Misericordia no sólo es la expresión más elevada del culto de la Divina Misericordia por la posición que ocupa en la liturgia de la Iglesia, sino que también es un día de grandes gracias, puesto que el Señor asoció grandes promesas a este día.

“Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia (Diario 699).

Para preparar debidamente esta fiesta, el Señor nos propone una novena que consiste en rezar la Coronilla a la Divina Misericordia durante los 9 días que preceden al segundo domingo de Pascua, empezándola el Viernes Santo. Durante esta novena – Jesús prometió – “concederé a las almas toda clase de gracias” (Diario 796).

También se divulga la novena a la Divina Misericordia escrita por santa Faustina en el “Diario”, en la que cada día presentamos a Dios un grupo diferente de almas para pedir por ellas.

“El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias” (Diario 699).

Aspectos de la devoción a Jesús Misericordioso.

1. La imagen de Jesús Misericordioso

2. La fiesta de la misericordia

3. La coronilla de la divina misericordia

4. La hora de la divina misericordia

5. La propagación de la devoción a la Divina Misericordia – obras de misericordia

“…Haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia. Yo supliré lo que te falte. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz. (…) Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas. A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa…” (Diario, 1074-1075).

“A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen” (Diario, 1521).

“Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera – los actos, la segunda – la palabra, la tercera – la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia” (Diario, 742).